Radiaciones electromagnéticas, antenas y salud

¿Son realmente nocivas las radiaciones que emiten las antenas de telefonía móvil? ¿Y los teléfonos? ¿Son peligrosas las líneas eléctricas o los microondas? Este monográfico es un estudio profundo basado en las más recientes  investigaciones científicas en el campo. Está dividido en 4 secciones distintas con una Introducción a las radiaciones electromagnética donde explicamos, de forma divulgativa, qué es la radiación electromagnética, qué tipos de radiación existen y cuáles son perjudiciales y cuáles no.

Pero para los lectores que quieran profundizar más en la materia, con referencias bibliográficas a muchos estudios científicos, pueden acceder al resto de apartados que, en formato de preguntas y respuestas, se explica un sin número de dudas al respecto de las radiaciones y sus efectos sobre la salud. En concreto, en Antenas de Telefonía Celular, se enfoca en la radiación de los teléfonos móviles así como la de las estaciones de telefonía que tanta polémica han suscitado en estos tiempos. Posteriormente, en Campos Eléctricos y Magnéticos Estáticos y Salud Humana, se hablan sobre otros campos eléctricos y magnéticos que habitualmente nos vemos expuestos por la calle, en el trabajo o en el hogar como los producidos por imanes, microondas y radiofrecuencias. Finalmente, cerramos este monográfico con Líneas Eléctricas y Cáncer que explora las creencias de que los cables de alta tensión y subestaciones eléctricas podían producir efectos perniciosos sobre la salud.

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Introducción a las radiaciones electromagnéticas

¿Son realmente nocivas las radiaciones que emiten las antenas de telefonía móvil? ¿Y los teléfonos? La respuesta la tenemos en un monográfico publicado por los Museos Científicos Coruñeses. Este apartado está basado en dicho monográfico y está enfocado en información más divulgativa. Para conocer más detalles, con referencias a los estudios científicos que demuestran todas las declaraciones que aquí aparecen, aconsejo al lector que acuda al resto de secciones de esta monografía. Más concretamente, el apartado de Antenas de Telefonía Celular (Estaciones Base de Telefonía Móvil) y Salud Humana se centra en la telefonía móvil. En Campos Eléctricos y Magnéticos Estáticos y Salud Humana trata sobre los campos magnéticos en general como son los infrarrojos, microondas, radiaciones ultravioletas, etc. Finalmente, en Líneas Eléctricas y Cáncer se pretende profundizar en los mitos urbanos de que las líneas electricas de alta tensión provocaban cáncer.

A lo largo del pasado mes de febrero de 2002, los Museos Científicos Coruñeses pusieron a disposición de la ciudadanía una línea telefónica a través de la cual se recogieron sus inquietudes acerca de las antenas de telefonía y, sobre todo, acerca de los efectos que sus radiaciones pueden producir en el ser humano.

Durante el tiempo que se mantuvo operativa la línea, se recibieron cientos de llamadas solicitando más información sobre este tema que ha acaparado el debate social en los últimos meses. Unas cuestiones a las que se pretende dar respuesta en esta monografía.

¿Qué diferencias hay entre las distintas ondas y radiaciones?

Hay ondas de muchos tipos, como las del sonido que provoca una guitarra y se transmiten por el aire, o las que se ven en la superficie del mar. Son ondas materiales. Las ondas o radiaciones electromagnéticas no son materiales y pueden existir en el vacío, por eso nos llega la luz del sol y de las estrellas. También existen otras radiaciones que no son ondas electromagnéticas, como algunas emisiones radiactivas que están formadas por partículas materiales.

¿Qué es la frecuencia de una radiación?

Podemos decir que la unidad de radiación electromagnética es el fotón. Y los fotones de distintos tipos de ondas se diferencian por su frecuencia; la de los fotones UVA es mayor que la de los fotones de infrarrojos, y menor que la de los rayos X. La que emiten las antenas y terminales de telefonía móvil es de 900 MHz (megahercios) o de 1.800 MHz. Mayor frecuencia implica mayor energía. Por eso un fotón de rayos X es cinco mil veces más energético que uno de luz visible y diez mil millones de veces más que los que emiten los teléfonos móviles.

¿Qué es la intensidad de una radiación?

La intensidad de una radiación, o la cantidad de fotones que lleva asociada, también es muy importante. Aunque la frecuencia de las microondas de un horno y las de un teléfono móvil es parecida, la intensidad de la radiación que emite el horno es unas cinco mil veces mayor que la del teléfono.

¿Qué diferencias hay entre radiaciones ionizantes y no ionizantes?

Nuestro mundo está lleno de ondas electromagnéticas. Unas pocas son visibles y se manifiestan en los colores de las cosas. Otras las podemos sentir en forma de calor (las infrarrojas), o detectar con aparatos (las de radio, telefonía, radar o TV). Las ondas capaces de romper moléculas (rayos X, gamma) se llaman ionizantes, mientras que las no logran hacerlo se denominan no ionizantes (ondas de radio, microondas, infrarrojo, visible y ultravioleta). Algunas radiaciones no ionizantes pueden aumentar los movimientos de las moléculas, lo que se traduce en calentamiento. Los hornos de microondas se basan en esa propiedad.

¿Es peligrosa la radiación electromagnética?

El peligro siempre depende del tipo de radiación y de la dosis. Son peligrosas las radiaciones que pueden romper las moléculas del cuerpo. Si eso, por ejemplo, sucediera con nuestro ADN podría ocasionarse un cáncer.

Pulse para ver la imagen en grande (se abrirá nueva ventana)Es importante saber que aunque un solo fotón de rayos X pueda romper una molécula de ADN, miles y miles de fotones de luz visible no pueden conseguirlo. Para comprenderlo podemos pensar en la cantidad de energía necesaria para lanzar una piedra al otro lado del Atlántico. Aunque miles de personas se coordinasen para lanzar sus piedras, ninguna de ellas alcanzaría la otra orilla del océano.

El segundo factor a tener en cuenta es el de la dosis, que depende de la intensidad de la radiación y del tiempo de exposición a ella. A diario estamos expuestos a fuentes naturales de radiación (incluidas algunas radiaciones ionizantes) en dosis que no son peligrosas para la salud. Las grandes intensidades, desde luego, implican mayor riesgo. Todos lo hemos visto en nuestra exposición al sol.

¿Cuáles son los efectos de las microondas sobre los seres vivos?

Hay miles de estudios sobre los efectos biológicos de las radiaciones. Aunque algunos demuestran que la exposición a elevadas dosis de radiación de radio y microondas puede ser peligrosa, existe un umbral de exposición por debajo del cual no se detectan efectos perjudiciales. Este fenómeno de la exposición umbral es bien conocido, y explica que podamos exponernos a dosis pequeñas de rayos X (unas pocas radiografías al año) sin que los riesgos para la salud sean mayores que los posibles beneficios.

Algunos experimentos aislados han detectado efectos biológicos a exposiciones por debajo de los niveles considerados seguros, especialmente sobre el funcionamiento del sistema nervioso. Sin embargo, los comités de científicos que analizan el conjunto de todos los experimentos realizados siguen concluyendo que estos efectos no suponen un riesgo para la salud.

¿Pueden las antenas alterar el sueño o provocar dolores de cabeza?

Existen algunos estudios que relacionan el uso intensivo de teléfonos móviles con la aparición de dolores de cabeza, pero estos resultados no se han podido contrastar y se desconoce el mecanismo que podría provocarlos. Por lo que respecta a las antenas no existe ninguna evidencia de que puedan alterar el sueño o provocar dolores de cabeza, lo que era previsible dado que las dosis de radiación que recibimos de ellas son mucho menores. Algunos especialistas han señalado que la auténtica causa de algún trastorno de ese tipo podría ser el estrés ante una sensación de riesgo que, en cualquier caso, no se corresponde con la evidencia científica disponible.

¿Interfieren los teléfonos móviles con otros aparatos de uso cotidiano?

Las emisiones de un teléfono móvil son más intensas en el momento que lo encendemos o cuando establecemos una llamada. Si en ese momento estamos cerca de una radio es fácil que se produzcan interferencias que desaparecen cuando el teléfono se ha "identificado" en la red y pasa a operar a la mínima potencia posible. De forma similar, un teléfono puede interferir con los sistemas de información de un avión o con un marcapasos que se encuentre en las proximidades.

¿Qué riesgo tiene utilizar un teléfono móvil?

Todos los expertos coinciden en que el principal riesgo para la salud derivado del empleo de teléfonos móviles reside en los accidentes de tráfico. Se ha calculado que la distracción que supone hablar por teléfono mientras se conduce multiplica por 4 el riesgo de tener un accidente. Por lo que respecta a la radiación, no se ha podido demostrar que la exposición por debajo de los niveles considerados seguros suponga un riesgo para la salud. En particular, no se ha podido demostrar su relación con cualquier tipo de cáncer o las interrupciones del embarazo.

Sin embargo, y mientras continúa la investigación, es posible tomar medidas que limiten dicha exposición. Por ejemplo, se puede optar por teléfonos con una potencia de emisión más baja, acortar la duración de las llamadas (no usarlos para charlar) y limitar su uso a zonas con buena cobertura, o acercarnos a la ventana si hablamos desde un lugar cerrado. Los expertos también aconsejan no acercar el teléfono al oído.

¿Qué radiaciones electromagnéticas puede haber en las viviendas? ¿Existen pantallas para evitarlas?

El hecho de que podamos escuchar la radio, ver la televisión o hablar por un móvil dentro de una casa nos indica que estas radiaciones de baja frecuencia atraviesan las paredes. Para impedir el paso de todas estas radiaciones sería necesario construir un grueso blindaje que, aún así, no evitaría la existencia de otros campos magnéticos, como los producidos por los hilos de la corriente eléctrica.

En conjunto, la corriente eléctrica y los electrodomésticos de casa generan un campo electromagnético de 50 Hz cuya intensidad se mantiene muy por debajo de los límites considerados seguros. También generan campos adicionales las pantallas de televisión y monitores de ordenador, teléfonos inalámbricos y móviles.

Procedentes del exterior nos llegan todas las emisiones de radio, televisión y telefonía móvil. También de las antenas de urgencias médicas, bomberos, policía y protección civil; los sistemas de radar y los de comunicación vía satélite. En general, las paredes de una casa atenúan entre 3 y 20 veces la intensidad de los campos procedentes del exterior.

¿Son seguros los hornos de microondas?

Los hornos de microondas generan un intenso campo electromagnético de radiación de unos 2.450 MHz de frecuencia que penetra en los alimentos y tiene la energía adecuada para hacer vibrar las moléculas de agua, aumentando así la temperatura. Para aumentar su eficacia, las paredes del horno hacen rebotar las microondas que así pasan varias veces por los alimentos. La junta de la puerta es el punto más frágil del sellado de un horno de este tipo, aunque normalmente sólo se encuentran fugas si ha caído al suelo. En el caso de fugas, la radiación saliente supone un riesgo para las personas que se encuentren cerca, que notarían una sensación de calor especialmente peligrosa para los ojos, una parte del cuerpo en la que la falta de riego dificulta la disipación del calor.

Si sustituyésemos el generador de microondas del horno por el que hay en un teléfono móvil, trabajando Ininterrumpidamente a la máxima potencia tardaríamos más de diez días en hacer hervir un vaso de agua.

¿Es más seguro alejar las antenas de los núcleos de población?

Si se alejasen las estaciones base de telefonía de los núcleos urbanos, las antenas y teléfonos tendrían que emitir con mayor potencia para hacer posible la comunicación. Ello supondría un aumento de la intensidad de la radiación recibida tanto por los usuarios de los teléfonos como por el resto de los ciudadanos.

Los sistemas de telefonía móvil dividen el espacio a cubrir en un esquema de "células", cada una de las cuales está bajo la cobertura de una estación base. Cuanto menor sea el tamaño de la célula, menor será la potencia a la que tienen que emitir tanto el teléfono como la propia antena.

¿Qué radiación reciben los inquilinos de una casa con antenas en la azotea?

Todas las antenas se colocan sobre un poste o soporte que no emite radiación alguna. Las antenas de telefonía están diseñadas de tal forma que la radiación electromagnética se proyecta de forma horizontal y con una leve inclinación hacia el suelo. Por ello, el espacio situado inmediatamente debajo de una antena puede recibir más radiación procedente de otra, aunque esté situada a cientos de metros de distancia.

¿Emiten las antenas de telefonía siempre la misma cantidad de energía?

La intensidad del campo electromagnético de una antena de telefonía depende del número de personas que en cada momento usan el teléfono dentro de su zona de cobertura. Así se explica, por ejemplo, que en general sus emisiones sean más débiles en horario nocturno. Por eso existen normas sobre cómo y cuándo hacer las mediciones.

¿Por qué a veces hacen ruido las antenas?

Aparte de antenas, las estaciones base de telefonía cuentan con sistemas de alimentación y refrigeración dotados de transformadores. Todos los transformadores emiten un zumbido que se puede transmitir al suelo en forma de vibraciones audibles si el aislamiento no está bien instalado. El ruido que algunas personas asocian a las antenas nunca procede de la radiación.

¿Hay muchos tipos de antenas?

En la azotea de un edificio podemos encontrar, aparte de pararrayos y antenas de radio y televisión, antenas de telefonía fija, radioenlaces y antenas de telefonía móvil para los sistemas analógico y digital. Todas ellas emiten ondas de frecuencia entre 1.000 KHz y 3.000 MHz. La ley establece que en cualquier lugar, la intensidad del campo generado por el conjunto de estas emisiones no puede superar los límites establecidos como seguros.

Muchas antenas de telefonía móvil tienen forma de panel vertical y cubren un ángulo horizontal de 120 grados, por lo que es habitual verlas en grupos de tres orientadas para cubrir todo el horizonte. En ocasiones hay tres de estos paneles orientados en cada dirección, pero en esta disposición sólo el central actúa como emisor.

¿Son peligrosos los campos electromagnéticos producidos por los cables de alta tensión?

Las primeras voces de alarma sobre los peligros de los campos electromagnéticos para la salud surgieron en EEUU hace treinta años, hablando de los posibles efectos de los campos producidos por los tendidos eléctricos. Desde entonces y a pesar de que se han estudiado de forma exhaustiva, no se han podido encontrar pruebas que demuestren esta relación, ni siquiera entre los profesionales que pasan mucho tiempo cerca de estas instalaciones.

Los tendidos eléctricos generan campos de 50 Hz, pero la intensidad puede ser grande en las líneas de alta tensión. Al igual que ocurre con todos los campos electromagnéticos, su intensidad decrece con el cuadrado de la distancia. A diez metros del cable la intensidad es diez mil veces menor que a diez centímetros.

¿Seguirán aumentando las emisiones por ondas electromagnéticas?

Se prevé que el auge de las comunicaciones inalámbricas se mantendrá con la telefonía móvil de tercera generación (UMTS), que convertirá los teléfonos en algo parecido a un ordenador portátil con acceso a servicios de datos, vídeo e internet a través de redes fijas, móviles y de satélite. Sin embargo, la disponibilidad de espacio en el espectro de radiofrecuencias es limitada, y cada vez quedan menos "huecos" para alojar los nuevos servicios ofertados por las empresas de telecomunicaciones.

Todas las actividades que implican el envío de información en forma de ondas de radio y microondas tienen reguladas las frecuencias a las que deben ceñirse. Algunos ejemplos son los mandos a distancia, los transmisores para vigilar a enfermos y bebés; juguetes de control remoto, collares de control de fauna salvaje, comunicaciones con vehículos espaciales, radares para el control de tráfico aéreo o el sistema GPS de posicionamiento por satélite.

¿Son más sensibles los niños a las emisiones de microondas?

Algunos organismos han recogido la recomendación de limitar el uso de los móviles entre los jóvenes y de evitar la instalación de antenas de telefonía en las cercanías de colegios, hospitales, parques y centros de ocio. Tales medidas no se deben a que se hayan identificado riesgos concretos en estas situaciones, sino que se plantean como una forma de disminuir la percepción de riesgo por parte del público.

¿Por qué algunos países han rebajado los límites de exposición?

Las autoridades de Suiza y algunas regiones italianas han rebajado notablemente los límites de exposición recomendados por los principales organismos internacionales. Pretenden "mantener las emisiones tan bajas como resulte técnicamente posible y económicamente sostenible". En la práctica, estas restricciones no se aplican a teléfonos móviles, electrodomésticos o equipos médicos. Las asociaciones de expertos y organismos internacionales competentes en la materia han criticado unas medidas en las que priman los intereses políticos sobre los científicos.

Antenas de Telefonía Celular (Estaciones Base de Telefonía Móvil) y Salud Humana

Esta sección trata la cuestión de si las antenas de estaciones base transmisoras de telefonía celular, SCP, teléfonos móviles y otros tipos de transmisores portátiles representan un riesgo para la salud humana. Para mayor comodidad del lector, se ha dividido en diversos apartados donde el principal es Preguntas y respuestas en el que se puede encontrar una colección muy detalladas de todas las preguntas que surgen y se contestan una por una.

En el índice de preguntas se listan sólo las preguntas con el objetivo de que el lector pueda encontrar quellas que más les interese. En el resto de secciones se muestran los Créditos y las notas del traductor y las notas del autor de esta sección, así como las notas organizativas que explican como moverse a través de los distintos enlaces bibliográficos y lo que serían notas técnicas al pie de página.

Créditos y notas del traductor

Traductores: 
LLANOS CARLOS

Traducida al español por Carlos Llanos (Red Eléctrica de España)
Ultima modificación: 1-junio-2001
Versión inglesa: 3.0.5
Autor: John E. Moulder, Ph.D.
Versión española: Traducida al español por Carlos Llanos (Red Eléctrica de España). Esta traducción no ha sido revisada por el Dr. Moulder.

Nota del traductor: En algunos países, como es el caso de España, no se suele emplear la terminología "celular" (del inglés, cell o cellular) para referirse a la banda de 800-900 MHz y "Sistemas de Comunicación Personal" o SCP (del inglés, Personal Communication Systems, PCS) para la banda de 1.800-2.200 MHz [ver la nota técnica 2 para más detalles]; es más habitual distinguir ente "sistemas analógicos" y "sistemas digitales (GSM en Europa)". En esta traducción se utilizará de forma genérica el término "telefonía móvil" para referirse a ambos sistemas, y sólo se empleará "celular" o "SCP" cuando sea necesario distinguir entre ambos.

autores: 

Notas del autor

Los temas relacionados con los teléfonos (emisores/receptores portátiles), incluyendo la legislación sobre radiación en radiofrecuencias de los teléfonos, se tratan sólo indirectamente. Para una discusión más detallada de las evidencias sobre si las radiofrecuencias generadas por los teléfonos celulares está asociada con cáncer y otros riesgos para la salud ver:

Muchos aspectos de este documento de preguntas y respuestas son también relevantes para otros tipos de antenas emisoras.

Las secciones técnicas y legislativas específicas están muy enfocados a Estados Unidos, pero la ingeniería y biología básica son aplicables en cualquier otro país. Donde ha sido posible se han añadido notas para ayudar a los lectores de fuera de Estados Unidos a relacionar esta información con sus sistemas nacionales. Estas notas aparecen en color.

Queste FAQ riguardanti "le antenne per telefonia mobile e i loro effetti sulla salute" sono disponibili in italiano all'indirizzo: http://space.tin.it/clubnet/albpales/Telefonia_mobile/toc-it.htm

Este documento está disponible en chino en: http://www.ym.edu.tw/rad/cbase/

Este documento está disponible en Japonés en: http://www.iftech.or.jp/cellular/health.html

Hay dos documentos de preguntas más frecuentes relacionados:

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Notas organizativas

  • Las referencias cruzadas a otras preguntas se indican por la letra Q seguida del número; por ejemplo, (Q9) indica que hay más información en la pregunta 9.
  • La referencias técnicas se muestran en corchetes; por ejemplo, [2] es una referencia a la nota técnica 2.
  • Las Notas técnicas se encuentran a continuación del documento principal de preguntas y respuestas.
  • Se añaden unas "Notas internacionales" como apéndice de las notas técnicas normales, así que [Nota Internacional 2] es una sección dentro de la nota técnica 2.
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Índice de preguntas

  1. ¿Qué son las antenas de estaciones base de telefonía móvil y existen riesgos para la salud asociados con vivir, trabajar, jugar o asistir a la escuela cerca de una?
  2. ¿Hay alguien seriamente preocupado por posibles riesgos para la salud derivados de antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  3. ¿Son importantes las diferencias entre teléfonos celulares, sistemas de comunicación
    personal (SCP) y otros tipos de teléfonos móviles portátiles para evaluar los posibles impactos de las antenas de estaciones base en la salud humana?
  4. ¿Son importantes las diferencias entre antenas de estaciones base de telefonía móvil y otros tipos de antenas emisoras de radio y televisión para evaluar sus posibles impactos en la salud humana?
  5. ¿Producen radiación las antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  6. ¿Es similar la radiación no ionizante (radiación en radiofrecuencias) generada por las antenas de estaciones base de telefonía móvil a la radiación ionizante, como los rayos X?
  7. ¿Es similar la radiación en radiofrecuencias generada por las antenas de estaciones base de telefonía móvil a los campos eléctricos y magnéticos generados por las líneas eléctricas?
  8. ¿Existen normas de seguridad para antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  9. ¿Existe una base científica para estas normas de seguridad sobre radiación en radiofrecuencias?
  10. ¿Son iguales todas las normas de seguridad?
  11. ¿Tiene Estados Unidos guías de seguridad para las estaciones base de telefonía móvil?
  12. ¿Pueden cumplir las normas de seguridad las antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  13. ¿Existen circunstancias en las que las antenas de estaciones base de telefonía móvil podrían incumplir las guías de seguridad?
  14. ¿Qué criterios de emplazamiento se requieren para asegurar que las antenas de estaciones base de telefonía móvil cumplen las normas de seguridad?
    1. ¿Cuáles son algunos criterios generales de emplazamiento?
    2. ¿Cuál es la diferencia entre una antena de alta ganancia y una antena de baja ganancia?
    3. ¿Qué significan frases como "ganancia de la antena", "potencia de transmisión" y "potencia radiada efectiva (ERP)"?
    4. ¿Cuál es la diferencia entre los diagramas de radiación en radiofrecuencias
      de antenas de alta y baja ganancia?
    5. ¿Es seguro vivir en el último piso de un edificio que tiene una antena de estación base de telefonía móvil?
    6. ¿Se requieren restricciones de uso alrededor de los emplazamientos de antenas de estaciones base de telefonía móvil?
    7. ¿Qué precauciones se deben adoptar cuando se trabaja en las inmediaciones de
      antenas de estaciones base de telefonía móvil?
    8. ¿Cómo se evalúa el cumplimiento de las guías sobre radiación en radiofrecuencias de
      las estaciones base de telefonía móvil?
  15. ¿Está todo el mundo de acuerdo con las actuales normas de seguridad sobre radiofrecuencias?
    1. ¿Piensa la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) que las actuales normas de seguridad para telefonía móvil son adecuadas?
    2. ¿Ha afirmado un grupo australiano que existen evidencias de que vivir cerca de torres emisoras de televisión produce un incremento de leucemia infantil?
    3. ¿Ha afirmado un epidemiólogo israelí que existen evidencias de que la exposición a bajos niveles de radiofrecuencia produce diversos efectos en la salud?
    4. ¿Ha informado un grupo británico de un incremento de leucemia y linfoma alrededor de una antena emisora de alta potencia de radio en FM y televisión?
    5. ¿Ha afirmado un investigador de la Universidad de Washington (Seattle, Estados Unidos) que hay evidencia de que la exposición a las radiofrecuencias generadas por las estaciones base es peligrosa?
    6. ¿Qué se puede decir de las declaraciones en las televisiones británica, estadounidense y francesa de que hay nuevos datos que sugieren que los teléfonos móviles podrían causar cáncer?
    7. ¿Qué ha dicho el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido (la "Comisión Stewart" sobre la seguridad de las estaciones base de telefonía móvil?
    8. ¿Causó la irradiación de la Embajada de Estados Unidos en Moscú cáncer u otros daños entre la gente que trabajaba allí?
  16. ¿Existen estudios epidemiológicos que muestren que la exposición a las radiofrecuencias generadas por las estaciones base es segura?
  17. ¿Podrían las radiofrecuencias moduladas producir efectos diferentes a las radiofrecuencias de onda continua (CW) utilizada en muchos estudios de laboratorio?
  18. ¿Existen grupos (como niños o ancianos) más sensibles a los efectos de las radiaciones en radiofrecuencias?
  19. ¿Afectan las antenas de estaciones base de telefonía móvil a marcapasos cardíacos, producen dolores de cabeza, etc.?
    1. ¿Afectan las antenas de estaciones base de telefonía móvil a equipos médicos como marcapasos cardíacos?
    2. ¿Producen dolores de cabeza los teléfonos móviles o estaciones base de telefonía móvil?
    3. ¿Producen las radiofrecuencias generadas por los teléfonos móviles o las estaciones base de telefonía móvil cambios fisiológicos o comportamentales?
  20. ¿Pueden producir efectos biológicos la radiación en radiofrecuencias?
  21. ¿Hay alguna evidencia replicada de que la radiación en radiofrecuencias pueden producir cáncer?
  22. ¿Hay alguna evidencia de que la radiación en radiofrecuencias puedan producir abortos o malformaciones congénitas?
  23. ¿Qué muestran los estudios científicos de laboratorio más recientes sobre radiación en radiofrecuencias y cáncer?
    1. ¿Qué se puede decir sobre el informe de que la exposición de ratones a la radiación generada por teléfonos móviles produce linfoma?
    2. ¿Ha expuesto alguien más roedores a la radiación generada por teléfonos móviles para ver si contraen cáncer?
    3. ¿Qué se puede decir sobre el informe de que la exposición de ratones a la radiación generada por teléfonos móviles produce daños en el ADN de sus células cerebrales?
  24. ¿Dónde puedo conseguir más información?
  25. ¿Quién ha escrito estas preguntas y respuestas?
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Preguntas y respuestas sobre antenas de telefonía móvil

1) ¿Qué son las antenas de estaciones base de telefonía móvil y existen riesgos para la salud asociados con vivir, trabajar, jugar o asistir a la escuela cerca de una?

Las estaciones base de telefonía móvil son radios bidireccionales multicanal de baja potencia. Un teléfono móvil (teléfono celular) es una radio bidireccional monocanal de baja potencia. Cuando utilizas un teléfono móvil, tú (y posiblemente docenas de personas a tu alrededor) están hablando con una estación base cercana. Desde esa estación base tu llamada telefónica se transifiere a la red normal de cableado telefónico terrestre.

Puesto que los teléfonos móviles y sus estaciones base son radios bidireccionales producen radiación en radiofrecuencias (así es como se comunican), y exponen a las personas cercanas a la radiación en radiofrecuencias. Sin embargo, como tanto los teléfonos como las estaciones base son de baja potencia (de corto alcance), los niveles de exposición a radiación en radiofrecuencias producidas por ellos son generalmente muy bajos.

La comunidad científica, tanto de Estados Unidos como internacional, está de acuerdo en que la potencia generada por estas antenas de estaciones base de telefonía móvil es demasiado baja para producir riesgos para la salud, mientras la gente se mantenga alejada del contacto directo con estas antenas (Q13 y Q14).

Es importante ser consciente de la diferencia entre antenas, los objetos que producen radiación en radiofrecuencias; y torres o mástiles, las estructuras donde se colocan las antenas. La gente debe mantener una distancia a las antenas, no a las torres que sustentan las antenas.

También es importante ser consciente de que existen muchos diseños de estaciones base de telefonía móvil que varían enormente en su potencia, sus carácter&ioacute;sticas y su potencial para exponer a la gente a radiación en radiofrecuencias.

2) ¿Hay alguien seriamente preocupado por posibles riesgos para la salud derivados de antenas de estaciones base de telefonía móvil?

En realidad, no. Existen algunas razones para preocuparse por problemas en la salud humana debidos a los propios teléfonos moviles portátiles (celulares) (aunque no es seguro que exista ningún riesgo para la salud humana). Esta preocupación existe porque las antenas de estos teléfonos transmiten gran parte de la energía en forma de radiofrecuencias a volúmenes muy pequeñas del cuerpo del usuario [83]. Las antenas de estaciones base no crean tales "puntos calientes" (a no ser que que estés justo enfrente de una), así que los posibles temas de seguridad respecto a los teléfonos no son aplicables realmente a antenas de estaciones base.

Para un análisis más detallado de los temas de salud relacionados con teléfonos móviles ver el informe de ICNIRP de 1996 [1], las revisiones de Moulder y col. de 1999 y 2000 [95, 131], la revisión de la Royal Society of Canada de 2000-2001 [99], el informe del Grupo de Expertos Independientes sobre Telefonía Móvil del Reino Unido (la "Comisión Stewart") de 2000 [128], el posicionamiento de IEEE de 2001 [26], la revisión de la Organización Mundial de la Salud de 2001 [165] y la revisión de la Sociedad Americana del Cáncer de 2001 [163].

3) ¿Son importantes las diferencias entre teléfonos celulares, sistemas de comunicación personal (SCP) y otros tipos de teléfonos móviles portátiles para evaluar los posibles impactos de las antenas de estaciones base en la salud humana?

No. Hay muchas diferencias técnicas entre teléfonos celulares, sistemas de comunicación personal (SCP) y los tipos de teléfonos "móviles" utilizados en otros países [2, ver también Nota internacional 2]; pero para evaluar los posibles riesgos para la salud la única diferencia que importa es que operan a frecuencias ligeramente distintas. La radiación en radiofrecuencias generadas por algunas estaciones base (por ejemplo, las de los antiguos teléfonos celulares 1 800 MHz usados en Estados Unidos) pueden ser más absorbidas por los humanos que las generadas por otro tipo de estaciones base (por ejemplo, las de los teléfonos a 1.800-2.000 MHz usados en Estados Unidos) [23]. Sin embargo, una vez que la energía ha sido absorbida los efectos son los mismos.

4) ¿Son importantes las diferencias entre antenas de estaciones base de telefonía móvil y otros tipos de antenas emisoras de radio y televisión para evaluar sus posibles impactos en la salud humana?

Sí y no. La radiación en radiofrecuencias generada por algunas antenas (particularmente las de emisoras de radio FM y televisión en VHF) son más absorbidas por los humanos que las generadas por otras fuentes (tales como antenas de estaciones base de teléfonos móvil); pero una vez que la energía ha sido absorbida los efectos son los mismos.

Las antenas de radio FM y televisión emiten entre 100 y 5.000 más potencia que las antenas de estaciones base, pero normalmente se instalan en torres mucho más altas (generalmente de 800 a 1.200 pies [de 243,8 a 365,8 metros]).

5) ¿Producen radiación las antenas de estaciones base de telefonía móvil?

. Los teléfonos móviles (celulares) y sus antenas de estaciones base son radios bidireccionales, y generan radiación en radiofrecuencias (RF) [3]; así es como funcionan. Estas radiofrecuencias son "no ionizantes" y sus efectos biológicos son esencialmente diferentes de los de la radiación "ionizante" producida por las máquinas de rayos X (Q6).

6) ¿Es similar la radiación no ionizante (radiación en radiofrecuencias) generada por las antenas de estaciones base de telefonía móvil a la radiación ionizante, como los rayos X?

No. La interacción del material biológico con una emisión electromagnética depende de la frecuencia de la emisión [4]. Los rayos X, radiación en radiofrecuencias y campos eléctricos y magnéticos generados por líneas eléctricas son todos parte del espectro electromagnético, y cada zona del espectro se caracteriza por su frecuencia. La frecuencia es la velocidad con la que un campo electromagnético cambia de dirección y se mide en hercios (Hz), siendo 1 Hz un ciclo (onda) por segundo, y 1 megahercio (MHz) un millón de ciclos (ondas) por segundo.

La energía eléctrica en Estados Unidos va a 60 Hz. La radio AM tiene una frecuencia alrededor de 1 MHz, la radio FM tiene una frecuencia alrededor de 100 MHz, los hornos de microondas tienen una frecuencia de 2.450 MHz, y los rayos X tienen frecuencias por encima de un millón de MHz. Los teléfonos celulares (móviles) operan en una gama de frecuencias entre alrededor de 800 y 2.200 MHz [2, ver también Nota internacional 2].

A frecuencias extremadamente altas, características de los rayos X, las partículas electromagnéticas tienen suficiente energía para romper enlaces químicos (ionización). Así es como los rayos X dañan el material genético de las células, produciendo cáncer o malformaciones congénitas. A frecuencias más bajas, como las radiaciones en radiofrecuencias, la energía de las partículas es demasiado baja para romper enlaces químicos. Por esta razón las radiaciones en radiofrecuencias son "no ionizantes". Como la radiación no ionizante no puede romper enlaces químicos, no existe analogía entre los efectos biológicos de la radiación ionizante (rayos X) y no ionizante (radiación en radiofrecuencias) [4].

Espectro electromagnético

7) ¿Es similar la radiación en radiofrecuencias generada por las antenas de estaciones base de telefonía móvil a los campos eléctricos y magnéticos generados por las líneas eléctricas?

No. Las líneas eléctricas no producen radiación no ionizante de forma significativa, producen campos eléctricos y magnéticos. Al contrario que la radiación no ionizante, estos campos no radian energía al exterior y dejan de existir cuando se apaga la fuente de energía. No está claro cómo, o incluso si, los campos de las líneas eléctricas producen efectos biológicos; pero si es así, no producen efectos biológicos de la misma manera que la radiación en radiofrecuencias de alta potencia [4, 53]. No parece haber analogía entre los efectos biológicos de los campos eléctricos y magnéticos de las líneas eléctricas y los de la radiación en radiofrecuencias.

8) ¿Existen normas de seguridad para antenas de estaciones base de telefonía móvil?

. Existen recomendaciones de seguridad nacionales e internacionales sobre exposición del público a la radiación en radiofrecuencias producida por las antenas de estaciones base de telefonía móvil. Las normas más ampliamente aceptadas son las desarrolladas por el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (Institute of Electrical and Electronics Engineers) y Instituto Nacional de Normativa de Estados Unidos (American National Standards Institute) (ANSI/IEEE) [5], la Comisión Internacional para la Protección contra la Radiación No Ionizante (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection, ICNIRP) [6], y el Consejo Nacional de Protección Radiológica y Medidas de Estados Unidos (National Council on Radiation Protection and Measurements, NCRP) [7].

Estas normas sobre radiofrecuencias se expresan en "densidad de potencia en onda plana", que se mide en mW/cm^2 (milivatios por centimetro cuadrado) [8]. Para antenas de SCP (alrededor de 1.800-2.000 MHz) la norma ANSI/IEEE de 1992 sobre exposición del público en general es 1,2 mW/cm^2. Para teléfonos celulares analógicos (alrededor de 900 MHz) la norma ANSI/IEEE para exposición del público en general es 0,57 mW/cm^2 [9]. Las normas de ICNIRP son ligeramente más bajas y las de NCRP son esencialmente idénticas [10].

En 1996, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (U.S. Federal Communications Commission, FCC) publicó unas guías sobre las radiofrecuencias que ellos regulan, incluyendo antenas de estaciones base de telefonía móvil [11], esencialmente idénticas a la norma de ANSI/IEEE [5].

Las normas de exposición pública afectan sólo a las densidades de potencia promediadas sobre periodos de tiempo relativamente cortos, 30 minutos en el caso de las normas de ANSI/IEEE, NCRP y FCC (a frecuencias de telefonía móvil). Si hay múltiples antenas estas normas se aplican a la potencia total producida por todas ellas [13].

Ver Nota internacional 12 y Erdreich y Klauenberg [164].

9) ¿Existe una base científica para estas normas de seguridad sobre radiación en radiofrecuencias?

. Cuando los científicos examinaron toda la literatura publicada sobre los efectos biológicos de las ondas de radio hallaron que había un acuerdo en una serie de puntos clave [1, 5, 6, 7, 14, 53, 83, 90, 95, 96, 99, 164]:

  1. La investigación sobre radiación en radiofrecuencias es amplia [15] y adecuada para establecer normas de seguridad.
  2. La exposición a radiación en radiofrecuencias puede ser peligrosa si es lo suficientemente intensa. Los posibles daños incluyen cataratas, quemaduras de piel, quemaduras internas, agotamiento por calor y golpes de calor. Ver Reeves [126] para un análisis de los efectos conocidos de la sobreexposición a radiofrecuencias en humanos.
  3. Los efectos biológicos de la radiación en radiofrecuencias depende de la tasa de energía absorbida [8]; y dentro de un amplio rango de frecuencias (de 1 a 10.000 MHz), la frecuencia no tiene casi importancia.
  4. Los efectos biológicos de la radiación en radiofrecuencias son proporcionales a la tasa de energía absorbida; y la duración de la exposición no tiene casi importancia [96].
  5. No se han detectado efectos biológicos consistentes por debajo de una cierta tasa de energía absorbida en todo el cuerpo (esta tasa se denomina Tasa de Absorción Específica, o SAR) [16].

Basándose en este consenso científico, diferentes organismos y países han tomado diferentes enfoques para establecer normas de seguridad. Un enfoque típico es el usado por ANSI/IEEE [5] y por FCC [11].

Para establecer guías de exposición laboral, ANSI/IEEE y FCC aplican un factor de seguridad de 10 a la menor tasa de absorción de energía que ha mostrado que produce efectos biológicos. Posteriormente aplican un factor de seguridad adicional de 5 para exposición continua del público en general. Finalmente, se ha llevado a cabo estudios detallados para establecer una relación entre densidad de potencia, que puede ser medida de forma rutinaria, y tasa de absorción de energía, que realmente es lo que importa [8].

El resultado fue una recomendación de exposición muy conservadora, que fija un nivel que tan sólo es el 2% del nivel en el que se han observado realmente efectos biológicos reproducibles.

10) ¿Son iguales todas las normas de seguridad?

No. Hay diferencias entre las normas. ANSI/IEEE, ICNIRP, NCRP y FCC utilizan los mismos datos biomédicos y el mismo enfoque general para establecer recomendaciones de seguridad. Sin embargo, hay diferencias en los modelos utilizados por los diferentes grupos y, por consiguiente, hay pequeñas diferencias en los números finales [17, 164]. No se debe asociar ninguna significación biológica a estas pequeñas diferencias.

Una serie de países tienen sus propia legislación para la exposición del público a la radiación en radiofrecuencias generada por las antenas de estaciones base de telefonía móvil. A pesar de que la mayoría de estas regulaciones siguen las mismas pautas y razonamientos utilizados por ANSI/IEEE [5] e ICNIRP [6], difieren. Ver Note 12 y Erdreich y Klauenberg [164] para más detalles.

11) ¿Tiene Estados Unidos guías de seguridad para las estaciones base de telefonía móvil?

. Hasta 1996, FCC (Comisión Federal de las Comunicaciones de Estados Unidos, US Federal Communications Comisión) usaba una norma obsoleta (1982) de ANSI. En agosto de 1996, FCC propuso una nueva norma basada [11] que se basaba en una combinación de la norma de ANSI de 1992 [5] y la guía de NCRP de 1986 [7].

La nueva norma de FCC para estaciones base de telefonía móvil es 0,57 mW/cm^2 para 900 MHz y 1,0 mW/cm^2 para 1.800-2.000 MHz. Esta norma de 1996 de FCC se aplica a todos los transmisores con fecha de licencia a partir del 15 de octubre de 1997, pero los ya instalados tenían hasta el 1 de septiembre de 2000 para demostrar que cumplen esta norma.

La normativa de densidad de potencia de FCC descrita se aplica a la exposición de todo el cuerpo a la radiación en radiofrecuencias generada por las estaciones base de telefonía móvil; no se aplica a la exposición procedente de los propios teléfonos o a la exposición laboral. Para una discusión de la exposición a radiación en radiofrecuencias de los teléfonos o laboral ver FCC OET Bulletin 56 [135], la propia norma FCC [11] y Foster y Moulder [131].

12) ¿Pueden cumplir las normas de seguridad las antenas de estaciones base de telefonía móvil?

. Con un diseño adecuado, las antenas de estaciones base de telefonía móvil pueden cumplir todas las normas de seguridad con un amplio margen.

Una antena de estación base de telefonía móvil instalada a 10 metros [33 pies] por encima del suelo y funcionando a la máxima intensidad posible, podría producir una densidad de potencia de hasta 0,01 mW/cm^2 en el suelo cerca del emplazamiento de la antena; pero las densidades de potencia a nivel de suelo generalmente estarán en el rango de 0,00001 a 0,0005 mW/cm^2 [57, 77, 123, 130]. Estas densidades de potencia están muy por debajo de todas las normas de seguridad, y las propias normas están muy por debajo de los niveles donde se ha observado peligros potenciales.

A menos de unos 200 metros [650 pies] del emplazamiento de la antena la densidad de potencia puede ser mayor en sitios más elevados que la base de la antena (por ejemplo, en el segundo piso de un edificio o en una colina). Incluso con múltiples antenas en la misma torre, las densidades de potencia estarán por debajo del 5% de las recomendaciones de FCC para todas las alturas y distancias a partir de 55 metros [180 pies] del emplazamiento de la antena.

A partir de 200 metros [650 pies] del emplazamiento de la antena la densidad de potencia no se incrementa al aumentar la altura.

La densidad de potencia en el interior de un edificio será de 3 a 20 veces más baja que en el exterior [54, 130].

Peterson y col. [77] han medido la densidad de potencia alrededor de estaciones base de telefonía móvil. Las mediciones se realizaron en antenas de 1.600 W ERP (ver Q14C para un análisis de la potencia) instaladas en torres entre 40 y 83 metros [130 y 275 pies] de altura. La máxima densidad de potencia en el suelo era 0,002 mW/cm^2, y estaba a una distancia de 20 a 80 metros [65 a 265 pies] de la base de las torres. A menos de 100 metros [330 pies] de la base de las torres la densidad de potencia media estaba por debajo de 0,001 mW/cm^2. Estas densidades de potencia de radiofrecuencias máximas están todas por debajo del 1% de las normas de ANSI/IEEE, NRPB e ICNIRP para la exposición del público.

En 1999 enVancouver, Canadá, Thansandote y col. [123] midieron los niveles de radiofrecuencias en cinco escuelas, tres de las cuales tenían estaciones base en su interior o cerca. Todas las escuelas cumplían con un gran margen la normativa canadiense, estadounidense e internacional sobre radiofrecuencias. Las lecturas máximas se muestran en la siguiente tabla:

Nivel de Radiofrecuencias en Escuelas Canadienses Cercanas a Estaciones Base de Telefonía Móvil
Escuela Localización de la Estación Base Nivel Máximo de Radiofrecuencias
1 Estación base de SCP al otro lado
de la calle
0,00016 mW/cm^2
2 Estación base analógica en el techo 0,0026 mW/cm^2
3 Estación base analógica al otro lado
de la calle
0,00022 mW/cm^2
4 y 5 No hay antenas cerca por debajo de 0,00001 mW/cm^2
  Norma canadiense por debajo de 0,57 mW/cm^2


En 2000, el Consejo Nacional de Protección Radiológica (National Radiation Protection Board, NRPB) del Reino Unido midió los niveles de radiación en radiofrecuencias en 118 localizaciones accesibles al público alrededor de 17 estaciones base de telefonía celular [130]. La máxima exposición de todas las localizaciones fue 0,00083 mW/cm^2 (en un campo de juego a 60 metros de un edificio escolar con una antena en el tejado). Las densidades de potencia típicas fueron menores de 0,0001 mW/cm^2 (por debajo del 0,01% de la guía de ICNIRP para la exposición del público). Las densidades de potencia en el interior de los inmuebles estaban muy por debajo de los niveles del exterior. Cuando se tenía en cuenta la radiación en radiofrecuencias procedente de todas las fuentes (teléfonos celulares, radio FM, televisión, etc.) la máxima densidad de potencia en cualquier localización estaba por debajo de 0,2% de la guía de ICNIRP para la exposición del público. Los detalles se muestran en la siguiente figura.

Niveles de Radiación en Radiofrecuencias cerca de Estaciones Base de Telefonía Móvil en el Reino Unido

Niveles de Radiación en Radiofrecuencias cerca de Estaciones Base de Telefonía Móvil en el Reino Unido
Relación entre la densidad de potencia de radiofrecuencias y la distancia a la base de la torre o del edificio en el cual está instalada la antena base de telefonía móvil. Adaptado a partir de Mann y col. [130].

La relación entre los niveles de radiofrecuencia necesarios para producir efectos biológicos, los especificados en las recomendaciones de seguridad de FCC y los que se encuentran alrededor de estaciones base de telefonía móvil se muestran en la siguiente figura:

Normas para Estaciones Base de Telefonía Móvil

Normas para Estaciones Base de Telefonía Móvil
Relación entre la densidad de potencia de radiofrecuencias necesaria para producir efectos biológicos, los niveles especificados en las guías de seguridad de FCC y los que se encuentran alrededor de estaciones base de telefonía móvil. Como la densidad de potencia de radiofrecuencias necesaria para producir efectos biológicos depende de la frecuencia, esta figura sólo se aplica a frecuencias entre 800 y 2.000 MHz (que son las que se utilizan actualmente en los teléfonos móviles analógicos y digitales).

13) ¿Existen circunstancias en las que las antenas de estaciones base de telefonía móvil podrían incumplir las guías de seguridad?

. Hay algunas circunstancias en las cuales un diseño inapropiado de las antenas de estaciones base de telefonía móvil (o una instalación inadecuada) podrían incumplir las normas de seguridad.

Las guías de seguridad para exposición incontrolada (público) podrían excederse si las antenas se instalaran de tal manera que el público tuviera acceso a zonas situadas a menos de 6 metros [20 pies] en la horizontal de las propias antenas [18]. Esto podría producirse en antenas instaladas en o cerca de las azoteas de los edificios. Peterson y col. [77], por ejemplo, han hallado que a 1 metro [2-3 pies] de una antena de 1.600 W (ERP) instalada en la azotea, la densidad de potencia alcanzaba 2 mW/cm^2 (comparado con la norma ANSI de exposición del público [9] de 1,2 a 0,57 mW/cm^2). Para antenas instaladas en torres es muy difícil imaginar una situación en la que no se cumplieran las normas de seguridad.

14) ¿Qué criterios de emplazamiento se requieren para asegurar que las antenas de estaciones base de telefonía móvil cumplen las normas de seguridad?

Mientras que las recomendaciones específicas requieren un conocimiento detallado del emplazamiento, la antena y la estructura de soporte, se pueden describir unos criterios generales.

14A) ¿Cuáles son algunos criterios generales de emplazamiento?

  1. Los emplazamientos de las antenas deben diseñarse de tal manera que el público no pueda acceder a zonas que excedan la guías ANSI [5] o FCC [Q11] de 1992 para exposición del público en general. Como regla general, la guía sobre exposición no controlada (público) no puede excederse a más de 6 metros [20 pies] de una antena [18].
  2. Si hay zonas accesibles a trabajadores que excedan las guías ANSI [5] o FCC [Q11] de 1992 sobre exposición no controlada (público), debe asegurarse que los trabajadores saben dónde están estas áreas y qué precauciones han de adoptar cuando entren en ellas. En general, serán zonas situadas a menos de 6 metros [20 pies] de las antenas [18].
  3. Si hay zonas que exceden las guías ANSI [5] o FCC [Q11] de 1992 sobre exposición controlada (laboral), debe asegurarse que los trabajadores saben donde estan estas áreas y que pueden (y lo hacen) desconectar (o apagar) los transmisores cuando entran en ellas. Tales zonas puede que no existan, pero si existen estarán confinadas a menos de 3 metros [10 pies] de las antenas [18].

Si hay dudas sobre si estas recomendaciones se cumplen se debe verificar midiendo después de activar las antenas.

Las recomendaciones de FCC [11] requieren cálculos detallados y/o medidas de las radiofrecuencias generadas por algunos transmisores de alta potencia instalados en azoteas y en torres bajas [19].

En general, las recomendaciones anteriores se cumplen siempre y cuando las antenas se instalan en sus propias torres. Los problemas, cuando los hay, generalmente se restringen a:

  • Antenas instaladas en las azoteas de edificios; particularmente cuando se instalan múltiples antenas de estaciones base de diferentes compañias en el mismo edificio.
  • Antenas situadas en estructuras que requieren acceso para los trabajadores (tanto para mantenimiento normal como para eventos no habituales, tales como pintar o reparar el techo).

Ver Nota internacional 19.

14B) ¿Cuál es la diferencia entre una antena de alta ganancia y una antena de baja ganancia?

Existen muchos tipos diferentes de antenas de estaciones base, y los diagramas de radiación en radiofrecuencias que generan pueden ser muy diferentes. La diferencia básica está entre antenas de alta ganancia y antenas de baja ganancia. Como los criterios para emplazamiento y temas de seguridad son diferentes para antenas de baja y alta ganancia, es importante saber distinguirlas (ver Q14C para una discusión de la ganancia de las antenas). Al comienzo de la telefonía móvil se podían distinguir a simple vista. Desafortunadamente, hoy en día el desarrollo de nuevos diseños para antenas y la variedad de maneras distintas de ocultarlas a menudo hace imposible determinar qué tipo de antena se ha instalado sólo con mirar.

14C) ¿Qué significan frases como "ganancia de la antena", "potencia de transmisión" y "potencia radiada efectiva (ERP)"?

La potencia de una estación base de telefonía móvil se describe habitualmente mediante su potencia radiada efectiva (ERP, del inglés Effective Radiated Power), que se expresa en watios (W). La potencia se puede expresar también como potencia de transmisión (en watios) y como ganancia de la antena.

La potencia de transmisión es una medida de la potencia total, mientras que ERP es una medida de la potencia en el haz principal. Si una antena fuera omnidireccional y con una eficiencia del 100%, entonces su potencia de transmisión y su ERP serían iguales. Pero las antenas de estaciones base de telefonía móvil (como todas las antenas) no son omnidireccionales; oscilan entre moderadamente direccionales (antenas de baja ganancia) y altamente direccionales (antenas de alta ganancia). El hecho de que sean direccionales significa que concentran su potencia en algunas direcciones y emiten mucha menos potencia en el resto.

La ganancia de la antena es una medida de su direccionalidad, y se mide en decibelios (dB). Por ejemplo, un transmisor de una estación base de 20-50 W con una antena de alta ganancia podría producir un ERP entre varios cientos de watios y hasta por encima de 1.000 W.

Posiblemente el concepto de "ganancia" y "ERP" se explique mejor por analogía con las bombillas. Comparando una bombilla normal de 100 W con un foco de 100 W, ambas tienen la misma potencia total, pero la del foco es mucho más brillante cuando te sitúas en su haz y mucho más débil cuando estás fuera del haz de emisión. Una antena base de telefonía móvil (en particular un panel de alta ganancia) es como un foco, y ERP es equivalente a la potencia en el haz.

Para una discusión más técnica de estos aspectos ver la Sección 2.2.11 del Informe N∫ 119 de NCRP [134].

14D) ¿Cuál es la diferencia entre los diagramas de radiación en radiofrecuencias de antenas de alta y baja ganancia?

Los diagramas de radiación de tipos diferentes de antenas son muy distintos. Para una antena de baja ganancia con una potencia de 1.000 W ERP (ver Q14C para una discusión de la potencia y ganancia de las antenas) del tipo usado antiguamente por muchas las estaciones base de telefonía celular, el diagrama de radiación puede tener esta forma:

Emisiones de Radiofrecuencias de una Antena de Baja Ganancia
de 1.000 W (ERP)

Emisiones de radiofrecuencia de una antena de baja ganancia de 1.000 W (ERP)
 

Muy cerca de tal antena de baja ganancia (lo que se conoce técnicamente como "campo cercano") la densidad de potencia alrededor de la antena tiene esta forma:

Emisiones de Radiofrecuencias de una Antena de Baja Ganancia
de 1.000 W (ERP)
(Vista desde arriba de la densidad de potencia cerca de la antena)

Vista desde arriba de la densidad de potencia cerca de la antena

Los datos para las figuras anteriores han sido adaptados (con permiso) de las gráficas aportadas por UniSite Inc. de Richardson, Texas (Estados Unidos) (http://www.unisite.com).

Para una antena de alta ganancia (de sector) del tipo usado en muchas de las modernas estaciones base, el diagrama de radiación tiene esta forma:

Emisiones de radiofrecuencia de una sola antena de alta ganancia
de 1.000 W (ERP)

Emisiones de radiofrecuencia de una sola antena de alta ganancia de 1.000 W

 

Recuerde que una estación base de telefonía móvil con antenas sectoriales de alta ganancia tiene 3 (ocasionalmente 4) de esas antenas transmisoras, cada una apuntando en distintas direcciones.

Muy cerca de una antena de alta ganancia se sector (lo que se conoce técnicamente como "campo cercano") la densidad de potencia alrededor de la antena puede tener esta forma:

Emisiones de radiofrecuencia de una sola antena
de alta ganancia de 1000 W (ERP)
(Vista desde arriba de la densidad de potencia cerca de la antena)

Vista desde arriba de la densidad de potencia cerca de la antena

Los datos para las figuras anteriores han sido adaptados (con permiso) de las gráficas aportadas por UniSite Inc. de Richardson, Texas (Estados Unidos).

14E) ¿Es seguro vivir en el último piso de un edificio que tiene una antena de estación base de telefonía móvil?

En general, esto no será un problema:

  1. Como se puede apreciar en los diagramas de radiación mostrados en Q14D, ni las antenas de alta ganancia ni las de baja ganancia radian mucha energía hacia abajo.
  2. La azotea del edificio absorberá gran parte de la energía de radiofrecuencia. Normalmente, la azotea reducirá la señal en un factor de 5 a 10 (o más en el caso de cemento armado o techos metálicos).
  3. FCC requerirá evaluaciones de todos los transmisores situados en azoteas, excepto los de menor potencia (Nota 19).
  4. Incluso en el peor caso posible, los cálculos predicen que la densidad de potencia en el piso situado debajo de una antena cumplirá las normas de seguridad actuales sobre radiofrecuencias [55].
  5. Medidas reales en apartamentos y pasillos situados en el último piso confirman que la densidad de potencia estará muy por debajo de todas las actuales normas de seguridad sobre radiofrecuencias [55].

14F) ¿Se requieren restricciones de uso alrededor de los emplazamientos de antenas de estaciones base de telefonía móvil?

No. Las recomendaciones de seguridad sobre radiofrecuencias no requieren restricciones de uso alrededor de los emplazamientos de antenas base de telefonía móvil, ya que los niveles de potencia en el suelo nunca son lo suficientemente elevados como para exceder las recomendaciones para la exposición continua del público (Q8 y Q12).

Como se afirma en Q13 y Q14, puede haber circunstancias en las que se tenga que imponer restricciones de uso alrededor de las propias antenas.

Algunas personas han argumentado que las estaciones base deberían mantenerse a cierta distancia de las áreas "sensibles".
Este argumento no tiene mucha lógica:

  1. Como se discutió en Q12 y se documentó en el informe de NRPB de 2000 [130], la densidad de potencia a nivel del suelo no disminuye con la distancia de forma regular hasta que nos alejamos por lo menos a varios cientos de metros de la estación base.
  2. Las personas que viven, trabajan o estudian en un edificio normalmente reciben una menor exposición de la estación base situada en su propio edificio que la que recibirían de una estación base situada a varios cientos de metros de distancia (Q12 y Nota 130).
  3. La distancia horizontal a la estación base es un factor mucho menos importante para determinar la densidad de potencia que la altura de la antena, su potencia y su diagrama de radiación.

Además, alejar las antenas de estaciones base de un área donde haya usuarios de telefonía móvil puede:

  1. Incrementar la exposición de los usuarios procedente de su propio equipo portátil.
  2. Requerir que se aumente la potencia de la antena.
  3. Requerir que las antenas se instalen a mayor altura del suelo.
  4. Incrementar el tamaño de la célula y limitar el número de usuarios.

14G) ¿Qué precauciones se deben adoptar cuando se trabaja en las inmediaciones de antenas de estaciones base de telefonía móvil?

Un detallado análisis de las guías de seguridad laboral para radiofrecuencias está fuera de los objetivos de este documento de preguntas y respuestas.

En un detallado análisis de la normativa para la instalación de antenas de telecomunicación, Tell [116] hace las siguientes recomendaciones:

Guías específicas para la instalación de antenas (de Tell [116]):

  1. Para antenas instaladas en techos, elevar las antenas transmisoras por encima de la altura de las personas que puedan tener que estar en el techo.
  2. Para antenas instaladas en techos, mantener las antenas transmisoras alejadas de las zonas donde sea más probable que esté la gente (por ejemplo, puntos de acceso al techo, puntos de servicio telefónico, equipamiento de alto voltaje).
  3. Para antenas direccionales instaladas en techos, situar las antenas cerca del borde del techo y apuntando al exterior del edificio.
  4. Considerar las ventajas e inconvenientes de antenas de gran apertura (menor valor máximo de radiofrecuencias) y antenas de pequeña apertura (menor impacto visual).
  5. Recordar que la normativa para radiofrecuencias es más estricta para antenas de baja frecuencia (por ejemplo, 900 MHz) que para antenas de alta frecuencia (por ejemplo, 1.800 MHz).
  6. Tener una especial precaución para mantener las antenas de más alta potencia alejadas de zonas accesibles.
  7. Mantener las antenas en sitios lo más alejados que sea posible, aunque esto pueda ir en contra de los planeamientos urbanísticos locales.
  8. Tener una especial precaución a la hora de diseñar los emplazamientos comunes, donde multiples antenas propiedad de diferentes compañías están en la misma estructura. Esto se aplica particularmente a los emplazamientos que incluyan antenas emisoras de alta potencia (radio FM y televisión). El planeamiento urbanístico local a menudo favorece los emplazamientos comunes, pero puede causar "desafiantes" problemas de seguridad con las radiofrecuencias.

Prácticas laborales para reducir la exposición a radiofrecuencias (de Tell [116]):

  1. Las personas que trabajen en emplazamientos de antenas deben estar informadas de la presencia de las radiofrecuencias, la posible exposición y las medidas que pueden adoptar para reducir la exposición.
  2. "Si las radiofrecuencias en un emplazamiento puede exceder la norma FCC para el público en general/exposición incontrolada, entonces el emplazamiento ha de ser marcado con las señales apropiadas." [Por Richard Tell, comunicación personal, febrero de 2000].
  3. Los niveles de radiofrecuencias en un emplazamiento deben calcularse de forma teórica antes de construir el emplazamiento.
  4. Deben medirse los niveles de radiofrecuencias en un emplazamiento.
  5. Asumir que todas las antenas están activas todo el tiempo.
  6. Inhabilitar (apagar) todos los transmisores anexos antes de trabajr en una antena.
  7. Utilizar medidores personales para asegurar que todos los transmisores realmente han sido apagados.
  8. Mantener una distancia de seguridad a las antenas. "Como una guía práctica para mantener la exposición [a radiofrecuencias] baja guardar una distancia de 3-4 pies [1-1,2 metros] a cualquier antena [de telecomunicaciones]." [116].
  9. "Mantenerse alerta" y "evitar exposiciones innecesarias y prolongadas muy cercanas a antenas".
  10. En algunos emplazamientos (por ejemplo, multiples antenas en un espacio restringido donde algunas antenas no pueden apagarse) puede ser necesario usar ropa protectora.
  11. Recordar que hay muchos riesgos que no tienen nada que ver con las radiofrecuencias en la mayoría de los emplazamientos (por ejemplo, maquinaria peligrosa, descargas eléctricas, caídas), así que sólo se debe autorizar personal formado en el emplazamiento.

Ver también Bernardi y col. [147] para un análisis de los niveles reales de exposición de una persona situada en un tejado cerca de una antena de estación base.

14H) ¿Cómo se evalúa el cumplimiento de las guías sobre radiación en radiofrecuencias de las estaciones base de telefonía móvil?

El cumplimiento se puede evaluar mediante medidas o cálculos. Ambos métodos requieren un gran conocimiento de la física de la radiación en radiofrecuencias y las medidas requieren equipos sofisticados y caros.

Cálculos: Si se conoce la potencia efectiva radiada (ERP) de la estación base, el diagrama de radiación de la antena y su altura (ver Q14C para una discusión de la potencia y la ganancia), se puede hacer un cálculo de la densidad de potencia a nivel del suelo en las "peores condiciones posibles". Sin embargo, el método de cálculo no es simple y generalmente se desconoce el ERP y el diagrama de la antena.

Medidas: Una medida real de la densidad de potencia generada por las estaciones base de telefonía móvil requiere equipos sofisticados y caros, y un nivel técnico considerable. Los instrumentos diseñados para medir los campos generados por las líneas eléctricas y chequear hornos de microondas no son apropiados para medir estaciones base. Determinar que las estaciones base cumplen las guías ANSI/IEEE, FCC o ICNIRP es "relativamente" sencillo, pero los instrumentos necesarios cuestan más de 2.000 dólares estadounidenses. Medir realmente la densidad de potencia generada por una estación base es mucho más difícil, puesto que hay muchas otras fuentes de radiación en radiofrecuencias en una localización típica (ver Mann y col. [130]).

Para una discusión técnica de las técnicas de medida y la instrumentación ver Mann y col. [130] y el Informe N∫ 119 de NCRP [134].

15) ¿Está todo el mundo de acuerdo con las actuales normas de seguridad sobre radiofrecuencias?

No todo el mundo. Incluso entre los científicos hay unas pocas personas que afirman que hay evidencias de que la exposición a bajos niveles de radiofrecuencias es peligrosa (ver, por ejemplo, Q15B y Q15C). Sin embargo, incluso estos científicos generalmente no alegan que densidades de potencia tan bajas como la que se encuentran alrededor de emplazamientos de antenas de estaciones base correctamente diseñadas sean peligrosas.

15A) ¿Piensa la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) que las actuales normas de seguridad para telefonía móvil son adecuadas?

Sí. La EPA pidió a FCC que adoptara parte de las recomendaciones de 1986 de la NCRP [7] más que todas las recomendaciones de 1992 de ANSI [5]. Esto es lo que hizo FCC [11], y EPA ha aceptado oficialmente la guía de seguridad de FCC.

En una carta dirigida a Reed Hundt (Presidente de FCC) con fecha 25 de julio de 1996, Carol Browner (Directora de EPA) escribió:

"Hemos revisado... 'Borrador de FCC del 2 de julio de 1996 referente a las Guías para Evaluar los Efectos Ambientales de las Radiofrecuencias'. Este nuevo enfoque... contempla nuestras preocupaciones sobre una adecuada protección de la salud pública. Le felicito por adoptar este enfoque..."

En una segunda carta dirigida a Reed Hundt (Presidente de FCC) con fecha 17 de enero de 1997, Mary Nichols (Subdirectora para Aire y Radiación de EPA) escribió:

"Me gustaría reiterar el apoyo de EPA a las recomendaciones finales de exposición a radiofrecuencias de FCC, publicadas en agosto [de 1996], ya que proporcionan una adecuada protección de la salud pública."

En una carta dirigida a FCC fechada el 30 de abril de de 1999, Robert Brenner (Subdirector Adjunto para Aire y Radiación de EPA) afirmó:

"Las guías de FCC tienen en cuenta expresamente los efectos térmicos de la energía de radiofrecuencia, pero no tratan directamente los efectos no térmicos postulados, como los debidos a la exposición crónica. Esto es así en gran medida por la escasez de investigación científica sobre efectos crónicos, no térmicos. La información base sobre efectos no térmicos no ha cambiado de forma significativa desde los comentarios originales de EPA en 1993 y 1996. Unos pocos estudios informan de que a niveles no térmicos la exposición a largo plazo a energía de radiofrecuencias puede tener consecuencias biológicas. Sin embargo, la mayor parte de los estudios disponibles sugieren que no hay riesgos no térmicos significativos para la salud humana. Por lo tanto, el punto de vista de EPA sigue siendo que las guías de exposición de FCC protegen adecuadamente al público de todos los riesgos científicamente establecidos que pueden surgir de los campos de radiofrecuencia generados por las instalaciones que han obtenido la licencia de FCC."

15B) ¿Ha afirmado un grupo australiano que existen evidencias de que vivir cerca de torres emisoras de televisión produce un incremento de leucemia infantil?

Sí y no. Esta afirmación se hizo en 1996, pero estudios posteriores en Australia (ver más adelante) y el Reino Unido (Q15D) lo contradicen.

Hocking y col. [28] han publicado un estudio epidemiológico "ecológico" que compara municipios cercanos a torres de televisión con otros lejanos. No se realizaron medidas reales de exposición a radiación en radiofrecuencias, pero los autores calculan que la exposición en los municipios cercanos a torres de televisión estaba entre 0,0002 y 0,008 mW/cm^2. No se tuvieron en cuenta otras fuentes de exposición a radiofrecuencias y el estudio se basa sólo en un área metropolitana. Los autores informan de una elevada incidencia de la tasa global de leucemia y leucemia infantil, pero no un incremento de la incidencia total de tumores cerebrales o incidencia de tumores cerebrales en niños.

Estudios epidemiológicos más detallados sobre antenas de radio FM y televisión en el Reino Unido no han hallado evidencias de una conexión con cáncer (Q15D).

En 1998, McKenzie y col. [62] repitieron el estudio de Hocking [28]. McKenzie y col. estudiaron la misma área y durante el mismo periodo de tiempo; pero hicieron estimaciones más precisas de la exposición a radiación en radiofrecuencias de la población. Encontraron un incremento de leucemia infantil en un área cerca de antenas de televisión, pero no en otras áreas similares cercanas a las mismas antenas de televisión; y no encontraron una correlación significativa entre exposición a radiofrecuencias y la tasa de leucemia infantil. También descubrieron que gran parte del "incremento de leucemia infantil" hallado por Hocking se dió antes de que comenzara la emisión de televisión a alta potencia durante las 24 horas. Este estudio de replicación, más el fracaso en encontrar cualquier efecto en los estudios ingleses más amplios (Q15D), sugiere que la correlación hallada por Hocking y col. [28] era un artefacto.

15C) ¿Ha afirmado un epidemiólogo israelí que existen evidencias de que la exposición a bajos niveles de radiofrecuencia produce diversos efectos en la salud?

. En un artículo de opinión, Goldsmith [29A] argumenta que existen pruebas de que la exposición a radiofrecuencias está asociada con mutaciones, malformaciones congénitas y cáncer. Esta revisión se basa mayoritariamente en lo que su autor admite que son "fuentes no revisadas por expertos", la mayor parte de la cual ha sido declarada "incompleta" y falta de "estimaciones reales de la dosis". El autor manifiesta también que "no se hace un esfuerzo sistemático para incluir informes negativos, por lo que esta revision está sesgada de forma positiva."

En un artículo basado en una presentación en un congreso de 1996 [29B] Goldsmith argumenta que los estudios epidemiológicos "sugieren que la exposición a radiofrecuencias es potencialmente cancerígena y tiene otros efectos en la salud". Sus conclusiones se basan fundamentalmente en:
- estudios de exposición a radiofrecuencias en la embajada de Estados Unidos en Moscú (ver Q15H y Hill [68]);
- los "estudios geográficos de correlación" de Hocking y col. [28] y Dolk y col. [34, 35] que se discuten en Q15B y Q15D;
- el estudio en operadores de radar durante la guerra de Corea realizado por Robinette y col. [67] que se discute en Q15F.

Pocos científicos están de acuerdo con las opiniones expresadas por Goldsmith (ver, por ejemplo, las revisiones de la epidemiología sobre radiofrecuencias de 1, 5, 6, 7, 14, 53, 94, 139); e incluso menos estarían dispuestos a basar una conclusión en el tipo de fuentes de datos en los que se basa Goldsmith.

15D) ¿Ha informado un grupo británico de un incremento de leucemia y linfoma alrededor de una antena emisora de alta potencia de radio en FM y televisión?

Sí y no. Dolk y col. [34] investigaron la posible existencia de un agrupamiento de leucemia y linfoma cerca de una antena emisora de alta potencia de radio FM y televisión situada en Sutton, Coldfield, Reino Unido. Hallaron que la incidencia de leucemia en adultos y cancer de piel era mayor de lo esperado en un radio de 2 km de la antena, y que la incidencia de estos cánceres disminuía con la distancia. No se observó ninguna asociación con tumores cerebrales, cáncer de mama en mujeres u hombres, linfoma o cualquier otro tipo de cáncer.

Como consecuencia de este descubrimiento, Dolk y col. [35] extendieron su estudio a otras 20 antenas emisoras de alta potencia de radio FM y televisión en el Reino Unido. Los cánceres estudiados eran leucemia, melanoma de piel y cáncer de vejiga en adultos, y leucemia y tumores cerebrales en niños. No se observaron incrementos de la incidencia de cáncer cerca de antenas, ni tampoco descensos de la incidencia de cáncer con la distancia. Este amplio estudio no respalda los resultados obtenidos en estudios mucho más reducidos llevados a cabo por los mismos autores en Sutton, Coldfield [34] o por Hocking y col. [28] en Australia.

15E) ¿Ha afirmado un investigador de la Universidad de Washington (Seattle, Estados Unidos) que hay evidencia de que la exposición a las radiofrecuencias generadas por las estaciones base es peligrosa?

Sí y no. El Dr. Henry Lai (Departamento de Bioingeniería de la Universidad de Washington, Seattle) afirma en conferencias que la radiación en radiofrecuencias de "baja intensidad" tiene efectos en el sistema nervioso de las ratas. El Dr. Lai también afirma en conferencias que existen estudios publicados que muestran que las radiofrecuencias pueden producir "efectos en la salud" a "muy bajas intensidades de campo".

La propia investigación del Dr. Lai no tiene una relevancia obvia para la seguridad de las estaciones base de telefonía móvil, puesto que la mayoría de sus estudios se llevaron a cabo con intensidades de radiofrecuencia muy por encima de la que se encuentra cerca de estaciones base. En general, los estudios del Dr. Lai se realizaron con una densidad de potencia de 1 mW/cm^2 y un SAR de 0,6 W/kg [31, 92, 93]. Esta intensidad de radiofrecuencia es 100 veces mayor de la que se encontraría en áreas accesibles al público cercanas a antenas base que cumplan con FCC [16], y excede de forma substancial el límite de SAR que es la base de las recomendaciones de seguridad para exposición pública de FCC [11] y ANSI [5] [17]. Para una discusión más detallada de la investigación sobre efectos de las radiofrecuencias sobre el sistema nervioso ver las revisiones de Lai [93] y Juutilainen y de Seze [90].

En una conferencia en Viena en 1998, y en una carta enviada a organismos públicos, el Dr. Lai referenció 6 estudios en apoyo de su afirmación de que hay datos que muestran que las radiofrecuencias pueden producir "efectos en la salud" a "muy bajas intensidades de campo". Estos estudios eran:

  • Cambios en la barrera hemato-encefálica (Salford y col., 1997). Una presentación en una conferencia aún no publicada; para un trabajo previo de este grupo ver Salford y col., 1994 [114]. Hay que hacer notar que en 2000, Tsurita y col. [133] informaron de que la radiación en radiofrecuencias no tuvo ningún efecto en la barrera hemato-encefálica de ratas.
  • Cambios en la proliferación celular (Kwee y Rasmark, 1997). Un estudio no publicado que puede que sea el mismo estudio publicado por Kwee y Rasmark en 1998 [76].
  • Descenso en la fertilidad de ratones (Magras y Xenos, 1997) [86].
  • Descenso la bebida y comida consumida por los ratones (Ray y Behari, 1990) [88].
  • Cambios en el transporte de calcio en células (Dutta y col., 1989) [89].
  • Daños en el ADN (Phillips y col., 1998) [78].

Una revisión de los estudios anteriores encuentra poco apoyo real para la afirmación del Dr. Lai:

  • Uno de los estudios, Salford y col., nunca ha sido publicado y no puede ser evaluado.
  • Dos de los estudios [78, 88] realmente no muestran ningún efecto estadísticamente significativo.
    • Ray y Behari [88] informaron de que los animales expuestos "tendían" a comer y beber menos que los controles, y que el efecto desaparecía al final del periodo de exposición.
    • Phillips y col. [78] informaron de que la exposición causó un incremento del daño al ADN en 3 de los 12 regímenes de exposición y un descenso del daño en 4 de los otros 9 regímenes. El estudio no encontró ningún efecto en conjunto ni ningún patrón.
  • La significación estadística de los "efectos" hallados en otros dos estudios [76, 89] también es dudosa, ya que los efectos hallados son muy pequeños y aparecen sólo en algunos experimentos.
    • Dutta y col. [89] informaron de un incremento del flujo de calcio en sólo 6 de los 19 regímenes de exposición que se probaban. Puesto que los incrementos no están relacionados con la intensidad o la frecuencia de la exposición, pueden ser un artefacto de comparaciones múltiples.
    • El "efecto" hallado por Kwee y Rasmark [76] es un descenso del 5-10% en el crecimiento celular que sólo era estadísticamente significativo en 5 de las 9 pruebas.
  • Dos de los estudios [86, 88] tienen grupos de control inadecuados, así que si hay un efecto no hay manera de estar seguro de que sea debido a las radiofrecuencias.
    • Magras y Xenos [86] compararon la fertilidad de ratones en parejas reproductoras custodiadas en un "parque de antenas" con otras custodiadas en un laboratorio. La conclusión de que el efecto en la reproducción era debido a las radiofrecuencias más que a otros factores ambientales es meramente especulativa.
    • Ray y Behari [88] confinaron estrechamente sus animales durante la exposición, pero no parece que confinaran los controles de forma similar. Este tipo de "estrés de confinamiento" es una conocida causa de cambios en la fisiología y el comportamiento (ver el análisis de Szmigielski y col. [65] en Q23C) y ver Stagg y col. [161].
  • Algunos de los estudios [88, 89] usaron intensidades de radiofrecuencia que exceden de forma substancial las que se podrían encontrar en áreas cercanas a una estación base que cumpla con las recomendaciones de FCC.
  • Muchos de los "efectos" hallados no tienen relación conocida con ningún riesgo para la salud humana. Por ejemplo, ni los cambios en el flujo de calcio observados por Dutta y col. [89], ni los pequeños descensos en el crecimiento celular observados por Kwee y Rasmark [76], ni el pequeño cambio en el consumo de comida observado por Ray y Behari [88] tienen una significación conocida para la salud humana.
  • Todos los "efectos" señalados por el Dr. Lai han sido objeto de otros estudios que no han mostrado tales efectos, incluyendo los estudios realizados con intensidades substancialmente más elevadas.

15F) ¿Qué se puede decir de las declaraciones en las televisiones británica, estadounidense y francesa de que hay nuevos datos que sugieren que los teléfonos móviles podrían causar cáncer?

No parece que haya una base científica real para estas declaraciones.

Durante el verano y otoño de 1999 (repetido en 2000), programas de las televisiones británica, estadounidense y francesa informaron de que había nuevos datos que sugerían que las radiofrecuencias generadas por los teléfonos móviles podrían causar daño a las personas. Generalmente se citan cuatro fuentes de esta "nueva" información:

  1. El estudio de Hardell y col. [100] que se discute en Q16.
  2. El estudio de Preece y col. [97] que se discute en Q19C.
  3. Un nuevo estudio de genotoxicidad no publicado.
  4. Un nuevo estudio epidemiológico no publicado.

Los dos últimos "nuevos" estudios únicamente se describen de forma imprecisa en los reportajes de televisión, pero parecen ser referencias a estudios financiados por la industria de la telefonía móvil de Estados Unidos (bajo el programa denominado WTR).

El estudio epidemiológico fue presentado en una conferencia en junio de 1999, pero ha sido publicado ahora en la literatura revisada por expertos [138]. La versión publicada informa de una asociación no significativa entre tumores cerebrales malignos y el uso de teléfonos celulares portátiles. Ver una discusión más detallada en Q16.

El estudio de genotoxicidad de WTR se presentó en una conferencia en marzo de 1999 y están disponibles resúmenes [102, 103]. Sin embargo, nunca se ha publicado y los detalles no están disponibles para el público. A pesar del hecho de que el estudio no ha sido publicado, Vijayalaxmi y col. [150] ya han informado de que no pueden confirmar los resultados.

La Dirección de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration, FDA) parece haber visto el estudio de genotoxicidad de WTR, y ha publicado los siguientes comentarios el 20 de octubre de 1999 [el texto completo está disponible en http://www.fda.gov/cdrh/ocd/mobilphone.html]:

"Los investigadores han llevado a cabo una gran cantidad de pruebas de laboratorio para evaluar los efectos de la exposición a las radiofrecuencias generadas por la telefonía móvil en el material genético. Esto incluye pruebas para varios tipos de alteraciones, incluyendo mutaciones, aberraciones cromosómicas, rotura de hebras de ADN y cambios estructurales en el material genético de unas células de la sangre denominadas linfocitos. Ninguna de las pruebas mostró ningún efecto debido a las radiofrecuencias, excepto el ensayo de micronúcleos, que detecta efectos estructurales en el material genético. En este ensayo las células mostraron cambios después de la exposición a radiación simulada del teléfono móvil, pero únicamente tras 24 horas de exposición. Es posible que exponer las células de ensayo a esta radiación durante tanto tiempo haya producido un calentamiento. Puesto que este ensayo se sabe que es sensible al calentamiento, simplemente el calor puede haber provocado que ocurrieran estas anormalidades. Los datos disponibles actualmente en la literatura sobre los ensayos de micronúcleos con radiofrecuencias son contradictorios. Por lo tanto, es necesario continuar investigando. [Tice y col.: Tests of mobile phone signals for activity in genotoxicity and other laboratory assays. En: Annual Meeting of the Environmental Mutagen Society; 29 March 1999, Washington, D.C.; y comunicación personal, resultados no publicados]."

15G) ¿Qué ha dicho el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido (la "Comisión Stewart" sobre la seguridad de las estaciones base de telefonía móvi?

En mayo de 2000 un comité especial del Reino Unido, el "Grupo de Expertos Independientes sobre Telefonía Móvil" (también conocido como "Comisión Stewart"), publicó un informe sobre temas de seguridad relativos a la telefonía móvil [128]. El texto completo está disponible en: http://www.iegmp.org.uk/IEGMPtxt.htm.

Respecto al tema general de la seguridad de las radiofrecuencias, el Grupo de Expertos Independientes sobre Telefonía Móvil del Reino Unido concluyó que:

"El conjunto de la evidencia hasta la fecha sugiere que la exposición a rediofrecuencias por debajo de las guías de NRPB [14] e ICNIRP [6] no produce efectos nocivos para la salud al público en general." [Sección 1.17]
"Sin embargo, existe actualmente evidencia científica que sugiere que puede haber efectos biológicos con exposiciones por debajo de estas guías. Esto no significa necesariamente que estos efectos conduzcan a enfermedades o daños, pero es una información potencialmente importante..." [Sección 1.18]

Esta "nueva información científica" a la que se refiere la Comisión Stewart es, básicamente, los estudios sobre tiempos de reacción de Preece y col. [97] y Koivisto y col. [117] que se tratan en Q19C y los estudios realizados por dePomerai y col. [127, 148] que sugieren que exposiciones no térmicas de gusanos nematodos pueden conducir a la expresión de proteínas de choque térmico.

Respecto a las estaciones base de telefonía móvil, el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido concluyó que:

"El conjunto de la evidencia indica que no hay un riesgo general para la salud de las personas que residen cerca de estaciones base, ya que la exposición es de suponer que sea una pequeña fracción de las guías." [Sección 1.33]

Sin embargo, el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido fue bastante crítico respecto al proceso de planificación utilizado para emplazar estaciones base en el Reino Unido, y recomendó que:

"...el emplazamiento de todas las estaciones base nuevas debe estar sujeto al proceso de planeamiento urbanístico normal." [Sección 1.36]
"...se deben desarrollar protocolos, en colaboración con la industria y los consumidores, que puedan ser utilizados para informar al proceso de planeamiento y que deben ser seguidos asidua y abiertamente antes de que se conceda el permiso para el emplazamiento de una nueva estación base." [Sección 1.37]
"[Los protocolos deben incluir] un requerimiento para la participación pública, la opinión de las autoridades sanitarias/comité médico y un claro sistema de documentación que pueda ser consultado por el público en general." [Sección 1.38]
"...se debe llevar a cabo una revisión independiente de todas las estaciones base para asegurar que no se exceden las guías de exposición fuera de la zona de exclusión marcada... e inicialmente se debe prestar una especial atención a la revisión de las estaciones base cercanas a escuelas..." [Secciones 1.40 y 1.41]

Respecto a las escuelas específicamente, el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido también ha recomendado que:

"...[para] estaciones base situadas dentro de patios de colegio, el haz de máxima intensidad no debe incidir en ninguna parte del patio o en los edificios son el consentimiento del colegio y de los padres. Consideraciones similares deben aplicarse a las estaciones base situadas cerca de patios de colegio." [Sección 1.42]

Probablemente las recomendaciones más controvertidas del Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido se refieren a los propios teléfonos, más que a las estaciones base, puesto que recomiendan que:

"...los conductores no deben utilizar ni el teléfono con la mano ni el dispositivo de "manos libres" cuando estén en movimiento." [Sección 1.22]

y que:

"...se debe disuadir a los niños de que usen el teléfono móvil para llamadas que no sean esenciales y... la industria de la telefonía móvil debe abstenerse de promocionar el uso del teléfono móvil entre los niños." [Sección 1.53].

La recomendación de que se debe disuadir a los niños de utilizar el teléfono se basa fundamentalmente en los estudios sobre efectos cognoscitivos de Preece y col. [97] y Koivisto y col. [117] y en el "Principio de Cautela" de la Unión Europea [129]. Esta recomendación ha sido criticada por muchos aspectos:

  • La idea de que puede haber efectos neurológicos con los niveles de SAR producidos por teléfonos móviles portátiles se basa en informes de efectos que son tanto débiles como contradictorios.
  • No hay evidencias de que los efectos cognoscitivos de los que se ha informado pudieran causar efectos nocivos para la salud, y los efectos de los que se ha informado parecen ser demasiado pequeños para tener ninguna significación funcional real.
  • La Comisión Stewart no proporciona ninguna evidencia para justificar la premisa de que los niños son más susceptibles a los efectos de los que se ha informado, además de especular sobre la susceptibilidad del "sistema nervioso en desarrollo". Puesto que la mayor parte del sistema nervioso está desarrollado al finalizar la infancia, la relevancia de esto para el uso del teléfono por parte de los adolescentes no está claro.
  • La sugerencia de que los teléfonos producen un SAR más elevado en la cabeza de un niño que en la de un adulto se proporciona sin ningún argumento que la respalde.
  • La aplicación por parte del Comisión Stewart del principio de cuatela a la exposición de los niños a teléfonos móviles "manos libres" parece contravenir las guías sobre "Principio de Cautela" establecidas por la Unión Europea [129].

15H) ¿Causó la irradiación de la Embajada de Estados Unidos en Moscú cáncer u otros daños entre la gente que trabajaba allí?

La exposición a radiación en radiofrecuencias tuvo lugar, pero no hay ninguna evidencia real de que causara efecto alguno en la salud.

Desde 1953 hasta 1976 se dirigieron microondas de baja intensidad al edificio de la Embajada de Estados Unidos en Moscú. Lilienfeld y col. [709] llevaron a cabo un exhaustivo examen del estado de la salud de 1.827 empleados del Servicio de Exteriores que habían estado asignados para trabajar en la embajada (y sus subalternos). Su estado de salud se comparó con 2.561 trabajadores del Servicio de Exteriores asignados a otras embajadas de Europa del Este (y sus subalternos). Las medidas en varias áreas expuestas de la Embajada de Moscú realizadas en tres periodos indicaban que la exposición máxima era de 0,015 mW/cm^2 (de 0,5 a 9 GHz) durante 18 horas al día. Durante la mayor parte del tiempo de exposición el nivel máximo era inferior. Se dijo que las embajadas del grupo de control tenían un nivel de fondo.

Lilienfeld y col. [70] no hallaron evidencias de que individuos en el grupo de Moscú experimentara una mayor mortalidad por ninguna causa, o una mayor mortalidad por cáncer en general o por cualquier subtipo de cáncer. Aunque este estudio etaba bien diseñado, el relativamente pequeño tamaño de la cohorte y el corto periodo de seguimiento limitaba su potencia. La potencia de este estudio también está limitada por los extremadamente bajos niveles de radiofrecuencias, aunque debe señalarse que son superiores a los que se puede encontrar ecerca de la mayoría de las antenas de estaciones base.

El estudio concluyó que:

"El personal que trabaja en la Embajada de Estados Unidos en Moscú no sufre ninguna enfermedad como consecuencia de las microondas dirigidas a la Chancillería."

16) ¿Existen estudios epidemiológicos que muestren que la exposición a las radiofrecuencias generadas por las estaciones base es segura?

Sí y no. A pesar de que no hay estudios epidemiológicos sobre cáncer y estaciones base de telefonía móvil, se han realizado estudios epidemiológicos sobre cáncer y otros tipos de exposición a radiación en radiofrecuencias. Para revisiones ver Elwood [94] y Rothman [139].

En general, los estudios epidemiológicos sobre radiación en radiofrecuencias y cáncer no han encontrado correlaciones significativas entre exposición y cáncer. Los estudios incluyen:

  • Estudios geográficos de correlación que comparan las tasas de cáncer entre áreas con diferente exposición potencial a radiofrecuencias.
  • Estudios de "agrupamientos de cáncer".
  • Estudios de cáncer en gente expuesta laboralmente a radiación en radiofrecuencias.
  • Usuarios de teléfonos móviles.

Estudios geográficos de correlación

Los estudios geográficos de correlación estiman la intensidad de la radiación en radiofrecuencias en áreas geográficas y correlacionan estas estimaciones con las tasas de enfermedad en estas áreas. Incluso cuando el diseño de los estudios geográficos es óptimo, se consideran exploratorios y no se utilizan para determinar causalidad.

Los estudios de correlación geográfica realizados hasta la fecha no muestran ninguna relación consistente entre exposición a radiación en radiofrecuencias y ningún tipo de cáncer adulto o infantil. Ver Q15B, Q15D y Elwood [94] para una discusión más detallada de estos estudios.

Estudios de agrupamientos de cáncer

Los informes de agrupamientos de cáncer proporcionan poca información práctica. Los principales pasos para evaluar los informes de "agrupamientos de cáncer" son:
- definir un límite lógico (no arbitrario) en el espacio y el tiempo,
- determinar si realmente se ha producido un incremento de un tipo específico de cáncer,
- identificar las exposiciones y características comunes.

Los pasos anteriores, no obstante, generalmente no se han seguido en los estudios sobre radiación en radiofrecuencias, y los informes de tales agrupamientos de cáncer no tienen, en esencia, validez para determinar si la exposición a ondas de radio causa cáncer (ver Elwood [94] para más detalles de estos estudios).

Estudios de exposición laboral

La mayoría de los estudios laborales sobre radiación en radiofrecuencias tienen deficiencias en la evaluación de la exposición, porque utilizaban la ocupación o el nombre del trabajo como estimador de la exposición; es decir, se desconocen los niveles reales de exposición a radiación en radiofrecuencias.

Hay cuatro estudios epidemiológicos de exposición laboral a radiación en radiofrecuencias considerados generalmente como con un diseño y análisis aceptable, tamaño de la muestra adecuado y un seguimiento en el tiempo suficiente: Robinette y col. [67], Hill [68], Milham [69] y Morgan y col. [118]. Estos cuatro estudios no muestran asociaciones estadísticamente significativas entre exposición a radiofrecuencias y tasa global de cáncer o cualquier tipo específico de cáncer.

Los otros estudios con un diseño aceptable (Grayson y col. [33], Lilienfeld y col. [70], Muhm [72], Tynes y col. [73] y Thoman y col. [105] tienen más limitaciones en la evaluación de la exposición, indagación sobre los casos o seguimiento temporal; pero tampoco sugieren que la exposición a radiación en radiofrecuencias incremente el riesgo tanto de la tasa global de cáncer como de cualquier tipo específico de cáncer.

Szmielgielski y col. [79] han estudiado personal militar polaco que ha estado expuesto a radiación en radiofrecuencias. La incidencia de la tasa global de cáncer, tumores cerebrales, leucemia y linfoma era más elevada entre este personal. Debido a que los métodos de recogida y análisis de datos no están descritos de forma adecuada o son inapropiados, y como la evaluación de la exposición a radiación en radiofrecuencias es muy deficiente, el estudio no cumple los criterios epidemiológicos básicos para ser aceptado. Elwood [94] también concluye que los métodos utulizados en el estudio de Szmielgielski pueden haber creado un sesgo sistemático "que es de esperar que produzca un incremento del riesgo relativo de todos los tipos de cáncer".

Estudios de exposición a radiación en radiofrecuencias de los teléfonos móviles En 1996, Rothman y col. [121] publicaron un estudio que revisaba los historiales médicos de más de 250.000 usuarios de telefonía móvil. No encontraron diferencias en la mortalidad de usuarios de teléfonos portátiles de mano (en los que la antena se coloca muy cerca de la cabeza) y usuarios de teléfonos móviles celulares (en los que la antena se monta en el vehículo). En una actualización de 1999 del estudio [122], el mismo grupo examinó causas específicas de muerte entre los cerca de 300.000 usuarios de teléfonos móviles en varias ciudades de Estados Unidos. Los investigadores no hallaron diferencias en las tasas de de cáncer global, leucemia o tumores cerebrales entre los usuarios de teléfonos portátiles de mano y los usuarios de teléfonos celulares. La única causa específica de muerte que se correlacionaba con el uso de teléfonos móviles era muerte por accidente de tráfico.

In 1999-2001, tres estudios caso-control evaluaron tumores cerebrales en usuarios de teléfonós celulares portátiles: el primero a cargo de Hardell y col. [100], el segundo por Muscat y col. [138] y el tercero por Inskip y col. [143]. Ninguno de los estudios halló una asociación entre uso de teléfono celular y tumor cerebral, y tampoco una relación dosis-respuesta. En general, el lóbulo temporal del cerebro es el que recibe la mayor radiación en radiofrecuencias en los usuarios de teléfonos celulares portátiles; Hardell y col. [100] informaron de un exceso no significativo de tumores del lóbulo temporal, pero Muscat y col. [138] e Inskip y col. [143] informaron de un descenso no significativo de estos tumores. Hardell et al [100] informaron de un aumento no significativo de tumores del lóbulo temporal en el lado de la cabeza donde los pacientes decían que utilizaban el teléfono móvil, pero Muscat y col. [138] e Inskip y col. [143] informaron de una tendencia en sentido contrario.

En el primero de estos estudios sobre telefonía móvil, Hardell y col. [100] analizaron el uso de teléfono móvil en 233 pacientes suecos con tumores cerebrales, alguno de los cuales había usado un teléfono móvil durante 10 años. Esto formaba parte de un estudio más amplio sobre las posibles causas de tumor cerebral (otras posibles causas evaluadas incluyeron el tipo de trabajo, terapia radioactiva para el cáncer, exposición a radiación diagnóstica y exposición a una gran variedad de productos químicos). La exposición se evaluó mediante cuestionarios, y los análisis se basaron en el uso de teléfonos celulares portátiles (el uso de dispositivos "manos libres" y el uso en un coche con una antena fija no se consideró que fuera "exposición"). No se halló ningún incremento de la incidencia de tumores cerebrales entre los usuarios tanto de teléfonos analógicos como digitales, y no se observó ninguna relación dosis-respuesta (ver la siguiente figura). Cuando se restringió el análisis a los tumores del lóbulo temporal (o a la suma de tumores del lóbulo temporal, occipitales y temporoparietales) situados en el mismo lado del cerebro en el que el usuario informaba que se colocaba el teléfono móvil, se observó un exceso no significativo de la incidencia. Esta relación con la mano utilizada se observaba con el uso de teléfonos analógicos, pero no con teléfonos digitales [100a].

Tumores Cerebrales en Usuarios de Teléfonos Móviles
(Hardell y col., 1999)

Tumores Cerebrales en Usuarios de Teléfonos Móviles (Hardell y col., 1999)
Riesgo relativo de tumor cerebral (razón de proporciones con un intervalo de confianza del 95%) en usuarios de teléfonos móviles procedente del estudio epidemiológico de Hardell et al [100]. El número de casos del análisis conjunto y de los sub-análisis se muestra entre paréntesis. Los teléfonos analógicos son tanto de 450 (NMT 450) como de 900 MHz; los teléfonos digitales son GSM.
Las líneas en rojo son probablemente las más relevantes para la evaluación del riesgo de cáncer, ya que incluyen a los que han usado mucho y durante mucho tiempo el teléfono móvil.
Las líneas en azul se refieren a tumores en el lóbulo del cerebro que debería estar más expuesto a radiación en radiofrecuencias en los usuarios de teléfonos portátiles.
Las 4 últimas filas indican en qué lado de la cabeza (I=Izquierdo, D=Derecho) se usaba el teléfono.

En diciembre de 2000, Muscat y col. [138] publicaron un estudio de similar diseño con 469 pacientes con tumores cerebrales en Estados Unidos, alguno de los cuales había usado teléfonos móviles durante 4 años. La exposición se evaluó en base a entrevistas en el hospital. No se observó un aumento de la incidencia de tumores cerebrales entre los usuarios de teléfonos móviles, ni se observó una relación dosis-respuesta (ver la siguiente figura). La incidencia de tumores del lóbulo temporal donde la radiación en radiofrecuencias debería ser mayor en los usuarios de telefonos móviles no estaba aumentada. Había una relación dosis-respuesta no significativa de que los tumores estuvieran en el lado de la cabeza donde los pacientes decían que ponían sus teléfonos; pero cuando el análisis se restringió a los tumores del lóbulo temporal, había menos tumores de los esperado en el lado de la cabeza donde se ponía el teléfono.

Cuando Muscat y col. [138] analizaron los tumores de forma histopatológica, no hallaron un exceso de gliomas (el tipo de tumor cerebral más común y mortífero); pero había un exceso de neuroepiteliomas (ver figura siguiente). Este aumento no era estadísticamente significativo. Hardell y col. [100] no analizaron explícitamente el subtipo histopatológico del tumor, pero Inskip y col. [143] hallaron un descenso en la incidencia de neuroepiteliomas.

Tumores Cerebrales en Usuarios de Teléfonos Móviles
(Muscat y col., 2000)

Tumores Cerebrales en Usuarios de Teléfonos Móviles (Muscat y col., 2000)
Riesgo relativo de tumor cerebral (razón de proporciones con un intervalo de confianza del 95%) en usuarios de teléfonos móviles procedente del estudio epidemiológico de Muscat y col. [138]. El número de casos del análisis conjunto y de los sub-análisis se muestra entre paréntesis. En el análisis se mezclan teléfonos analógicos (88%) y digitales.
Las líneas en rojo son probablemente las más relevantes para la evaluación del riesgo de cáncer, ya que incluyen a los que han usado mucho y durante mucho tiempo el teléfono móvil.
Las líneas en azul se refieren a tumores en el lóbulo del cerebro que debería estar más expuesto a radiación en radiofrecuencias en los usuarios de teléfonos portátiles.
Las 3 últimas líneas se refieren a diferentes tipos histopatológicos de tumores cerebrales.

Tan pronto como se publicó el estudio de Muscat y col. [138], The New England Journal of Medicine puso en su página web un estudio similar cuya publicación estaba prevista para enero de 2001. Inskip y col. [143] estudiaron 782 pacientes con tumores cerebrales en diferentes partes de Estados Unidos, algunos de los cuales habían estado usando teléfonos móviles durante 5 años. No hallaron ningún incremento de la incidencia de tumores cerebrales en los usuarios de teléfonos portátiles, y no observaron ninguna relación dosis-respuesta (ver figura siguiente). La incidencia de tumores del lóbulo temporal donde la radiación en radiofrecuencias debería ser mayor en los usuarios de telefonos móviles no estaba aumentada. Había una relación dosis-respuesta no significativa de que los tumores estuvieran en el lado de la cabeza opuesto a donde los pacientes decían que ponían sus teléfonos. Cuando Inskip y col. [143] analizaron los tumores de forma histopatológica, no había un exceso significativo de ningún tipo de tumores cerebrales malignos o benignos (ver figura siguiente).

Tumores Cerebrales en Usuarios de Teléfonos Móviles
(Inskip y col., 2001)

Tumores Cerebrales en Usuarios de Teléfonos Móviles (Inskip y col., 2001)
Riesgo relativo de tumor cerebral (razón de proporciones con un intervalo de confianza del 95%) en usuarios de teléfonos móviles procedente del estudio epidemiológico de Inskip y col. [143]. El número de casos del análisis conjunto y de los sub-análisis se muestra entre paréntesis. Los teléfonos utilizados eran principalmente analógicos.
Las líneas en rojo son probablemente las más relevantes para la evaluación del riesgo de cáncer, ya que incluyen a los que han usado mucho y durante mucho tiempo el teléfono móvil.
Las líneas en azul se refieren a tumores en el lóbulo del cerebro que debería estar más expuesto a radiación en radiofrecuencias en los usuarios de teléfonos portátiles.
Las 3 últimas líneas se refieren a diferentes tipos histopatológicos de tumores cerebrales.

A comienzos de 2001, Johansen y col. [155] publicaron un estudio de cohorte retrospectivo sobre todos los tipos de cáncer en usuarios de teléfonos móviles en Dinamarca, algunos de los cuales habían usado telefonos móviles durante 5 años. Este estudio incluía 154 pacientes con tumores cerebrales. El uso del teléfono estaba asociado con un descenso significativo del riesgo global de cáncer, que era atribuible en gran medida a cánceres relacionados con el tabaco. No se observó un incremento del riesgo de tumores cerebrales, leucemia, linfoma, cáncer de ojo o melanoma en usuarios de teléfonos móviles. No se detectó un incremento de ningún tipo de cáncer en los usuarios de telefónos móviles. No se observó una relación dosis-respuesta en la incidencia de leucemia o tumores cerebrales en usuarios de teléfonos móviles. No había un aumento de tumores del lóbulo temporal u occipitales en usuarios de teléfonos móviles. Ver figura siguiente.

En una editorial adjunta [155b] Park escribió:

"A pesar de lo convincente que pueda ser la evidencia exculpando a los teléfonos móviles, seguirá habiendo quien argumente que el tema no está completamente zanjado. En ciencia pocas cosas llegan a estarlo. La comunidad científica tiene la responsabilidad de poner todas las evidencias en perspectiva para el público."

Cáncer en Usuarios de Teléfonos Móviles
(Johansen y col., 2001)

Cáncer en Usuarios de Teléfonos Móviles (Johansen y col., 2001)
Riesgo relativo de tumor cerebral (razón de proporciones con un intervalo de confianza del 95%) en usuarios de teléfonos móviles procedente del estudio epidemiológico de Inskip y col. Johansen et al [155]. El número de casos del análisis conjunto y de los sub-análisis se muestra entre paréntesis.
Las líneas en rojo son probablemente las más relevantes para la evaluación del riesgo de cáncer, ya que incluyen a los que han usado mucho y durante mucho tiempo el teléfono móvil.
Las líneas en azul se refieren a tumores en el lóbulo del cerebro que debería estar más expuesto a radiación en radiofrecuencias en los usuarios de teléfonos portátiles.
Las 4 últimas filas se refieren a otros tipos de cáncer.

En un estudio publicado a comienzos del año 2000, Morgan y col. [118] estudiaron todas las principales causas de mortalidad (haciendo énfasis en tumores cerebrales, linfoma y leucemia) entre los empleados de Motorola, un fabricante de productos de telecomunicación inalámbrica. Basándose en las categorías laborales, los trabajadores fueron clasificados en grupos de exposición a radiación en radiofrecuencias alta, moderada y de fondo. Para los trabajadores con una exposición moderada o alta a radiofrecuencias no se halló un aumento de las tasas de tumores cerebrales, leucemia y linfoma. En realidad se desconocen los valores de pico y/o promedio de la exposición a radiación en radiofrecuencias.

En enero de 2001, Stang y col. [152] informaron de que el uso de "equipos de radio, teléfonos móviles o apartos sinilares en el lugar de trabajo durante, al menos, varias horas al día" estaba asociado con melanoma de coroides (intraocular). De 118 individuos con melanoma intraocular, 6 (5,1%) afirmaban que era "probable o seguro" que hubieran estado "expuestos" a teléfonos móviles en el trabajo. Según los autores, este uso laboral de los teléfonos móviles es 4 veces mayor de los esperado. No se evaluó el uso de teléfonos móviles fuera del trabajo, y tampoco se tuvieron en cuenta otros factores de riesgo de cáncer (por ejemplo, exposición a luz ultravioleta y color de piel claro). En el único estudio comparable, Johansen y col. [155] hallaron menos melanoma y cáncer de ojo de lo esperado en usuarios de teléfonos móviles. Según el editorial que acompañaba al artículo [153]:

"Stang y col. suscitan la posibilidad de que deberíamos añadir un nuevo tipo de cáncer a los que ya están en consideración como posibles peligros de la radiación en radiofrecuencias, y podría ocurrir que estudios posteriores apoyaran esta hipótesis. En estos momentos, sin embargo, dado el pequeño tamaño del estudio, lo relativamente imperfecto de la evaluación de la exposición, la falta de atención sobre la exposición a radiación ultravioleta y otros posibles factores de confusión y el limitado apoyo de la literatura, es más indicado hacer una interpretación cautelosa de los resultados."

Resumen de la epidemiología

La ausencia de asociaciones entre exposición a radiación en radiofrecuencias y la tasa global de cáncer, y la falta de asociaciones consistentes con cualquier tipo específico de cáncer, sugiere que no es probable que la radiación en radiofrecuencias tengan una influencia causal fuerte sobre el cáncer.

En una revisión de 1999 de la literatura epidemiológica sobre radiofrecuencias, Elwood [94] concluyó que:

"Se ha informado de varias asociaciones positivas sugiriendo un incremento del riesgo de algunos tipos de cáncer entre aquellos que tienen una mayor exposición a emisiones de radiofrecuencia. Sin embargo, los resultados son inconsistentes: ningún tipo de cáncer ha sido asociado de forma consistente con la exposición a radiofrecuencias. La evidencia epidemiológica no tiene la fuerza y la consistencia necesaria para llegar a una conclusión razonable de que las emisiones de radiofrecuencia son una probable causa de uno o más tipos de cáncer en humanos. La evidencia es débil debido a su inconsistencia, el diseño de los estudios, la falta de detalles sobre la exposición real y las limitaciones de los estudios en lo relativo a su capacidad para tratar otros posibles factores relevantes. En algunos estudios puede haber sesgos en los usos de los datos."

En una revisión de 2000 de la literatura epidemiológica sobre radiofrecuencias, Rothman [139] concluyó que:

"Basándose en la evidencia epidemiológica disponible hoy en día, la principal preocupación para la salud pública es claramente los accidentes de tráfico, un efecto comportamental más que un efecto de la exposición a radiofrecuencias. Ninguno de los diversos estudios sobre exposición laboral a radiofrecuencias ni de los escasos en usuarios de teléfonos móviles nos ofrece una evidencia clara de una asociación con tumores cerebrales u otras enfermedades. Incluso si los estudios en proceso hallaran unos efectos relativamente considerables sobre los tumores cerebrales, el incremento absoluto del riesgo probablemente sería menor que el riesgo de sufrir un accidente de tráfico."

17) ¿Podrían las radiofrecuencias moduladas producir efectos diferentes a las radiofrecuencias de onda continua (CW) utilizada en muchos estudios de laboratorio?

Posiblemente, pero no hay evidencia replicada de tales efectos. Se ha sugerido que las radiofrecuencias moduladas en amplitud (AM) podrían tener diferentes efectos que las radiofrecuencias de onda continua (CW, no modulada); ver, por ejemplo, Hyland [140]. Esto podría ser importante, puesto que los teléfonos móviles y sus estaciones base producen una señal modulada, y gran parte de la investigación se ha realizado con fuentes de radiofrecuencia no modulada.

Este tema ha sido revisado en detalle por Juutilainen y de Seze [90] quienes concluyeron que:

"La literatura relevante sobre posibles efectos biológicos de las radiofrecuencias en AM consiste en observaciones dispersas usando una gran variedad de modelos experimentales y parámetros de exposición... Diversos estudios han informado de hallazgos consistentes con efectos en el sistema nervioso y procesos biológicos relacionados con el cáncer. Sin embargo, los métodos y los parámetros de exposición varían enormemente, y no se ha informado de replicaciones independientes de los hallazgos positivos. Los resultados disponibles hoy en día no apoyan la existencia de bioefectos bien definidos y específicos de la modulación de la exposición a radiofrecuencias."

18) ¿Existen grupos (como niños o ancianos) más sensibles a los efectos de las radiaciones en radiofrecuencias?

Posiblemente. Algunos grupos de la población general pueden ser más sensibles a los efectos de las radiaciones en radiofrecuencias que otros, pero no se han localizado estos grupos. La posible existencia de tales individuos es una de las principales razones por las que se aplica un factor de seguridad adicional de 5 en las recomendaciones de exposición del público (Q9).

Ver la discusión sobre si los niños deben usar teléfonos móviles portátiles en Q15G.

19) ¿Afectan las antenas de estaciones base de telefonía móvil a marcapasos cardíacos, producen dolores de cabeza, etc.?

Aunque la principal preocupación del público sobre antenas de estaciones base de telefonía móvil parece ser la posibilidad de una relación con cáncer (Q21, Q23A, Q23B, Q23C), periódicamente surgen otros temas relacionados con la salud. En particular, son comunes las preguntas sobre interferencias con marcapasos cardíacos (que se trata en Q19A). Esta sección también cubre temas menos comunes. La posibilidad de una relación con abortos y malformaciones congénitas se trata en Q22.

19A) ¿Afectan las antenas de estaciones base de telefonía móvil a equipos médicos como marcapasos cardíacos?

No. No hay evidencia de que las antenas de telefonía móvil interfieran con marcapasos cardíacos u otros aparatos médicos implantados mientras que los niveles de exposición se mantengan dentro de la guía ANSI para exposición incontrolada (Q8, Q12).

Es posible que los propios teléfonos móviles digitales puedan interferir con marcapasos si la antena se sitúa directamente sobre ellos. Este problema sólo se ha observado que ocurra con algunos tipos de teléfonos digitales y algunos tipos de marcapasos [46, 137].

19B) ¿Producen dolores de cabeza los teléfonos móviles o estaciones base de telefonía móvil?

Es posible que el uso de teléfonos móviles cause dolores de cabeza.

En 1998, Frey [48] informó de evidencias anecdóticas de que los teléfonos móviles causan dolores de cabeza.

En 2000, Oftedal y col. [154] hallaron que los usuarios de teléfonos móviles se quejan de sufrir dolores de cabeza habitualmente, pero como el estudio no contiene datos sobre no usuarios no se sabe si la tasa de dolores de cabeza de los usuarios de teléfonos móviles es inusual. An extension of the study by Sandström y col. [162] mostró que los dolores de cabeza y otros síntomas eran superiores entre los usuarios de teléfonos analógicos of analog (NMT 900) que teléfonos digitales (GSM).

En 2000, Chia y col. [142] informaron de que los dolores de cabeza son significativamente más comunes entre los usuarios de teléfonos móviles que entre los no usuarios (65% frente a 54%). La prevalencia del dolor de cabeza se incrementa de forma significativa con el tiempo de uso, y la utilización de dispositivos de "manos libres" eliminaba ese incremento.

Nadie ha declarado que haya evidencia científica de que las estaciones base causen dolores de cabeza, y no hay una base biofísica o fisiológica para esperar tal efecto.

19C) ¿Producen las radiofrecuencias generadas por los teléfonos móviles o las estaciones base de telefonía móvil cambios fisiológicos o comportamentales?

Existen estudios no replicados que muestran tales efectos. Hay algunos estudios que sugieren que las radiofrecuencias generadas por los teléfonos móviles portátiles podrían causar sutiles cambios fisiológicos o en el comportamiento. Sin embargo, ninguno de los estudios proporciona una evidencia substancial de que la estaciones base de telefonía móvil pudiera suponer un riesgo para la salud:

  • Ninguno de los "efectos" de los que se ha informado implican la existencia de riesgos para la salud.
  • Todos estos estudios utilizan radiofrecuencias de una intensidad muy por encima de la asociada con estaciones base de telefonía móvil.
  • La mayoría de estos estudios no ha sido confirmado de forma independiente, y hay razones para ser escéptico con la mayoría de ellos.

- Braune y col. [82] informaron de que voluntarios que usaban un teléfono móvil GSM durante 35 minutos mostraban un incremento de 5-10 mm de Hg en la presión sanguínea. El estudio es pequeño y no se realizó de forma ciega, y un incremento de la presión sanguínea de esta magnitud no tiene consecuencias conocidas en la salud.

- Eulitz y col. [84] informaron de que los teléfonos móviles pueden alterar la actividad eléctrica del cerebro. Sin embargo, el efecto puede ser un artefacto causado por una interferencia de las radiofrecuencias con los cables del electroencefalograma.

- Freude y col. [111] expusieron voluntarios a las radiofrecuencias generadas por un teléfono digital GSM de 350 mW a 916 MHz. Se observaron pequeños cambios en el electroencefalograma que "no indicaban ninguna influencia en el comportamiento, bienestar o salud".

Mann y Röschke [113] informaron de que la exposición a la señal de un teléfono móvil digital de 0,05 mW/cm^2 podría causar ligeros cambios en los patrones de sueño, pero estudios posteriores del mismo grupo no han hallado ningún efecto significativo cuando la densidad de potencia se redujo a 0,02 mW/cm^2 [115], y ningún efecto en absoluto cuando la densidad de potencia se incrementó hasta 5 mW/cm^2 [159]. - En 1999, Borbély, Huber y col. [110, 141] informaron de que la exposición a la señal de un teléfono digital de 1 W/kg podría causar ligeros cambios en los patrones de sueño y en el electrocardiograma durante el sueño.

- De Seze y col. [113] informaron de que la exposición de voluntarios a las radiofrecuencias de telefonía móvil no tuvo efectos en la segregación nocturna de melatonina. Los efectos sobre la melatonina se han sugerido como mecanismo por el cual los campos generados por las líneas eléctricas podrían afectar a la salud humana (ver Nota 4).

- Wang y Lai [109] informaron de que ratas expuestas a radiofrecuencias pulsadas de 2.450 MHz mostraban "defectos en la memoria a largo plazo". Los animales expuestos a radiofrecuencias eran más lentos que los animales normales en aprender un laberinto. Los animales recibieron una exposición a radiofrecuencias en todo el cuerpo durante 1 hora al día. El promedio de SAR era 1,2 W/kg, con picos de 3-4 W/kg. La señal es bastante diferente de la asociada a estaciones base de telefonía móvil y el pico de SAR puede haber sido lo suficientemente elevado como para causar estrés térmico. La intensidad de exposición (SAR) era 15 veces mayor que la norma de FCC para exposición de todo el cuerpo para el público en general. En el año 2000 Sienkiewicz y col. [120] llevaron a cabo un experimento similar con ratones (pero usando una señal y una densidad de potencia que simulaba la señal de una estación base de telefonía digital europea) y no hallaron ningún efecto en el comportamiento en laberintos.

- En 1999, Preece y col. [97] informaron de que la exposición de voluntarios a las radiofrecuencias de los telefonía móvil podría reducir los tiempos de reacción. La prensa le prestó mucha atención, pero en realidad el estudio no tiene implicaciones obvias para la salud humana, ya que el efecto se observó únicamente en uno de las muchas pruebas de la función cognoscitiva y parece ser demasiado pequeño para tener una significación funcional real.

En 2000, Koivisto y col. [117, 132] informaron de un estudio en personas voluntariamente expuestas a radiofrecuencias de 902 MHz procedentes de un teléfono digital (GSM) de 250 mW a las que se les aplicó una batería de 12 pruebas de tiempos de reacción. En algunas pruebas la exposición redujo (mejoró) el tiempo requerido; otras mostraron unas mejoras de tiempo menos significativas. Algunas pruebas no mostraron efectos significativos. Para la prueba en la que Preece y col. [97] hallaron un efecto con la señal analógica, Koivisto y col. [117] no encontraron ningún efecto con la señal digital. Las que mostraban efectos están consideradas como pruebas de la función cognoscitiva. Koivisto y col. [132] concluyeron que:

"Respecto a las consecuencias de las radiofrecuencias en el comportamiento humano, toda la evidencia disponible apunta en la misma dirección: las radiofrecuencias facilitan las funciones más que perjudicarlas. Los mecanismos fisiológicos subyacentes para tal influencia no se comprenden muy bien y es demasiado pronto para concluir cuál es la significación de los efectos observados en la salud humana."

En 2000, Krause y col. [146] llevaron a cabo un estudio sobre humanos expuestos voluntariamente a radiofrecuencias de 902 MHz procedentes de un teléfono digital (GSM) de 250 mW y a los que se les aplicó una serie de pruebas de memoria y tiempos de reacción. Los efectos en la tasa de errores y el tiempo de reacción no fueron significativos. Se observaron algunos efectos sobre el electrocardiograma bajo ciertas condiciones de prueba. Según los autores: "Los resultados actuales no permiten llegar a ninguna conclusión sobre los posibles efectos de los teléfonos móviles en la cognición".

En 2000 Tsurita y col. [133] informaron de que la radiación en radiofrecuencias no tenía efecto en la la barrera hemato-encefálica en ratas. Estas ratas fueron expuestas una señal digital de 1.339 MHz (TDMA) 1 hora al día durante 2-4 semanas. El SAR promedio en todo el cuerpo era 0,25 W/kg y el SAR en el cerebro era 2 W/kg, y no se observaron cambios en la temperatura corporal. No se observaron efectos en el peso corporal, morfología cerebral o permebilidad de la barrera hemato-encefálica. El artículo de Tsurita y col. [133] incluye una detallada discusión de los estudios previos de los efectos de las radiofrecuencias en la barrer hemato-encefálica.

En 2000, Bornhausen y Scheingraber [145] informaron de que la exposición de ratas preñadas a radiación en radiofrecuencias no tuvo efectos en el comportamiento de su descendencia. Ratas con libertad de movimientos fueron expuestas de forma continua a radiofrecuencias GSM de 900 MHz de 0,1 mW/cm^2 (el SAR oscilaba entre 17,7 y 75 mW/kg). No se hallaron defectos cognitivos en su descendencia.

Para una revisión actualizada de los efectos de la radiación en radiofrecuencias en el comportamiento ver D'Andrea [96].

20) ¿Pueden producir efectos biológicos la radiación en radiofrecuencias?

. Si la exposición es lo suficientemente intensa, las radiaciones en radiofrecuencias pueden producir efectos biológicos. Los posibles daños incluyen cataratas, quemaduras superficiales y profundas y golpes de calor. La mayoría, si no todos, los efectos biológicos conocidos por exposición a fuentes de radiofrecuencias de alta potencia son debidos al calentamiento [20]. Los efectos del calentamiento abarcan desde cambios de comportamiento hasta daños oculares (cataratas) [1, 5, 6, 7, 14, 53, 83, 90, 99]. Excepto, posiblemente, a unos pocos pies de las propias antenas [128], la potencia producida por antenas de estaciones base de telefonía móvil es demasiado baja para causar calentamiento.

Ha habido algunos informes aislados de efectos [21] que no parecen ser debidos al calentamiento, los denominados efectos no térmicos [20, 25, 158, 165]. Ninguno de estos efectos han sido replicados de forma independiente, y ninguno tiene conexiones obvias con riesgos para la salud humana.

La falta de efectos biol&ocute;gicos por exposición a radiofrecuencias que no produzcan un cambio de temperatura biológicamente significativo no es sorprendente, puesto que no se conoce un mecanismo biofísico que sugiera que tales efectos son problables [25, 124, 158].

En una revisión de 2001, Pickard y Moros [158] concluyeron que:

"Se ha estudiado de forma teórica la posibilidad de que la irradación con UHF (300-3.000 MHz) produzca bioefectos no térmicos, y es muy pequeña... Esto apoya argumentos previos de la improbabilidad de efectos biológicos de las frecuencias de UHF, a no ser que se descubra un mecanismo para acumular energía en el tiempo y el espacio y que la concentre. Tres posibles mecanismos ha sido tomados en consideración y se ha hallado que son improbables... Finalmente, se concluye que la tasa de deposición de energía en un tejido típico debida a un campo típico es tan pequeña como para que cualquier efectos biológico no térmico sea improbable."

21) ¿Hay alguna evidencia replicada de que la radiación en radiofrecuencias pueden producir cáncer?

No. Incluso a altos niveles de exposición, no hay una evidencia substancial de que las radiaciones en radiofrecuencias produzcan o contribuyan al cáncer (para una opinión contraria ver los estudios analizados en Q15B y Q15C). A pesar de que la investigación en ese área ha sido extensa, no hay pruebas de laboratorio o epidemiológicas que hayan sido replicadas de que las radiaciones en radiofrecuencias, a los niveles de potencia asociados con exposición pública a antenas de estaciones base de telefonía móvil, estén asociadas con cáncer [1, 5, 6, 7, 14, 74, 83, 95, 99, 128].

Hay dos informes de laboratorio de que la exposición a radiación en radiofrecuencias podría producir cáncer, o daños relacionados con cáncer, en animales. Estos estudios se discuten en Q23A y Q23C. Ambos estudios utilizan niveles de radiofrecuencia muy por encima de los que se encuentran en zonas accesibles al público cerca de antenas de estaciones base, y ningún estudio ha sido replicado.

Los estudios epidemiológicos de radiofrecuencias no muestran una asociación consistente con la tasa global de cáncer o con cualquier tipo específico de cáncer (Q16).

22) ¿Hay alguna evidencia de que la radiación en radiofrecuencias puedan producir abortos o malformaciones congénitas?

Indirectamente, sí. La exposición a niveles de radiación en radiofrecuencias suficientemente altos como para causar un calentamiento de todo el cuerpo puede producir abortos o malformaciones congénitas. La potencia generada por antenas de estaciones base de telefonía móvil es demasiado baja para producir tal calentamiento. No hay ninguna prueba de laboratorio o epidemiológica de que las ondas de radio, a los niveles de potencia asociados con la exposición pública a radiación en radiofrecuencias generada por antenas de estaciones base de telefonía móvil, estén asociadas con abortos o defectos de nacimiento [1, 5, 6, 7, 14].

23) ¿Qué muestran los estudios científicos de laboratorio más recientes sobre radiación en radiofrecuencias y cáncer?

Hay un flujo constante de nueva información. Los estudios que atraigan más atención normalmente tendrán sus propias secciones, como los estudios en ratones y ratas en
Q23A
y Q23B y los estudios de rotura de cadenas de ADN tratados en Q23C.

23A) ¿Qué se puede decir sobre el informe de que la exposición de ratones a la radiación generada por teléfonos móviles produce linfoma?

Un estudio australiano de 1997 realizado por Repacholi y col. [37] informó de que ratones con predisposición genética a contraer linfoma expuestos durante 18 meses a radiación en radiofrecuencia intensos, pero intermitentes, del tipo utilizado por los teléfonos celulares digitales, tenían una mayor incidencia de linfoma. No se halló ningún incremento de la incidencia de otros tipos de cáncer. Las intensidades de campo usadas están por encima de las recomendaciones de la guía ANSI/IEEE (Q8) para exposición del público, y están muy por encima de las que se dan en zonas accesibles para el público cercanas a antenas de estaciones base de telefonía móvil [16].

Aunque este estudio es interesante, su impacto en la legislación sobre exposición del público en general a radiofrecuencias no está nada claro, puesto que no se puede determinar si se pueden inducir linfomas en animales normales (no predispuestos a contraer cáncer) por exposición a radiación en radiofrecuencias o qué nivel de exposición se requiere para inducir linfoma en ratones predispuestos.

Está claro que el estudio ha de ser repetido, tanto con ratones normales como con ratones predispuestos a contraer linfoma. Si el efecto puede ser replicado, será crítico determinar la relación dosis-respuesta para la inducción de linfoma, y determinar si el efecto se da para otros tumores y/o otras especies.

Se han suscitado algunas preguntas sobre este estudio:

  • ¿Significa este estudio que los teléfonos móviles producen cáncer?
  • No. Antes de que este estudio pueda relacionarse con riesgos para la salud humana debe ser replicado, debe llevarse a cabo un estudio similar con ratones normales y debe conocerse la relación dosis-respuesta del efecto.

  • Si es tan difícil extrapolar de ratones predispuestos a contraer cáncer a humanos, ¿por qué se utilizan?

    Cuando queremos saber si algo podría producir cáncer, generalmente empezamos con una cepa de animales sensibles y una dosis alta del agente. Esto maximiza las oportunidades de encontrar algo. Si no se encuentra nada en estas circunstancias, se puede estar bastante seguro de que el agente no produce ese cáncer. Si se encuentra un incremento de cánceres, es necesario determinar si esto tambien ocurre en animales normales y/o con dosis más razonables. Si se estudian primero animales normales con bajas dosis y no se encuentra un incremento de cáncer, todavía habría que probar con animales predispuestos genéticamente a contraer cáncer con altas dosis.

    Un problema adicional al usar ratones normales y bajas dosis de radiofrecuencia para estudiar la inducción de linfoma es que el linfoma es una enfermedad rara en ratones normales (una incidencia del 1-3% durante toda la vida). Para detectar un 50% de incremento sobre su tasa normal se requerirían más de 2.000 ratones.

  • ¿Sabemos si la exposición a la radiación en teléfonos móviles produce linfoma en ratones normales?

    Hay, por lo menos, otros 15 estudios sobre exposición de roedores a radiación en radiofrecuencias a largo plazo. Ninguno de estos estudios usan ratones predispuestos a contraer linfoma y ninguno ha informado de incrementos de linfoma. Ver Q23B para más detalles.

    Que existan diferencias en la inducción de tumores entre animales normales y animales que han sido alterados genéticamente para hacerlos más susceptibles a contraer cáncer no es inesperado, puesto que otros estudios (por ejemplo, Johnson [112]) han mostrado que los animales alterados genéticamente a menudo muestran diferentes respuestas que los animales normales en los ensayos sobre carcinogenicidad.

  • ¿Por qué el nivel de exposición a radiación en radiofrecuencias en este estudio está tan mal definido?

    No es fácil exponer animales a un nivel uniforme de radiación en radiofrecuencias. Si los animales están sueltos en jaulas, la dosis de radiofrecuencia (la tasa de absorción específica, SAR [8]) varía con la posición del animal, su orientación respecto a la antena, la presencia de otros animales y el tamaño del animal. Para conseguir dosis de radiación en radiofrecuencias bien definidas los animales deben confinarse en pequeños contenedores, y la manipulación y confinamiento que esto requiere pueden producir efectos biológicos por sí mismos (ver Stagg y col. [161]). Incluso bajo estas condiciones, la SAR puede variar al aumentar el tamaño de los animales. Básicamente, el investigador tiene que hacer una elección: dejar a los animales libremente con la mínima perturbación y aceptar una dosimetría variable, o conseguir una buena dosimetría y errores en el riesgo debidos a la manipulación y el confinamiento. Cualquiera de las dos es susceptible de ser criticada.

23B) ¿Ha expuesto alguien más roedores a la radiación generada por teléfonos móviles para ver si contraen cáncer?

Hay, por lo menos, 15 estudios en ratones expuestos durante toda su vida a radiación en radiofrecuencias.

- En 1971, Spalding y col. [64] publicaron un estudio en ratones expuestos a radiofrecuencias de 800 MHz, 2 horas al día, 5 días a la semana, durante 35 semanas, con un SAR de 13 W/kg. La duración media de la vida en el grupo expuesto (664 días) era ligeramente, pero de forma no significativa, más larga que la del grupo de control (645 días).

En 1982, Szmigielski y col. [65] publicaron un estudio en ratones expuestos a radiofrecuencias de 2.450 MHz, 2 horas al día, 6 días a la semana, durante 6 meses. La exposición era a 2-3 y 6-8 W/kg. Los controles incluyeron tanto animales no irradiados, como animales sometidos a "estrés por confinamiento" (ver Stagg y col. [161]). Tanto la exposición a radiofrecuencias como el estrés por confinamiento aceleró significativamente la aparición de tumores de piel y mama, ambos inducidos químicamente. La dosimetría de este estudio es cuestionable, y parece probable que los ratones expuestos a dosis más altas estuvieron sometidos a un calentamiento significativo.

En 1988, Saunders y col. [98] publicaron un estudio sobre ratones macho expuestos a radiación en radiofrecuencias de 2.450 MHz (densidad de potencia de 10 mW /cm^2 y SAR de 4 W/kg) 6 horas al día durante un total de 120 horas en un periodo de 8 semanas. Al final del tratamiento los ratones eran emparejados con hembras no expuestas. No había una reducción significativa de la tasa de embarazos, así que no hubo un incremento de las mutaciones letales dominantes. El examen de las espermotogonia no mostró un incremento de aberraciones cromosómicas. Los autores concluyen que "no hay evidencia en este experimento que muestre que la exposición crónica de ratones macho a radiación de microondas de 2.450 MHz induzca una respuesta mutagénica".

- En 1994, Liddle y col. [66] publicaron un estudio que examinaba los efectos de las radiofrecuencias de 2.450 MHz en ratones expuestos durante toda su vida. Los ratones fueron expuestos 1 hora al día, 5 días a la semana, durante toda su vida, a 2 ó a 6,8 W/kg. La duración de la vida era significativamente más corta en los ratones expuestos a 6,8 W/kg (mediana de 572 días frente a 706 días en el grupo de control). Sin embargo, a 2 W/kg, los animales expuestos a radiofrecuencias vivieron ligeramente más, aunque no de forma significativa (mediana de 738 días) que los del grupo de control. Los autores sugirieron que el calentamiento por exposición a 6,8 W/kg era lo suficientemente estresante como para reducir la duración de la vida.

- En 1992, Chou y col. [43] publicaron un estudio en 100 ratas normales expuestas a radiofrecuencias pulsadas de 2.450 MHz y 0,15-0,40 W/kg [8] durante 21,5 horas al día y 25 meses. No se observaron efectos en la duración de su vida o en la causa de su muerte. Se observó un incremento del total de cáncer en el grupo expuesto, sin efecto en la supervivencia. Las tasas de tumores malignos en los controles fueron usualmente bajas para esta cepa, y no se observó un incremento de tumores benignos. Se observaron dos linfomas primarios en los animales expuestos y otros dos en los controles. No se observaron tumores cerebrales benignos o malignos ni en los expuestos ni en los controles.

Los autores concluyeron que

"La exposición a microondas... no muestra efectos biológicamente significativos en la salud general... El descubrimiento de un incremento de tumores malignos primarios en los animales expuestos es estimulante. Sin embargo, cuando se considera este dato a la luz de otros parámetros, es una conjetura saber si la diferencia estadística refleja una verdadera influencia biológica. Los resultados globales indican que no hay efectos definitivos biológicamente significativos..."

- En 1994, Wu y col. [56] publicaron un estudio sobre 26 ratones expuestos a un carcinógeno químico más radiofrecuencias de 2.450 MHz y 10 mW/cm^2 (10-12 W/kg) 3 horas al día, 6 días a la semana, durante 5 meses. El carcinógeno químico produce cáncer de colon. No se observaron diferencias en las tasas de cáncer de colon entre animales tratados sólo con el carcinógeno y animales tratados con el carcinógeno más radiofrecuencias.

- En 1997, Toler y col. [45] publicaron un estudio sobre 200 ratones predispuestos a contraer cáncer de mama, expuestos a radiofrecuencias pulsadas de 435 MHz y 1,0 mW/cm^2 (0,32 W/kg) 22 horas al día, 7 días a la semana, durante 21 meses. Los autores informaron que no había diferencias en la supervivencia o en la incidencia de tumores mamarios, ni en las tasas de ningún tipo de tumor, entre el grupo expuesto y el de control. En particular, no había diferencia en la tasa de linfoma entre el grupo expuesto y el de control.

- En 1998, Frie y col. [44] publicaron un estudio en 100 ratones predispuestos genéticamente a contraer tumores de mama, expuestos a radiofrecuencias de 2.450 MHz y un SAR de 0,3 W/kg. La exposición se producía 20 horas al día, 7 días a la semana, durante 18 meses. El estudio no halló diferencias en la incidencia de tumores o supervivencia entre el grupo expuesto y el de control. En particular, no había diferencia en las tasas de linfoma, leucemia o tumores cerebrales entre el grupo expuesto y el de control.

- En 1998, Imaida y col. [63a] publicaron un estudio en 48 ratas a las que se les administró un carcinógeno químico que produce cáncer de hígado, y después fueron expuestos a radiofrecuencias de 929 MHz y un SAR de 0,6-0,9 W/kg. La exposición se producía 90 minutos al día, 5 días a la semana, durante 6 semanas. No se observaron diferencias en las tasas de cáncer de hígado entre las ratas expuestas a radiofrecuencias y las ratas a las que se les administró sólo el carcinógeno químico.

En un segundo artículo de 1998, Imaida y col. [63b] informaron de una ausencia similar de promoción del cáncer de hígado en ratas expuestas a radiofrecuencias de 1.500 MHz y SAR de 2,0 W/kg. La exposición también tuvo lugar 90 minutos al día, 5 días a la semana, durante 6 semanas.

- En 1998 Adey y col. [24] informaron de que la exposición a radiofrecuencias moduladas por pulsos de 837 MHz no indujo o promocionó tumores cerebrales en ratas. La exposición a radiofrecuencias comenzó con una exposición continua lejana en todo el cuerpo a ratas preñadas y continuó durante el destete. A las 7 semanas de edad comenzó una exposición cercana localizada en la cabeza, que continuó durante 22 meses (2 horas al día, 7,5 minutos encendida y 7,5 minutos apagada, 4 días a la semana). Algunas ratas fueron tratados también con un carcinógeno químico para tumores cerebrales (etilnitrosourea, ENU). Las tasas específicas de absorción (SAR) oscilaban entre 0,7-1,6 W/kg en el cerebro y entre 0,2-0,7 W/kg en todo el cuerpo; los rangos en el SAR eran debidos a cambios en el peso y a las variaciones en la posición del animal. El número de tumores cerebrales era menor en los grupos expuestos a radiofrecuencias que en los de control, pero la diferencia no era estadísticamente significativa. Esta disminución no significativa se observaba tanto en ratas tratadas únicamente con radiofrecuencias como en ratas tratadas con radiofrecuencias más el carcinógeno químico para tumores cerebrales.

- En 2000, Adey y col. [50] informaron de que la exposición a ondas continuas de radiofrecuencia de 837 MHz no indujo ni promocionó tumores cerebrales en ratas. Además de la diferente modulación, el estudio del año 2000 tenía el mismo diseño y protocolo de exposición que el del año 1999.

- En 1999, Chagnaud y col. [106] informaron de que la exposición a una señal GSM no promocionó el cáncer de mama inducido químicamente en ratas. Varias veces después de la exposición a un cancerígeno químico, las ratas fueron expuestas durante 2 semanas y 2 horas al día a una señal GSM de 900 MHz de 0,075 ó 0,27 W/kg. No se observaron efectos en la incidencia de tumores, crecimiento tumoral o supervivencia de los animales.

- También en 1999, Higashikubo y col. [107] informaron de que la exposición de ratas que tenían tumores cerebrales a radiofrecuencias no tuvo efectos en el crecimiento de estos tumores cerebrales. Las ratas fueron expuestas a radiación en radiofrecuencias de 835 MHz en onda continua o bien pulsadas de 848 MHz con un SAR de 0,75 W/kg. La exposición tuvo lugar durante 4 horas al día, 5 días a la semana, comenzando 28 días antes de la implantación del tumor y extendiéndose durante 150 días después de la implantación del tumor.

En 2001, Zook y Simmens [104] informaron de la ausencia de efecto sobre la incidencia de tumores cerebrales en ratas expuestas a radiación en radiofrecuencias de 860 MHz continuas o pulsadas de 1,0 W/kg. La exposición tuvo lugar 6 horas al día, 5 días a la semana, durante 22 meses, comenzando cuando las ratas tenían 2 meses de edad. Zook y Simmens también informaron de que los mismos protocolos de radiofrecuencias no promocionaron los tumores de cáncer inducidos químicamente. No se observaron aumentos estadísticamente significativos de la tasa global de cáncer ni de ningún tipo específico de cáncer (incluyendo linfoma) relacionados con las radiofrecuencias.

También en 2001, Jauchem y col. [156] informaron de que no había efectos significativos en el desarrollo de tumores de mama o de la supervivencia de ratones predispuestos genéticamente a contraer tumores de mama expuestos a pulsos compuestos de una banda ultra ancha (UWB) de frecuencias, incluyendo las que se encuentran en el rango de las radiofrecuencias. Los exámenes histopatológicos no revelaron ningún efecto significativo en el número de tumores en cualquier tejido estudiado (incluyendo linfomas).

Por lo tanto, parece que la inducción de linfoma, y tumores en general, por la exposición de roedores a radiofrecuencias durante toda su vida no es un fenómeno general.

23C) ¿Qué se puede decir sobre el informe de que la exposición de ratones a la radiación generada por teléfonos móviles produce daños en el ADN de sus células cerebrales?

Los agentes que pueden dañar el ADN de las células se supone que tienen un potencial carcinogénico [4]. Los agentes que pueden dañar el ADN se denominan genotoxinas, o se refiere a ellos como que tienen actividad genotóxica. En general, los estudios en células expuestas a radiofrecuencias no han encontrado pruebas de genotoxicidad, a no ser que la tasa de absorción específica (SAR) fuera lo suficientemente elevada como para causar daños térmicos (calor) [5, 6, 7, 14].

En 1995 y 1996, Lai y Singh [31] informaron de que las radiofrecuencias producían daños en el ADN (daño genotóxico) en ratas. En estos experimentos las ratas eran expuestas a radiofrecuencias de 2.450 MHz a 0,6 y 1,2 W/kg. Después de la exposición los animales eran sacrificados y se analizaban las células de sus cerebros en busca de daños en el ADN. Los autores informan de un incremento en la rotura de cadenas de ADN 4 horas después de la exposición.

El trabajo de Lai y Singh [31] no ha podido ser replicado en intentos independientes. En 1997, Malyapa y col. [49a, 49b] informaron de que no podían detectar los efectos observados por Lai y Singh, pero había algunas diferencias entre los estudios. En 1998, Malyapa y col. [49c] informaron de que no podían detectar el efecto observado por Lai y Singh [31] en una réplica exacta.

Otros estudios publicados recientemente sobre el potencial genotóxico de las radiofrecuencias no han hallado pruebas de genotoxicidad (daños al ADN):

  • Vijayalaxmi y col. [41a, 41b, 119] no encontraron indicios de daño genotóxico en células de la sangre de ratones expuestos a radiofrecuencias de 2.450 MHz y 1 W/kg durante 18 meses; o en linfocitos humanos expuestos en cultivo a radiofrecuencias de 2.450 MHz con 2,1 ó 12,5 W/kg.
  • Cain y col. [42] no hallaron efectos por exposición a radiofrecuencias de 836 MHz y 0,015 W/kg en la transformación celular neoplásica en fibroblastos de animales.
  • Antonopoulos y col. [75] no encontraron efectos de la exposición a radiofrecuencias en el crecimiento celular o daño cromosómico en linfocitos humanos. Las células fueron expuestas durante 48-72 horas a radiofrecuencias de 380 MHz (SAR=0,08 W/kg), 900 MHz (SAR=0,2 W/kg) o 1.800 MHz (GSM, SAR=1,7 W/kg).
  • Gos y col. [136] informaron de que la radiación en radiofrecuencias del tipo producido por un teléfono GSM (de 0,13 ó 1,3 W/kg) no era mutagénica y no incrementó la actividad de un cancerígeno químico.
  • Maes y col. [149] informaron de que la exposición a radiación en radiofrecuencias de 6,5 W/kg no dañó los cromosomas en células humanas de la sangre, no incrementó la actividad de un cancerígeno químico y no incrementó el daño cromosómico inducido por rayos X.
  • Roti Roti y col. [151] informaron de que la exposición a radiación en radiofrecuencias (analógica o digital) de 0,6 W/kg no causó transformación celular en células de mamíferos.
  • Vijayalaxmi y col. [150] informaron de que la exposición a radiación en radiofrecuencias de 4,4-5,0 W/kg no causó daño cromosómico ni aumentó la formación de micronúcleos en células humanas de la sangre.
  • Maes y Collier [1570] no hallaron ningún incremento de aberraciones cromosómicas o intercambio de cromátides hermanas en linfocitos humanos expuestos a radiofrecuencias GSM de 600 MHz y 0,4-10 W/kg durante 4 horas. La exposición a radiofrecuencias tampoco aumentó los efectos genotóxicos de los rayos X o de un cancerígeno químico (pruebas de actividad epigenética).

Por el contrario, otros estudios publicados en 1996-1998 han encontrado alguna evidencia de que la exposición a radiofrecuencias podría ser genotóxica:

  • Maes y col. [32] informan de que la exposición de células humanas de sangre a radiofrecuencias de 954 MHz y 1,5 W/kg no produjo daño cromosómico, pero incrementó la cantidad de daño cromosómico producido por un carcinógeno químico.
  • Scarfi y col. [36] informaron de que la exposición de células de la serie blanca de la sangre de animales a radiofrecuencias de 9.000 MHz y 70 W/kg produjo daño genotóxico e incrementó el daño genotóxico producido por un carcinógeno químico. Sin embargo, la tasa de absorción específica (SAR) en este experimento era lo suficientemente alta como para causar daño térmico (calor), así que la relevancia para la exposición humana en la vida real no está clara.
  • Phillips y col. [78] expusieron células de mamíferos durante 2 ó 21 horas a radiofrecuencias de 814 ó 827 MHz. El SAR era 0,0002 ó 0.002 W/kg. Se observaron tanto incrementos como descensos en las roturas de hebras de ADN, sin que hubiera un patrón obvio.

En 1998 se publicaron dos revisiones del potencial genotóxico de las radiofrecuencias:

- Verchaeve y Maes [80] concluyeron que:

"Según la mayoría de los artículos, los campos de radiofrecuencias, y en particular las frecuencias utilizadas por los teléfonos móviles, no son genotóxicas: no inducen efectos genéticos in vitro [en cultivos celulares] e in vivo [en animales], por lo menos bajo condiciones no térmicas [condiciones que no producen calentamiento], y no parecen ser teratogénicas [causar malformaciones congénitas] o inducir cáncer."

- Brusick y col. [81] concluyeron que:

"Los datos de cerca de 100 estudios sugieren que la radiación en radiofrecuencias no es directamente mutagénica y que los efectos adversos de la exposición de organismos a intensidades de potencia altas de radiación en radiofrecuencias son fundamentalmente el resultado de la hipertermia [calentamiento]; sin embargo, podría haber sutiles efectos indirectos en la replicación y/o transcripción de los genes bajo condiciones de exposición relativamente restringidas."

24) ¿Dónde puedo conseguir más información?

La documentación de las distintas normas sobre radiofrecuencias [5, 6, 7, 14] contiene muchas referencias. Algunas revisiones razonablemente actualizadas de este área son:

25) ¿Quién ha escrito estas preguntas y respuestas?

Este documento de preguntas más frecuentes (FAQ) ha sido escrito por el Dr. John Moulder, Profesor of Oncología Radioterápica, Radiología y Farmacología/Toxicología del Colegio Médico de Wisconsin. El Dr. Moulder ha escrito y disertado desde finales de la década de los 70 sobre los efectos biológicos de la radiación no ionizante y los campos electromagnéticos.

La versión original de este documento de Preguntas y Respuestas fue escrito en 1995 bajo contrato con la ciudad de Brookfield, Wisconsin (Estados Unidos). El documento ha sido mantenido y expandido desde 1995 como apoyo para la enseñanza en el Medical College of Wisconsin. El servidor y la gestión de la página web lo proporciona el General Clinical Research Center del Medical College of Wisconsin. El desarrollo y mantenimiento de este documento no está financiado por ninguna persona, agencia, grupo o corporación fuera del Medical College of Wisconsin.

Partes de este documento provienen de las siguientes publicaciones revisadas por expertos:

  • J.E. Moulder and KR Foster: Biological effects of power-frequency fields as they relate to carcinogenesis. Proc Soc Exper Biol Med 209:309-324, 1995.
  • K.R. Foster, L.S. Erdreich y J.E. Moulder: Weak electromagnetic fields and cancer in the context of risk assessment. Proc IEEE 85:731-746, 1997.
  • J.E. Moulder: Power-frequency fields and cancer. Crit Rev Biomed Eng 26:1-116, 1998.
  • J.E. Moulder, L.S. Erdreich, R.S. Malyapa, J. Merritt, W.F. Pickard, Vijayalaxmi: Cell phones and cancer: What is the evidence for a connection? Radiat Res., 151:513-531, 1999.
  • K.R. Foster y J.E. Moulder: Are mobile phones safe? IEEE Spectrum, August 2000, pp 23-28.
  • K.R. Foster y J.E. Moulder: Mobiles et cancer, un vrai casse-tête. La Recherche 337:39-47, 2000.
  • K.R. Foster, P. Vecchia y col.: Effetti sulla salute dei telefoni mobili. AEI 87:36-41, 2000.

El Dr. Moulder mantiene documentos de preguntas más frecuentes sobre
"Líneas eléctricas y cáncer" y "Campos eléctricos y magnéticos estáticos y cáncer".

etiquetas generales: 

Notas técnicas

1. Comisión Internacional sobre Protección contra la Radiación No Ionizante (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection, ICNIRP): Asuntos de salud relacionados con el uso de radiotélefonos portátiles y transmisores base. Health Physics 70:587-593, 1996.

2. Los teléfonos SCP (Sistemas de Comunicación Personal) [en inglés, PCS] son radios portátiles (de mano) bidireccionales que utilizan un sistema de transmisión digital en vez de analógico, utilizado por la mayoría de los "teléfonos celulares". En Estados Unidos, los teléfonos celulares operan a 860-900 MHz, mientras que los teléfonos SCP operan a 1.800-2.200 MHz. En apariencia, los teléfonos celulares y SCP y sus antenas de estaciones base son similares. En Estados Unidos, los teléfonos inalámbricos operan a unas frecuencias que van desde 45 hasta 2.500 MHz y los emisores/receptores en "banda ciudadana (BC)" operan a unos 27 MHz. Algunos teléfonos inalámbricos funcionan a unos niveles de potencia que igualan o incluso exceden la de algunos teléfonos móviles.

Nota internacional: En todo el mundo se utilizan una gama de frecuencias distintas para los transmisores/receptores portátiles y radiomóviles, tanto analógicos como digitales, y se dan distintos nombres a los sistemas. Las frecuencias mas comunes para sistemas "celulares" son 800-900 MHz (analógico y digital) y 1.800-2.200 MHz (digital), pero existen transmisores/receptores portátiles que utilizan frecuencias desde 25 MHz hasta 2.500 MHz. La potencia de salida de las unidades portátiles raramente superan 5 W, pero la potencia de salida de las unidades instaladas en vehículos, como los empleados por las fuerzas de seguridad, pueden llegar a 100 W.
Canada: Los teléfonos analógicos y digitales operan alrededor de 800-900 MHz y hay un nuevo sistema digital a 2.000 MHz (similar o idéntico al servicio SCP en Estados Unidos).
Australia: Los teléfonos analógicos AMPS operan alrededor de 800-900 MHz, y los teléfonos digitales GSM operan a 900-1.000 MHz.
Europa: Los sistemas analógicos operan a unos 900 MHz, y los sistemas digitales (GSM) operan alrededor tanto de 900 MHz como de 1.800 MHz.

3. Las frecuencias específicas utilizadas por teléfonos móviles (celulares) pueden denominarse microondas (MW) o radiofrecuencias (RF) o radiación en radiofrecuencias (RFR). Para un examen de los efectos en la salud, la distinción entre ondas de radio y microondas es semántica, y el término ondas de radio (o radiofrecuencias o RF o RFR) se emplea en este documento para todas las frecuencias entre 3 kHz and 300 GHz.

4. Para un análisis detallado ver:
- J.E. Moulder y K.R. Foster: Biological effects of power-frequency fields as they relate to carcinogenesis. Proc Soc Exper Biol Med 209:309-324, 1995.
- J.E. Moulder: Power-frequency fields and cancer. Crit Rev Biomed Engineering 26:1-116, 1998.

5. Comité Coordinador 28 de Normas IEEE sobre Riesgos de la Radiación No Ionizante (Standards Coordinating Committee 28 on Non-Ionizing Radiation Hazards): Norma para niveles de seguridad respecto a la exposición humana a campos de radiofrecuencias, de 3 kHz a 300 GHz (ANSI/IEEE C95.1-1991), The Institute of Electrical and Electronics Engineers, New York, 1992.

6. International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (Comisión Internacional sobre Protección contra la Radiación No Ionizante): Guidelines for limiting exposure to time-varying electric, magnetic and electromagnetic fields. Health Physics 74:494-522, 1998.

7. Consejo Nacional de Protección Radiológica y Medidas (National Council on Radiation Protection and Measurements): Biological effects and exposure criteria for radiofrequency electromagnetic fields. NCRP Report No. 86, 1986.

8. Los efectos biológicos de las radiaciones en radiofrecuencias dependen de la tasa de absorción de energía. Esta tasa de absorción de energía se denomina Tasa de Absorción Especifica (SAR, del inglés Specific Absorption Rate) y se mide en Watio/kilogramo (W/kg). Las SAR son difíciles de medir de forma rutinaria, así que lo que generalmente se mide es la densidad de potencia de la onda plana. Se puede calcular el promedio de SAR en todo el cuerpo a partir de la exposición a la densidad de potencia (ver. Stuchly [83] para más detalles).

Hay que señalar que algunos documentos expresan la densidad de potencia como µW/cm^2 (microwatios/centímetro cuadrado), siendo 1.000 µW/cm^2 igual a 1 mW/cm^2.

9. Las guías sobre densidad de potencia son más estrictas para algunas frecuencias que para otras, porque los humanos absorben más ondas radiación en radiofrecuencias a 860 MHz que a 1.800 MHz, y es la cantidad de potencia absorbida lo que realmente importa [8].

10. La norma de ICNIRP especifica 0,40 mW/cm^2 para 800 MHz y 0,90 mW/cm^2 para 2.000 MHz, mientras que las guías de NCRP están en 0,57 mW/cm^2 y 1,0 mW/cm^2 para las mismas frecuencias.

11. Guidelines for Evaluating the Environmental Effects of Radiofrequency Radiation (FCC 96-326), Comision Federal de Comunicaciones (Federal Communications Commission - FCC), Washington, D.C., 1996. Disponible en la página web de FCC.

12. Nota internacional - Normativa de exposición pública a radiación en radiofrecuencias generada por estaciones base de telefonía móvil en otros países además de Estados Unidos. Esta lista no es exhaustiva ni necesariamente está actualizada; esta información debería comprobarse con las autoridades reguladoras de cada país. Ver también Erdreich y Klauenberg [164].

Norma de Australia:
La situación en Australia es bastante compleja. Hasta 1998 la exposición a radiofrecuencias en Australia estaba regulada por "AS2772.1-1990 Radiofrequency radiation, Part1: Maximum exposure levels - 100 kHz to 300 GHz including Amendment No. 1/1994" de la Asociación de Normativa de Australia (Standards Association of Australia). En esa norma el límite permitido de exposición del público en general a las frecuencias utilizadas por servicios de telefonía móvil era 0,2 mW/cm^2; un factor 2-6 veces más bajo que el de las normas FCC, ANSI/IEEE, ICNIRP y NCRP.

Esta norma fue revisada en 1998 de forma provisional y el límite permitido de exposición para el público en general en la nueva norma "provisional" [AS/NZS2772.1(Int):1998] era similar a la norma ICNIRP [6] excepto a las frecuencias más altas, donde se mantenían los límites más bajos de la norma de 1990. Esta norma provisional era efectiva hasta el 5 de marzo de 1999, cuando tenía que haber sido "confirmada, retirada o revisada". El comité responsable de la norma fue incapaz de alcanzar nivel de consenso mecesario para confirmar o revisar la norma provisional y fue retirada.

Cuando la AS/NZS2772.1(Int):1998 caducó, la Autoridad sobre Comunicaciones de Australia (Australian Communications Authority, ACA) intervino y adoptó su propia norma sobre radiocomunicaciones. La norma ACA parece básicamente idéntica a la AS/NZS2772.1(Int):1998, excepto que se aplica únicamente a las radiaciones en radiofrecuencias utilizadas para comunicaciones.

Norma de Nueva Zelanda:
En 1998 las normas australiana y neozelandesa se fusionaron en la norma provisional [AS/NZS2772.1(Int):1998]. La misma confusión que rodea a la normativa australiana se aplica a la neozelandesa. Sin embargo, al contrario que Australia, Nueva Zelanda ha adoptado una norma definitiva, "NZS 2772.1:1999 Radiofrequency fields - Part 1: Maximum exposure levels - 3 kHz to 300 GHz", que está completamente en la línea de las recomendaciones de ICNIRP [6] y no contiene los niveles reducidos de exposición a frecuencias superiores que aparecían en las normas anteriores

Norma de Canada:
[Health Canada: Limits of exposure to radiofrequency fields at frequencies from 10 kHz - 300 GHz Safety Code 6, Canada Communication Group, Ottawa, Canada, 1993]. A las frecuencias relevantes para estaciones base la norma canadiense parece ser idéntica a la norma de FCC.

Norma del Reino Unido:
A mediados del año 2000 el Reino Unido dejó de aplicar su propia norma para telefonía móvil y estaciones base de telefonía móvil [14] y adoptó la norma de ICNIRP [10].

Norma de Grecia:
[Medidas para la protección del público de la operación de antenas instaladas en el suelo. Atenas, Grecia, 2000]. La norma es básicamente idéntica a la de ICNIRP [6].

Norma de Suiza
[Regulación sobre la Protección contra la Radiación No Ionizante. Consejo Federal Suizo, 1999]. Para transmisores de comunicaciones inalámbricas por encima de 6 W (ERP) la norma indica 4,0 V/m (0,0042 mW/cm^2) a 900 MHz y 6,0 V/m (0,0095 mW/cm-sq) a 1.800 MHz. Para antenas emisoras de radio (¿y televisión?) la norma indica 3,0-8,5 V/m (0,0024-0,019 mW/cm^2).

Norma de Italia:
[Ministero Dell'Ambientem, Decreto 10 Settembre 1998, n. 381, Regolamento recante norme per la determinazione dei tetti di radiofrequenza compatibili con la salute umana]. A las frecuencias de telefonía móvil la norma parece ser 0,1 mW/cm^2. Para situaciones en las que la exposición se espera que supere las 4 horas al día, el límite parece que se reduce hasta 0,01 mW/cm^2. Las administraciones regionales locales parecen tener competencia para reducir aun más estos límites, y varias regiones parecen tener límites 4 veces más bajos (0,0025 mW/cm^2).

13. Donde existan múltiples antenas emisoras a diferentes frecuencias, el método para asegurar el cumplimiento de las normas ANSI [5] o FCC [11] es complejo. Sin embargo, también existe una manera sencilla de comprobar si se cumplen bajo estas condiciones: sumar las densidades de potencia de todas las antenas y aplicar la norma más estricta. Cualquier cosa que supere esta sencilla prueba pasará el test descrito en la norma ANSI, más exigente y complejo.

14. Consejo Nacional de Protección Radiológica del Reino Unido (National Radiation Protection Board, NRPB): Restrictions on human exposure to static and time varying electromagnetic fields and radiation. Doc NRPB 4:1-69, 1993.

15. La norma ANSI de 1992 [5], por ejemplo, se basa en la revisión de 321 artículos procedententes de la literatura; y las recomendaciones de NCRP [7] se basan en la revisión de casi 1.000 referencias.

16. Específicamente, no se han observado efectos potencialmente nocivos reproducibles por debajo de una SAR de 4 W/kg.
- Para frecuencias de telefonía móvil sería necesaria una densidad de potencia de 20-100 mW/cm^2 para alcanzar una SAR de 4 W/kg.
- Asumiendo el peor caso posible, la SAR de un humano en lugares cercanos a estaciones base de telefonía celular o SCP accesibles al público estaría por debajo de 0,005 W/kg.
- En condiciones realistas, la SAR para un humano cerca de una estación base estaría por debajo de 0,0005 W/kg.

17. Tanto ANSI como ICNIRP y NCRP están de acuerdo en que la exposición de todo el cuerpo debe mantenerse por debajo de una SAR para todo el cuerpo de 0,4 W/kg. Donde las normas difieren es en la relación específica de la SAR con la densidad de potencia, relación que viene determinada por una combinación entre dosimetría y modelos biofísicos.

Notas internacionales: Como resultado de los diferentes enfoques y frecuencias utilizadas, las normas en todo el mundo sobre exposición continua del público a radiofrecuencias procedentes de antenas de estaciones base varían entre 0,2 y 1,2 mW/cm^2.

18. Para las antenas de sectro de alta ganancia utilizadas por la mayoría de las modernas estaciones base la zona preocupante es sólo la parte frontal de las antenas. Para las antenas de baja ganancia utilizadas en muchas estaciones base antiguas la zona preocupante estaría en todas las direcciones. Esta diferencia se hace más patente despues de examinar los diagramas de radiación en radiofrecuencias de cada tipo de antena (Q14D). Desafortunadamente, el diagrama de radiación en radiofrecuencias de una antena no siempre puede determinarse a simple vista.

Estas declaraciones generales sobre distancias mínimas de seguridad asumen que la Potencia Radiada Envolvente (en inglés, ERP) total por sector para antenas de estaciones base no excederá 2.000 W. En Estados Unidos generalmente es así; y bajo las guías de la FCC, los emplazamientos con un ERP total por encima de 2.000 W requieren una evaluación especifica de la localización [19].

Nota internacional: Se pueden utilizar antenas más potentes en cualquier otro sitio, en cuyo caso las distancias de seguridad serían mayores. Las distancias mínimas de seguridad serían también mayores cuando haya múltiples antenas emitiendo en el mismo sector.

19. Específicamente, la FCC requerirá evaluaciones para:

  1. antenas de estaciones base de 1.800-2.000 MHz no instaladas en azoteas, a menos de 10 metros (30 pies) del suelo y con un ERP total por encima de 2.000 W (3.280 W EIRP) [EIRP son las siglas en inglés de Potencia Radiada Envolvente Isotrópica];
  2. antenas de estaciones base de 1.800-2.000 instaladas en azoteas con un ERP total por encima de 2.000 W (3.280 W EIRP);
  3. antenas de estaciones base de 800-900 MHz no instaladas en azoteas, a menos de 10 metros (30 pies) del suelo y con un ERP total por encima de 1.000 W (1.640 W EIRP);
  4. antenas de estaciones base de 800-900 MHz instaladas en azoteas, con un ERP total por encima de 1.000 W (1.640 W EIRP);
  5. ver Q14C para una discusión sobre ERP.

"Azotea" se define como "el tejado o el nivel superior (o niveles) en el exterior de la estructura de un edificio ocupado como lugar de trabajo o residencia y a donde los trabajadores o el público en general pueden tener acceso". Supongo que un poste o un depósito de agua no sería considerado un "techo".
"Potencia total "se define como "la suma de las ERP o EIRP de todos los transmisores de la instalación operando simultaneamente. Cuando se aplican los criterios [de exclusión] se debe considerar la radiación en todas las direcciones. En el caso de instalaciones de transmisión que usen antenas en sectores, se deben aplicar los criterios a todos los canales de transmisión en un sector dado, teniendo en cuenta que una antena muy direccional contribuye muy poco a la suma de ERP o EIRP en otras direcciones".

Nota internacional: Estrictamente, estos criterios sólo son aplicables en Estados Unidos. A pesar de todo, son criterios útiles para determinar qué tipos de localizaciones de antenas son mas proclives a no cumplir las normas de radiofrecuencias.

20. Una distinción que se hace frecuentemente en los análisis de los efectos biológicos de las radiaciones en radiofrecuencias es entre efectos "no térmicos" y "térmicos". Esto se refiere al mecanismo del efecto: los efectos no térmicos son el resultado de una interacción directa entre las radiaciones en radiofrecuencias y el organismo, y los efectos térmicos son resultado del calentamiento. Se ha informado de algunos efectos biológicos de las radiaciones en radiofrecuencias cuyos mecanismos se desconocen, y es difícil (y no muy útil) intentar establecer una separación entre mecanismos "térmicos" y "no térmicos" para estos efectos. Ver también Valberg [25], Foster [124] y Pickard y Moros [158].

21. Estos efectos incluyen cambios en la actividad eléctrica del cerebro, en la actividad enzimática y en el transporte del ion calcio a través de las membranas [1, 5, 6, 7 y 14]. Ver también Hyland [140].

22. Santini y col.: Electric fields from 900 MHz digital cellular telephones. Bioelectromagnetic Society, Tampa, June 1998.

23. El aumento de absorción humana a 900 MHz (frecuencia de telefonía celular en Estados Unidos) frente a 2.000 MHz (frecuencia de telefonía SCP en Estados Unidos) afecta a la exposición de todo el cuerpo a una distancia de la antena (es el caso de la exposición pública cerca del emplazamiento de una antena de una estacion base). Esta diferencia puede no afectar a exposición de partes del cuerpo muy cercanas a una antena.

24. W.R. Adey, C.V. Byus y col.: Spontaneous and nitrosourea-induced primary tumors of the central nervous system in Fischer 344 rats chronically exposed to 836 MHz modulated microwaves. Radiat Res 152:293-302, 1999.

25. P.A. Valberg: Radio frequency radiation (RFR): the nature of exposure and carcinogenic potential. Cancer Causes Control 8:323-332, 1997.

26. Human Exposure to Radio Frequency and Microwave Radiation from Portable and Mobile Telephones and Other Wireless Communication Devices, A COMAR Technical Information Statement. IEEE Eng Med Biol, Jan/Feb 2001, pp 128-131. Disponible en:
http://www.seas.upenn.edu:8080/~kfoster/base.htm

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54. Las medidas muestran que la intensidad de la señal en el interior de un edificio está entre el 5% y el 40% del nivel medido fuera, en la calle. En general, la atenuación de la señal es mayor a nivel de suelo que según se asciende por el edificio, y la atenuación es menor a frecuencias altas (1.800-2.000 MHz) que a frecuencias bajas (800-900 MHz) (J.D. Parsons, The Mobile Phone Propagation Channel, Wiley & Sons, NY, 1992).

55. El cálculo del peor caso posible (antena de baja ganancia de 2.000 W ERP montada directamente en un techo de baja atenuación) predice una densidad de potencia menor de 0,10 mW/cm^2 en el piso situado debajo. El cálculo para un montaje de techo mas típico (antena de alta ganancia de 1.000 W ERP montada 6 pies [1,8 metros] por encima de un techo típico) predice una densidad de potencia por debajo de 0,001 mW/cm^2 en el piso situado debajo.

Medidas reales en apartamentos situadas en el último piso de un edificio con una antena de estación base de alta ganancia (sector) instalada en el exterior de la balaustrada justo encima de los apartamentos han hallado una densidad de potencia maxima de 0,0004 mW/cm^2 [101]. Medidas en un pasillo en el piso situado debajo de una estación base instalada en el techo (antenas 3 metros por encima del techo principal) han hallado una densidad de potencia máxima de 0,008 mW/cm^2. Ambos máximos asumen que las estaciones base operan a su capacidad máxima [101].

En 2000, NRPB (Reino Unido) [130] midió en múltiples edificios de apartamentos y escuelas que tenían una amplia gama de antenas de estaciones base de telefonía móvil en sus tejados. En el último piso de estos edificios la máxima densidad de potencia de radiofrecuencias procedente de todas las fuentes combinadas era 0,0001 mW/cm^2.

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Una actualización se ha publicado como: D. Krewski, C.V. Byus y col.: Recent advances in research on radiofrequency fields and health. J Toxicol Environ Health 4:145-159, 2001.

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Editorial adjunto: R.L. Park: Cellular telephones and cancer: How should science respond? J Natl Cancer Inst 93:166-167, 2001.

156. J.R. Jauchem, K.L. Ryan y col.: Repeated exposure of C3H/HeJ mice to ultra-wideband electromagnetic pulses: Lack of effects on mammary tumors. Radiat Res 155:369-377, 2001.

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158. W.F. Pickard y E.G. Moros: Energy deposition processes in biological tissue: Nonthermal biohazards seem unlikely in the ultra-high frequency range. Bioelectromag 22:97-105, 2001.

159. P. Wagner, J. Röschke y col.: Human sleep EEG under the influence of pulsed radio frequency electromagnetic fields. Neuropsychobio 42:207-212, 2000.

160. M. Koivisto, C. Haarala y col.: GSM phone signal does not produce subjective symptoms. Bioelectromagnetics 22:212-215, 2001.

161. R.B. Stagg, L. Hawel y col.: Effect of immobilization and concurrent exposure to a pulse-modulated microwave field upon core body temperature, plasma ACTH and corticosteroid and brain ornithine decarboxylase, c-fos, and c-jun mRNA. Radiat Res 155:584-592, 2001.

162. M. Sandström, J. Wilén y col.: Mobile phone use and subjective symptoms. Comparison of symptoms experienced by users of analogue and digital mobile phones. Occup Med 51:25-35, 2001.

163. H. Frumkin, A. Jacobson y col.: Cellular phones and risk of brain tumors. CA Cancer J Clin 51:137-141, 2001.

164. L.S. Erdreich y B.J. Klauenberg: Radio frequency radiation exposure standards: Considerations for harmonization. Health Phys 80:430-439, 2001.

165. M.H. Repacholi: Health risks from the use of mobile phones. Toxicol Let 120:323-331, 2001.

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Copyright

Este documento de preguntas más frecuentes tiene Copyright (©), 1996-2001 de John Moulder y el Medical College of Wisconsin, y se pone a disposición de la comunidad de Internet.

Partes de este documento provienen de los siguientes artículos, y están protegidos por el Copyright de esos artículos:

  • K.R. Foster, L.S. Erdreich, J.E. Moulder: Weak electromagnetic fields and cancer in the context of risk assessment. Proc IEEE 85:733-746, 1997.
  • J.E. Moulder: Power-frequency fields and cancer. Crit Rev Biomed Engineering 26:1-116, 1998.
  • J.E. Moulder, L.S. Erdreich, R.S. Malyapa, J. Merritt, W.F. Pickard, Vijayalaxmi: Cell phones and cancer: What is the evidence for a connection? Radiat. Res.151:513-531, May 1999.
  • K.R. Foster y J.E. Moulder: Are mobile phones safe? IEEE Spectrum, August 2000, pp 23-28.
  • K.R. Foster y J.E. Moulder: Mobiles et cancer, un vrai casse-tête. La Recherche 337:39-47, 2000.
  • K.R. Foster, P. Vecchia y J.E. Moulder: Effetti sulla salute dei telefoni mobili. AEI 87:36-41, 2000.
  • K.R. Foster, P.J. Riu y J.E. Moulder: Efectos de los teléfonos móviles en la salud: Nuevas evidencia. Mundo Electrónico, February 2001, pp. 34-39.
  • K.R. Foster y J.E. Moulder: Teléfonos móviles y cáncer cerebral. Mundo Científico, Dec. 2000.

Se otorga permiso para copiar y redistribuir este documento electrónicamente mientras no sea modificado. Se agradecerá la notificación de esa redistribución. Este documento no puede ser vendido en ningún formato, incluyendo electrónico, CD-ROM, base de datos o impreso sin el permiso explícito por escrito de John Moulder.

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Campos Eléctricos y Magnéticos Estáticos y Salud Humana

Este documento de preguntas más frecuentes revisa la evidencia de laboratorio y epidemiológica relevante para la cuestión de si los campos eléctricos y magnéticos estáticos (corriente continua, DC) producen o contribuyen al cáncer (o a cualquier otro problema de salud) en humanos.
Como en la anterior sección, en el apartado principal de Preguntas frecuentes se presentan aquellas dudas que más preocupan al público en general y se van contestando una por una. Si deseas echar un vistazo rápido a qué preguntas se contestan o buscar una en concreto, puedes visitar el apartado de Índice de contenidos. En Notas organizativas hay una breve introducción de cómo se referencian las entradas bibliográficas y las distintas notas técnicas a pie de página. En los apartados restantes, Notas de revisión y Copyright, se han reservado para unas pequeñas notas sobre las distintas modificaciones que ha sufrido esta sección así como los derechos de copyright respectivamente.

Notas organizativas

- Las referencias a otras preguntas se indican con la letra Q seguida del número de la pregunta; por ejemplo, (Q16) indica que hay más información en la Pregunta 16.
- Las referencias bibliográficas se muestran entre corchetes; por ejemplo [1] es una referencia a la segunda entrada en la sección M de la bibliografía comentada.
- Este documento de preguntas más frecuentes (FAQ) consta de tres documentos: el Indice de Contenidos (toc.html), la sección de Preguntas y Respuestas (QandA.html) y la Bibliografía comentada (biblio.html).

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Indice de contenidos

  1. ¿Piensa alguien que los campos eléctricos o magnéticos estáticos producen cáncer o cualquier otro problema de salud?
  2. ¿Pueden considerarse todos los campos electromagnéticos como iguales al evaluar si puede haber relación entre cáncer y los campos eléctricos o magnéticos estáticos?
  3. ¿Tenemos que considerar tanto la radiación electromagnética como los campos electromagnéticos al evaluar si puede haber relación entre cáncer y los campos eléctricos o magnéticos estáticos?
  4. ¿Tenemos que considerar tanto la componente eléctrica del campo como la magnética al evaluar si puede haber relación entre cáncer y los campos eléctricos y magnéticos estáticos?
  5. ¿Qué unidades se utilizan para medir campos magnéticos estáticos?
  6. ¿Qué niveles de campo magnético estático son habituales en viviendas?
  7. ¿Qué niveles de campo magnético estático son habituales en lugares de trabajo?
  8. ¿Qué se sabe sobre la relación entre exposición laboral a campos estáticos y cáncer?
  9. ¿Cómo determinan los científicos si un agente ambiental, como un campo eléctrico o magnético estático, produce o contribuye al desarrollo del cáncer?
  10. ¿Indican los criterios de Hill aplicados a los resultados epidemiológicos que existe relación entre campos estáticos y cáncer?
  11. ¿Cómo pueden utilizarse los estudios de laboratorio para ayudar a evaluar la posible relación entre campos electromagnéticos estáticos y cáncer?
  12. ¿Son genotóxicos los campos magnéticos estáticos?
  13. ¿Incrementan los campos magnéticos estáticos los efectos de otros agentes genotóxicos?
  14. ¿Indican los estudios de laboratorio que los campos magnéticos estáticos tienen algún efecto biológico que pueda ser relevante para el cáncer o cualquier otro problema de salud?
  15. ¿Muestran los campos magnéticos estáticos algún efecto biológico reproducible en estudios de laboratorio?
  16. ¿Muestran los campos magnéticos estáticos efectos biológicos reproducibles a la intensidad que se encuentra en ambientes laborales?
  17. ¿Existen mecanismos conocidos que puedan explicar cómo campos magnéticos estáticos de la intensidad que se encuentra en ambientes laborales podrían producir efectos biológicos en humanos?
  18. ¿Indican los criterios de Hill aplicados a la suma de resultados de laboratorio y epidemiológicos que existe relación entre campos estáticos y cáncer?
  19. ¿Ha revisado algún organismo independiente la investigación sobre campos eléctricos y magnéticos estáticos y sus posibles efectos en la salud humana?
  20. ¿Existen normas de exposición a campos eléctricos y magnéticos estáticos?
  21. ¿Cuáles son las bases de las normas de seguridad establecidas por Lawrence Livermore, OMS, ACGIH, NRPB e ICNIRP?
  22. ¿Afectan los campos estáticos a los marcapasos cardíacos?
  23. ¿Reducen los campos estáticos la fertilidad, causan malformaciones congénitas o incrementan las tasas de aborto?
  24. Bibliografía comentada.
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Preguntas frecuentes

Preguntas y respuestas sobre la relación entre campos eléctricos y magnéticos estáticos (corriente continua, DC) y salud humana (en particular cáncer); incluye fuentes de exposición, resúmenes de estudios de laboratorio y en personas e información sobre normativa.

Ultima modificación: 14-marzo-2000
Versión: 2.7.0
Autor: [email protected]
Versión española: Traducida al español por Carlos Llanos (Red Eléctrica de España). Esta traducción no ha sido revisada por el Dr. Moulder.

1) ¿ Piensa alguien que los campos eléctricos o magnéticos estáticos producen cáncer o cualquier otro problema de salud?

Aunque gran parte de la preocupación sobre campos electromagnéticos y cáncer se ha concentrado en la frecuencia industrial, microondas y radiofrecuencias, se ha sugerido que los campos estáticos pueden producir o contribuir al cáncer.

Hay muy poca base teórica para sospechar que los campos estáticos puedan causar o contribuir al cáncer o a cualquier otro problema de salud (Q17), y muy poca evidencia de laboratorio (Q11, Q12, Q13, Q15, Q16, Q23) o epidemiológica (Q8, Q9, Q10, Q23) de una asociación entre campos estáticos y riesgos para la salud humana.


2) ¿ Pueden considerarse todos los campos electromagnéticos comjo iguales al evaluar si puede haber relación entre cáncer y los campos eléctricos o magnéticos estáticos?

No. La naturaleza de la interacción entre una emisión electromagnética y el material biológico depende de la frecuencia de la emisión, así que los diferentes tipos de emisiones electromagnéticas deben ser evaluados de forma individual.

Los rayos X, luz ultravioleta, luz visible, campos eléctricos y magnéticos generados por los sistemas de energía eléctrica (campos de frecuencia industrial) y campos magnéticos estáticos son todas emisiones electromagnéticas diferentes, caracterizadas por su frecuencia o su longitud de onda.

La frecuencia de una emisión electromagnética es el ritmo con el cual el campo electromagnético cambia de dirección y/o amplitud, y generalmente se mide en hercios (Hz), siendo 1 Hz un cambio (ciclo) por segundo. La frecuencia y la longitud de onda están relacionadas, y cuando la frecuencia aumenta, la longitud de onda disminuye. Los campos de frecuencia industrial son de 50 ó 60 Hz y tienen una longitud de onda de unos 5.000 km. Por el contrario, los hornos de microondas tienen una frecuencia de 2,54 billones de Hz y una longitud de onda de unos 10 cm, y los rayos X tienen frecuencias de 10^15 Hz y longitudes de onda mucho menores de 100 nm. Los campos estáticos, o campos de corriente continua (DC), no varían regularmente con el tiempo, y se puede decir que tienen una frecuencia de 0 Hz y una longitud de onda infinita.

La interacción del material biológico con una emisión electromagnética depende de la frecuencia de la emisión. Normalmente hablamos del espectro electromagnético como si produjera ondas de energía. Esto no es estrictamente correcto, porque algunas veces la energía electromagnética actúa en forma de partículas más que como ondas; esto es particularmente cierto para altas frecuencias. La naturaleza de estas partículas electromagnéticas es importante, porque es la energía por partícula (o fotón, como se denominan estas partículas) la que determina qué efectos biológicos producirá la energía electromagnética [62].

A muy altas frecuencias, características del ultravioleta lejano y los rayos X, las partículas electromagnéticas (fotones) tienen suficiente energía para romper los enlaces químicos. Esta ruptura de los enlaces es conocida como "ionización", y a esa parte del espectro electromagnético se le denomina "ionizante". Los bien conocidos efectos biológicos de los rayos X están asociados con la ionización de las moléculas. A frecuencias más bajas, como las de la luz visible, radio y microondas, la energía de un fotón está muy por debajo de la que es necesaria para romper enlaces químicos. Esta parte del espectro se conoce como "no ionizante". Como la energía electromagnética no ionizante no puede romper los enlaces químicos, no existe analogía entre los efectos biológicos de la energía electromagnética ionizante y no ionizante [62].

Las emisiones de energía electromagnética no ionizante pueden producir efectos biológicos. Muchos de los efectos biológicos del ultravioleta cercano, luz visible e infrarrojos dependen también de la energía del fotón, pero están relacionados con la excitación electrónica más que con la ionización, y no se producen a frecuencias inferiores al infrarrojo (por debajo de 3 x 10^11 Hz). Las radiofrecuencias y microondas pueden causar efectos en los tejidos, produciendo calor. La eficiencia con la que una emisión electromagnética puede inducir corrientes eléctricas, y por tanto generar calor, depende de la frecuencia de la emisión y del tamaño y la orientación del objeto que está siendo calentado. A frecuencias inferiores a las utilizadas por la radio en AM (alrededor de 10^6 Hz) las emisiones electromagnéticas se acoplan débilmente con los cuerpos humanos y de animales y, por lo tanto, son muy ineficientes para inducir corrientes eléctricas y generar calor [62].

De este modo, en términos de posibles efectos biológicos, el espectro electromagnético se puede dividir en cuatro partes:

  1. La parte ionizante, donde puede haber un daño químico directo (rayos X, ultravioleta lejano).
  2. La parte no ionizante, que puede subdividirse en:
    1. La parte de la radiación óptica, donde puede darse la excitación del electrón (ultravioleta cercano, luz visible, infrarrojo).
    2. La parte donde la longitud de onda es más pequeña que el cuerpo, y puede haber calentamiento a través de corrientes inducidas (microondas y ondas de radio de alta frecuencia).
    3. La parte donde la longitud de onda es mucho mayor que el cuerpo, y el calentamiento por corrientes inducidas ocurre en raras ocasiones (ondas de radio de baja frecuencia, campos de frecuencia industrial y estáticos).

3) ¿ Tenemos que considerar tanto la radiación electromagnética como los campos electromagnéticos al evaluar si puede haber relación entre cáncer y los campos eléctricos o magnéticos estáticos?

No. Las emisiones electromagnéticas estáticas no producen radiación.

En general, las emisiones electromagnéticas producen tanto energía radiante (radiación) como no radiante (campos). La energía radiada existe independientemente de su fuente, viaja lejos de su fuente y continua existiendo aun cuando la fuente se apaga. Los campos no se proyectan al espacio y cesan cuando la fuente se apaga. Los campos electromagnéticos estáticos no tienen componente radiativa.


4) ¿ Tenemos que considerar tanto la componente eléctrica del campo como la magnética al evaluar si puede haber relación entre cáncer y los campos eléctricos y magnéticos estáticos?

No. Sólo la componente magnética del campo parece ser relevante para posibles efectos en la salud.

Los campos magnéticos son difíciles de apantallar y penetran fácilmente en edificios y personas. Por el contrario, los campos eléctricos tienen muy poca capacidad de penetración en la piel o edificios. Como los campos eléctricos estáticos no penetran en el cuerpo, está asumido que cualquier efecto biológico por exposición habitual a campos estáticos tiene que ser debido a la componente magnética del campo o a los campos eléctricos y corrientes que estos campos magnéticos inducen en el cuerpo [1, 54].


5) ¿Qué unidades se utilizan para medir campos magnéticos estáticos?

Los campos magnéticos generalmente se miden en Tesla (T), miliTesla (mT) y microTesla (microT), siendo:

1.000 mT = 1 T
1.000 microT = 1 mT

En Estados Unidos, los campos a veces se siguen midiendo en Gauss (G) y miliGauss (mG), siendo:

10.000 G = 1 T
1 G = 100 microT
1 microT = 10 mG.

En este documento de preguntas más frecuentes la unidad utilizada será mT (miliTesla).

Los campos magnéticos se pueden especificar como densidad de flujo magnético o como intensidad de campo magnético. En Estados Unidos y Europa occidental la intensidad de campo generalmente se especifica en unidades de densidad de flujo magnético (Tesla o Gauss). Sin embargo, en algunas publicaciones de Europa oriental los campos se especifican en Oersted (Oe), que son unidades de intensidad de campo magnético. Cuando se trata con exposición de material no ferromagnético, como animales o células, la densidad de flujo magnético y la intensidad de campo magnético se pueden considerar equivalentes, así pues:

1 Oersted = 1 Gauss = 100 microT = 0,1 mT


6) ¿Qué niveles de campo magnético estático son habituales en viviendas?

La exposición residencial y ambiental a campos magnéticos estáticos está dominada por el campo natural de la Tierra, que varía entre 0,03 y 0,07 mT, dependiendo de la localización. Los campos magnéticos estáticos justo debajo de líneas de transporte de energía eléctrica continua (DC) están alrededor de 0,02 mT. Pequeñas fuentes artificiales de campos estáticos (imanes permanentes) son comunes, desde los especializados (componentes de altavoces, motores con batería, hornos microondas) hasta triviales (imanes de refrigeradores). Estos pequeños imanes pueden producir campos de 1-10 mT a 1 cm de sus polos magnéticos. La exposición más elevada a campo magnético estático por parte del público en general proviene de las imágenes de resonancia magnética (en inglés, MRI), donde los campos varían entre 150-2.000 mT [1, 2].

Los efectos directos en objetos ferromagnéticos y equipos electrónicos es lo único que la mayoría de la gente notaría por debajo de unos 1.000 mT. Realmente, no hay un valor umbral para efectos en objetos ferromagnéticos; una buena brújula girará en presencia de campos de hasta 0,01 mT, pero se requiere un campo mucho mas intenso (por encima de 1 mT) para que los objetos ferromagnéticos se muevan de forma peligrosa. La electrónica puede verse afectada por campos bastante bajos; un monitor en color de alta resolución, por ejemplo, puede mostrar distorsiones con campos magnéticos de hasta 0,1 mT.

Una fuente de exposición a campos estáticos que empaña la distinción entre exposición residencial y laboral son los trenes eléctricos. Los campos estáticos en trenes eléctricos pueden llegar a 0,2 mT [80].


7) ¿Qué niveles de campo magnético estático son habituales en lugares de trabajo?

Las personas expuestas laboralmente a campos estáticos incluyen operadores de unidades de resonancia magnética (MRI), personal de instalaciones de física especializada y biomédicas (por ejemplo, aquéllos que trabajan en aceleradores de partículas) y trabajadores involucrados en procesos electrolíticos, como la producción de aluminio. Algunos trabajadores de la industria del aluminio están expuestos a campos de 5-15 mT durante largos periodos de tiempo, con exposiciones máximas de hasta 60 mT [2, 3]; pero otro estudio muestra campos promedio de sólo 2-4 mT [4]. Se ha informado de que los trabajadores de plantas que usan celdas electrolíticas están expuestos a campos de 4-10 mT durante largos periodos de tiempo, con exposiciones máximas de hasta 30 mT [5, 6]. Las personas que trabajan en aceleradores de partículas están expuestas a campos por encima de 0,5 mT durante largos periodos de tiempo, con exposiciones por encima de 300 mT durante muchas horas y exposiciones máximas de hasta 2.000 mT [7].

Otra fuente de exposición a campos magnéticos estáticos son los campos residuales que pueden quedar después de retirar campos magnéticos fuertes. Por ejemplo, después de retirar una unidad de resonancia magnética de la habitación puede quedar un campo residual de hasta 2 mT en el acero de la estructura que ha sido permanentemente magnetizado. Tales campos no son lo suficientemente fuertes para constituir una preocupación para la salud humana, pero pueden ser lo bastante fuertes como para interferir con el funcionamiento de equipos electrónicos sensibles. Los profesionales pueden reducir estos campos residuales (aunque no eliminarlos por completo).


8) ¿Qué se sabe sobre la relación entre exposición laboral a campos estáticos y cáncer?

Se han realizado relativamente pocos estudios sobre incidencia de cáncer en trabajadores expuestos a campos magnéticos estáticos. Budinger y col. [7] no han encontrado un exceso de cáncer en trabajadores expuestos a campos de 300 mT generados por aceleradores de partículas, y Barregard y col. [6] no han encontrado un incremento de cáncer en trabajadores expuestos a campos de 10 mT en una planta de producción de cloro.

También hay estudios en trabajadores de plantas de reducción de aluminio [8, 9, 10, 61]. En general, los estudios en trabajadores de plantas de reducción de aluminio no estaban diseñados para analizar los efectos de los campos estáticos, pero estos trabajadores están expuestos a campos de 5-15 mT [2, 3, 4]. En los estudios en plantas de reducción de aluminio el único incremento de cáncer detectado fueron tumores linforeticulares, y esto sólo fue observado en un estudio [8]. El único estudio en plantas de reducción de aluminio que investigó específicamente la exposición a campos estáticos y cáncer no encontró ningún exceso de cáncer del sistema nervioso o hematopoiético [61].


9) ¿Cómo determinan los científicos si un agente ambiental, como un campo eléctrico o magnético estático, produce o contribuye al desarrollo del cáncer?

Hay ciertos criterios ampliamente aceptados [11, 63, 64], a menudo denominados "Criterios de Hill" [11], que se emplean para evaluar los estudios epidemiológicos y de laboratorio sobre agentes que pueden causar cáncer en humanos. Bajo estos criterios se examina la fuerza, consistencia y especificidad de la asociación entre exposición e incidencia de cáncer, la evidencia de una relación dosis-respuesta, evidencia de laboratorio, la plausibilidad biológica de una asociación y la coherencia de la asociación propuesta con lo que se conoce sobre el agente y sobre cáncer.

  1. Fuerza de la asociación: si existe un claro incremento de la incidencia de cáncer asociado con la exposición. El exceso de cáncer hallado en estudios epidemiológicos se cuantifica normalmente en un número denominado riesgo relativo (RR). Es la incidencia de cáncer en una población "expuesta" dividido por la incidencia de cáncer en una población "no expuesta". Como nadie está no expuesto a campos estáticos, la comparación realmente se hace entre "exposición alta" frente a "exposición baja". Un riesgo relativo de 1,0 significa que no hay efecto, un riesgo relativo menor de 1,0 significa una disminución de la incidencia de cáncer en el grupo expuesto, y un riesgo relativo superior a 1,0 significa un incremento de la incidencia de cáncer en el grupo expuesto. Una asociación fuerte es aquélla con un riesgo relativo de 5 o superior. Fumar tabaco, por ejemplo, tiene un riesgo relativo de cáncer de pulmón 10-30 veces superior que no fumar.
  2. Consistencia: si la mayoría de los estudios muestran el mismo incremento de la incidencia del mismo tipo de cáncer. Utilizando el ejemplo del fumador, básicamente todos los estudios sobre fumar y cáncer han mostrado un incremento de la incidencia del cáncer de pulmón y de cabeza y cuello.
  3. Relación dosis-respuesta: si aumenta la incidencia de cáncer cuando aumenta la exposición. De nuevo, cuanto más fuma una persona mayor es el incremento de la incidencia de cáncer de pulmón.
  4. Evidencia de laboratorio: si existe evidencia experimental que sugiera que el cáncer esta asociado con la exposición. Las asociaciones epidemiológicas se refuerzan mucho cuando hay evidencia de laboratorio que apoye de tal asociación.
  5. Mecanismos biológicos plausibles: si hay algún dato biológico o mecanismos biofísicos que sugieran que debe existir una asociación entre agente y cáncer. Cuando se comprende cómo algo causa una enfermedad es mucho más facil interpretar la epidemiología ambigua. En el caso de fumar, mientras que las pruebas directas de laboratorio relacionando fumar y cáncer eran débiles en el momento en el que se publicaba el informe del Surgeon General ('Cirujano General'), la asociación era altamente plausible porque había conocidos agentes causantes de cáncer en el humo del tabaco.
  6. Coherencia: si la asociación entre exposición a un agente y cáncer es consistente con lo que se sabe sobre la biofísica del agente y la biología del cáncer.

Estos criterios deben aplicarse con precaución [11, 63, 64]:

  • Es necesario analizar toda la literatura publicada al respecto; no es aceptable elegir sólo aquellos informes que defienden la existencia de un riesgo para la salud.
  • Es necesario revisar directamente los documentos originales importantes; no es aceptable basar los juicios únicamente en revisiones académicas o legislativas.
  • Cumplir un criterio individual no es una cuestión de un sí o un no; el respaldo para un criterio puede ser fuerte, moderado, débil o inexistente.
  • Los criterios deben contemplarse como un conjunto; ningun criterio individual es ni necesario ni suficiente para concluir que existe una relación causal entre exposición a un agente y una enfermedad.

10) ¿Indican los criterios de Hill aplicados a los resultados epidemiológicos que existe relación entre campos estáticos y cáncer?

No. La aplicación de los criterios de Hill muestra que actualmente la evidencia epidemiológica de una relación entre campos magnéticos estáticos y cáncer es débil o inexistente.

  1. Primero, sólo hay una débil asociación entre campos magnéticos estáticos y cáncer. Sólo hay un estudio que muestra alguna indicación de una asociación entre campos estáticos y cáncer [8], la asociación no es fuerte y sólo se observa con un tipo de cáncer.
  2. Segundo, la asociación entre campos magnéticos estáticos y cáncer no es consistente. Los estudios en trabajadores expuestos a campos magnéticos estáticos en industrias que no sean plantas de reducción de aluminio [6, 7] no muestran asociación entre exposición a campos estáticos y cáncer, y todos los estudios, excepto uno, entre la industria del aluminio no muestran asociación entre exposición a campos magnéticos estáticos y cáncer.
  3. Tercero, como sólo un estudio informa de una asociacion entre exposicion a campos estaticos y cancer, el tema de la especificidad es irrelevante.
  4. Cuarto, no hay evidencia de una relación dosis-respuesta entre exposición a campos estáticos e incidencia de cáncer. El único estudio que señala una asociación entre exposición a campos estáticos y cáncer no muestra evidencia de relación dosis-respuesta.

Por lo tanto, la evidencia epidemiológica de una asociación entre campos magnéticos estáticos y cáncer es débil e inconsistente, y no consigue mostrar una relación dosis-respuesta.


11) ¿Cómo pueden utilizarse los estudios de laboratorio para ayudar a evaluar la posible relación entre campos magnéticos estáticos y cáncer?

Cuando la evidencia epidemiológica de una relación causal oscila entre débil e inexistente, como en el caso de los campos magnéticos estáticos y el cáncer, los estudios de laboratorio tendrían que proporcionar una evidencia muy fuerte de carcinogénesis para equilibrar la balanza.

Los carcinógenos, agentes que producen cáncer, pueden ser genotóxicos o epigenéticos (en la terminología antigua eran iniciadores y promotores). Los agentes genotóxicos (genotoxinas) pueden dañar directamente el material genético de las células. Las genotoxinas a menudo afectan a muchos tipos de células, y pueden provocar más de un tipo de cáncer. Las genotoxinas generalmente no tienen un valor umbral para sus efectos; así que al disminuir la dosis de la genotoxina se reduce el riesgo, pero puede que nunca desaparezca. Por lo tanto, la evidencia de genotoxicidad a cualquier intensidad de campo sería relevante para evaluar su potencial carcinogénico [62, 75].

Un agente epigenético es algo que incrementa la probabilidad de que una genotoxina dañe el material genético de las células o de que provoque cáncer. Los promotores son un tipo particular de agente epigenético que incrementa el riesgo de cáncer en animales ya expuestos a un carcinógeno genotóxico. Los agentes epigenéticos (incluyendo promotores) pueden afectar sólo a ciertos tipos de cáncer. Los agentes epigenéticos generalmente tienen valores umbral para producir efectos; así que al disminuir la dosis de un agente epigenético se alcanza un nivel en el que no hay riesgo. Por lo tanto, la evidencia de actividad epigenética a intensidades de campo muy por encima de las que se encuentran en ambientes residenciales y laborales no sería claramente relevante para evaluar su potencial carcinogénico [62, 75].


12) ¿Son genotóxicos los campos magnéticos estáticos?

No. Se han llevado a cabo un amplio rango de estudios sobre genotoxicidad de los campos estáticos en organismos completos y células. En conjunto, estos estudios ofrecen una evidencia convincente de que los campos magnéticos estaticos no son genotóxicos.

Los estudios de genotoxicidad en organismos completos han sido algo limitados. Beniashvili y col. [12] no encontraron un incremento de la incidencia de cáncer de mama en ratones expuestos a campos de 0,02 mT. Mahlum y col. [13] hallaron que la exposición de ratones a campos de 1.000 mT no producía mutaciones, y otros investigadores encontraron una ausencia similar de mutagénesis en moscas de la fruta expuestas a campos de 1.000-3.700 mT [14, 15, 16].

Hay un estudio de posible genotoxicidad. En ese estudio, Koana y col. [65] encontraron indicios de un incremento de mutaciones en moscas de la fruta que no tenían capacidad para reparar daños, al ser expuestas a campos de 600 mT durante 24 horas. No se observaron efectos en moscas de la fruta con capacidad normal de reparar los daños del ADN.

Los estudios de genotoxicidad celular han sido más extensivos. Los estudios de laboratorio publicados han mostrado que los campos magnéticos estáticos no producen ninguno de los efectos que indican genotoxicidad. Los campos magnéticos estáticos no producen roturas en hebras de ADN [76], aberraciones cromosómicas [18, 19, 20, 21, 22, 23, 79], intercambio de cromátides hermanas [18, 20, 22, 24], transformacion celular [19, 25], mutaciones [26, 27, 28, 94] o formación de micronúcleos [78].

También se han llevado a cabo algunos estudios sobre campos eléctricos estáticos. Estos estudios han sido revisados por McCann y col. [29], quienes concluyeron que a pesar de que había algunos informes de genotoxidad de los campos eléctricos estáticos, "todos los informes de resultados positivos han utilizado condiciones de exposición que posiblemente han sido acompañadas de otros fenómenos, como efecto corona, chispazos y transitorios, mientras que los negativos no."


13) ¿Incrementan los campos magnéticos estáticos los efectos de otros agentes genotóxicos?

Probablemente no. En general, los campos magnéticos estáticos no parecen tener este tipo de actividad epigenética. Hay unos pocos estudios que sugieren que los campos magnéticos estáticos podrian amplificar los efectos de otros agentes genotóxicos, pero ninguno de estos estudios ha sido replicado.

Tres estudios [14, 30, 31] han encontrado que campos estáticos de 140-3.700 mT no incrementan los efectos mutagénicos de la radiación ionizante; pero un cuarto estudio [32] señala que campos estáticos de 1.100-1.400 mT produjeron un ligero incremento en el número de aberraciones cromosómicas producidas por la exposición a dosis altas de radiación ionizante, y un quinto estudio informó de que un campo de 4.000 mT incrementó ligeramente la muerte celular radioinducida [33].

Un estudio [94] ha hallado que campos estáticos de 5.000 mT no incrementan los efectos mutagénicos de un cancerígeno químico.

La reparación del daño producido por la radiación no resultó afectada por un campo de 140 mT [31], hasta que fue inhibida a 4.000 mT [33]. Dos estudios [34, 78] informaron de que campos estáticos de 1.300-4.700 mT no amplificaron los efectos mutagénicos de una conocida genotoxina química, e incluso puede que inhiban tal actividad.

Dos estudios [35, 36] hallaron que campos estáticos de 150-800 mT no amplificaban el desarrollo de tumores de mama inducidos químicamente, pero un tercer estudio [12] informó de que un campo estático de 0,02 mT incrementó el desarrollo de tumores de mama inducidos químicamente.


14) ¿ ;Indican los estudios de laboratorio que los campos magnéticos estáticos tienen algún efecto biológico que pueda ser relevante para el cáncer o cualquier otro problema de salud?

No. Los estudios de laboratorio sobre los efectos de los campos magnéticos estáticos muestran que estos campos no tienen efectos consistentes sobre el crecimiento tumoral [69], crecimiento celular [69, 75], funcionamiento del sistema inmunológico [70, 75] o balance hormonal [75].

Crecimiento tumoral [69]: En general, campos magnéticos estáticos de 13-1.150 mT no parecen tener efecto en el crecimiento de tumores inducidos químicamente [36] o trasplantados [37, 38, 39]. Sin embargo, hay un estudio que sugiere que un campo magnético estático de 15 mT incrementa la tasa de crecimiento de tumores inducidos químicamente [35].

Crecimiento celular [69, 75]: En general, campos magnéticos estáticos de 45-2.000 mT no parecen tener efecto en el crecimiento de células humanas [20, 33, 39, 67], animales [25, 31, 39, 42, 72, 74] o de levadura [66]. Sin embargo, hay cuatro estudios de efectos de los campos estáticos en el crecimiento celular:
- inhibición del crecimiento de linfocitos humanos a 4.000-6.300 mT [33];
- inhibición del crecimiento de células tumorales a 7.000 mT [76];
- estimulación del crecimiento de células de mamíferos a 140 mT [67];
- tanto estimulación como inhibición de la síntesis de ADN en fibroblastos a 610 mT [72].

Efectos en el sistema inmunológico [70, 75]: En la mayoría de los estudios, campos magnéticos estáticos de 13-2.000 mT no parecen tener efectos en el sistema inmunológico de animales [38, 40, 41, 42], aunque un estudio informa que la implantación de pequeños imanes en el cerebro de ratas incrementa su respuesta inmunológica [43]. Dos estudios en humanos [5, 44] han informado de que los trabajadores de plantas de reducción de aluminio, donde la exposición a campos magnéticos estáticos es común, tienen pequeñas alteraciones en el número de algunos tipos de células inmunológicas. Estas alteraciones en el número de células no tienen una significación clínica conocida, y puede que incluso no estén relacionadas con la exposición a campos magnéticos.

Efectos hormonales [75]: Hay algunos estudios de que los campos magnéticos estáticos del nivel del campo natural de la Tierra (alrededor de 0,05 mT) pueden afectar a la producción de melatonina en ratas [45, 46, 47], aunque otros estudios con campos más intensos (por ejemplo, 2.000 mT [68]) no han observado tales efectos. No está claro que esta observación tenga ninguna significación para la salud humana. Aunque se ha sugerido que la melatonina podría tener actividad "preventiva del cáncer" [48, 49], no hay evidencia de que los campos magnéticos estáticos afecten al nivel de melatonina en humanos, o de que la melatonina tenga actividad anticancerígena en humanos.


15) ¿Muestran los campos magnéticos estáticos algún efecto biológico reproducible en estudios de laboratorio?

. Mientras que las pruebas de laboratorio no sugieren una conexión entre campos magnéticos estáticos y cáncer, los estudios han mostrado que los campos magnéticos estáticos tienen "bioefectos", particularmente a intensidades de campo por encima de 2.000 mT [1, 50, 51, 52, 53, 54, 55]. Estos bioefectos no tienen una relación obvia con el cáncer.


16) ¿Muestran los campos magnéticos estáticos efectos biológicos reproducibles a la intensidad que se encuentra en ambientes laborales?

Posiblemente. Se ha informado de unos pocos efectos biológicos en sistemas de laboratorio con campos de hasta 20 mT y algunos organismos parecen ser capaces de detectar cambios en la intensidad y/o la orientación del campo magnético estático de la Tierra (0,03-0,05 mT) [1, 54]. Además, las tasas de algunas reacciones químicas pueden ser afectadas por campos magnéticos tan bajos como 10 mT [56, 57].


17) ¿Existen mecanismos conocidos que puedan explicar cómo campos magnéticos estáticos de la intensidad que se encuentra en ambientes laborales podrían producir efectos biológicos en humanos?

No. Existen mecanismos biológicos conocidos a través de los cuales campos magnéticos estáticos intensos (por encima de 2.000 mT) podrían producir efectos biológicos [1, 50], pero estos mecanismos no podrían explicar efectos biológicos de campos estáticos de intensidades por debajo de 200 mT [1, 50]. Se podría concebir que estos efectos biológicos sean debidos a efectos en el ritmo de reacción de radicales libres con campos tan bajos como 0,1 mT [56, 57, 71]; pero hay poca evidencia de que tales efectos tengan alguna significación biológica [71, 77].


18) ¿ Indican los criterios de Hill aplicados a la suma de resultados de laboratorio y epidemiológicos que existe relación entre campos estáticos y cáncer?

La aplicación de los criterios de Hill (Q9) muestra que la evidencia de una asociación causal entre exposición a campos estáticos y la incidencia de cáncer es débil o inexistente.

  1. La revisión de la evidencia epidemiológica muestra una asociación débil o inexistente entre exposición a campos magnéticos estáticos y cáncer (Q9).
  2. No hay evidencia de laboratorio de que los campos estáticos produzcan el tipo de efectos en células, tejidos o animales que apuntan a que produzcan o contribuyan al cáncer (Q12, Q13, Q14).
  3. De lo que se conoce sobre la biofísica de los campos magnéticos estáticos y sus efectos en los sistemas biológicos, la hipótesis de que causan o contribuyen al cáncer no tiene plausibilidad biofísica (Q17).

19) ¿Ha revisado algún organismo independiente la investigación sobre campos eléctricos y magnéticos estáticos y sus posibles efectos en la salud humana?

. Recientemente se han publicado varias revisiones de la literatura epidemiológica y de laboratorio. Ninguna de estas revisiones ha concluido que los campos magnéticos o eléctricos estáticos de la intensidad que se encuentra en ambientes residenciales y laborales sean un riesgo para la salud humana.

Una revisión de 1993 realizada por el Consejo Nacional de Protección Radiológica del Reino Unido (National Radiological Protection Board - NRPB) [58] concluyó que para campos eléctricos estáticos "no hay evidencia biológica a partir de la cual se puedan deducir restricciones básicas de exposición humana a campos eléctricos estáticos..." y que "para la mayoría de la población, la percepción de cargas eléctricas superficiales molestas... no tendrá lugar por exposición a campos eléctricos estáticos por debajo de 25 kV/m."

Para campos magnéticos estáticos, el NRPB [58] concluyó que "no hay evidencia experimental directa de ningún efecto adverso agudo en la salud, efectos adversos en la salud debidos a exposición de corta duración a campos magnéticos estáticos de hasta 2 T (2.000 mT)... No se puede descartar efectos en el comportamiento o funcionamiento de marcapasos por exposición a campos magnéticos de densidad de flujo mucho mayor de 2 T (2.000 mT)... Hay poca informacion experimental sobre los efectos de la exposición crónica. De momento no se ha descubierto ningún efecto a largo plazo... No hay evidencia convincente de que los campos magnéticos estáticos sean mutagénicos... La progresión tumoral, y consecuentemente la promoción tumoral, no parece verse afectada por exposición a campos estáticos de hasta 1 T (1.000 mT)."

En 1993, la Conferencia Americana de Higienistas Industriales Gubernamentales (American Conference of Governmental Industrial Hygienists - ACGIH) [59] concluyó en su revisión de la literatura sobre campos magnéticos estáticos que "por el momento, no se han podido identificar órganos diana específicos para los efectos nocivos de los campos magnéticos... Aunque se han observado algunos efectos [de campos magnéticos estáticos] en humanos y animales, ningún efecto nocivo de campos magnéticos de hasta 2 T (2.000 mT) ha sido demostrado de forma concluyente."

En 1994, la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection - ICNIRP) [50] concluyó que "los conocimientos científicos actuales no sugieren efectos nocivos en los principales parámetros de desarrollo, comportamiento y fisiológicos en organismos superiores por exposición transitoria a campos estáticos de densidad hasta 2 T (2.000 mT). A partir del análisis de las interacciones entre exposición a largo plazo, la exposición a densidades de flujo magnético de hasta 200 mT no debe tener consecuencias adversas". Las últimas recomendaciones de ICNIRP sobre campos magnéticos variables [81] pueden ser relevantes también.


20) ¿Existen normas de exposición a campos eléctricos y magnéticos estáticos?

. Cierto número de organizaciones gubernamentales y profesionales han desarrollado normas de exposición, o han modificado o confirmado sus normas anteriores. Para marcapasos y equipos médicos implantados, ver también Q22.

  • En 1987, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de Estados Unidos desarrolló y publicó unas recomendaciones de exposición personal a campos magnéticos [54]. Según estas recomendaciones, las personas con marcapasos y aparatos protésicos están limitadas a un campo máximo de 1 mT, se requiere formación y seguimiento médico para personas expuestas a campos por encima de 50 mT, y el campo medio ponderado en el tiempo se limita a 60 mT para todo el cuerpo y a 600 mT en brazos y piernas. La exposición máxima de pico se limita a 2.000 mT.
  • En 1987, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó unos criterios de salud para trabajadores expuestos a campos magnéticos estáticos [60]. Su informe concluía que "a partir de los datos disponibles no se puede concluir que la exposición a corto plazo a campos magnéticos estáticos por debajo de 2 T (2.000 mT) suponga un riesgo para la salud."
  • A finales de 1993, el Consejo Nacional de Protección Radiológica del Reino Unido (NRPB) estableció unas recomendaciones de exposición a campos estáticos [58]. Para campos magnéticos estáticos los límites recomendados son 200 mT promediados durante 24 horas, un campo máximo en todo el cuerpo de 2.000 mT y un campo máximo en brazos y piernas de 5.000 mT. Para campos eléctricos estáticos el límite recomendado es 25 kV/m. Estas normas se aplican tanto a exposición residencial como laboral.
  • También en 1994, la Conferencia Americana de Higienistas Industriales Gubernamentales (ACGIH) estableció normas de exposición a campos magnéticos estáticos [59]. El límite de la ACGIH para campos magnéticos estáticos es 0,5 mT para portadores de marcapasos, y para el resto el límite ponderado en el tiempo es de 60 mT para exposición de todo el cuerpo y 600 mT para las extremidades. Debido a la naturaleza de las normas de la ACGIH, esta normativa se aplica sólo en ambientes laborales.
  • En 1994, la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP) publicó unas recomendaciones de exposición a campos magnéticos estáticos [50]. Para el público en general la norma de exposición a campos magnéticos estáticos es 40 mT para exposición continua, excepto para personas con marcapasos cardíacos y otros equipos médicos implantables, para los que la norma es menor (0,5 mT). Para exposición laboral la norma es 200 mT para exposición continua, 2.000 mT para exposición breve en todo el cuerpo, y 5.000 mT para exposición de brazos y piernas.

21) ¿Cuales son las bases de las normas de seguridad establecidas por Lawrence Livermore, OMS, ACGIH, NRPB y ICNIRP?

La normativa se basa en varias consideraciones.
- Un objetivo es mantener las corrientes eléctricas inducidas por el movimiento a través del campo magnético estático a niveles por debajo de las que se dan de forma natural en el cuerpo.
- Un segundo objetivo es mantener las corrientes inducidas por el flujo de corriente en los vasos sanguineos grandes a niveles que no produzcan efectos hemodinámicos o cardiovasculares.
- Las restricciones para marcapasos y aparatos protésicos se consideran en Q22.


22) ¿Afectan los campos estáticos a los marcapasos cardíacos?

Se ha informado de efectos en los marcapasos cardíacos con campos de hasta 1,7 mT [73]. El efecto más común era una reversión a modalidad asíncrona; el efecto depende mucho del modelo y la orientación, y en los modelos probados el funcionamiento volvía a ser normal cuando el marcapasos era alejado del campo [73]. Algunos marcapasos también muestran un torque significativo al ser expuestos [73]. Por esta razón, las recomendaciones actuales sobre campos estáticos restringen la exposición a usuarios de marcapasos cardíacos a 0,5 mT [50, 58, 59]. Sería prudente aplicar esta restricción a otros equipos médicos electrónicos implantados, y también a aparatos protésicos, aunque no todas las normas son explícitas en este punto.


23) ¿Reducen los campos estáticos la fertilidad, causan defectos de nacimiento o incrementan las tasas de aborto?

No existe evidencia convincente de tales efectos.

Fertilidad: Mur y col. [82] no encontraron efectos significativos sobre la fertilidad en hombres expuestos a campos estáticos de 4-30 mT en la industria del aluminio; y Evans y col. [87] no encontraron efectos en la fertilidad de operadoras de aparatos de resonancia magnética (MRI). Un estudio sobre animales halló evidencias de un descenso de la fertilidad masculina a 1.500 mT [83], pero otros dos estudios a 500-700 mT no hallaron tal efecto [84, 95]. Un cuarto estudio sobre animales informó de un descenso de la fertilidad femenina a 80 mT, pero no a 30 mT [93].

Abortos: Baker y col. [85] hallaron que exploraciones mediante resonancia magnética realizadas a 1.500 mT en el segundo y tercer trimestre del embarazo no incrementaban la tasa de abortos; y Evans y col. [87] no encontraron efectos significativos en las tasas de aborto en operadoras de aparatos de resonancia magnética. Dos estudios en animales informaron de un descenso de la viabilidad fetal a 30 mT [86, 93] y 80 mT [93], pero otros estudios a 500-1.000 mT [90, 95] y 6.300 mT [89] no encontraron tal efecto.

Malformaciones congénitas: Baker y col. [85] hallaron que las exploraciones mediante resonancia magnética realizadas a 1.500 mT durante el segundo y tercer trimestre del embarazo no producían malformaciones congénitas; y Evans y col. [87] no encontraron un incremento de malformaciones congénitas en los hijos de operadoras de aparatos de resonancia magnética. Un estudio sobre animales informó de efectos adversos sobre el desarrollo fetal a 1.500 mT [83]; pero otros estudios no encontraron un incremento de las malformaciones congénitas a 30 mT [86], a 500-1.000 mT [13, 90, 92, 95] ó 6.300 mT [89]. Dos estudios de resonancia magnética a 1.500 mT realizados en animales [88a, 88b] informaron de incrementos de las malformaciones congénitas, pero el calentamiento debido a la radiofrecuencia usada en las exploraciones mediante resonancia magnética no puede ser descartado como el factor causante. Un tercer estudio sobre resonancia magnética a 1.500 mT [91] no halló tal efecto.

Notas de revisión de las versiones anteriores

Notas de revisión de las versiones anteriores

Versión 2.7.0 (14-marzo-00):

  • Un nuevo estudio [95] que muestra que un campo estático de 500-700 mT no tiene efectos en el desarrollo fetal de los ratones.

Versión 2.6.0 (7-diciembre-99):

  • Un nuevo estudio [94] que muestra que un campo estático de 5.000 mT no tiene actividad genotóxica o epigenética en bacterias.

Bibliografía comentada

Bibliografía comentada sobre la relación entre campos magnéticos o eléctricos estáticos (corriente continua, DC) y salud humana (en particular cáncer); incluyendo fuentes de exposición, estudios de laboratorio y en humanos y normativa.

Ultima modificación 14-marzo-2000
Versión: 2.7.0
Autor: [email protected]
Versión española: Traducida al español por Carlos Llanos (Red Eléctrica de España). Esta traducción no ha sido revisada por el Dr. Moulder.

1) C.I. Kowalczuk y col.: Biological Effects of Exposure to Non-ionizing Electromagnetic Fields y Radiation. I. Static Electric y Magnetic Fields (NRPB-R238), National Radiation Protection Board, Chilton, (1991).
- "No hay suficientes datos en los que basar restriciones a la exposición humana a campos eléctricos estáticos. Para campos magnéticos estáticos, los datos sugieren que la exposición laboral no debe exceder unas 2.000 mT... La exposición prolongada a campos magnéticos estáticos de hasta 2.000 mT no produce ningún efecto nocivo en muchos parámetros de desarrollo, comportamiento y fisiológicos de animales... No hay evidencia de mutagénesis o carcinogénesis... En vista de la relativa falta de información sobre los posibles efectos a largo plazo, es razonable restringir la exposición de trabajadores, de tal manera que el promedio de un día no supere 200 mT, y restringir la exposición del público a menos de 200 mT."

2) M.A. Stuchly: Human exposure to static y time-varying magnetic fields, Health Phys. 51:215-225 (1986).
- Revisión de la exposición humana a campos magnéticos estáticos y de frecuencia extremadamente baja, y la legislación sobre esta exposición.

3) NIOSH Health Hazard Evaluation Report: Alumax of South Carolina, Centers for Disease Control y Prevention, NIOSH, (1994).
- En una planta de reducción de aluminio los campos estáticos alcanzaban los 70 mT, con promedios ponderados en el tiempo de 15-16 mT.

4) R. VonKaenel y col.: The determination of the exposure to electromagnetic fields in aluminum electrolysis, In: "Light Metals 1994", U Mannweiler., ed., The Minerals, Metals y Materials Society, pp. 253-260 (1994).
- Los campos estáticos estaban entre 4-20 mT en varios puntos alrededor de las cubas. El personal de vigilancia mostraba exposiciones promedio a campos de 2-4 mT, con variaciones muy grandes y picos de hasta 25 mT.

5) J.L. Marsh y col.: Health effect of occupational exposure to steady magnetic fields, Amer. Indust. Hygiene Assoc. J. 43:387-394 (1982).
- Estudio caso-control en trabajadores de electrolisis expuestos a campos estáticos de hasta 20 mT. No se encontraron efectos en la salud en general (el cáncer no fue estudiado explícitamente). Se encontraron algunos efectos en la serie blanca de la sangre, pero no eran estadísticamente significativos.

6) L. Barregard y col.: Cancer among workers exposed to strong static magnetic fields (letter), Lancet October 19, 1985:892 (1985).
- Estudio de cohorte en trabajadores suecos en una planta cloroalcalina. Los campos medidos variaban entre 4 y 29 mT. Las tasas de mortalidad por cáncer no estaban aumentadas para trabajadores expuestos durante más de 1 año, o para trabajadores expuestos durante más de 5 años.

7) T.F. Budinger y col.: Biological effects of static magnetic fields, In: "Proceedings of the 3rd Annual Meeting of the Society for Magnetic Resonance in Medicine", Society for Magnetic Resonance in Medicine, Berkeley, pp. 113-114 (1984).
- Estudio caso-control en trabajadores expuestos a campos magnéticos estáticos generados por aceleradores. Las exposiciones variaban entre 0,5 mT para largos periodos de tiempo y hasta 300 mT para periodos cortos. No se encontró ningún incremento significativo de tumores malignos o benignos.

8) S. Milham: Mortality in aluminum reduction plant workers, J. Occup. Med. 21:475-480 (1979).
- Estudio de cohorte con énfasis en la calidad del aire, la exposición a campos estáticos era casual. Se encontró una elevada mortalidad por cáncer linfático y hematopoiético y tumores cerebrales benignos letales. La mortalidad por tumores cerebrales y leucemia no era mayor de lo esperado.

9) H.E. Rockette y VC Arena: Mortality studies of aluminum reduction plant workers: Potroom y carbon department, J. Occup. Med. 25:549-557 (1983).
- Estudio de cohorte en trabajadores de una planta de reducción de aluminio diseñado para investigar un hipotético incremento de cáncer de pulmón, la exposición a campos estáticos era casual. No se encontraron excesos significativos de la tasa de ningún tipo de cáncer, aunque se observó un incremento no significativo de cáncer de pancreas, riñón, linfático y hematopoiético.

10) J.M. Mur y col.: Mortality of aluminium reduction plant workers in France, Int. J. Epidemiol. 18:257-264 (1987).
- Estudio de tasa estandarizada de mortalidad en trabajadores de plantas de reducción de aluminio que buscaba incrementos de cáncer de pulmón. La tasa de mortalidad estandarizada para cáncer no era significativamente elevada, y no se encontró incremento significativo de ningún tipo de tumor individual.

11) A.B. Hill: The environment y disease: Association or causation? Proc. Royal Soc. Med. 58:295-300 (1965).
- Enunciado formal de los principios utilizados para determinar la causalidad para exposiciones laborales y ambientales (los Criterios de Hill).

12) D.S. Beniashvili y col.: Low-frequency electromagnetic radiation enhances the induction of rat mammary tumors by nitrosomethyl urea, Cancer Letters 61:75-79 (1991).
- Estudio de los efectos de campos estáticos de 0,2 mT, 0,5 ó 3 horas al día durante 2 años, en la inducción de tumores de mama en ratones por nitrosometil urea. Los autores no encuentran efectos con los campos sólos, pero sí promoción con la exposición a 3 horas. La exposición, y particularmente las condiciones de los controles, está mal descrita.

13) D.D. Mahlum y col.: Dominant lethal studies in mice exposed to direct-current magnetic fields, In: "Biological effects of extremely low frequency electromagnetic fields", R.D. Phillips y col., eds. Battelle Pacific Northwest Laboratory, Richland, WA, pp. 474-484 (1979).
- Se expusieron ratones macho a campos estáticos de 1.000 mT durante 28 días. Después de la exposición se emparejaron los animales con hembras no expuestas. No se observó un incremento de muertes fetales o mutaciones letales dominantes.

14) S. Mittler: Failure of magnetism to influence production of X-ray induced sex-linked recessive lethals, Mutat. Res. 13:287-288 (1971).
- Se expusieron moscas de la fruta a campos estáticos de 1.100 mT y/o rayos X de 3.300 R. Los campos magnéticos sólos no incrementaron el número de mutaciones, y el campo no incrementó la incidencia de mutaciones inducidas por rayos X.

15) J.R. Diebolt: The influence of electrostatic y magnetic fields on mutation in Drosophila melanogaster spermatozoa, Mutat. Res. 57:169-174 (1978).
- Se observaron mutaciones recesivas no relacionadas con el sexo en moscas de la fruta expuestas a campos eléctricos (0,3 kV/cm) y magnéticos (927 mT) estáticos.

16) P.G. Kale y J.W. Baum: Genetic effects of strong magnetic fields in Drosophila melanogaster, I. Homogeneous fields ranging from 13,000 to 37,000 Gauss, Mutat. Res. 1:371-374 (1979).
- No se observó inducción de mutaciones en moscas de la fruta expuestas a campos estáticos de 1.300-3.700 mT.

18) P. Cooke y P.G. Morris: The effects of NMR exposure on living organisms. II. A genetic study of human lymphocytes, Br. J. Radiol. 54:622-625 (1981).
- Se expusieron linfocitos a campos estáticos de 500 y 1.000 mT o a imágenes de resonancia magnética (MRI). No se observaron efectos en anormalidades cromosómicas o intercambio de cromátides hermanas.

19) C.R. Geard y col.: Magnetic resonance y ionizing radiation: A comparative evaluation in vitro of oncogenic y genotoxic potential, Radiology 152:199-202 (1984).
- Se expusieron células de ratón a campos estáticos de hasta 2.700 mT durante periodos de hasta 17 horas, junto con el campo gradiente y los campos de radiofrecuencia que se usan en MRI. Se utilizó radiación ionizante como control positivo. No se encontraron efectos en la transformación ni anormalidades cromosómicas.

20) F.J. Peteiro-Cartelle y J. Cabezas-Cerrato: Absence of kinetic y cytogenetic effects on human lymphocytes exposed to static magnetic fields, J. Bioelec. 8:11-19 (1989).
- Se expusieron linfocitos humanos en cultivo estimulados con PHA durante 72-96 horas a un campo estático de 45 y 125 mT. No se observaron efectos en aberraciones cromosómicas o crecimiento celular.

21) V.V. Shevchenko y col.: [On the problem of induction of chromosome aberrations in plants by a constant magnetic field], Genetika 14:1101-1103 (1978).
- Semillas de plantas germinaron en un campo magnético estático de 900 y 1.200 mT durante 2 días, o se expusieron semillas secas a un campo magnético estático de 900 mT durante 2 meses. Se observó un incremento de aberraciones cromosómicas.

22) S. Wolff y col.: Magnetic resonance imaging: Absence of in vitro cytogenetic damage, Radiology 155:163-165 (1985).
- Se expusieron linfocitos humanos (estimulados y no estimulados) y células CHO durante 12,5 horas a una unidad de MRI con un campo estático de 2.400 mT más radiofrecuencias de 100 MHz. No se observaron incrementos de aberraciones cromosómicas o intercambio de cromátides hermanas.

23) S. Wolff y col.: Tests for DNA y chromosomal damage induced by nuclear magnetic resonance imaging, Radiology 136:707-710 (1980).
- Se expusieron celulas CHO durante 14 horas a un campo estático de 350 mT, junto con un campo gradiente de hasta 0,2 mT/cm y campos de radiofrecuencia de 5 mW/cm^2 a 15 MHz como los usados en MRI. Los experimentos también se realizaron con campos de radiofrecuencias más intensos. No se observaron aberraciones cromosómicas.

24) E. Yamazaki y col.: Effect of Gd-DTPA y/or magnetic field y radiofrequency exposure on sister chromatid exchange in human peripheral lymphocytes, Acta Radiol. 34:607-611 (1993).
- Se expusieron linfocitos estimulados con PHA a campos estáticos de 1.500 mT más radiofrecuencias de 64 MHz (SAR de 0,4 W/kg) y Gd-DTPA. La adicción de Gd-DTPA provocó un incremento de aberraciones cromosómicas, pero no se observaron efectos en las aberraciones cromosómicas con los campos.

25) M.E. Frazier y col.: in vitro evaluations of static magnetic fields, In: "Biological effects of extremely low frequency electromagnetic fields", RD Phillips y col.., eds., Technical Information Center, US Department of Energy, Springfield, pp. 417-435 (1979).
- Se expusieron células de mamíferos a campos estáticos de 500 ó 1.000 mT durante 2, 4 ó 24 horas, o a campos de 100 ó 300 mT hasta 67 días. No se observaron efectos en las tasas de crecimiento, viabilidad o transformación celular.

26) R.L. Moore: Biological effects of magnetic fields: studies with microorganisms, Can. J. Microbiol. 25:1145-1151 (1979).
- Test de Ames con exposiciones a campos de 15 y 30 mT entre 0 y 0,3 Hz. No se observó un incremento de mutaciones.

27) J.L. Schwartz y L.E. Crooks: NMR imaging produces no observable mutations or cytotoxicity in mammalian cells, Amer. J. Roent. 139:583-585 (1982).
- Se expusieron células de mamíferos a campos estáticos de 300 mT durante 24 horas, junto con un campo gradiente de hasta 0,2 mT/cm, y campos de radiofrecuencias de 3 mW/cm^2 a 15 MHz, como los usados en MRI. No se observó toxicidad o mutagenicidad (sistema 6-TG).

28) A. Thomas y P.G. Morris: The effects of NMR exposure on living organisms. I. A microbial assay, Br. J. Radiol. 54:615-621 (1981).
- Se expusieron bacterias a campos estáticos de 1.000 mT y a las condiciones usadas en MRI (campos estáticos de 900 mT más radiofrecuencias y campo gradiente). No se observaron efectos mutagénicos o citotóxicos.

29) J. McCann y col.: The genotoxic potential of electric and magnetic fields: an update, Mutat. Res. 411:45-86 (1998).
- Revisión de 27 estudios sobre la genotoxicidad de los campos estáticos que concluye que no hay evidencia confirmada de que los campos eléctricos o magnéticos estáticos sean genotóxicos. Sin embargo, hay varios estudios de gran calidad que indican que los campos estáticos de 1.000-3.700 mT no son genotóxicos.

30) P.G. Kale y J.W. Baum: Genetic effects of strong magnetic fields in Drosophila melanogaster, II. Lack of interaction between homogeneous fields y fission neutron-plus-gamma radiation, Environ. Mutagen. 2:179-186 (1980).
- No se observó un incremento de mutaciones radioinducidas en moscas de la fruta expuestas a un campo estático de 3.700 mT.

31) S. Rockwell: Influence of a 1400-gauss magnetic fields on the radiosensitivity y recovery of EMT6 cells in vitro, Int. J. Radiat. Biol. 31:153-160 (1977).
- Se expusieron células de tumores de mama de ratones a un campo de 140 mT, sólo, durante o después de un tratamiento con rayos X. Los campos sólos no afectaron al crecimiento celular. Los campos no tuvieron efectos sobre la muerte celular radioinducida o la reparación del daño producido por la radiación.

32) T. Takatsuji y col.: Effect of static magnetic fields on the induction of chromosome aberrations by 4.9 MeV protons y 23 MeV alpha particles, J. Radiat. Res. 30:238-246 (1989).
- Se irradiaron linfocitos humanos con y sin un campo magnético estático de 1.000-1.400 mT. Los autores informan de un pequeño incremento de la incidencia de dicéntricos inducidos por radiación en células expuestas a los campos estáticos.

33) T. Norimura y col.: Effects of strong magnetic fields on cell growth y radiation response of human T-lymphocytes in culture, Sangyo Ika Diagaku Zasshi 15:103-112 (1993).
- Se expusieron linfocitos humanos a campos magnéticos estáticos. Se observó una inhibición del crecimiento celular a 4.000-6.300 mT, pero no a 2.000 mT o por debajo. La exposición a un campo de 4.000 mT incrementó la radiosensibilidad y disminuyó la reparación del daño radioinducido.

34) P.G. Kale y J.W. Baum: Genetic effects of strong magnetic fields in Drosophila melanogaster. III. Combined treatment with homogeneous fields y gaseous DBCP, Mutat. Res. 105:79-83 (1982).
- Un campo magnético estático de 1.300 mT no tuvo efectos en los efectos mutagénicos de un agente químico.

35) M. Mevissen y col.: Effects of magnetic fields on mammary tumor development induced by 7,12-dimethylbenz(a)anthracene in rats, Bioelectromag. 14:131-143 (1993).
- Se expusieron animales a un campo magnético estático de 15 mT en un sistema de tumor de mama inducido por DMBA, 24 horas al día durante 91 días. No se observó un efecto global de promoción. Se informó de un incremento del peso de los tumores.

36) A. Bellossi: The effect of a static uniform magnetic field on mice a study of methylcholanthrene carcinogenesis, Radiat. Environ. Biophys. 23:107-109 (1984).
- Se expusieron ratones previamente tratados con metilcloroantraceno (un iniciador) a campos estáticos de 300-800 mT, 5-60 minutos al día durante 1-5 días por semana, desde el día de la inyección de metilcloroantraceno hasta su muerte. No se detectó ningún efecto significativo en la supervivencia o peso corporal.

37) A. Bellossi: The effect of a static non-uniform magnetic field on mice a study of Lewis tumour graft, Radiat. Environ. Biophys. 25:231-234 (1986).
- Se expusieron ratones inoculados con células tumorales a campos estáticos de 170-900 mT, 0,5-2 horas al día durante 5 días a la semana, desde el día del trasplante hasta su muerte. No se encontraron efectos en la duración de la vida, peso del bazo o potencial metastático.

38) A. Bellossi y L. Toujas: The effect of a static uniform magnetic field on mice: A study of a Lewis tumor graft, Radiat. Environ. Biophys. 20:153-157 (1982).
- Se expusieron ratones con tumores implantados a campos estáticos de 13-915 mT de forma continua durante 0,5-8 horas al día, 5 días a la semana. No se observaron efectos en la supervivencia de los animales en ningún grupo. La tasa de no implantación (el tumor era inmunogénico) permaneció invariable. También parece que no había efectos en la tasa de metástasis de pulmón, pero el manuscrito es un poco confuso.

39) S. Chandra y S. Stefani: Effect of constant and alternating magnetic fields on tumor cells in vivo and in vitro, In: "Biological Effects of Extremely Low Frequency Electromagnetic Fields, Proceedings of the 18th Hanford Life Symposium ", R.D. Phillips y col., eds., Technical Information Center, U. S. DoE, Springfield, pp. 436-446 (1979).
- La exposición era a campos de 60 Hz y 100-1.000 mT o a campos estáticos de 11.500 mT. La exposición se produjo de 0,5 a 3 horas/día, durante 1-3 días. Se expusieron dos líneas de células humanas tumorales in vitro y no se observaron efectos en el crecimiento celular. Células de tumores de mama de ratones fueron expuestas en cultivo e implantadas porteriormente; no se observó ningún efecto en el crecimiento tumoral. Las células de tumor de mama de ratón fueron también implantadas y expuestas in vivo, de nuevo no se observó ningún efecto en el crecimiento celular.

40) J.H. Battocletti y col.: Exposure of rhesus monkeys to 20,000 G steady magnetic field: Effect on blood parameters, Med. Phys. 8:115-118 (1981).
- Se expusieron monos a un campo estático uniforme de 2.000 mT o a un campo gradiente estático de 700-2.000 mT a 34 mT/cm durante 63-67 horas. Se observaron cambios en la serie blanca de la sangre en ambos animales expuestos; los controles también sufrieron cambios similares. No se observaron diferencias significativas entre los animales expuestos y no expuestos.

41) M. Osbakken y col.: A gross morphologic, histologic, hematologic, y blood chemistry study of adult y neonatal mice chronically exposed to high magnetic fields, Magnet. Reson. Med. 3:502-517 (1986).
- Se criaron ratones durante diferentes periodos en un campo magnético estático de 1.890 mT. No se encontraron diferencias en la morfología macro y microscópica ni en los parámetros sanguíneos.

42) T.S. Tenforde y M. Shifrine: Assessment of the immune responsiveness of mice exposed to a 1.5-Tesla stationary magnetic field, Bioelectromag. 5:443-446 (1984).
- Se espusieron ratones a un campo estático de 1.500 mT durante 6 días. No se observaron efectos en la respuesta inmune o en la proliferación linfocítica estimulada por mitógeno.

43) B.D. Jankovic y col.: Potentiation of immune responsiveness in aging by static magnetic fields applied to the brain. Role of the pineal gly, Ann. NY Acad. Sci. 719:410-418 (1994).
- Se implantaron pequeños imanes (60 mT) en cerebros de ratas; a los controles se les implantaron unas cuentas de hierro. Los autores informan de un incremento de la respuesta inmune de los animales.

44) R.L. Davis y S. Milham: Altered immune status in aluminum reduction plant workers, Amer. J. Indust. Med. 18:79-85 (1990).
- Los autores informan de que un estudio previo había encontrado un exceso de linfomas entre los empleados de una planta de reducción de aluminio. Los voluntarios en trabajos similares tenían niveles elevados de cierta clase de células inmunes. Los autores afirman que la causa y significación de los parámetros inmunológicos alterados es desconocida.

45) A. Lerchl y col.: Marked rapid alterations in nocturnal pineal seratonin metabolism in mice y rats exposed to weak intermittent magnetic fields, Biochem. Biophys. Res. Commun. 169:102-108 (1990).
- Se expusieron ratones a campos diseñados para anular el campo estático de la Tierra (0,4 mT). Los cables eran activados 6 veces por hora durante 5 minutos, así que es un experimento de campo pulsado. Se informa de que la exposición afecta al metabolismo de la seratonina (aunque no mucho), pero no a los niveles de melatonina.

46) K. Yaga y col.: Pineal sensitivity to pulsed static magnetic fields changes during the photoperiod, Brain Research Bulletin 30:153-156 (1993).
- Se estudió la producción de melatonina en ratas después de la exposición a un campo magnético estático pulsado (pulsos de 1 minuto durante 45 minutos). El campo estático parece haber anulado el campo de la Tierra. Se informa de una ligera disminución de la producción de melatonina, pero sólo con exposiciones en ciertos momentos del día.

47) J. Olcese y col.: Evidence for the involvement of the visual system in mediating magnetic field effects on pineal melatonin synthesis in the rat, Brain Res. 333:382-384 (1985).
- Se expusieron ratas normales y ciegas a campos estáticos de 0,05 y 0,1 mT que producen una rotación de la componente horizontal del campo de la Tierra. Se informa que el campo produce una disminución de la melatonina en los animales sanos, pero no en los ciegos. No está claro si esto sugiere que la retina es el lugar donde actúa el campo magnético o si la vista tiene alguna influencia.

48) R.J. Reiter y B.A. Richardson: Magnetic field effects on pineal indoleamine metabolism y possible biological consequences, FASEB J. 6:2283-2287 (1992).
- Revisión de la hipótesis que relaciona los campos eléctricos y magnéticos con efectos en la producción de melatonina. Señala que los campos pulsados son más efectivos que los campos estáticos o los sinusoidales.

49) R.J. Reiter: Electromagnetic fields y melatonin production, Biomed. Pharmacother. 47:439-444 (1993).
- "los datos actuales no son suficientemente claros como para concluir que cualquier cáncer que parezca darse en individuos expuestos a campos magnéticos tenga alguna relación con un cambio en la síntesis de melatonina".

50) M.H. Repacholi y col.: Guidelines on limits of exposure to static magnetic fields, Health Phys. 66:100-106 (1994).
- Las recomendaciones de ICNIRP dicen que la exposición laboral continua debe limitarse a un valor poderado en el tiempo que no exceda 200 mT. La exposición continua del público en general no debe exceder 40 mT. Estos valores pueden no ser convenientes para personas con marcapasos cardíacos, implantes ferromagnéticos y equipos médicos implantados; para estas personas la exposición debe mantenerse por debajo de 0,5 mT.

51) E. Kanal y col.: Safety considerations in MR imaging, Radiology 176:593-606 (1990).
- Se revisan ocho áreas de posible preocupación sobre la seguridad en la resonancia magnética (MRI). "Se puede concluir que aunque no se han relacionado definitivamente los campos magnéticos usados en MRI con efectos biológicos nocivos, no tenemos toda la información y se sigue investigando..."

52) International Non-Ionizing Radiation Committee: Protection of the patient undergoing a magnetic resonance examination, Health Phys. 61:923-928 (1991).
- La recomendación de IRPA para campos magnéticos estáticos es evaluar el estatus cardiovascular por encima de los 2.000 mT, y no superar 10.000 mT. "La literatura científica no indica efectos adversos por exposición en todo el cuerpo a 2 T (2.000 mT) y de las extremidades a 5 T (5.000 mT)."

53) J.F. Schenck: Health y physiological effects of human exposure to whole-body four-Tesla magnetic fields during MRI, Ann. NY Acad. Sci. 649:285-301 (1992).
- "A pesar de que no se han observado anormalidades [en ensayos preclínicos con unidades de MRI de 4.000 mT], había varios casos de efectos sensoriales moderados... Se puede argumentar de forma sólida que los potenciales riesgos de estos efectos de campos de hasta 4 T (4.000 mT) están muy por debajo de los valores de estabilidad de los tejidos humanos..."

54) G. Miller: Exposure guidelines for magnetic fields, Amer. Indust. Hygiene Assoc. J. 48:957-968 (1987).
- Recomendaciones de exposición a campos magnéticos estáticos del Lawrence Livermore, con una detallada revisión de los datos sobre bioefectos y de las bases para la norma. Recomendaciones: a 1 mT, excluir a los usuarios de marcapasos y advertir a aquéllos con prótesis; a 50 mT, se requiere formación y vigilancia médica, y aquéllos con anemia de células falciformes deben quedar fuera; 2.000 mT es la máxima exposición permitida.

55) F.S. Prato y col.: Blood-brain barrier permeability in rats is altered by exposure to magnetic fields associated with magnetic resonance imaging at 1.5 T, Micro. Res. Tech. 27:528-534 (1994).
- La exposición de ratas a condiciones de MRI o a un campo estático de 1.500 mT incrementó la permeabilidad de la barrera hemato-encefálica. "Se conoce poco sobre el efecto del MRI en la permeabilidad de la barrera hemato-encefálica... se necesitan más experimentos para entender la importancia de los campos estáticos, campos de radiofrecuencias y campos gradientes."

56) K. Schulten: Magnetic field effects in chemistry y biology, Adv. Solid State Phys. 22:61-83 (1982).
- "Los fotoprocesos químicos y biológicos que implican reacciones bimoleculares entre intermediarios con espín no cero... pueden estar influenciados por los campos magnéticos". Todos los ejemplos tratados implican campos de una intensidad de, por lo menos, 1 mT, y generalmente por encima de 10 mT.

57) J.C. Scaiano y col.: Model for the rationalization of magnetic field effects in vivo. Application of the radical-pair mechanism to biological systems, Photochem. Photobiol. 59:585-589 (1994).
- Se propone un modelo para el efecto del campo magnéticos en los sistemas. El modelo implica efectos en la química de los pares de radicales. El resultado es el incremento de la vida y, por lo tanto, de la concentración de pares de radicales libres.

58) National Radiation Protection Board: Restrictions on human exposure to static y time varying electromagnetic fields y radiation, Document of the NRPB 4 (5):1-69 (1993).
- Las restricciones básicas para campos magnéticos estáticos son un máximo de 5.000 mT para miembros, un máximo de 2.000 mT para todo el cuerpo, y 200 mT promediados durante 24 horas. Para campos eléctricos estáticos el máximo es 25 kV/m.

59) Documentation of Threshold Limit Values, American Conference of Government Industrial Hygienists, Cincinnati, OH, (1994).
- La norma para campos estáticos es que "la exposición laboral rutinaria no debe exceder 60 mT (600 G) en todo el cuerpo ó 600 mT (6.000 G) en las extremidades en promedio diario ponderado en el tiempo... Se recomienda un valor de densidad de flujo 2 T (2.000 mT) como valor máximo."

60) Environmental Health Criteria 69, Magnetic Fields, World Health Organization, Geneva, Switzerly, (1987).
- "a partir de los datos disponibles se puede concluir que la exposición a corto plazo a campos magnéticos estáticos por debajo de 2.000 mT no supone un riesgo para la salud."

61) A. Ronneberg y A. Yersen: Mortality y cancer morbidity in workers from an aluminium smelter with prebaked carbon anodes -- part II: cancer morbidity. Occup Environ Med 52:250-254, 1995.
- Estudio sobre cáncer en hombres que trabajan en una fundición de aluminio. Las exposiciones de interés incluyen productos volátiles de alquitrán, asbestos, fluoruros, dioxido de sulfuro, estrés térmico y campos magnéticos. Se observó un incremento de la tasa global de cáncer en trabajadores empleados menos de tres años, pero no en trabajadores empleados más tiempo. No se observó un incremento significativo de leucemia, linfoma o tumores cerebrales. No se encontró ninguna asociación entre campos magnéticos y cáncer de sistema nervioso central o hematopoiético.

62) J.E. Moulder y K.R. Foster: Biological effects of power-frequency fields as they relate to carcinogenesis. Proc Soc Exp Biol Med 209:309-324, 1995.
- Revision de la biofísica, biología y epidemiología de los campos de frecuencia industrial y cáncer. Co-escrito por el autor de este documento de preguntas más frecuentes.

63) G. Taubes: Epidemiology faces its limits. Science 269:164-169, 1995.
- "La búsqueda de sutiles relaciones entre dieta, estilo de vida o factores ambientales y enfermedades es una fuente inacabable de miedos, pero frecuentemente ofrece poca certidumbre."

64) J.J. Schlesselman: "Proof" of cause y effect in epidemiologic studies: Criteria for judgment. Prev Med 16:195-210, 1987.
- Revisión del los criterios utilizados para evaluar la causalidad en los estudios epidemiológicos, con un contexto histórico interesante y un análisis.

65) T. Koana y col.: Estimation of genetic effects of a static magnetic field by a somatic cell test using mutagen-sensitive mutants of Drosophila melanogaster. Bioelectrochem Bioenerg 36:95-100, 1995.
- Se expusieron larvas de Drosophila (moscas de la fruta) a un campo estático de 600 mT durante 24 horas, tanto larvas normales como carentes de genes de reparación del ADN. Sobrevivieron menos mutantes, lo que los autores interpretan como un incremento del daño al ADN que las mutantes no pudieron reparar.

66) J.A. Malko y col.: Search for influence of 1.5 Tesla magnetic field on growth of yeast cells. Bioelectromag 15:495-501, 1994.
- Se expuso levadura a un campo estático de 1,5 T (1.500 mT) durante 7 generaciones celulares, sin efecto en el crecimiento celular.

67) I.V. Balyasnikova y col.: Effect of a static magnetic field on the growth rate y in vitro angiogenesis of endothelial cells. Bulletin of Experimental Biology y Medicine 117:110-113, 1994.
- Se informa de que un campo magnético estático de 140 mT estimula el crecimiento de células endoteliales bovinas, pero no tienen efectos en células endoteliales humanas. Los efectos son pequeños y no se observan bajo todas las condiciones.

68) R.L. Levine y col.: Magnetic field effects on spatial discrimination y melatonin levels in mice. Physiology y Behavior 58:535-537, 1995.
- Se expusieron ratones durante 100 minutos a un campo de 2.000 mT. Se observaron efectos en el aprendizaje de la discriminación espacial, pero no en la melatonina.

69) E. Farber: Cell proliferation as a major risk factor for cancer: A concept of doubtful validity. Cancer Res 55:3759-3762, 1995.
- "Se propone actualmente que la presencia de proliferación celular, por sí misma, o la estimulación de la proliferación celular en un tejido quiescente... debe ser una de las principales preocupaciones para el desarrollo del cáncer... Sin embargo, el que la proliferación celular, por sí misma, sea un riesgo en el largo proceso del desarrollo del cáncer no ha sido demostrado..."

70) G.R. Krueger: Abnormal variation of the immune system as related to cancer. Cancer Growth Prog 4:139-161, 1989.
- A principio de los años 70 se especuló con que el sistema inmune tenía un papel predominante en la prevención del desarrollo del cáncer; esta teoría era conocida como "hipótesis de la supervivencia inmunológica". Si esta hipótesis fuera cierta, entonces el daño al sistema inmune podría efectivamente producir cáncer. Estudios posteriores han mostrado que esta hipótesis no es generalmente válida. La supresión del sistema inmunológico en animales y humanos está asociada con el incremento de sólo ciertos tipos de cáncer, particularmente linfomas. La supresión inmunológica no ha sido asociada con un incremento de la incidencia de leucemia, excepto leucemia en animales inducida por virus; y no ha sido asociada con tumores cerebrales o cáncer de mama en animales ni en humanos.

71) B. Brocklehurst y KA McLauchlan: Free radical mechanism for the effects of environmental electromagnetic fields on biological systems. Int J Radiat Biol 69:3-24, 1996.
- Las reacciones de pares de radicales proporcionan un mecanismo por el cual los campos magnéticos de niveles ambientales podrían afectar a los sistemas biológicos. Los autores hacen notar que "el sistema de pares de radicales ve cualquier campo por debajo de 10 MHz como estático". Los efectos son teóricamente posibles hasta campos de la intensidad del campo geomagnético, y los autores demuestran efectos con campos estáticos de hasta 0,1 mT. Los efectos observados a 0,1 mT son un incremento de, aproximadamente, el 1% de la concentración de radicales libres. Los autores argumentan que "el 1% es muy poco, y el cuerpo posee sofisticados mecanismos de defensa para manejar estos radicales en condiciones normales."

72) F. McDonald: Effect of static magnetic fields on osteoblasts y fibroblasts in vitro. Bioelectromag 14:187-196, 1993.
- Se expusieron explantes fetales de rata y células en cultivo a un campo estático de 610 mT durante 1-10 días. Los autores informan de la estimulación de la incorporación de timidina tritiada en cultivos de fibroblastos, pero inhibición en explantes fibroblásticos. No se observaron efectos en osteoblastos bajo las mismas condiciones.

73) W. Pavlicek y col.: The effects of nuclear magnetic resonance on patients with cardiac pacemakers. Radiology 147:149-153, 1983.
- Se expusieron marcapasos a condiciones de MRI. El valor umbral para efectos de los campos magnéticos estáticos era 1,7 mT. El campo de radiofrecuencias y los campos de gradientes también pueden crear problemas.

74) B. Kula y M. Drozdz: A study of magnetic field effects on fibroblast cultures: The evaluation of the effects of static y extremely low frequency (ELF) magnetic fields on vital functions of fibroblasts. Bioelectrochem Bioenerg 39:21-26, 1996.
- Se expusieron fibroblastos en cultivo a un campo estático de 490 mT o un campo de 20 mT a 50 Hz durante 2-64 minutos al día y 4 días. Se informa de que la exposición al campo de 50 Hz produjo una disminución del crecimiento celular y la síntesis de ADN. El campo estático no tuvo efectos en el crecimiento celular y la síntesis de ADN.

75) R. Kavet: EMF and current cancer concepts. Bioelectromag 17:339-357, 1996.
- Resumen de los conceptos actuales sobre carcinogénesis escrito por investigadores en bioelectromagnetismo. "Actualmente se piensa que la carcinogénesis es un proceso multietapa que requiere, por lo menos, dos eventos genotóxicos, pero que es facilitado por efectos proliferativos no genotóxicos en células diana..." Los autores argumentan que "si los campos magnéticos tienen influencia en la carcinogénesis, entonces lo más probable es que sea a través de un estímulo proliferativo [que podría] operar mediante un mecanismo que necesite o no un receptor."

76) R.R. Raylman y col.: Exposure to strong static magnetic field slows the growth of human cancer cells in vitro. Bioelectromag 17:358-363, 1996.
- Se expusieron tres líneas celulares humanas a un campo estático de 7.000 mT durante 64 horas. La exposición condujo a una disminución del crecimiento celular, pero no se encontraron efectos en el ciclo celular ni roturas de hebras de ADN.

77) N. Mohtat y col.: Magnetic field effects on the behavior of radicals in protein and DNA environments. Photochem Photobiol 67:111-118, 1998.
- Repaso a cómo los campos estáticos influyen en el ritmo de reacción de radicales libres; y cómo podrían tener efectos en el ADN. El artículo hace notar que "los campos estudiados aquí [de 20-140 mT] son mucho más intensos que los que se dan en exposición ambiental u ocupacional típica".

78) H. Okonogi y col.: The effects of a 4.7 tesla static magnetic field on the frequency of micronucleated cells induced by mitomycin C. Tohoku J Exp Med 180:209-215, 1996.
- Se expusieron células de mamífero a campos estáticos de 4.700 mT durante 6 horas. La exposición produjo un descenso en la formación de micronúcleos inducida por exposición a mitomicina-C. La exposición a campos únicamente no tuvo efectos en la formación de micronúcleos.

79) B.I. Rapley y col.: Influence of extremely low frequency magnetic fields on chromosomes and the mitotic cycle in Vicia faba L, the broad bean. Bioelectromag 19:152-161, 1998.
- La exposición de brotes de judía (Vicia faba) a un campo estático de 5 mT no produjo roturas cromosómicas.

80) P. Chadwick y col.: Magnetic fields on British trains. Ann Occup Hyg 5:331-335, 1998.
- Los trenes eléctricos generan tanto campos estáticos como alternos. A la altura de los asientos en el interior del compartimento de pasajeros los campos estáticos pueden llegar hasta 0,2 mT. Los niveles reales de exposición dependen mucho del diseño del equipamiento y de la localización dentro del tren.

81) International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection: Guidelines for limiting exposure to time-varying electric, magnetic, and electromagnetic fields (up to 300 GHz). Health Phys 74:494-522, 1998.
- La recomendación de ICNIRP es que la exposición laboral continua por debajo de 1 Hz debe limitarse a un valor poderado en el tiempo que no exceda 200 mT. La exposición continua del público en general no debe exceder 40 mT por debajo de 1 Hz. Ver también 50.

82) J.M. Mur y col.: Demographic evaluation of the fertility of aluminium industry workers: influence of exposure to heat and static magnetic fields. Human Repro 13:2016-2019, 1998.
- Los trabajadores de la industria del aluminio que trabajan en el "potroom" están expuestos a campos estáticos de 4-30 mT (también están expuestos a suficiente calor como para incrementar su temperatura corporal interna). La tasa de fertilidad de los trabajadores del "potroom" era superior a la de los controles.

83) V.R. Narra y col.: Effects of a 1.5-Tesla static magnetic field on spermatogenesis and embryogenesis in mice. Invest Radiol 31:586-590, 1996.
- Se expusieron ratones macho y hembras preñadas a un campo estático de 1.500 mT durante 30 minutos. Los autores informan de una reducción del 15% de esperma testicular en los machos y un descenso del 40% en el desarrollo de los embriones in vitro. No se realizaron controles y el estudio no se realizó de forma ciega.

84) L. Tablado y col.: Is sperm motility maturation affected by static magnetic fields? Environ Health Perspect 104:1212-1216, 1996.
- Se expusieron ratones a un campo estático de 700 mT durante 1 ó 24 horas/día durante 10 y 35 días. No se observaron efectos en la producción, movilidad y maduración del esperma.

85) P.N. Baker y col.: A three-year follow-up of children imaged in utero with echo-planar magnetic resonance imaging. Amer J Obstet Gynecol 170:32-33, 1994.
- Seguimiento durante 3 años de 250 niños examinados in utero (segundo y tercer trimestre del embarazo) con resonancia magnética. No se hallaron incrementos de enfermedades o incapacidad. Uno de los 20 embarazos terminó en una muerte prenatal. El peso al nacer y tiempo medio de gestación fueron normales.

86) M. Mevissen y col.: Effects of static and time-varying (50-Hz) magnetic fields and reproduction and fetal development in rats. Teratology 50:229-237, 1994.
- Se expusieron ratas emparejadas a un campo estático de 30 mT desde el día 1 al 20 del embarazo. No se observaron efectos adversos en las madres. El número medio de fetos viables se redujo (de 11 a 9 por camada) en los animales expuestos a campos estáticos. La incidencia de pequeñas anomalías esqueléticas era menor en los animales expuestos a campos estáticos. Cuando las madres fueron expuestas a 30 mT durante todo el embarazo el crecimiento post-natal se incrementaba, pero el comportamiento no resultaba afectado.

87) J.A. Evans y col.: Infertility and pregnancy outcome among magnetic resonance imaging workers. J Occup Med 35:1191-1195, 1993.
- Un estudio cuestionario realizado sobre trabajadores de diagnóstico mediante resonancia magnética no mostró un efecto significativo en la fertilidad, peso al nacer o tasa de abortos.

88a) D.A. Tyndall: MRI effects on craniofacial size and crown-rump length in C57BL/6J mice in 1.5T fields. Oral Surg Oral Med Oral Pathol 76:655-660, 1993.
88b) D.A. Tyndall y col.: Effects of magnetic resonance imaging on eye development in the C57BL/6J mouse. Teratology 43:263-275, 1991.
- Se expusieron ratones preñadas a un campo estático de 1.500 mT durante 36 minutos como parte de un diagnóstico con resonancia magnética. Se observó un incremento de pequeñas anomalías esqueléticas y en los ojos en los animales expuestos. No se puede descartar el calentamiento producido por la exposición a radiofrecuencias utilizadas en el diagnóstico por resonancia magnética

89) J. Murakami y col.: Fetal development of mice following intrauterine exposure to a static magnetic field of 6.3 T. Magn Reson Imaging 10:433-437, 1992.
- Se expusieron ratones hembra preñadas a un campo magnético estático de 6.300 mT durante 1 hora al día entre los días 7-14 de la gestación. No se observaron diferencias significativas entre los grupos expuestos y de control en lo relativo a tamaño de la camada, peso del feto, tasa de mortalidad intrauterina o anormalidades externas o esqueléticas.

90) G. Konermann y col.: Untersuchungen über den einfluss staticher magnetfelder uaf die pränatale entwicklung der maus [Studies of the influence of a static magnetic field on prenatal development in mice]. Radiologe 26:490-497, 1986.
- Se expusieron ratones preñadas a un campo estático de 1.000 mT durante 1 hora los días 7, 10 y 13 después de la concepción. No se observaron efectos en la mortalidad fetal, tasas de malformación o peso del feto.

91) D. McRobbie y col.: Pulsed magnetic field exposure during pregnancy and implications for NMR foetal imaging: a study with mice. Magn Reson Imaging 3:231-234, 1985.
- Se expusieron ratones preñadas durante varios periodos de la gestación a un campo estático de 1.500 mT como parte de un examen con resonancia magnética. No se observaron efectos en el número de las camadas y tasas de crecimiento de las camadas expuestas.

92) M.R. Sikov y col.: Development of mice after intrauterine exposure to direct-current magnetic fields, In: "Biological effects of extremely low frequency electromagnetic fields", R.D. Phillips y col., eds., Battelle Pacific Northwest Laboratory, Richland, WA, pp. 462-473 (1979).
- Se expusieron ratones preñadas a un campo estático de 1.000 mT o bien durante los días 0,5-7, 6-15, 10-18 o bien durante los días 0,5-17 de la gestación, o a una edad de 6-18 días. No se hallaron anormalidades físicas o de desarrollo neurológico.

93) M. Nakagawa: Effects of magnetic fields on fertility, general reproductive performance and growth of mice. Nippon Eiseigaku Zasshi 34:488-495, 1979.
- Se expusieron ratones preñadas y sus camadas a campos estáticos de 30 ó 80 mT de forma continua. La fertilidad disminuyó en un 30% a 80 mT, pero no había efecto a 30 mT. Tanto a 30 como a 80 mT había un incremento no significativo en las muertes neonatales y un posible incremento significativo de mortalidad prenatal entre los machos.

94) M. Ikehata, T. Koana y col.: Mutagenicity and co-mutagenicity of static magnetic fields detected by bacterial mutation assay. Mutat Res 427:147-156, 1999.
- Bacterias expuestas a campos estáticos de 5.000 mT no mostraron un incremento de mutaciones. La exposición a campos estáticos de 5.000 mT incrementó la mutagenicidad de algunos mutágenos químicos.

95) L. Tablado, C. Soler y col.: Development of mouse testis and epididymis following intrauterine exposure to a static magnetic field. Bioelectromag 21:19-24,2000.
- Se expusieron ratones preñadas a campos estáticos de 500-700 mT desde el séptimo día de gestación hasta el nacimiento. No se observaron efectos en el peso corporal de las madres, tamaño de la camada peso corporal de los recién nacidos, tasa de malformaciones o desarrollo testicular de los machos.

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- J.E. Moulder y K.R. Foster: Biological effects of power-frequency fields as they relate to carcinogenesis. Proc Soc Exp Med Biol 209:309-324, 1995.
- J.E. Moulder: Biological studies of power-frequency fields and carcinogenesis. IEEE Eng Med Biol 15 (Jul/Aug):31-49, 1996.
- K.R. Foster, L.S. Erdreich y J.E. Moulder: Weak electromagnetic fields and cancer in the context of risk assessment. Proc IEEE 85:733-746, 1997.
- J.E. Moulder: Power-frequency fields and cancer. Crit Rev Biomed Engineering 26:1-116, 1998.

Se otorga permiso para copiar y redistribuir este documento electrónicamente mientras no sea modificado. Este documento no puede ser vendido en ningún medio, incluyendo electrónico, CD-ROM, o base de datos, o impreso, sin el permiso escrito, explícito de John Moulder.

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Líneas Eléctricas y Cáncer

Preguntas y respuestas sobre la relación entre líneas eléctricas, trabajos eléctricos y cáncer; incluye un análisis de la biofísica de las interacciones con emisiones electromagnéticas, resúmenes de estudios de laboratorio y en personas, información sobre normativa y bibliografía comentada.

Esta sección se ha dividido en distintos apartados. El apartado principal es el de Preguntas y respuestas donde se contestan a todas aquellas dudas sobre las líneas eléctricas y su relación con el cáncer. Si se quiere ir a una pregunta en cuestión o revisar qué preguntas son contestadas, aconsejo visitar el apartado Índice de preguntas. Todas las entradas bibliográficas mencionadas en esta sección se puede visitar en Bibliografía comentada. En Notas del autor y Notas organizativas se puede acceder a ciertas aclaraciones que el propio autor escribió sobre este apartado y cómo se organiza la información, más concretamente las citas a las entradas bibliográficas y notas al pie de página. Finalmente, en Copyright, se explica la licencias que el autor ofrece a los lectores de su obra.

Ultima modificación: 16-mayo-2001
Versión inglesa: 6.8.1
Autor: John E. Moulder, Ph.D.
Versión española: Traducida al español por Juan Bernar (Unesa-Amys) y Carlos Llanos (Red Eléctrica de España). Esta traducción no ha sido revisada por el Dr. Moulder.

Notas del autor

Este documento de preguntas y respuestas más frecuentes (FAQ) se basa en otro del mismo nombre que se desarrolló en el grupo de noticias sci.med.physics de USENET a principios de los 90.

Este documento está disponible en chino en: http://www.ym.edu.tw/rad/powerline/main.htm.

Existen otros dos documentos de preguntas y respuestas (FAQ) relacionados:

 

Notas organizativas

  • Las referencias a otras preguntas se indican con la letra Q seguida del número de la pregunta; por ejemplo, (Q16A) indica que hay más información en la Pregunta 16A.
  • Las referencias bibliográficas se muestran entre corchetes; por ejemplo [M2] es una referencia a la segunda entrada en la sección M de la bibliografía comentada.
  • Este documento de preguntas más frecuentes (FAQ) consta de tres documentos: el Indice de Contenidos (toc.html), la sección de Preguntas y Respuestas (QandA.html) y la Bibliografía comentada (biblio.html).

 

Índice de preguntas

  1. ¿Existe una preocupación por las líneas eléctricas y el cáncer?
  2. ¿Cuál es la diferencia entre la energía electromagnética asociada a las líneas eléctricas y otras formas de energía electromagnética como las microondas o los rayos X?
  3. ¿Por qué diferentes tipos de emisiones electromagnéticas producen diferentes efectos biológicos?
  4. ¿Cuál es la diferencia entre radiación electromagnética y campos electromagnéticos?
  5. ¿Producen radiación electromagnética las líneas eléctricas?
  6. ¿Cómo pueden producir efectos biológicos las emisiones electromagnéticas ionizantes?
  7. ¿Cómo pueden producir efectos biológicos las radiofrecuencias y las microondas?
  8. ¿Cómo pueden producir efectos biológicos los campos electromagnéticos de frecuencia industrial?
  9. ¿Producen las emisiones electromagnéticas no ionizantes efectos térmicos y no térmicos?
  10. ¿Qué niveles de campos de frecuencia industrial son habituales en viviendas y lugares de trabajo?
  11. ¿Pueden reducirse los campos de frecuencia industrial en viviendas y lugares de trabajo?
  12. ¿Qué se sabe sobre la relación entre las calles de las líneas eléctricas y las tasas de cáncer?
  13. ¿Es alto es el "riesgo de cáncer" asociado con residir junto a una línea eléctrica?
    1. ¿Cuál es el riesgo de cáncer en general?
    2. ¿Cuál es el riesgo de leucemia infantil?
  14. ¿A qué distancia tiene que estar una línea eléctrica para considerarse expuesto a campos de frecuencia industrial?
  15. ¿Qué se sabe sobre la relación entre trabajos eléctricos y tasas de cáncer?
  16. ¿Indican los estudios de laboratorio que los campos de frecuencia industrial pueden producir cáncer?
    1. ¿Muestran los campos de frecuencia industrial actividad genotóxica en personas?
    2. ¿Producen los campos de frecuencia industrial cáncer en animales?
    3. ¿Muestran los campos de frecuencia industrial actividad genotóxica en cultivos celulares?
    4. ¿Provocan o aumentan los campos de frecuencia industrial la transformación celular neoplásica?
    5. ¿Son los campos magnéticos de frecuencia industrial promotores del cáncer?
    6. ¿Aumentan los campos magnéticos de frecuencia industrial los efectos de otros agentes genotóxicos?
    7. ¿Podrían los campos eléctricos de frecuencia industrial, más que los campos magnéticos, tener actividad genotóxica o epigénetica?
  17. ¿Indican los estudios de laboratorio que los campos de frecuencia industrial tienen algún efecto biológico que pueda ser relevante para el cáncer?
    1. ¿Qué relación tienen los estudios de laboratorio sobre efectos de los campos de frecuencia industrial en el crecimiento celular y tumoral con el riesgo de cáncer?
    2. ¿Qué relación tienen los estudios de laboratorio sobre efectos de los campos de frecuencia industrial en la función inmunológica con el riesgo del cáncer?
    3. ¿Qué relación tienen los estudios de laboratorio sobre efectos de los campos de frecuencia industrial en la glándula pineal y la melatonina con el riesgo de cáncer.
  18. ¿Muestran los campos de frecuencia industrial algún efecto biológico reproducible en estudios de laboratorio?
    1. ¿Muestran los campos de frecuencia industrial efectos biológicos reproducibles a las intensidades que se encuentran en lugares de trabajo y viviendas?
    2. ¿Existen mecanismos conocidos por los cuales los campos de frecuencia industrial, a las intensidades encontradas en viviendas y ambientes laborales, podrían causar efectos biológicos?
    3. ¿Se han propuesto nuevos mecanismos que explicarían cómo los campos de frecuencia industrial podrían causar efectos biológicos?
    4. ¿Podría la presencia de transitorios o armónicos de mayor orden en los campos de frecuencia industrial proporcionar un mecanismo biofísico para explicar los efectos biológicos?
  19. ¿Qué se puede decir de los "nuevos estudios" epidemiológicos que muestran una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer?
    1. ¿Qué se puede decir sobre los estudios epidemiológicos europeos (escandinavos) que muestran una relación entre líneas eléctricas y cáncer?
    2. ¿Qué se puede decir sobre los nuevos estudios que muestran una relación entre la exposición laboral a campos de frecuencia industrial y cáncer?
    3. ¿Qué se puede decir sobre los estudios que muestran una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer de mama?
    4. ¿Qué se puede decir sobre los nuevos estudios que muestran una relación entre campos eléctricos pulsados y cáncer de pulmón?
    5. ¿Qué se puede decir sobre los nuevos estudios que relacionan el uso de electrodomésticos con el cáncer?
    6. ¿Han decidido Suecia y/o Dinamarca establecer una legislación sobre los niveles de campos de las líneas eléctricas?
    7. ¿Qué se puede decir del estudio que muestra que es la interacción entre campos de frecuencia industrial y el campo estático de la Tierra lo que produce el cáncer?
    8. ¿Qué se puede decir del estudio de 1997 del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos que no muestra ninguna relación entre líneas eléctricas y leucemia infantil?
    9. ¿Qué se puede decir de los estudios canadienses de 1999 sobre líneas eléctricas y leucemia infantil?
    10. ¿Qué se puede decir del estudio británico de 1999-2000 sobre líneas eléctricas y leucemia infantil?
    11. ¿Podría la exposición a campos eléctricosde frecuencia industrial, más que a campos magnéticos, estar relacionada con el cáncer?
  20. ¿Qué criterios utilizan los científicos para evaluar los estudios de laboratorio y epidemiológicos sobre los campos de frecuencia industrial y cáncer?
    1. Criterio 1: ¿Qué fuerza tiene la asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
    2. Criterios 2: ¿Qué consistencia tienen los estudios sobre la asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
    3. Criterio 3: ¿Existe una relación dosis-respuesta entre la exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
    4. Criterio 4: ¿Existe evidencia de laboratorio de una asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
    5. Criterio 5: ¿Existen mecanismos biológicos plausibles que sugieran una relación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
  21. Si la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial no explica los estudios en ambientes residenciales y laborales que muestran un incremento de la incidencia de cáncer, ¿qué otros factores podrían hacerlo?
    1. ¿Podrían los problemas de estimación de la dosis afectar a la validez de los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer?
    2. ¿Existen otros factores de riesgo de cáncer que pudieran provocar una falsa asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y cáncer?
    3. ¿Podrían los estudios epidemiológicos sobre líneas eléctricas y cáncer estar sesgados por los métodos empleados al seleccionar los grupos de control?
    4. ¿Podrían los análisis de los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer estar distorsionados por sesgos de publicación?
    5. ¿Podrían los análisis de los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer estar sesgados por los problemas asociados a las múltiples comparaciones?
    6. ¿El hecho de que haya evidencias de que la leucemia tiene una base infecciosa significa que las débiles asociaciones que se han visto a veces entre campos de frecuencia industrial y leucemia infantil son un artefacto?
  22. ¿Cuál es la evidencia más sólida a favor de una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer?
  23. ¿Cuál es la evidencia más sólida en contra de una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer?
  24. ¿Qué estudios se necesitan para resolver la cuestión "cáncer-campos electromagnéticos"?
  25. ¿Existe alguna evidencia de que los campos de frecuencia industrial causen algún efecto sobre la salud humana, como abortos, malformaciones congénitas, enfermedad de Alzheimer, esclerosis múltiple, suicidio o trastornos del sueño?
  26. ¿Qué artículos proporcionan una buena visión de conjunto?
  27. ¿Existen recomendaciones de exposición a campos de frecuencia industrial?
    1. ¿Cuáles son las recomendaciones de exposición a campos de frecuencia industrial para público en general?
    2. ¿Cuáles son las recomendaciones de exposición a campos de frecuencia industrial para trabajadores?
    3. ¿Existen recomendaciones especiales de exposición a campos de frecuencia industrial para personas que llevan marcapasos?
    4. ¿Iba a recomendar una agencia del gobierno de Estados Unidos límites estrictos de exposición residencial y laboral a campos de frecuencia industrial?
    5. ¿Qué dice el informe de 1996 del Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos (U.S. National Research Council)?
    6. ¿Dice un informe de 1998 del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y el Medio Ambiente de Estados Unidos (U.S. National Institute of Environmental Health Sciences, NIEHS) que los campos de frecuencia industrial son un "posible" cancerígeno?
    7. ¿Qué dice un informe de 1999 del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y el Medio Ambiente de Estados Unidos (NIEHS) para el Congreso de Estados Unidos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer?
    8. ¿Qué dice el informe del Comité Nacional de Protección Radiológica del (National Radiological Protection Board, NRPB) del Reino Unido sobre campos de frecuencia industrial y cáncer?
  28. ¿Qué efectos producen las líneas eléctricas sobre el valor de la propiedad inmobiliaria?
  29. ¿Qué equipo se necesita para medir campos magnéticos de frecuencia industrial?
  30. ¿Cómo se miden los campos magnéticos de frecuencia industrial?
  31. ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas y respuestas a campos electromagnéticos de frecuencias distintas a la industrial?
    1. ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a campos electromagnéticos de baja frecuencia distintos de los sinusoidales de frecuencia industrial?
    2. ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a campos eléctricos y magnéticos estáticos?
    3. ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a radiofrecuencias y microondas?
  32. ¿Qué se puede decir de la afirmación de que la exposición a radón y otros productos químicos cancerígenos aumenta en presencia de campos eléctricos de alta intensidad?
  33. ¿Qué se puede decir de los informes de que algunas personas son sensibles (alérgicas) a los campos electromagnéticos?
  34. ¿Compraría una casa próxima a una línea eléctrica?

 

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Preguntas y respuestas

1) ¿Existe una preocupación por las líneas eléctricas y el cáncer?

Gran parte de la preocupación por las líneas eléctricas y el cáncer proviene de estudios sobre personas que viven cerca de líneas eléctricas (Q12) y gente que trabaja en "profesiones eléctricas" (Q15). Algunos de estos estudios parecen mostrar una relación entre la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial y la incidencia de cáncer.

Sin embargo, los estudios epidemiológicos más recientes muestran poca evidencia de que las líneas eléctricas estén asociadas a un aumento del cancer (Q19A, Q19B, Q19H, Q19J, Q19K), los estudios de laboratorio han mostrado poca evidencia de una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer (Q16) y la conexión entre los campos generados por las líneas eléctricas y cáncer no es biofísicamente plausible (Q18).

Una revisión llevada a cabo en 1996 por un grupo de importantes científicos de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos concluyó que:
"Ninguna evidencia concluyente y consistente muestra que la exposición residencial a campos eléctricos y magnéticos produzca cáncer, efectos neurocomportamentales adversos o efectos sobre la reproducción y el desarrollo." (Q27E).

Una revisión de 1999 por parte del Instituto Nacional de la Salud (National Institute of Health) de Estados Unidos concluyó que:
"La evidencia científica que sugiere que la exposición [a campos electromagnéticos de frecuencia industrial] supone algún riesgo para la salud es débil." (Q27E).

Una revisión de 2001 elaborada por el Consejo Nacional de Protección Radiológica (National Radiation Protection Board, NRPB) del Reino Unido concluyó que:
"Los estudios experimentales de laboratorio no han proporcionado una buena evidencia de que los campos electromagnéticos de frecuencia industrial sean capaces de producir cáncer, y los estudios epidemiológicos tampoco sugieren que causen cáncer en general." (Q27H).

Los mayores estudios sobre leucemia infantil y líneas eléctricas jamás realizados informaron en 1997-2000 de que no podían encontrar ninguna evidencia significativa de una asociación entre líneas eléctricas y leucemia infantil (Q19H, Q19J, Q19K). Por el contrario, un par de estudios publicados en 2000 [C54, C57] informaron de que si se combinaran todos los estudios en los que se pudo medir o estimar el campo magnético, se podría encontrar una asociación estadísticamente significativa entre leucemia infantil y el promedio de campo más elevado.

Por otro lado, una serie de estudios han mostrado que la exposición de animales durante toda su vida a campos magnéticos de frecuencia industrial no produce cáncer (Q16B).

En general, la mayoría de los científicos consideran que la evidencia de que los campos de las líneas eléctricas causen o contribuyan al cáncer es débil.


2) ¿Cuál es la diferencia entre la energía electromagnética asociada a las líneas eléctricas y otras formas de energía electromagnética como las microondas o los rayos X?

Los rayos X, la luz ultravioleta (UV), la luz visible, los rayos infrarrojos (IR), las microondas (MW), la radiación en radiofrecuencias (RF) y los campos electromagnéticos de las instalaciones eléctricas son todos parte del espectro electromagnético. Cada parte del espectro electromagnético se caracteriza por su frecuencia o su longitud de onda. La frecuencia y la longitud de onda están relacionadas, de tal manera que cuando la frecuencia aumenta la longitud de onda disminuye. La frecuencia es la velocidad con la que un campo electromagnético completa un ciclo y se da normalmente en hercios (Hz), siendo un 1 Hz equivalente a 1 ciclo por segundo.

El Espectro Electromagnético

El espectro electromagnético

Los campos de frecuencia industrial en Estados Unidos varían 60 veces por segundo (60 Hz) y tienen una longitud de onda de 5.000 km. La energía eléctrica en el resto del mundo tiene una frecuencia de 50 Hz. Las emisiones de radio en AM tienen una frecuencia alrededor de 10^6 (1.000.000) Hz y una longitud de onda de alrededor de 300 m. Los hornos de microondas tienen una frecuencia de 2,54 x 10^9 Hz y una longitud de onda de, aproximadamente, 12 cm. Los rayos X tienen frecuencias superiores a 10^15 Hz y longitudes de onda menores de 100 nm.

En este documento de preguntas más frecuentes se empleará el término "frecuencia industrial" para referirse a las frecuencias de 50 y 60 Hz de corriente alterna (AC) usada en los sistemas de energía eléctrica , y el término "campo de frecuencia industrial" para referirse a los campos eléctricos y magnéticos sinusoidales producidos por líneas y aparatos eléctricos de 50 y 60 Hz. Se evitará la expresión "CEM", campo electromagnético, ya que es un término impreciso que se podría aplicar a muchos tipos de campos diferentes y porque en física se utiliza desde hace mucho tiempo para referirse a una magnitud totalmente distinta, la fuerza electromotriz. Se evitarán también se evitarán los términos "radiación electromagnética" y "radiación no-ionizante", ya que las fuentes de frecuencia industrial no producen una cantidad apreciable de radiación (Q5).

Los campos de frecuencia industrial se denominan también campos de frecuencia extremadamente baja (en inglés, ELF). Estrictamente, en ingeniería eléctrica se denomina así a las frecuencias entre 30 y 300 Hz, pero el término se usa a menudo en la literatura biológica y de salud laboral para cubrir el rango de más de 0 Hz hasta 3.000 Hz (todo lo que esté por encima de los campos estáticos y por debajo de las radiofrecuencias).


3) ¿Por qué diferentes tipos de emisiones electromagnéticas producen diferentes efectos biológicos?

La interacción del material biológico con una emisión electromagnética depende de la frecuencia de la emisión. Normalmente hablamos del espectro electromagnético como si produjera ondas energéticas. Sin embargo, algunas veces, la energía electromagnética actúa en forma de partículas más que como ondas, especialmente a altas frecuencias. La naturaleza de estas partículas es importante, porque es la energía por partícula (o fotón, como se denominan estas partículas) la que determina qué efectos biológicos tendrá la energía electromagnética [A12].

A muy altas frecuencias, características de la luz ultravioleta lejana y los rayos X (menos de 100 nm), las partículas electromagnéticas (fotones) tienen suficiente energía para romper los enlaces químicos. Esta ruptura de los enlaces es conocida como ionización y a esta parte del espectro electromagnético se le denomina ionizante. Los bien conocidos efectos de los rayos X están asociados con la ionización de las moléculas. A bajas frecuencias, como las de la luz visible, radiofrecuencias y microondas, la energía de un fotón está muy por debajo de la que es necesaria para romper los enlaces químicos. Esta parte del espectro electromagnético se conoce como no ionizante. Como la energía electromagnética no ionizante no puede romper los enlaces químicos, no existe analogía entre los efectos biológicos de la energía electromagnética ionizante y la no ionizante [A12].

Las emisiones de energía electromagnética no ionizante pueden producir efectos biológicos. Muchos de los efectos biológicos de la luz ultravioleta (UV), la luz visible y de los infrarrojos (IR) dependen también de la energía del fotón, pero están más relacionados con la excitación electrónica que con la ionización, y no se producen a frecuencias inferiores a la de la luz infrarroja (por debajo de 3 x 10^11 Hz). Las radiofrecuencias y las microondas pueden causar efectos al inducir corrientes eléctricas en los tejidos, lo cual produce calor. La eficiencia con la cual una emisión electromagnética puede inducir corrientes eléctricas, y por tanto producir calor, depende de la frecuencia de la emisión y del tamaño y la orientación del objeto que está siendo calentado. A frecuencias inferiores a las utilizadas por la radio AM (alrededor de 10^6 Hz), las emisiones electromagnéticas se acoplan débilmente con los cuerpos humanos y de animales y, por lo tanto, son muy ineficientes para inducir corrientes eléctricas y producir calor [A12].

De este modo, en términos de posibles efectos biológicos, el espectro electromagnético se puede divididir en cuatro partes (ver diagrama del espectro electromagnético):

  1. La parte ionizante, donde puede haber un daño químico directo (rayos X, radiación ultravioleta lejana).
  2. La parte no ionizante del espectro, que puede subdividirse en:
    1. La parte de la radiación óptica, donde puede darse la excitación del electrón (ultravioleta cercano, luz visible y luz infrarroja)
    2. La parte donde la longitud de onda es más pequeña que el cuerpo, y puede haber calentamiento a través de corrientes inducidas (microondas y ondas de radio de alta frecuencia).
    3. La parte donde la longitud de onda es mucho mayor que el cuerpo, y el calentamiento por corrientes inducidas ocurre en raras ocasiones (ondas de radio de baja frecuencia, campos de frecuencia industrial y campos estáticos).

4) ¿Cuál es la diferencia entre radiación electromagnética y campos electromagnéticos?

En general, las fuentes electromagnéticas producen tanto energía radiante (radiación) como no radiante (campos). La radiación parte desde su fuente y continúa existiendo incluso cuando se apaga la misma. Por el contrario, existen algunos campos eléctricos y magnéticos alrededor de una fuente electromagnética que no son proyectados al espacio, y que dejan de existir cuando la fuente de energía se apaga.

El hecho de que la exposición a los campos de frecuencia industrial se produzca a distancias mucho más pequeñas que la longitud de onda de la radiación de 50-60 Hz tiene importantes implicaciones, ya que bajo estas condiciones (llamadas de campo cercano), los campos eléctricos y magnéticos pueden ser considerados como entidades independientes. Esto difiere respecto a la radiación electromagnética, en la que los campos eléctricos y magnéticos están unidos intrínsecamente.


5) ¿Producen radiación electromagnética las líneas eléctricas?

Para que una antena sea una fuente eficiente de radiación debe tener una longitud comparable a su longitud de onda. Las fuentes de frecuencia industrial son, claramente, demasiado cortas comparadas con su longitud de onda (5.000 km) para ser fuentes eficientes de radiación. Los cálculos muestran que la potencia típica máxima radiada por una línea eléctrica sería menor de 0,0001 microWatio/cm^2, comparado con los 0,2 microWatios /cm^2 que la Luna llena deposita en la superficie terrestre en una noche clara. El tema de si las líneas eléctricas pueden producir radiación ionizante se trata en Q21B.

Esto no quiere decir que no haya pérdidas de energía durante el transporte. Hay muchas pérdidas de energía en las líneas eléctricas de transporte que no tienen nada que ver con la "radiación" (en el sentido en que se usa en la teoría electromagnética). Gran parte de la pérdida de energía es consecuencia del calentamiento resistivo; en esto difieren de las antenas de radio, en las que la energía se "pierde" en el espacio en forma de radiación. Así mismo, hay muchas formas de transmitir energía que no involucran radiación; los circuitos eléctricos lo hacen todo el tiempo.


6) ¿Cómo pueden producir efectos biológicos las emisiones electromagnéticas ionizantes?

Las radiaciones electromagnéticas ionizantes llevan suficiente energía por fotón como para romper los enlaces en el material genético de la célula, el ADN. Daños importantes en el ADN pueden matar a las propias células, quedando el tejido dañado o muerto. Daños menores en el ADN pueden provocar cambios permanentes en las células que pueden conducir al cáncer. Si estos cambios suceden en las células reproductoras pueden originar cambios hereditarios (mutaciones). Todos los riesgos conocidos para la salud humana por la exposición a la parte ionizante del espectro electromagnético son el resultado de la ruptura de los enlaces químicos en el ADN. A frecuencias inferiores al ultravioleta lejano no hay daños en el ADN, porque los fotones no tienen la suficiente energía para romper los enlaces químicos. Existen normas de seguridad aceptadas para prevenir daños significativos en el material genético de las personas expuestas a la radiación electromagnética ionizante [M2].


7) ¿Cómo pueden producir efectos biológicos las radiofrecuencias y las microondas?

El principal mecanismo por el cual las emisiones de radio y microondas producen efectos biológicos es por calentamiento (efectos térmicos). Este calentamiento puede matar células. Si mueren suficientes células se pueden producir quemaduras y, posiblemente, otros daños permanentes en los tejidos. Las células que no mueren por el calor vuelven gradualmente a su estado normal cuando cesa el calentamiento; no se conocen daños no letales permanentes en las células. En un animal, pueden esperarse daños en los tejidos y otros efectos inducidos térmicamente cuando la cantidad de energía absorbida por el animal es similar, o excede, a la cantidad de calor generada por los procesos corporales normales. Alguno de estos efectos térmicos (ver también Q9) son muy sutiles y no representan riesgos biológicos [A12].

Es posible producir efectos térmicos incluso con bajos niveles de energía absorbida. Un ejemplo es el fenómeno conocido como "oír las microondas"; son sensaciones auditivas que una persona experimenta cuando su cabeza está expuesta a microondas pulsadas, como las generadas por un radar. El efecto de oír las microondas es térmico, pero puede observarse con niveles energéticos muy bajos.

Como los efectos térmicos se deben a las corrientes inducidas, no a los campos eléctricos o magnéticos directamente, pueden ser producidos por campos de frecuencias muy diferentes. Existen normas de seguridad aceptadas para prevenir daños térmicos significativos en las personas expuestas a microondas y ondas de radio (Q31C), y también para personas expuestas a rayos láser, luz infrarroja y ultravioleta [M3].


8) ¿Cómo pueden producir efectos biológicos los campos electromagnéticos de frecuencia industrial?

Los campos eléctricos asociados con las fuentes de frecuencia industrial existen siempre que haya tensión, con independencia de que la corriente esté fluyendo, o no. Estos campos eléctricos tienen poca capacidad de penetración en edificios e incluso en la piel. Los campos magnéticos asociados con las fuentes de frecuencia industrial existen sólo cuando la corriente está fluyendo. Estos campos magnéticos son difíciles de apantallar y penetran fácilmente en edificios y personas. Como los campos eléctricos de frecuencia industrial no pueden penetrar en el cuerpo, está ampliamente aceptado que cualquier efecto biológico por exposición residencial a campos de frecuencia industrial tiene que ser debido a la componente magnética del campo, o a los campos eléctricos y corrientes que estos campos magnéticos inducen en el organismo [A12].

El argumento de que los efectos de los campos de frecuencia industrial tienen que ser debidos a la componente magnética del campo ha sido objeto de debate recientemente [A14]. En particular, King [F27] ha argumentado que los campos eléctricos procedentes de líneas eléctricas penetran en la mayoría de los edificios y que las corrientes inducidas en el cuerpo por los campos eléctricos de las líneas eléctricas puede ser mayor que las corrientes inducidas por los campos magnéticos. Este tema se trata con más profundidad en Q16G y Q19L.

A frecuencias industriales la energía del fotón es de 10^10 veces más pequeña que la necesaria para romper incluso el más débil enlace químico. Sin embargo, existen mecanismos bien establecidos mediante los cuales los campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial podrían producir efectos biológicos sin romper enlaces químicos [A12, F3, F23, M6]. Los campos eléctricos de frecuencia industrial pueden ejercer fuerzas en moléculas cargadas y no cargadas, y en las estructuras celulares dentro de un tejido. Estas fuerzas pueden producir movimiento de partículas cargadas, orientar o deformar estructuras celulares, orientar moléculas dipolares o inducir voltajes a través de las membranas celulares. Los campos magnéticos de frecuencia industrial pueden ejercer fuerzas en estructuras celulares, pero como los materiales biológicos son esencialmente no magnéticos, estas fuerzas suelen ser muy débiles.

Los campos magneticos de frecuencia industrial también pueden producir efectos biológicos a través de los campos eléctricos que inducen en el organismo. Estas fuerzas eléctricas y magnéticas se dan en presencia de la agitación térmica al azar (ruido térmico) y el ruido eléctrico procedente de muchas fuentes; y para producir cambios significativos en un sistema biológico los campos aplicados deben, en general, exceder con mucho los que existen en condiciones de exposición residencial típicas [A12, F3, F17, F23, F34, M6].

En general, los campos o corrientes inducidas en el organismo por campos eléctricos o magnéticos de frecuencia industrial son demasiado débiles para ser nocivos; y las normas de seguridad establecidas están para proteger a las personas de la exposición a campos de frecuencia industrial que puedan inducir corrientes peligrosas [M4, M5, M6, M8]. Estas normativas de seguridad para campos (al contrario de las que protegen contra descargas por contacto con los conductores) se establecen para limitar las corrientes inducidas en el cuerpo a niveles por debajo de los que se dan de forma natural en el cuerpo. Los bien conocidos riesgos de la energía eléctrica, descargas y quemaduras, generalmente precisan que el sujeto entre en contacto directo con un superficie cargada (por ejemplo, un conductor cargado y el suelo), permitiendo que la corriente pase directamente por el cuerpo.


9) ¿Producen las emisiones electromagnéticas no ionizantes efectos térmicos y no térmicos?

En las discusiones sobre efectos biológicos de las emisiones electromagnéticas no ionizantes se hace a menudo una distinción entre efectos no térmicos y térmicos. Esto se refiere al mecanismo del efecto: los efectos no térmicos son resultado de una interacción directa entre el campo y el organismo (por ejemplo, procesos fotoquímicos como la visión y la fotosíntesis) y los efectos térmicos son resultado del calentamiento (por ejemplo, calentamiento con hornos microondas o luz infrarroja). Se ha informado de muchos efectos biológicos de las emisiones electromagnéticas no ionizantes cuyos mecanismos son totalmente desconocidos, y es difícil (y no muy útil) intentar distinguir entre mecanismos térmicos y no térmicos para tales efectos [A12].


10) ¿Qué niveles de campos de frecuencia industrial son habituales en viviendas y lugares de trabajo?

En Estados Unidos los campos magnéticos a menudo se siguen midiendo en Gauss (G) o miliGauss (mG): 1.000 mG = 1 G.

En el resto del mundo, y en la comunidad científica, los campos magnéticos se miden en Teslas (T): 10.000 G = 1 T
1 G = 100 microT (µT)
1 microT = 10 mG

En este documento de preguntas los campos magnéticos se expresan en microT.

Los campos eléctricos se miden en voltios/metro (V/m).

Las técnicas de medida se discuten en Q29 y Q30.

Dentro de la calle (corredor o zona de paso; en inglés, ROW) de una línea eléctrica de alta tensión (115-765 kV, 115.000-765.000 voltios) los campos pueden alcanzar 10 microT y 10.000 V/m. En el borde de la calle los campos estarán entre 0,1-1,0 microT y 100-1.000 V/m. A diez metros de una línea de distribución de 12 kV (12.000 voltios) los campos estarán entre 0,2-1,0 microT y 2-20 V/m. Los campos magnéticos dependen de la distancia, la tensión, el diseño y la intensidad de corriente; los campos eléctricos solo se ven afectados por la distancia, la tensión y el diseño (no por el flujo de corriente) [F7].

Dentro de las viviendas los campos pueden variar desde 150 microT y 200 V/m a pocos centímetros de determinados electrodomésticos, hasta menos de 0,02 micro T y 2 V/m en el centro de muchas habitaciones. Los electrodomésticos que tienen los campos magnéticos más altos son aquéllos que necesitan una alta intensidad de corriente (por ejemplo, aspiradoras, hornos de microondas, lavadoras, lavavajillas, batidoras, abrelatas, afeitadoras eléctricas) ) [F22]. Los relojes y radiorrelojes eléctricos, que se decía eran fuentes importantes de exposición nocturna para los niños, no tienen un campo magnético especialmente elevado (0,04-0,06 microT a 50 cm [F22]). Los campos de los electrodomésticos disminuyen rápidamente con la distancia. [F7, F22]. De los electrodomésticos estudiados en casas británicas, sólo los hornos microondas, las lavadoras, lavavajillas y abrelatas generaban campos superiores a 0,2 microT medidos a 1 metro de distancia [F22].

Como los campos eléctricos de las líneas eléctricas tienen poca capacidad de penetrar en los edificios, hay muy poca correlación entre campos eléctricos y magnéticos dentro de las casas [C11, C12]. En particular, mientras que los campos magnéticos en el interior de edificios situados cerca de líneas eléctricas están aumentados, los campos eléctricos no parecen ser igualmente elevados [C11, C12].

Se han observado exposiciones laborales superiores a 100 microT y 5.000 V/m (por ejemplo, en soldadura al arco y montadores de cables). En los trabajos "eléctricos" normales la exposición media varía desde 0,5 a 4 microT y 100-2.000 V/m [D19, F7, F11, F16]. La exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial en ambientes laborales están muy poco correlacionadas [F16].

Los trenes eléctricos también pueden ser una importante fuente de exposición, puesto que los campos de frecuencia industrial a la altura de los asientos en los vagones de pasajeros puede llegar hasta 60 microT [F28].


11) ¿Pueden reducirse los campos de frecuencia industrial en viviendas y lugares de trabajo?

Existen una serie de técnicas de ingeniería que pueden utilizarse para reducir los campos magnéticos producidos por líneas eléctricas, subestaciones, trasformadores e incluso el cableado doméstico y los electrodomésticos de las casas [F2, F29]. Sin embargo, una vez que los campos se han generado, el apantallamiento es muy difícil. Se pueden apantallar pequeñas áreas utilizando Mu-metal (una aleación de niquel-hierro-cobre), pero es muy caro. Areas más grandes pueden apantallarse con metales más baratos, pero sigue siendo caro y, por lo general, su uso adecuado requiere considerables conocimientos técnicos.

Aumentar la altura de las torres, y por lo tanto la altura de los conductores por encima del nivel del suelo, reducirá la intensidad del campo en el borde de la calle [F2, F29]. El tamaño, espaciamiento y configuración de los conductores puede ser modificado para reducir los campos magnéticos, pero este método tiene limitaciones desde el punto de vista de la seguridad eléctrica. Si se instalan múltiples circuitos en el mismo conjunto de torres también se reducirá el campo, aunque ello requiere generalmente torres más altas. Otra manera de reducir los campos magnéticos consiste en reemplazar líneas de menor tensión por otras de mayor tensión.

Enterrar las líneas de transporte puede reducir de forma substancial los campos magnéticos. Esta reducción del campo magnético se debe a que las líneas subterráneas utilizan goma, plástico o aceite como material aislante en lugar de aire; esto permite que los conductores puedan situarse mucho más juntos, produciéndose una mayor cancelación de las fases. La reducción de los campos magnéticos en las líneas subterráneas no se debe al apantallamiento. Construir líneas de alta tensión subterráneas es muy caro, añadiendo costes que pueden superar el millón de dólares por milla.

La reducción del campo magnético al enterrar una línea aumenta con la distancia a la línea. En el centro del pasillo de una línea el campo generado por una línea enterrada puede ser superior que el generado por una línea aérea [F29]. Por ejemplo, en una comparación entre una línea aérea y otra subterránea de 400 kV [F29] el campo en el centro del pasillo era de 25 microT en la aérea y 100 microT en la subterránea, pero a 20 metros el campo era 10 microT para la aérea y 1-2 microT para la subterránea.

Diferentes métodos de cableado del hogar pueden afectar de manera apreciable a los campos magnéticos dentro de las casas. Por ejemplo, el antiguo sistema de cableado de las casas en Estados Unidos, de tubo y lazo, produce mayores campos que los métodos modernos en los que los cables se instalan mucho mas juntos; los campos son menores porque los conductores están mas cerca y hay una mayor compensación de fases. Otras estrategias para reducir los campos del cableado doméstico consisten en intentar evitar los bucles de tierra, y ocuparse de cómo están cableados los circuitos con múltiples interruptores. En general, las instalaciones que se hacen de acuerdo a los códigos de cableado eléctrico modernos tendrán un campo magnético menor.


12) ¿Qué se sabe sobre la relación entre las calles de las líneas eléctricas y las tasas de cáncer?

Algunos estudios han informado que los niños que residen cerca de ciertos tipos de líneas eléctricas (líneas de distribución de alta intensidad y líneas de transporte a alta tensión) tienen tasas de leucemia [C1, C6, C12, C19, C45, C46], de tumores cerebrales [C1, C6] y/o tasa global de cáncer [C5, C17] más alta que la media. Las correlaciones no son fuertes y, en general, los estudios no han mostrado una relación dosis-respuesta. Cuando se miden realmente los campos de frecuencia industrial, la asociación generalmente desaparece [C6, C12, C19, C35, C44]. Muchos otros estudios no han mostrado ninguna correlación entre residir cerca de las líneas eléctricas y riesgo de leucemia infantil [C3, C5, C9, C10, C16, C17, C33, C35, C44, C45, C48, C51, C53], tumores cerebrales infantiles [C5, C9, C16, C17, C19, C28, C29, C33] o tasa global de cáncer infantil [C16, C19, C33].

Todos, excepto uno, los estudios más recientes sobre líneas y leucemia o tumores cerebrales infantiles [C28, C29, C33, C35, C43, C44] han fracasado en encontrar asociaciones significativas. La excepción es un estudio canadiense [C45, C46] que mostraba una asociación entre la incidencia de leucemia infantil y algunas medidas de la exposición (ver una discusión completa en Q19J).

Con dos excepciones [C2, C32], todos los estudios sobre correlaciones entre cáncer en adultos y residir cerca de líneas eléctricas han sido negativos [C4, C7, C9, C13, C18, C21, C31, C32, C38, C40, C47]. Las excepciones son Wertheimer y Leeper [C41], quienes informaron de un exceso la tasa global de cáncer y de tumores cerebrales, pero no de leucemia; y Li y col. [C33] que hallaron un exceso de leucemia, pero no de cáncer de mama o tumores cerebrales.


13) ¿Es alto el "riesgo de cáncer" asociado con residir junto a una línea eléctrica?

El exceso de cáncer encontrado en los estudios epidemiológicos se cuantifica normalmente con un número llamado riesgo relativo (RR). Este es el riesgo de que una persona "expuesta" tenga cáncer dividido por el riesgo de que una persona "no expuesta" tenga cáncer. Como nadie está "no expuesto" a campos de frecuencia industrial, la comparación se realiza en realidad entre personas con alto nivel de exposición frente a personas con bajo nivel de exposición. Un riesgo relativo de 1,0 significa que no hay efecto, un riesgo relativo de menos de 1,0 significa un riesgo menor en los grupos expuestos, y un riesgo relativo de más de 1,0 significa un incremento de riesgo en los grupos expuestos. Los riesgos relativos normalmente se dan con un intervalo de confianza del 95%. Estos intervalos de confianza del 95% casi nunca se ajustan para múltiples comparaciones (Q21E), aun cuando se estudien múltiples tipos de cáncer y múltiples índices de exposición (Ver Olsen y col. [C17], Fig. 2, para un ejemplo de un ajuste para comparaciones múltiples).


13A) ¿Cuál es el riesgo de cáncer en general?

No es posible realizar una revisión sencilla de la epidemiología, porque las técnicas epidemiológicas y los métodos de evaluación de la exposición en los distintos estudios son muy diferentes. Se ha intentado el meta-análisis [A7, B3, B5, B9, B12, B18, C54, C57], un método para combinar distintos estudios [L15], pero los resultados son problemáticos debido a la falta de consenso sobre la mejor forma de medir la exposición. Los meta-análisis también tienden a quedarse obsoletos bastante pronto. Un meta-análisis de 1999 sobre cáncer infantil [B18], por ejemplo, ya no incluía los cuatro grandes estudios de 1999 cuando se publicó.

La siguiente tabla resume los riesgos relativos (RR) de los estudios de exposición residencial.

Tipo de cáncer Número de
estudios
Mediana
de RRs
Rango
de RRs
Leucemia infantil 20 1,25 0,80-2,00
Tumor cerebral infantil 9 1,20 0,80-1,70
Linfoma infantil 8 1,80 0,80-4,00
Tasa global de cáncer infantil 7 1,30 0,90-1,60
Leucemia en adultos 6 1,15 0,85-1,65
Tumor cerebral en adultos 5 0,95 0,70-1,30
Tasa global de cáncer en adultos 8 1,10 0,80-1,35

Como base de comparación, la tasa de incidencia de cáncer en adultos, ajustada para la edad, en Estados Unidos es de 3 por 1.000 por año para todos los tipos de cáncer (es decir, un 0,3% de la población desarrolla un cáncer en un año dado), y de 1 por 10.000 por año para la leucemia.


13B) ¿Cuál es el riesgo de leucemia infantil?

Gran parte de la atención pública y científica se ha centrado en la leucemia infantil, prestando menos atención a la leucemia en adultos, tumores cerebrales en niños y en adultos, linfomas y tasa global de cáncer infantil (ver la tabla de Q13A). Los estudios originales que sugirieron una asociación entre líneas eléctricas y cáncer infantil utilizaron una combinación del tipo de cableado y la distancia a la vivienda como medida sustitutoria de la exposición, un sistema denominado "código de cables" [C1, C3, C6]. Otros estudios han utilizado la distancia a las líneas de transporte o subestaciones como medida de la exposición, y algunos estudios han utilizado campos medidos en el momento o campos históricos calculados. En general, los diferentes métodos para evaluar la exposición no están bien correlacionados ni entre sí ni con los campos medidos en el momento; ninguna de estas medidas de la exposición es manifiestamente superior, y ninguna es utilizada por la totalidad de los principales estudios (ver figura siguiente).

Históricamente, una de las características más enigmáticas de los estudios de leucemia infantil era que la correlación de la exposición con la incidencia del cáncer parecía ser mayor cuando el código de cables o la proximidad a las líneas eléctricas se utilizaba como medida de la exposición, más que cuando los campos eran medidos directamente en las casas (ver figura siguiente). Esto ha llevado a sugerir que la asociación de cáncer infantil con residir cerca de líneas eléctricas podría ser debida a un factor distinto al campo de frecuencia industrial. Por ejemplo, se ha sugerido que el nivel socioeconómico podría ser un factor de confusión, ya que está relacionado con el riesgo de cáncer, y los grupos "expuestos" y "no expuestos" en algunos estudios pueden ser de niveles socioeconómicos distintos. Esto es particularmente importante en los estudios de exposición residencial en Estados Unidos que se basan en los códigos de cables, puesto que los tipos de código de cables relacionados con cáncer infantil se encuentran fundamentalmente en barrios más viejos y pobres, y/o en barrios con una alta proporción de casas alquiladas [A7, C20, C25]. Sin embargo, en 1997 y 1999, los mayores estudios realizados hasta la fecha sobre líneas eléctricas y leucemia infantil [C35, C44] no encontraron ninguna asociación entre leucemia y código de cables o campos medidos; y los más recientes estudios sobre tumores cerebrales [C28, C29] no han hallado ninguna relación con código de cables. Estos últimos estudios indican que la "paradoja del código de cables" no existe realmente.

La figura siguiente muestra la variedad de objetivos utilizados en los estudios de leucemia infantil. Debido a la falta de consenso sobre el parámetro de medida de la exposición correcto, y a la falta de un parámetro de medida de la exposición común a la mayoría de los estudios, no se puede hacer un resumen sencillo de la epidemiología. Los intentos de hacer una revisión se han frustrado por el hecho de que no se puede realizar un único análisis. En su lugar, se obtienen un grupo de análisis basados en diferentes definiciones de exposición, la mayoría de los cuales excluyen algunos estudios, y ninguno de los cuales puede ser considerado como el mejor. Por ejemplo, una revisión realizada en 1997 por el Consejo Nacional de Investigación [de la Academia Nacional de las Ciencias] de Estados Unidos [A7] llevó a cabo un complejo meta-análisis y concluyó que: "los códigos de cables están asociados con un incremento estadísticamente significativo en, aproximadamente, un factor 1,5 de leucemia infantil". Esta conclusión está basada en sólo uno de los ocho diferentes meta-análisis sobre leucemia infantil llevados a cabo por el comité del Consejo Nacional de Investigación, un análisis que excluía siete de los once estudios y utilizaba un punto de corte arbitrario para definir quien estaba expuesto. Un segundo análisis de los mismos cuatro estudios utilizó un punto de corte superior y encontró un pequeño aumento no significativo. Los otros seis análisis realizados por el comité del Consejo Nacional de Investigación dieron riesgos relativos que variaban entre 0,8 y 1,7.

Los estudios de leucemia infantil en su conjunto no muestran una asociación consistente entre residir cerca de líneas eléctricas e incidencia de leucemia.

Sin embargo, un par de estudios publicados en 2000 [C54, C57] hallaron que si se combinaban algunos estudios eligiendo ciertos parámetros de la exposición, parece haber un incremento del riesgo de leucemia en el grupo más expuesto:

  • En el primero de los análisis de los datos combinados, Ahlbom y col. [C54] informaron de que si se combinaban los 9 estudios que incluyeron medidas durante mucho tiempo del nivel de campo magnético, se hallaba una asociación estadísticamente significativa (riesgo relativo = 2) de leucemia infantil en los niños con una exposición promedio de 0,4 microT o superior. Para los niños con una exposición promedio inferior no se hallaba ningún aumento del riesgo de leucemia infantil en el estudio combinado. Campos magnéticos promedio por encima de 0,4 microT se encuentran en alrededor del 0,8% de las viviendas [C54]. Si se toma el análisis literalmente, entonces la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial podría ser responsable de alrededor del 1% de las muertes por leucemia infantil (es decir, 6-8 casos al año en Estados Unidos).
  • En el segundo de los análisis combinados de los datos, Greenland y col. [C57] informaron de que si se combinaran los 15 estudios en los que se midió el campo magnético (o se estimó), se encuentra una asociación estadísticamente significativa (riesgo relativo = 1,7) de leucemia infantil en los niños con una exposición promedio de 0,3 microT o superior. Para los niños con una exposición promedio inferior no se hallaba un aumento significativo de leucemia infantil en los estudios combinados. Según los autores, estos datos indican que la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial podría ser responsable del 0,8% de las muertes por leucemia infantil en Estados Unidos.

Riesgo Relativo de Leucemia Infantil

Riesgo Relativo de Leucemia Infantil
Riesgo relativo (RR) de leucemia infantil y exposición a los campos generados por las líneas eléctricas. Los riesgos relativos se muestran con un intervalo de confianza del 95% y el número esperado de casos expuestos (una medida de la potencia estadística del estudio) se muestra entre paréntesis. Cuando los autores han usado más de un punto de corte para la exposición se muestra el mayor de ellos con más de 5 casos expuestos. El resumen ponderado valora cada estudio sobre la base del número de casos expuestos, y considera todas las medidas de exposición de forma equivalente. Los datos agrupados para los años 1980-1994 provienen de Moulder [A12].

14) ¿A qué distancia tiene que estar una línea eléctrica para considerarse expuesto a campos de frecuencia industrial?

Los estudios que muestran una relación entre cáncer y líneas eléctricas no proporcionan ninguna guía consistente sobre qué distancia o nivel de exposición está asociado con un incremento en la incidencia de cáncer. Los estudios han utilizado una amplia variedad de técnicas para medir la exposición, y difieren en el tipo de líneas que han estudiado. Los estudios en Estados Unidos se han basado principalmente en líneas de distribución local, mientras que en los estudios europeos se han basado estrictamente en líneas de transporte de de energía a alta tensión y/o transformadores.

Medidas de campo: Diversos estudios han medido campos de frecuencia industrial en domicilios [C6, C7, C12, C19, C21, C29, C34, C35, C44, C45, C46, C59]. Se han realizado tanto medidas puntuales y de pico como promedios a lo largo de 24 horas y 48 horas. Dos de los estudios [C46, C59] que utilizan medidas del campo han mostrado una relación estadísticamente significativa entre exposición y leucemia infantil. Ningún otro tipo de cáncer, tanto en adultos como en niños, ha sido asociado a campos medidos.

Un informe publicado en 2000 [C54] calculaba que si se combinaban todos los estudios que incluyeron medidas del campo magnético durante mucho tiempo, se encuentra una asociación estadísticamente significativa para niños con una exposición promedio durante 24-48 horas de 0,4 microT o superior. Un segundo estudio publicado en 2000 [C57] informaba de que si se combinaban todos los estudios que incluyen estimaciones o medidas del campo magnético, se halla una asociación estadísticamente significativa para niños con una exposición de 0,3 microT o superior. Para niños con una exposición promedio inferior no se observaba una elevación significativa de leucemia infantil en ninguno de los análisis combinados.

Proximidad a las líneas: Muchos estudios han utilizado la distancia entre la línea y las viviendas como medida de los campos de frecuencia industrial [C4, C5, C9, C10, C13, C19, C20a, C21, C32, C33, C53, C58]. Cuando algo que podemos medir (la distancia a la línea) se utiliza como un índice de lo que realmente queremos medir (el campo magnético), lo denominamos "medida sustitutoria o subrogada ". Tres [C5, C19, C32] de los doce estudios que han utilizado la distancia a las líneas como una medida sustitutoria de la exposición han mostrado una relación entre proximidad a las líneas y cáncer. Los más importantes son un estudio en niños [C19] que mostró un incremento en la incidencia de leucemia infantil en viviendas situadas a menos de 50 m de las líneas de transporte a alta tensión, y un estudio en adultos [C32] que mostró un incremento en la incidencia de leucemia en viviendas situadas a menos de 100 metros de líneas de transporte a alta tensión. El estudio más amplio sobre proximidad a líneas eléctricas y cáncer infantil no encontró ninguna asociación con ningún tipo de cáncer en niños que viven a menos de 50 metros de líneas eléctricas o subestaciones [C58].

Dependiendo del tipo de línea y su intensidad de corriente, el campo magnético generado por la línea eléctrica llega a ser menor que el que produce una vivienda típica a una distancia de 20-70 metros.

Código de cables (o configuración de cables): Los estudios originales sobre líneas eléctricas en Estados Unidos usaban una combinación del tipo de cable (distribución frente a transporte, número y grosor de cables) y la distancia de los cables a la vivienda como medida sustitutoria de la exposición [C1, C2, C3, C6, C7, C12, C28, C29, C35, C44, C45, C46]. Esta técnica se conoce como "código de cables" [F21]. Tres estudios que han utilizado el código de cables [C1, C6, C12] han informado de una relación entre cáncer infantil y el código "configuración de alta intensidad". Dos de estos estudios [C6, C12] no consiguieron encontrar una relación entre exposición y cáncer cuando se hicieron mediciones reales; el tercer estudio [C1] no hizo medidas reales. Los estudios más recientes sobre códigos de cables y cáncer infantil [C28, C29, C35, C44, C45, C46] no han encontrado asociaciones significativas.

Los códigos de cables son estables a lo largo del tiempo [F6], pero no se correlacionan bien con los campos medidos [A7, F6, F7, F10, F21]. El esquema de código de cables se desarrolló para áreas urbanas de Estados Unidos, y no es fácilmente aplicable en otros países. Se ha sugerido que los códigos de cables pueden ser una medida más apropiada para estimar los campos magnéticos a largo plazo que las medidas reales, pero los análisis han mostrado que esto es poco probable [A7, F21]. Un problema más serio cuando se utiliza el código de cables para estimar la exposición al campo magnético es que el código de cables se correlaciona fuertemente con cosas que no tienen nada que ver con el campo magnético (como la antigedad de la vivienda, densidad de tráfico y nivel socioeconómico) [C40].

Campos históricos calculados: Muchos estudios recientes (Q19) han utilizado las bases de datos de las empresas eléctricas y mapas para calcular qué campos habrían sido generados en el pasado por líneas eléctricas de alta tensión [C16, C17, C19, C21, C26a, C31, C32, C33, C44]. Normalmente, se utiliza como medida de exposición el campo calculado en el momento del diagnóstico o el campo promedio para un número de años previos al diagnóstico. Estas exposiciones calculadas excluyen explícitamente las contribuciones de otras fuentes, tales como líneas de distribución, cableado doméstico o electrodomésticos. No hay forma de comprobar la exactitud de los campos históricos calculados. Ver Jaffa y col. [F36] para una discusión de algunas de las razones para cuestionar la exactitud de estos cálculos.


15) ¿Qué se sabe sobre la relación entre trabajos eléctricos y tasas de cáncer?

Varios estudios han publicado que las personas que trabajan en algunas profesiones eléctricas tienen una tasa más alta de lo que cabría esperar de algunos tipos de cáncer. Los estudios originales [D1, D2] analizaron sólamente leucemia. Algunos estudios posteriores también incluyeron tumores cerebrales, linfoma y/o cáncer de mama. Al igual que en los estudios residenciales, hay muchos estudios negativos, correlaciones débiles y relaciones dosis-respuesta inconsistentes. Además, muchos de esos estudios están basados en categorías laborales, no en exposiciones medidas.

El meta-análisis [L15] de los estudios laborales es todavía mas difícil que para los residenciales. Primero, se utilizan varias técnicas epidemiológicas, y no se deberían combinar estudios que utilizan diferentes técnicas. Segundo, se utiliza una amplia gama de definiciones de "trabajos eléctricos", y muy pocos estudios miden realmente la exposición. Por último, no hay consenso sobre la forma apropiada de medir la exposición. La siguiente tabla resume los riesgos relativos (RR) de los estudios de exposición laboral.

Tipo de cáncer Número de
estudios
Mediana
de RRs
Rango
de RRs
Leucemia (todos los estudios) unos 40 1,20 0,80-2,25
Tumores cerebrales unos 30 1,15 0,90-2,00
Linfoma unos 12 1,20 0,90-1,80
Pulmón unos 15 1,05 0,65-1,45
Cáncer de mama en mujeres unos 10 1,10 0,85-1,50
Cáncer de mama en hombres unos 10 1,25 0,65-2,80
Tasa global de cáncer unos 15 1,05 0,85-1,15

Ver Q19 para una discusión más detallada de los estudios recientes [también B11, B12, B13, B17, B19, B20].


16) ¿Indican los estudios de laboratorio que los campos de frecuencia industrial pueden producir cáncer?

A pesar de que todavía se conoce poco sobre las causas de cánceres específicos, se comprenden lo suficientemente bien los mecanismos de la carcinogénesis como para que los estudios celulares y en animales puedan proporcionar información relevante para determinar si un agente causa o contribuye al cáncer [A8, A9, A12, A13, K5, L26, L28]. Actualmente, la investigacion indica que la carcinogénesis es un proceso en varias fases causado por una serie de daños en el material genético de las células. No es sorprendente que este modelo se conozca como "Modelo de carcinogénesis de múltiples etapas".

El Modelo de Carcinogénesis de Múltiples Etapas

EL modelo de carcinogénesis de múltiples etapas

Este modelo reemplaza un modelo anterior, llamado de iniciación-promoción . El modelo de iniciación-promoción proponía que la carcinogénesis era un proceso en dos fases, siendo la primera un daño genotóxico (llamado iniciación) y la segunda un suceso no genotóxico (llamado promoción). Ahora está claro que este modelo en dos fases era demasiado simple. En particular, está claro que en muchos cánceres (si no en todos) suceden múltiples alteraciones genotóxicas; y que no en todos los tipos de cáncer debe haber promoción.

Nuestra comprensión actual del cáncer dice que se inicia con un daño a la información genética de la célula (el ADN). Los agentes que originan tal daño se denominan genotoxinas. Es muy poco probable que un único daño genético produzca un cáncer; parece que se requieren una serie de daños genéticos. Los cancerígenos genotóxicos pueden no tener un umbral para ejercer su efecto; es decir, cuando se va bajando la dosis de la genotoxina el riesgo de inducción de cáncer se va haciendo más pequeño, pero puede no llegar a ser cero nunca. Las genotoxinas pueden afectar a muchos tipos de células, y pueden causar más de un tipo de cáncer. Por lo tanto, el que haya evidencia de la genotoxicidad de un agente a cualquier nivel de exposición, en cualquiera de los tests reconocidos de genotoxicidad, es importante para evaluar su potencial cancerígeno en las personas [A8, A9, A12, A13, L26, L28].

Existen muchas formas de medir la genotoxicidad. Se pueden realizar estudios de personas profesionalmente expuestas para ver si hay daños genotóxicos en las células blancas de la sangre (Q16A). Se pueden hacer estudios en animales para ver si la exposición causa cáncer, mutaciones o daño cromosómico (Q16B). Se pueden hacer estudios celulares para detectar daño cromosómico o al ADN (Q16C) o transformación celular neoplásica (Q16D). Al revisar la literatura sobre genotoxicidad se incluyen tanto estudios en mamíferos como en no mamíferos. Se ha cubierto un amplio rango de exposiciones, ya que cualquier evidencia de genotoxicidad en cualquier sistema expuesto a cualquier tipo similar de campo podría ser relevante para la cuestión de la carcinogénesis.

Existen muchas pruebas de laboratorio que pueden usarse para buscar evidencias de actividad genotóxica:

Pruebas de laboratorio para actividad genotóxica
Prueba Descripción
Inducción de cáncer (in vivo) Analiza el incremento de cáncer en animales. Se expone a los animales a un agente durante un largo periodo de tiempo (a menudo toda la vida) y se analiza si hay un aumento de la tasa de cáncer.
Mutagénesis (in vivo) Analiza cambios en el material genético de óvulos o espermatozoides, que se pueden transmitir a la descendencia. Se expone a los animales al agente, luego se aparean y se analiza su descendencia buscando defectos hereditarios. Otras veces se analiza la descendencia por si hubiese cambios en la tasa de sexos, ya que las mutaciones tienen mayor probabilidad de matar machos que hembras.
Mutagénesis (in vitro) Analiza cambios en el material genético de las células que pueden ser transmitidos a la progenie (células hijas). Se exponen las células al agente y se analizan los cambios hereditarios en la progenie.
Intercambio de cromátides hermanas, SCE (in vivo o in vitro) Analiza la presencia de roturas y reorganización de trozos de cromosomas. El análisis se puede aplicar a células blancas de la sangre de organismos expuestos (incluyendo personas) o a células expuestas en cultivo.
Formación de micronúcleos (in vivo o in vitro) Analiza la presencia de trozos de cromosomas que aparecen sueltos como consecuencia de daño al material genético de la célula. La prueba puede aplicarse a células blancas de la sangre de organismos expuestos (incluyendo personas) o a células expuestas en cultivo.
Roturas de hebras de ADN (in vivo o in vitro) Analiza la presencia de roturas en el material genético de las células (el ADN), en contraposición a las roturas en los cromosomas.
Transformación celular (in vitro) Analiza si las células que crecen en cultivo sufren cambios cuando se exponen a un agente que asemeja su respuesta a un cancerígeno. Estos cambios incluyen: pérdida de la inhibición de crecimiento dependiente de la densidad (pérdida de la "inhibición de contacto") que hace que las células se apilen ("formación de focos"), y adquisición de la capacidad de crecer en agar blando ("crecimiento independiente del anclaje").

También parece que los agentes no genotóxicos (epigenéticos) pueden contribuir al desarrollo del cáncer, aunque no sean capaces de originarlo por sí solos. Los agentes epigenéticos (carcinógenos no genotóxicos) afectan indirectamente a la carcinogénesis al aumentar la probabilidad de que otros agentes causen un daño genotóxico, o que el daño genotóxico causado por otros agentes desemboque en un cáncer. Por ejemplo, un agente epigenético puede inhibir la reparación de un daño potencialmente genotóxico, puede afectar al ADN de tal forma que lo haga más vulnerable a agentes genotóxicos, puede permitir que una célula con daño genotóxico sobreviva, o puede estimular la división celular en una célula con un daño genotóxico que antes no se dividía [A8, A9, A12, L26, L28].

Los efectos de los agentes epigenéticos pueden ser específicos para cada tejido y especie, y existe evidencia de que los agentes epigenéticos tienen un umbral para sus efectos. Por lo tanto, en lo que respecta a su relevancia para la carcinogénesis humana, la evidencia de que un agente tiene actividad epigenética debe ser evaluada cuidadosamente bajo condiciones de exposición reales. Esto es importante para el tema del posible riesgo de cáncer debido a campos de frecuencia industrial, ya que la evidencia, en la medida que pudiera implicar a estos campos, sugiere un mecanismo epigenético más que genotóxico [A9, L26, L28].

Los promotores son un tipo específico de agentes epigenéticos. En un análisis clásico de promoción se expone a los animales a una genotoxina conocida, a una dosis que producirá cáncer en algunos, pero no en todos los animales. Otro grupo de animales se exponen a la genotoxina más el agente que se desea evaluar si tiene actividad promotora. Si el agente más la genotoxina provoca más cánceres que la genotoxina sóla, entonces el agente es un promotor. Los estudios de promoción se tratan en Q16E. Algunos estudios celulares son relevantes para el potencial cancerígeno de los agentes, pero no son análisis clásicos de genotoxicidad ni de promoción. Por ejemplo, se han usado sistemas celulares para analizar si un agente aumenta la actividad de una genotoxina conocida, o si un agente inhibe la reparación del daño del ADN. Estos estudios celulares de actividad epigenética pueden contemplarse como los equivalentes a un estudio de promoción y se tratan en Q16D y Q16F.

Nota: La mayoría de los agentes que se sabe que son cancerígenos para humanos son genotoxinas; y todavía no se ha identificado el papel de cancerígenos epigenéticos en la leucemia o los tumores cerebrales, los tipos de cáncer más comúnmente asociados en los estudios epidemiológicos con la exposición a campos de frecuencia industrial.


16A) ¿Muestran los campos de frecuencia industrial actividad genotóxica en seres humanos?

En estudios que bordean la frontera entre epidemiología y laboratorio se pueden analizar las células blancas de la sangre (linfocitos) de trabajadores expuestos laboralmente a un agente en busca de aberraciones cromosómicas, intercambio de cromátides hermanas (SCE) o formación de micronúcleos. La interpretación de estos estudios es compleja, ya que todos tiene los mismos problemas de estimación de la dosis, factores de confusión y sesgos que caracterizan a los estudios epidemiológicos. Se han publicado algunos estudios de este tipo [E2, E3, E5, E11, E12, E13, E14]. A primera vista estos estudios parecen muy contradictorios, algunos estudios muestran efectos significativos y otros no.

Un aspecto estadístico de gran importancia que debe tenerse en cuenta es que todos los estudios analizan múltiples objetivos y subgrupos, creando un enorme problema de comparaciones múltiples (Q21E). Skyberg y col. [E12], por ejemplo, observaron daño cromosómico en trabajadores expuestos; pero este incremento se encontró sólamente en un sugbgrupo, y sólo en una de varias pruebas, y tiene un valor de p de sólo 0,04. Con cualquier ajuste para comparaciones múltiples, la significación estadística del efecto genotóxico observado por Skyberg y col. desaparece. El problema de las comparaciones múltiples también es aplicable a los hallazgos de Valjus y col. [E11].

Incluso con los problemas de las comparaciones múltiples, se pueden apreciar varios hechos. Los efectos observados se dan predominantemente en fumadores, grupo donde es de esperar un aumento de anomalías cromosómicas. Los efectos también se ven predominantemente en trabajadores expuestos a descargas eléctricas (las descargas eléctricas son fenómenos exclusivos de ambientes eléctricos con fuentes de alta tensión, donde los campos eléctricos alcanzan intensidades de hasta 20 kV/m, y las densidades de corriente corporales pueden alcanzar varios amperios). Finalmente, los aumentos referidos se limitan a aberraciones cromosómicas, sin efecto sobre el intercambio de cromátides hermanas (SCE); esto es algo sorprendente, ya que el análisis de SCE se considera generalmente más sensible a agentes genotóxicos que el análisis de aberraciones cromosómicas.

En resumen, los estudios citogenéticos de trabajadores expuestos a campos eléctricos y magnéticos intensos de frecuencia industrial no proporcionan una evidencia consistente de que estos campos sean genotóxicos. Los indicios de efectos genotóxicos, no replicados, quedan confinados a fumadores, ex-fumadores, y a trabajadores expuestos a descargas eléctricas.


16B) ¿Producen los campos de frecuencia industrial cáncer en animales?

Estudios de carcinogénesis animal: Hasta 1997 la mayor carencia en el área de los estudios de genotoxicidad llevados a cabo con campos de frecuencia industrial era que se habían publicado relativamente pocos sobre animales completos expuestos durante largo tiempo.

Bellossi y col. [G14] expusieron ratones con predisposición a desarrollar leucemia a campos de 6.000 microT durante 5 generaciones (toda su vida) y no encontraron efectos en la tasa de leucemias; sin embargo, este estudio usaba campos pulsados de 12 y 460 Hz, así que la relevancia para los campos de frecuencia industrial no está muy clara.

Rannug y col. [G23] informaron que la exposición de ratones durante 2 años a campos de 50 y 500 microT no incrementaba significativamente la incidencia de tumores de piel, pulmón o leucemias.

Beniashvili y col. [G16] observaron que la exposición de ratones durante 2 años a 20 microT producía un aumento en la incidencia de tumores de mama. Sin embargo, el estudio sólo se ha publicado de forma preliminar, con información incompleta sobre las condiciones de exposición y del diseño experimental.

Fam y Mikhail [G53] observaron que ratones expuestos durante 3 generaciones a un campo de 24.000 microT incrementaba la incidencia de linfomas. Los experimentos no se realizaron de forma ciega (es decir, los experimentadores sabían qué animales habían sido expuestos y cuáles no) y los controles no vivían en las mismas condiciones que los animales expuestos. Cuando estos datos se presentaron en conferencias científicas se suscitaron dudas con factores como ruido, hipertermia (sobrecalentamiento) y vibraciones.

En 1997, Yasui y col. [G66] informaron que no hay un incremento en la incidencia de cáncer y en la mortalidad en ratas macho y hembra tras 2 años de exposición a campos de 500 y 5.000 microT a 50 Hz. Además de no encontrar variaciones en las tasas globales de cáncer, no observaron diferencias en las tasas individuales de cáncer, incluyendo leucemia, linfoma, cáncer del sistema nervioso central y cáncer de mama.

También en 1997, Mandeville y col. [G67] informaron que exposiciones de 2 años a campos de 60 Hz de 2, 20, 200 ó 2.000 microT no tenían efecto en la supervivencia, incidencia de leucemia o incidencia de tumores sólidos en ratas hembra. Además de no encontrar cambios en la tasa global de supervivencia o incidencia de cáncer, Mandeville y col. no encontraron ninguna prueba de una tendencia en la supervivencia o incidencia de cáncer relacionada con la dosis.

En 1998, Harris y col. [G70] hallaron que la exposición a campos de 1, 100 ó 1.000 microT a 50 Hz durante 1,5 años en ratones con predisposición a desarrollar linfoma no tenía efecto en la incidencia de linfomas. Además de probar con exposición continua, Harris y col. también mostraron que la exposición de ratones a campos intermitentes (15 minutos encendido, 15 minutos apagado) de 1.000 microT no tenía ningún efecto en la incidencia de linfomas. McCormick y col. [G36] informaron de resultados similares. Esto es interesante, porque estos estudios utilizan el mismo modelo animal con el cual Repacholi y col. (Radiation Research, 1997) observaron que la exposición a radiofrecuencias de 900 MHz producía un incremento en la incidencia de linfoma.

También en 1998-1999, el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos (U.S. National Toxicology Program, NTP) ha informado que la exposición de ratones (McCOrmick y col. [G72b]) y ratas (Boorman y col. [G72a]) a campos de 2, 200 ó 1.000 microT a 60 Hz no tuvo ningun efecto en la supervivencia o la incidencia de cáncer. Ademas de probar la exposición continua, el NTP mostró que la exposición a campos intermitentes (1 hora encendido, 1 hora apagado) de 1.000 microT no tuvo efecto en la incidencia de cáncer. No se observaron efectos en la tasa global de cáncer, leucemia, tumores cerebrales, linfoma o cáncer de mama, ni se encontraron relaciones dosis-respuesta.

En un estudio publicado a finales de 1999, Kharazi y col. [G88] informaron de que la exposición de ratones durante toda su vida a un campo de 1.420 microT no tuvo efectos sobre la incidencia de tumores cerebrales.

En 2000, Babbitt y col. [G84] infornaron de que la exposición de ratones a campos de 1.420 microT no tuvo efectos sobre la incidencia de linfoma. Este estudio tampoco encontró que estos campos tuvieran efectos sobre la incidencia de linfoma inducido por radiación ionizante (ver Q16E).

En resumen, los estudios en animales expuestos a largo plazo realizados hasta ahora no proporcionan pruebas que hayan sido replicadas de que la exposición prolongada a campos de frecuencia industrial esté asociada con leucemia, tumores cerebrales o cáncer de mama. Los estudios de exposición de animales durante largo tiempo a campos de frecuencia industrial se resumen en las siguientes figuras. Los datos de Beniashvili y col. [G16] no su muestran porque no se pueden calcular los riesgos relativos.

Para una discusión en profundidad de los estudios de carcinogénesis animal ver McCann y col. [K7] y Boorman y col. [K10].

Los estudios sobre animales expuestos a largo plazo a campos de frecuencia industrial se resumen en las siguientes figuras:

Estudios de Carcinogénesis Animal
(Cáncer Total o Vida Media)

Estudios de carcinogénesis animal (Cáncer total o vida media)
Resumen de los estudios de carcinogénesis animal usando campos magnéticos de frecuencia industrial. La figura muestra las tasas (expuestos/controles) del número de animales con tumores al final del experimento, o el número de muertes durante el experimento. Todos los datos se muestran con un intervalo de confianza del 95%. Se muestra el campo residencial promedio típico durante 24 horas para comparar [F7, F22].

Estudios de Carcinogénesis Animal
(Sólo Leucemia y Linfoma)

 Estudios de carcinogénesis animal (Sólo linfoma)
Resumen de los estudios de carcinogénesis animal usando campos magnéticos de frecuencia industrial que han evaluado linfoma y/o leucemia. La figura muestra las tasas (expuestos/controles) del número de animales con linfoma o leucemia al final del experimento. Todos los datos se muestran con un intervalo de confianza del 95%. Se muestra el campo residencial promedio típico durante 24 horas para comparar [F7, F22].

Estudios de mutagénesis y genotoxicidad en animales completos: Los estudios de exposición de organismos completos pueden ser relevantes para estimar el potencial cancerígeno aun cuando el objetivo no sea el cáncer. El que un agente cause mutaciones o aberraciones cromosómicas en un organismo es una indicación de que el agente es genotóxico, y por lo tanto potencialmente cancerígeno.

Benz y col. [G4] informaron de que ratones expuestos durante muchas generaciones a 300 microT (más 15 kV/m) ó 1.000 microT (más 50 kV/m) no mostraban un aumento en las tasas de mutación, fertilidad o intercambio de cromátides hermanas (SCEs). De forma parecida, Kowalczuk y Saunders observaron que ratones expuestos a campos de 10.000 microT [G43] no mostraban un aumento de mutaciones; y Zwingelberg y col. [G24] informaron que un campo de 30.000 microT no aumentaba la tasa de SCE en ratones.

Kikuchi y col. [G95] informaron de que la exposición de moscas de la fruta a campos de 500 ó 5.000 microT durante 40 generaciones no tuvo efecto en la tasa de mutaciones.

El único informe positivo sobre genotoxicidad en organismos completos es el de Lai y Singh [G60] quienes encontraron que campos de 100-500 microT causaban roturas de ADN en células de cerebro de rata.

En resumen, los estudios en animales expuestos durante largo tiempo realizados hasta la fecha no proporcionan pruebas que hayan sido replicadas de que la exposición prolongada a campos de frecuencia industrial produzca cáncer o daño genotóxico en animales.


16C) ¿Muestran los campos de frecuencia industrial actividad genotóxica en cultivos celulares?

Los análisis tradicionales de genotoxicidad celular son los de mutagénesis en bacterias, levaduras y células de mamífero. También existen otro tipo de análisis en mamíferos, como son los análisis de aberraciones cromosómicas, pruebas de SCE, de roturas de hebras de ADN y formación de micronúcleos.

Los estudios de genotoxicidad celular con campos de frecuencia industrial y de frecuencia extremadamente baja han sido muy amplios. Los estudios publicados comprenden modelos muy diferentes, desde plásmidos y bacterias hasta células humanas. Los objetivos más importantes han sido analizados en muchos modelos y laboratorios. Se ha estudiado una amplia gama de condiciones de exposición, incluyendo campos eléctricos y magnéticos combinados, campos pulsados y sinusoidales, campos de frecuencia no industrial e intensidades que van desde menos de 1 microT a más de 1.000 microT.

Análisis de mutagénesis: Los estudios que han empleado un amplio rango de condiciones de exposición y sistemas de ensayos han mostrado que los campos de frecuencia industrial no son mutagénicos. Cinco estudios [G3, G19, G21, G51, G101] han hallado que los campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial no son mutagénicos en bacterias o levadura. Los estudios sobre campos de frecuencia industrial y mutagénesis llevados a cabo en células de mamífero a intensidades de 50.000 microT e inferiores también han sido negativos [G21, G58, G83, G94]; pero algunos estudios [G56, G83] han sugerido que campos de 400.000 microT pueden ser mutagénicos.

Análisis de aberraciones cromosómicas: De once estudios sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para producir aberraciones cromosómicas, ocho [G1, G8, G38, G40, G41, G75, G96, G99] no han encontrado una evidencia consistente de efectos genotóxicos. Los tres restantes mostraron algún indicio, no replicado, de que los campos de frecuencia industrial podrían producir aberraciones cromosómicas. En 1984, Nordenson [E3] encontró que la exposición de linfocitos humanos a descargas eléctricas provocaba aberraciones cromosómicas, pero en 1995, Paile y col. [G40] no encontraron evidencia alguna de este efecto. En 1991, Khalil y Qassem [G17] informaron que un campo pulsado de 1.050 microT provocaba aberraciones cromosómicas en linfocitos humanos, pero un estudio similar de 1994 de Scarfi y col. [G38] no encontró tal efecto. Finalmente, en 1994 Nordenson y col. [G34] observaron que la exposición de células de mamíferos a un campo intermitente de 30 microT provocaba aberraciones cromosómicas, pero que la exposición continua no lo hacía.

Intercambio de cromátides hermanas (SCE): De los nueve estudios sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para producir SCE, ocho [G2, G5, G8, G12, G40, G42, G99, G102] no encontraron indicios de efectos genotóxicos. El único estudio "positivo" es el de Khalil y Qassem [G17], quienes informaron de que un campo pulsado de 1.050 microT provocaba un aumento en SCE de linfocitos humanos; el estudio nunca ha sido replicado.

Roturas de hebras de ADN: Ninguno de los cinco estudios sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para causar roturas de hebras de ADN en células de mamíferos en cultivo [G6, G20, G37, G99, G104] han encontrado evidencias de efectos genotóxicos.

Análisis de formación de micronúcleos: De los once estudios sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para incrementar la formación de micronúcleos, seis [G12, G38, G40, G63, G65] no han encontrado evidencia de tal efecto. El único estudio que ha mostrado un incremento en la formación de micronúcleos fue el de Tofani y col. [G45], quienes encontraron que la exposición de linfocitos humanos a un campo de 32 Hz aumentaba la formación de micronúcleos; este efecto no se encontró a 50 Hz o cuando se anulaba el campo geomagnético estático terrestre. Scarfi y col. [G68] informaron de que campos pulsados intensos (1.300 microT) incrementaban la formacion de micronúcleos en linfocitos humanos.

Más recientemente, Simko y col. [G76, G93] han informado de que 48-72 horas de exposición a campos de 800-1.000 microT incrementaban la formación de micronúcleos en células tumorales humanas, pero que tales efectos no se observaban a intensidades de campo más bajas, tiempos de exposición más cortos o en células humanas normales. En un estudio separado, Simko y col. [G78] informaron de que campos de 1.000 microT incrementaban la formación de micronúcleos bajo ciertas condiciones, pero no bajo muchas otras. Los distintos resultados positivos de genotoxicidad de Simko y col. [G76, G78, G93] no muestran un patrón obvio.

Campos pulsados: Varios estudios han analizado los campos pulsados de frecuencia extremadamente baja. Los campos pulsados no provocan leucemias en ratones predispuestos a esta enfermedad [G14], ni causan mutaciones en bacterias [G21, G62] o células de mamíferos [G21], no producen SCE [G5, G17], ni roturas de hebras de ADN [G37], ni formación de micronúcleos [G38], y no causan transformacion celular [G62]. Un estudio ha mostrado que un campo pulsado de 1.050 microT causa aberraciones cromosómicas [G17], pero el informe no ha podido ser replicado [G38, G62].

Resumen de los estudios de genotoxicidad: Hay publicados unos 60 estudios sobre campos de frecuencia industrial y genotoxicidad, que incluyen unos 150 test distintos de actividad genotóxica. Estos análisis son mayoritariamente negativos, a pesar del hecho de que muchos han utilizado intensidades de campo muy elevadas. De los estudios que muestran indicios de genotoxicidad, la mayoría contienen una mezcla de resultados positivos y negativos, o resultados ambiguos. Como la mayoría de estas publicaciones contienen muchos subestudios, la presencia de algunos estudios con resultados positivos o mixtos es de esperar por simple azar. Ninguno de los estudios positivos ha sido replicado, y algunos de ellos no han podido ser replicados cuando se ha intentado. Muchos de los informes positivos han utilizado condiciones de exposición (por ejemplo, descargas eléctricas, campos pulsados, campos de 20.000 microT y superiores) que son muy diferentes de las que se encuentran en la vida real.


16D) ¿Provocan o amplifican los campos de frecuencia industrial la transformación celular neoplásica?

Los análisis de transformación celular han sido muy utilizados para estudiar los mecanismos de la carcinogénesis. En un análisis de transformación celular, las células normales (fibroblastos, por lo general) que crecen en cultivo experimentan una serie de cambios cuando son expuestas a un carcinógeno. Estos cambios incluyen pérdida de la inhibición del crecimiento celular dependiente de la densidad (pérdida de la "inhibición de contacto"), que provoca un amontonamiento de las células ("formación de focos") y adquisición de la capacidad de crecer en agar blando ("crecimiento independiente del anclaje"). La capacidad de un agente de inducir transformación es una muestra de que el agente es un carcinógeno genotóxico. La capacidad de un agente de amplificar la transformación causada por un cancerígeno conocido es una indicación de actividad epigenética.

En 1993, Cain y col. [G29] informaron de que un campo de 100 microT a 60 Hz no inducía transformación, pero amplificaba la transformación inducida por TPA (un conocido promotor). Sin embargo, en conferencias científicas en 1993 y 1994, Cain informó que la observación de amplificación de la transformación inducida por TPA no había podido ser replicada (Q21D). West y col. [G35, H29] observaron que campos de 60 Hz inducían transformación celular a intensidades de campo entre 1 y 1.100 microT, pero Saffer y col. [G64] no pudieron replicar este resultado. Además, Balcer-Kubiczek y col. (G55] observaron que un campo de 200 microT a 60 Hz no causaba transformación en dos modelos de transformación diferentes, incluso cuando eran co-expuestos junto con TPA; y en 1999 Snawder y col. [G81] informaron de una ausencia similar de efectos de campos de 100 y 960 microT sobre la transformación celular.

En 2000, Miyakoshi y col. [G90] informaron de que campos de 5.000 a 400.000 microT no tenían efectos sobre la transformación celular, pero que estos campos podían inhibir la transformación celular inducida por la radiación ionizante.

Jacobson-Kram y col. [G62] han informado que campos magnéticos pulsados no provocan transformación celular.

En un experimento que está muy relacionado con los experimentos de transformación, Gamble y col. [G87] mostraron que la exposición a campos de 10-1.000 microT no "inmortalizaba" las células normales ni aumentaba la capacidad de la radiación ionizante para inmortalizar células.

En resumen, no existe evidencia replicada de que los campos de frecuencia industrial puedan inducir o amplificar la transformación celular neoplásica.


16E) ¿Son los campos magnéticos de frecuencia industrial promotores del cáncer?

Promoción de tumores de mama: La literatura sobre promoción del cáncer de mama inducido químicamente es extensa, pero no concluyente. En 1991, Beniashvili y col. [G16] informaron que un campo de 20 microT podría promocionar tumores de mama inducidos por un carcinógeno químico (NMU) en ratas. Este estudio, no replicado, es difícil de evaluar, ya que se ha publicado sólo de forma preliminar y no se conocen detalles experimentales críticos.

Löscher, Mevissen y col. [G26, G27, G32, G39, G49, G50, K5] han llevado a cabo una serie de estudios de promoción de cáncer de mama en ratas usando un carcinógeno químico diferente (DMBA) (ver figura siguiente). La interpretación de estos estudios es complicada por diferentes motivos:

La interpretación de los estudios de Löscher, Mevissen y col. Se complica por diferentes motivos (ver también Boorman y col. [K8] y Anderson y col. [H11]):

  1. La dosis de DMBA usada en la mayoría de estos estudios es tan alta que prácticamente todos los animales desarrollan cáncer de mama, aun cuando no haya promoción. Por ello, los estudios deben pararse antes de que todos los tumores inducidos químicamente por el DMBA hayan aparecido, haciendo difícil distinguir entre inducción de más tumores (promoción) y un incremento en el ritmo de crecimiento de los mismos.
  2. Los autores utilizan múltiples parámetros para determinar la presencia de un efecto promotor. En todos los estudios evalúan el número de animales que tienen tumores visibles macroscópicamente. Según esto (ver figura siguiente), un estudio que utiliza un campo de 100 microT [G26] muestra una promoción significativa; el estudio que usa una intensidad más elevada, y los cuatro que utilizan campos menores, no muestran un efecto promotor significativo. En algunos estudios también se examinaron los animales histopatológicamente para detectar la presencia de tumores más pequeños (ver figura siguiente). Dos de estos estudios [G50, G86] muestran que campos de 50-100 microT producen una promoción marginalmente significativa que no se observa si se evalúan sólo los tumores macroscópicos. Sin embargo, el estudio que mostraba promoción a 100 microT basándose en tumores macroscópicamente visibles [G26] no mostraba promoción cuando la evaluación se basaba en determinaciones histopatológicas [G39].
  3. Los autores a menudo utilizan un test de significación que evalúa el tiempo que transcurre hasta la aparición de tumores, en vez del número de animales con tumores. En algunos casos, los autores informan que los tumores se desarrollan antes en los animales expuestos a campos de frecuencia industrial, aun cuando el número de animales con tumores no sea significativamente diferente. A pesar de que tal efecto pudiera indicar una influencia en el crecimiento tumoral, no constituye evidencia de promoción (Q17A).
  4. Los datos han sido resumidos de forma potencialmente confusa. En 1995, Löscher y Mevissen [K5] publicaron un resumen denunciando una relación lineal entre densidad de flujo magnético y promoción de cáncer de mama. Sin embargo, la comparación de ese resumen con sus publicaciones muestra que los datos del resumen han sido seleccionados cuidadosamente (ver figura siguiente). Primero, el experimento a 30.000 microT [G27] (que no muestra promoción) ha sido excluido; incluir este punto destruye la relación "lineal". Segundo, cuando se disponía de datos tanto para incidencia de tumores visibles macroscópicamente como para los comprobados histopatológicamente, sólo se presentaba el "mejor" resultado; un uso coherente de cualquiera de estos parámetros destruye la relación lineal.

En 1998, Mevissen y col. [G74] publicaron una replicación de su experimento a 100 microT, en la cual hallaron un exceso de tumores "visibles macroscópicamente" en el grupo expuesto. En 1999 este grupo publicó una segunda réplica [G74] de su estudio usando 100 microT, en el que encontraron un exceso de tumores en el grupo expuesto basado en histopatología, que no era significativo cuando se evaluaban solamente los tumores microscópicamente visibles.

En 1998, Ekström y col. [G69] informaron del primer intento independiente de replicar los estudios de Löscher y Mevissen. No se encontraron evidencias de la promoción de cáncer de mama a 250 ó 500 microT. Sus datos se han añadido a la figura siguiente.

También en 1998, el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos (U. S. National Toxicology Program, NTP) ha informado de un segundo intento independiente [G73] de replicar los estudios de Löscher y Mevissen. NTP no ha encontrado ninguna evidencia de promoción de cáncer de mama a 100 ó 500 microT, con 3-4 estudios independientes a cada nivel de exposición. Sus datos han sido añadidos a la figura siguiente.

En 1999, un tercer intento independiente de Anderson y col. [G85] de replicar estos estudios no encontró una promoción significativa de tumores de mama a 100 ó 500 microT.

Ver también Boorman y col. [K8] y Anderson y col. [H11] para una revisión detallada de los estudios de cáncer de mama en animales.

"Promoción" del Cáncer de Mama en Ratas

Promoción del cáncer de mama en ratas
Estudios de promoción del cáncer de mama de Löscher, Mevissen y col. [G26, G27, G32, G39, G49, G50], Ekström y col. [G69], Programa Nacional de Toxicología (NTP) de Estados Unidos [G73] y Anderson y col. [G85]. La figura muestra las tasas (expuestos/controles) del número de ratas con tumores al final de cada estudio (con intervalos de confianza del 95%). Donde Löscher, Mevissen y col. han aportado datos de tumores tanto macroscópicos como confirmados patológicamente, ambos se muestran. La línea de puntos es la relación "lineal" mostrada en el resumen de Löscher y Mevissen de 1995 [K5] (la línea aquí es curva porque la intensidad del campo se muestra en escala logarítmica). Se muestra el campo residencial promedio típico durante 24 horas para comparar [F7, F22].

Promoción de tumores de piel: de los siete estudios publicados sobre promoción de cáncer de piel inducido químicamente [G11, G18, G23, G31, G44, G59, G77, G82], sólo uno [G44] ha mostrado una promoción estadísticamente significativa. Los estudios negativos han utilizado intensidades de campo entre 40 y 2.000 microT y exposiciones de 21-105 semanas de duración, han analizado tanto campos continuos como intermitentes, y tanto objetivos de promoción como de co-promoción. El estudio positivo de McLean y col. [G44] expuso animales a campos de 2.000 microT, 30 horas a la semana durante 52 semanas.

Kumin y col. [G71] informaron de que la exposición de ratas a campos de 100 microT durante 10,5 meses incrementaba la carcinogénesis de piel inducida por radiación ultravioleta. Por el contrario, Heikkinen y col. [G105] informaron de que la exposición de ratones durante toda su vida a campos de 1-130 microT no incrementó la incidencia de cáncer de piel inducida por rayos X.

Ver la figura siguiente para un resumen de los experimentos sobre promoción de cáncer de piel,

Promoción de linfoma: estudios de promoción de linfoma inducido químicamente usando campos de 2 a 1.000 microT no han encontrado evidencias de promoción [G36, G61]. Los dos estudios sobre linfoma inducido por radiación ionizante no encontrón evidencia de promoción a 130-1.420 microT [G84, G105]. El estudio de Babbitt y col. [G84] tiene una potencia estadística suficientemente grande para descartar un incremento del riesgo de promoción de linfoma de 1,10. Ver la figura siguiente para un resumen de los datos sobre promoción de linfoma.

Promoción de cáncer de hígado: múltiples estudios de promoción del cáncer de hígado inducido químicamente usando campos de 0,5 a 500 microT no han encontrado evidencias de tal promoción [G25, G28]. Ver la figura siguiente para un resumen de los datos sobre promoción de cáncer de hígado.

Promoción de tumores cerebrales: en un estudio publicado a finales de 1999, Kharazi y col. [G88] informaron de que la exposición de ratones a un campo de 1.420 microT durante toda su vida no promocionaba los tumores cerebrales inducidos por radiación ionizante; sin embargo, el número de tumores en todos los grupos (expuestos y no expuestos) era muy bajo. En el 2000, Mandeville y col. [G89] informaron de que la exposición de ratas durante 65 semanas a campos de 2-2.000 microT a 60 Hz no promocionaba los tumores cerebrales inducidos químicamente.

Promoción de Linfoma, Cáncer de Hígado, Cáncer de piel y Tumores Cerebrales en Animales

Promoción de Linfoma, Cáncer de Hígado, Cáncer de piel y Tumores Cerebrales en Animales
Resumen de los estudios de promoción de cáncer de piel, linfoma, cáncer de hígado y tumores cerebrales. El eje vertical muestra la tasa (expuestos/controles) del número de animales con tumores al final del experimento (excepto para los datos de promoción del cáncer de hígado, donde la tasa es el número de focos de cáncer al final del experimento). Los datos de promoción de tumores de piel son de McLean y col. [G11, G18, G30, G44, G59], Rannug y col. [G23, G31], Kumlin y col. [G71] y Sasser y col. [G77]. Los datos de promoción de linfoma son de Shen y col. [G61], McCormick y col. [G36], Babbitt y col. [G84] y Heikkinen y col. [G105]. Los datos de promoción de tumores de hígado son de Rannug y col. [G25, G28]. Los datos de promoción de tumores cerebrales son de Mandeville y col. [G89]. Todos los datos se muestran con un intervalo de confianza del 95%. Se muestra el campo residencial promedio típico durante 24 horas para comparar [F7, F22].

Co-promoción: Se ha sugerido que los campos de frecuencia industrial podrían ser co-promotores; es decir, que podrían amplificar la actividad de otros promotores aun cuando no tuvieran actividad genotóxica o de promoción por ellos mismos. Los estudios publicados sobre co-promoción han mostrado pocos indicios de tal actividad [G11, G25, G30, G59, G77].

Promoción frente a estimulación del crecimiento: la interpretación de los estudios de promoción se complica al tener en cuenta la observación, hecha en varios estudios [G17, G39], de que la exposición a campos de frecuencia industrial parece acelerar el crecimiento de tumores inducidos químicamente, o disminuir el periodo de latencia hasta su aparición [G50, G84], en vez de aumentar realmente el número de tumores. Tal efecto sobre el crecimiento sería de interés si ocurriese a intensidades a las que la gente estuviese expuesta, pero no constituiría evidencia de promoción [Q17A].

Resumen de los estudios de promoción: No hay ninguna evidencia replicada de que los campos de frecuencia industrial sean promotores o co-promotores, y los pocos estudios que han mostrado pruebas de promoción han utilizado intensidades de campos muy por encima de las que se encuentran en la vida real.


16F) ¿Amplifican los campos magnéticos de frecuencia industrial los efectos de otros agentes genotóxicos?

Inhibicion de la reparación del ADN: Ninguno de los cinco estudios publicados sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para inhibir la reparación del ADN [G9, G10, G19, G47, G52] ha encontrado evidencias de tal actividad. Estos estudios han utilizado campos magnéticos de 0,2 a 2.500 microT, campos eléctricos de 0,001 a 20 kV/m, y campos eléctricos y magnéticos combinados. Se han evaluado tanto campos pulsados como sinusoidales, y la duración de la exposición ha variado de 10 minutos a 6 días.

En 2000, Chow y col. [G97] informaron de que campos de 400-1.200 microT podrían aumentar la reparación de daños en al ADN inducidos químicamente (esto es lo contrario de lo que haría un carcinógeno epigenético).

Aumento de la genotoxicidad: De los trece estudios publicados sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para aumentar el daño genotóxico producido por carcinógenos químicos conocidos, doce [G3, G21, G45, G58, G65, G78, G83, G93, G94, G99, G101, G102] no han encontrado evidencias consistentes de tal actividad. En 1989 Rosenthal y Obe [G8] informaron que campos intensos (de 2.500 a 5.000 microT) amplifican el daño citogenético producido en linfocitos humanos por algunos carcinógenos químicos; no se observó tal aumento a intensidades menores ni con otros carcinógenos químicos.

Lagroye y Poncy [G63] informaron que un campo de 100 microT amplificaba el daño citogenético producido por altas dosis de radiación ionizante en dos de tres líneas celulares de mamífero. Walleczek y col. [G79] observaron un efecto similar a 230-700 microT, y Miyakoshi y col. [G92, G104] informaron de un aumento de la mutagénesis inducida por rayos X a 5.000-400.000 microT. Por el contrario, Ansari y Hei [G94] no hallaron tal aumento de la mutagénesis inducida por rayos X a 100 microT, Maes y col. [G99] no hallaron evidencias de que campos de 62-2.500 microT aumentara el daño cromosómico inducido por rayos X, y Nakasono y col. [G101] observaron que un campo de 14.000 microT no aumentaba la mutagénesis inducida por luz ultravioleta. Tres estudios también han encontrado que la exposición a animales durante toda su vida a campos de frecuencia industrial no incrementó la incidencia del cáncer inducido por radiación ionizante [G84, G88, G105].

Aumento de la transformación neoplásica: Ver Q16D.

Otros: En 2000, Chen y col. [G98] informaron de que la exposición de células leucémicas a campos de 5-100 microT inhibía la diferenciación inducida químicamente (un indicador de posible actividad epigenética); un estudio de 1993 sobre el mismo sistema a cargo de Revoltella y col. [Electro.Magnetobio. 1993; 12:135-146] no halló tal efecto a 200 microT.

En resumen, hay poca evidencia de que los campos de frecuencia industrial tengan actividad epigenética en cultivos celulares, y ninguna evidencia de que tengan actividad epigenética bajo condiciones de exposición reales.


16G) ¿Podrían los campos eléctricos de frecuencia industrial, más que los campos magnéticos, tener actividad genotóxica o epigenética?

Los campos magnéticos asociados con líneas eléctricas, transformadores y electrodomésticos penetran fácilmente en los edificios o tejidos y son difíciles de apantallar. Por el contrario, los campos eléctricos de frecuencia industrial son fáciles de apantallar mediante objetos conductores y tienen poca capacidad de penetración en edificios o tejidos, por lo que está ampliamente aceptado que cualquier efecto biológico por exposición residencial a campos de frecuencia industrial tiene que ser debido a la componente magnética del campo, o a los campos eléctricos y corrientes que estos campos magnéticos inducen en el organismo (para una opinión contraria, ver [F27]). Además, la epidemiología que sugiere que los campos de frecuencia industrial podrían estar asociados con algunos tipos de cáncer implica a la componente magnética, más que a la eléctrica (Q19K). En consecuencia, la mayor parte de la investigación de laboratorio se ha centrado en los campos magnéticos de frecuencia industrial más que en los eléctricos, aunque algunos [L31, F27] todavía defienden que es el campo eléctrico, más que el magnético, el que podría estar asociado de forma causal con la incidencia de cáncer.

No obstante, se han realizado estudios de laboratorio sobre el potencial genotóxico y epigenético de los campos eléctricos de frecuencia industrial, y campos eléctricos y magnéticos combinados [A14].

Análisis de genotoxicidad: Se han llevado a cabo una docena de estudios sobre si el campo eléctrico, o el campo eléctrico más campo magnético, tienen actividad genotóxica. En estos trabajos no hay evidencia replicadas de genotoxicidad. Estos estudios incluyen:

  • Benz y col. [G4]; Kowalczuk y Saunders [G10a]: los campos eléctricos, o campos eléctricos más magnéticos, no son mutagénicos en ratones.
  • Morandi y col. [G51]; Jacobson-Kram y col. [G62]: los campos eléctricos, o campos eléctricos más magnéticos, no producen mutaciones en bacterias.
  • Norderson y col. [E3]; Jacobson-Kram y col. [G62]; Cohen y col. [G1, G2]: los campos eléctricos, o campos eléctricos más magnéticos, no producen aberraciones cromosómicas en células de mamífero.
  • Reese y col. [G6]; Fiorani y col. [G20]; Novelli y col. [G13]; D'Agruma y col. [G30b]: los campos eléctricos, o campos eléctricos más magnéticos, no producen roturas de hebras de ADN en células de mamífero.
  • Scarfi y col. [G30a]: la exposición de linfocitos humanos a campos eléctricos no incrementa la formación de micronúcleos.
  • Jacobson-Kram y col. [G62]: los campos eléctricos no producen transformación en células de mamífero.
  • Norderson y col. [E3]: la exposición de linfocitos humanos a descargas eléctricas produjo aberraciones cromosómicas, pero Paile y col. [G40] no encontraron pruebas de este efecto en una replicación de este estudio.

Ensayos de actividad epigenética: Los estudios de campos eléctricos de frecuencia industrial, o campos eléctricos más campos magnéticos, no muestran pruebas de actividad epigenética. Estos estudios incluyen:

  • Whitson y col. [G0]: los campos eléctricos no inhiben la reparación del daño al ADN inducido por radiación ultravioleta.
  • Frazier y col. [G10]: los campos eléctricos, y campos eléctricos más campos magnéticos, no inhiben la reparación de daño al ADN inducido por radiación ionizante.
  • Cantoni y col. [G47, G52]: los campos eléctricos, y campos eléctricos más campos magnéticos, no inhiben la reparación del daño al ADN inducido por peróxidos, radiación ultravioleta o carcinógenos químicos.
  • Scarfi y col. [G30a]: la exposición de linfocitos humanos a campos eléctricos no incrementa la formación de micronúcleos inducida por un carcinógeno químico.

Para más detalles sobre estos y otros estudios sobre campos elétricos de frecuencia industrial ver Moulder y Foster [A14].


17) ¿Indican los estudios de laboratorio que los campos de frecuencia industrial tienen algún efecto biológico que pueda ser relevante para el cáncer?

Existen otros efectos biológicos, además de la genotoxicidad y la promoción, que pudieran estar relacionados con el cáncer. En particular, los agentes que tuvieran un efecto importante sobre el crecimiento celular, el funcionamiento del sistema inmunológico o los niveles hormonales podrían estar relacionados con el cáncer, a pesar de no seguir las definiciones clásicas de genotoxicidad o promoción [A8, A9, A12, E4, L18].


17A) ¿Qué relación tienen los estudios de laboratorio sobre efectos de los campos de frecuencia industrial en el crecimiento celular y tumoral con el riesgo de cáncer?

Se ha informado de que los campos de frecuencia industrial pueden estimular el crecimiento celular o tumoral, pero la mayoría de los estudios no han mostrado efecto alguno. Muchos agentes básicamente inofensivos (por ejemplo, pH, temperatura, nutrientes) afectan el ritmo de crecimiento de las células y de los tumores, por lo que los efectos en el crecimiento celular, en sí mismos, no constituyen evidencia de riesgo (A8, A9, L18, L26). Sin embargo, la presencia de ciertos tipos de efectos sobre el crecimiento celular sería relevante para una evaluación del potencial cancerígeno. Sería de especial interés para el cáncer que un agente provocara que células normales (no tumorales ni transformadas), que no están dividiéndose, empezaran a dividirse, que el efecto de estimulación del crecimiento persistiese tras la desaparición del agente, y/o si el efecto ocurriese a los niveles a los que la gente está normalmente expuesta.

La mayoría de los estudios sobre campos magnéticos de frecuencia industrial y crecimiento tumoral no han mostrado efecto alguno [G7, G11, G25, G27, G28, G49, G57, G100, G103]; pero cuatro estudios han informado de un incremento del crecimiento tumoral tras exposición a campos de 50 a 2.000 microT [G18, G26, G39, G50].

Hay que destacar en particular los estudios de Sasser y col. [G57], Morris y col. [G80], Deverey y col. [G91] y Anderson y col. [G103], que hallaron que la exposición prolongada de animales leucémicos a campos de 2-2.000 microT a 50 ó 60 Hz no tuvo efecto alguno sobre la progresión de la leucemia o la supervivencia de los animales.

La mayoría de los estudios sobre campos magnéticos de frecuencia industrial y crecimiento celular [G1, G12, G20, G24, G40, G54, G93, G99, H1, H7, H27, H37, H38, H57] tampoco han mostrado efectos; pero algunos estudios han mostrado un aumento [G8, G42, G102] o una disminución [G13, G48, J20] del crecimiento celular tras una exposición a campos intensos (superiores a 1.000 microT).

Kwee y Rasmark [G46] han informado de un incremento del crecimiento celular en mamíferos tras una exposición de 30 minutos a campos de 80-130 microT; pero intensidades mayores o menores, y exposiciones más cortas o largas, no se produjeron efectos. Wei y col. ]H59] informaron de un aumento del crecimiento de células de mamífero tras una larga exposición (más de 6 horas) a campos de 90-120 microT, pero no había efectos cuando el campo se reducía a 60 microT. Chen y col. [G98] informaron de una estimulación de la proliferación a 100 y 1.000 microT.

Particularmente interesante es el estudio de Zhao y col. [H45] que halló que tanto los controles como los expuestos a campos de 100-800 microT incrementa el crecimiento celular. Se comprobó que el efecto era debido a un incremento de 0,1-0,8 °C en la temperatura provocada por la bobina doble utilizados para la exposición control. Si otros informes de efectos en el crecimiento celular son debidos al calentamiento es desconocido, pero los incrementos de temperatura de los controles han sido observados por otros (por ejemplo, Rosenthal y Obe [G8]).

En resumen, no se ha informado de efectos sobre la proliferación celular o progresión tumoral que sugieran un potencial carcinogénico, y no se ha descrito ningún efecto para campos inferiores a 50 microT.


17B) ¿Qué relación tienen los estudios de laboratorio sobre efectos de los campos de frecuencia industrial en la función inmunológica con el riesgo de cáncer?

A principio de los años 70 se especuló con que el sistema inmunológico tenía un papel primordial en la prevención del desarrollo del cáncer; esta teoría fue conocida como la "hipótesis de supervisión inmunológica" [E4]. Si esta hipótesis fuese correcta, entonces el daño al sistema inmune podría originar un cáncer. Estudios posteriores demostraron que esta hipótesis no es generalmente válida [E4, E7]. La supresión del sistema de inmunidad en animales y humanos está asociada con un incremento de las tasas de sólo ciertos tipos de cáncer, particularmente linfomas [E7]. La supresión de la inmunidad no se ha asociado con una mayor incidencia de leucemia, excepto en las leucemias virales de los animales; y no se ha asociado con tumores cerebrales o cáncer de mama en animales o seres humanos [E4, E7].

Algunos estudios han mostrado que los campos de frecuencia industrial pueden tener efectos sobre células del sistema inmunológico [K1], pero ningún estudio ha observado el tipo o magnitud de supresión inmunológica que se asocia con una mayor incidencia de linfomas. Tienen especial relevancia cuatro estudios recientes:

  • un estudio en voluntarios que no encontró efecto alguno en la función inmunológica con un campo de 10 microT [E19];
  • un estudio sobre primates que mostró que campos eléctricos (6 ó 30 kV/m) y magnéticos (50 ó 100 microT) combinados no tienen efectos consistentes en el sistema inmunológico [H23];
  • un estudio exhaustivo sobre ratones [H32] que no observó ningún efecto en el sistema inmunológico con campos continuos (2-1.000 microT) o intermitentes (1.000 microT);
  • un estudio sobre ratones [H33] que encontró algunos efectos sobre la función inmunológica con 2.000 microT, menores efectos con 200 microT y ningún efecto significativo con 2 ó 20 microT.

En resumen, no existe evidencia de que los campos de frecuencia industrial contribuyan al cáncer a través de la supresión del sistema inmunológico, y no hay informes de ningún efecto por debajo de 200 microT.


17C) ¿Qué relación tienen los estudios de laboratorio sobre efectos de los campos de frecuencia industrial en la glándula pineal y la melatonina con el riesgo de cáncer?

La hipótesis "Líneas eléctricas y melatonina": Algunos investigadores han formulado la hipótesis de que los campos de frecuencia industrial podrían suprimir la producción de la hormona melatonina, y que la melatonina podría tener actividad preventiva frente al cáncer [H7, L4]. Existen informes de que los campos eléctricos y los campos magnéticos estáticos pueden afectar a la producción de melatonina, pero los estudios que han usado campos magnéticos de frecuencia industrial han mostrado claramente la ausencia de tales efectos. El segundo componente de la hipótesis, que niveles bajos de melatonina están asociados con un incremento de cáncer, tampoco está probado.

Efectos de campos magnéticos de frecuencia industrial sobre la melatonina en primates no humanos y en seres humanos: En un amplio estudio sobre mandriles, Rogers y col. [H24] encontraron que la exposición combinada a campos eléctricos (6 ó 30 kV/m) y magnéticos (50 ó 100 microT) de 60 Hz no afectaba la melatonina nocturna. Sin embargo, en un estudio preliminar con dos monos encontraron alguna evidencia de que la exposición podría disminuir la producción nocturna de melatonina si los campos se encendían y apagaban muy rápidamente [H24].

Cinco estudios realizados sobre voluntarios [E18, E19, E20, E23, E25] no encontraron evidencia de que campos continuos o intermitentes de 1-28 microT afectaran a los niveles nocturnos de melatonina. Un sexto estudio [E21] mostró evidencia de que el pico nocturno estaba retrasado, pero los niveles de melatonina en conjunto no estaban afectados. Un estudio de exposición laboral a campos de frecuencia industrial en mujeres que trabajan en la industria textil mostró una evidencia ambigua de que la producción nocturna de melatonina estaba disminuida [E24].

Efectos de los campos magnéticos de frecuencia industrial en no primates: En una serie de cuatro estudios sobre ratas, Kato y col. [H8, H11] informaron que un campo de 1 microT provocaba una pequeña (20-25%), pero inconsistente, disminución de los niveles nocturnos de melatonina. También en ratas, Löscher y Mevissen observaron que campos de 0,3-1,0 y 10 microT producían pequeñas (15-25%) disminuciones en melatonina nocturna [G32, G49], pero campos más intensos no tenían el mismo efecto [G50]. Por el contrario, Selmaoui y Touitou [H20, H48] informaron que un campo de 1 microT no tenía efectos sobre la melatonina, mientras que 100 microT provocaban una disminución del 25-40% en ratas jóvenes, pero no adultas; y Bakos y col. [H19, H49] informaron que campos de 1, 5, 100 y 500 microT no producían efectos en los niveles nocturnos de melatonina en ratas.

En 1998, John y col. [H39] informaron que campos de 1.000 microT no tenían efectos en los niveles nocturnos de melatonina en ratas expuestas durante periodos de tiempo que variaban entre 1 hora y 6 semanas. También en 1998, Löscher y col. [H43] informaron que campos de 100 microT no tenían efecto en los niveles nocturnos de melatonina en ratas expuestas durante periodos de tiempo entre 1 día y 13 semanas.

En el único estudio en ratones hasta la fecha, Heikkinen y col. [H47] hallaron que 17 meses de exposición a campos de 1,3, 13 ó 130 microT a 50 Hz no tuvo efectos en los niveles de melatonina.

En unas series de publicaciones, Yellon y col. [H13, H30, H31, H35, H42] estudiaron los efectos de campos de 10 y 100 microT sobre los niveles de melatonina en el hámster Djungarian. En algunos experimentos se observaron disminuciones nocturnas del 20-50%; pero en la mayoría no se observó efecto alguno, y en un experimento se observó un incremento. Niehaus y col. [H34], trabajando con los mismos hamsters, hallaron que ni campos sinusoidales ni pulsados afectaban a los niveles nocturnos de melatonina en estos animales. En 1999, Wilson y col. [H46] informaron que algunos regímenes de exposición causaba descensos en la melatonina nocturna a 100 microT, pero no encontraron efectos a 50 microT.

El estudio más reciente, a cargo de Yellon y col. [ H42] concluye que:
"la evidencia reciente en hamsters siberianos sugiere que los efectos de la exposición al campo magnético en el ritmo de la melatonina... no puede distinguirse de la variación normal que se observa entre grupos de control."

En dos estudios con ovejas, Lee y col. [H9, H16] observaron que campos de 4 microT más 6 kV/m no tenían efectos sobre los niveles nocturnos de melatonina.

Melatonina y actividad anticancerígena: En los años 70 y 80 hubo cierto interés en usar la melatonina como un agente anticancerígeno, pero las pruebas clínicas de melatonina siguen mostrando que, en general, no es efectiva. Existen informes de que los niveles de melatonina son más bajos en algunos pacientes con cáncer, en especial aquéllos con cáncer de mama, pero no hay evidencias de una relación causal.

Hay ciertos indicios de que la melatonina puede inhibir la inducción del cáncer de mama provocada por carcinógenos químicos; y que la inhibición de la producción de melatonina puede incrementar la inducción del cáncer de mama por carcinógenos químicos. Sin embargo, varios estudios no han podido encontrar uno o ambos de estos efectos, y por lo menos un grupo ha encontrado que la melatonina aumentaba la inducción del cáncer de mama provocada por agentes químicos. También hay evidencia de que la melatonina puede retrasar el crecimiento de tumores inmunogénicos transplantados, y que la inhibición de la producción de melatonina puede aumentar el crecimiento de tales tumores. Sin embargo, también hay informes de estimulación del crecimiento de estos tumores por la melatonina. No existen informes de que la melatonina afecte al desarrollo de tumores espontáneos o de que afecte la inducción o progresión de la leucemia.

En cultivos celulares existen indicios de que la melatonina puede inhibir el crecimiento celular en algunas líneas celulares de cáncer de mama [H7, H62], pero la melatonina no parece tener un efecto inhibidor general sobre células tumorales [H41]. También existe evidencia de que la melatonina es un eficaz captador de radicales libres y de que puede proteger a las células de los efectos genotóxicos de la radiación ionizante y de carcinógenos químicos [H27].

En resumen, ninguno de los componentes de la hipótesis de la melatonina, es decir, que los campos de frecuencia industrial puedan reducir la melatonina, o que la reducción de la melatonina cause un incremento de cáncer, tienen un soporte experimental sólido. En seres humanos, no hay evidencias para apoyar ninguna de los componentes de la hipótesis. Lo que la evidencia sugiere es que cualquier efecto se limitaría al cáncer de mama, y posiblemente en otros cánceres hormonodependientes, como el cáncer de próstata.


18) ¿Muestran los campos de frecuencia industrial algún efecto biológico reproducible en estudios de laboratorio?

A pesar de que los estudios de laboratorios no sugieren una relación entre campos electromagnéticos y cáncer, numerosos estudios han mostrado que estos campos sí tienen "bioefectos", particularmente a altas intensidades [A7, K1, M4, M6]. Campos de frecuencia industrial lo suficientemente intensos como para inducir corrientes eléctricas superiores a las que se dan de forma natural (por encima de 500 microT, ver Q8) han mostrado efectos reproducibles, incluyendo efectos en humanos [M4, M6].


18A) ¿Muestran los campos de frecuencia industrial efectos biológicos reproducibles a las intensidades que se encuentran en viviendas y lugares de trabajo?

Si un efecto biológico reproducible se define como uno que haya sido publicado en la literatura científica por más de un laboratorio, sin que aparezca ning´n otro dato contradictorio en ningún otro sitio; entonces puede que no haya efectos reproducibles por debajo de 50 microT [A7, A12], A15]. Aunque hay informes de efectos con campos tan bajos como 0,5 microT, ninguno de ellos ha sido confirmado.

La falta de confirmación de los estudios "positivos" de laboratorio puede deberse a muchos factores:

  • Algunos informes sobre efectos biológicos de campos de frecuencia industrial nunca han sido publicados en la literatura científica, y no pueden ser científicamente evaluados ni replicados.
  • Nunca se han llevado a cabo intentos de replicar algunos de los informes publicados sobre los efectos biológicos; y un informe positivo aislado es imposible de evaluar.
  • Cuando se han llevado a cabo intentos de replicar muchos de los estudios publicados, estas réplicas a menudo no consiguieron encontrar el efecto [A15, H1, H4, H10, H13, H14, H15, H22, H44, H50, H55, H56, H57, H58, H60, K9].
  • Los investigadores en este campo utilizan una gran variedad de sistemas biológicos, objetivos y condiciones de exposición, lo que hace extremadamente difícil comparar y evaluar los estudios.
  • La variabilidad en los sistemas de exposición, más la falta de datos adecuados sobre la exposición [F19], hace que muchos informes sean imposibles de replicar.
  • La posibilidad de que alguno de los informes positivos fueran inventados debe ser contemplada [L34, L35, L39].

18B) ¿Existen mecanismos conocidos por los cuales los campos de frecuencia industrial, de las intensidades que se encuentran en viviendas y lugares de trabajo, podrían causar efectos biológicos?

Los mecanismos biológicos conocidos, a través de los cuales campos magnéticos de frecuencia industrial intensos (por encima de 500 microT) causan efectos biológicos, no son relevantes para campos por debajo de, aproximadamente, 50 microT. Los efectos de campos intensos tienen que ver con las corrientes eléctricas inducidas, y las corrientes inducidas en el organismo por campos menores de 50 microT son cualitativamente similares, pero mucho más débiles que las que se dan en el cuerpo de forma natural [A7, A12, A14, F3, F23, F34] (y ver Q8).

Si los campos de frecuencia industrial por debajo de 5 microT tuvieran realmente efectos biológicos, los mecanismos deberían buscarse, en palabras de Adair [F3, F12]: "fuera del campo de la física convencional".


18C) ¿Se han propuesto nuevos mecanismos que podrían explicar cómo los campos de frecuencia industrial podrían causar efectos biológicos?

Las consideraciones tratadas en la pregunta Q18B muestran que las interacciones de los campos sinusoidales de frecuencia industrial con el cuerpo humano son muy débiles a los niveles ambientales típicos. Numerosos investigadores han especulado acerca de cómo los campos de frecuencia industrial podrían superar los problemas de la relación señal-ruido a través mecanismos de resonancia o de amplificación de señales [F4, F17, H26].

Corrientes inducidas: Los campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial pueden inducir corrientes eléctricas, y estas corrientes pueden producir efectos biológicos si son lo suficientemente fuertes [F23, M6, M8]. Sin embargo, las corrientes inducidas en el organismo por campos por debajo de 1 kV/m ó 50 microT son más débiles que los que existen de forma natural en el organismo [F3, F17, F23, M6, M8]. Por lo tanto, si los campos sinusoidales de frecuencia industrial de la magnitud que se encuentra en ambientes residenciales tienen efectos biológicos, es poco probable que sean debidos a las corrientes eléctricas inducidas.

Material biológico magnético: Se han encontrado pequeñas partículas magnéticas (magnetita Fe3O4) en bacterias que se orientan en el campo magnético de la Tierra; estas partículas pueden también existir en peces, abejas y aves [F4]. La presencia de magnetita en las células de los mamíferos está todavía sin demostrar. Kirschvink [F4] ha sugerido que los campos magnéticos de frecuencia industrial podrían causar efectos biológicos al actuar directamente sobre estas partículas. Sin embargo, los cálculos muestran que eso requeriría campos de 50-60 Hz de 2-5 microT o superiores [F4, F12, F23, H11].

Reacciones con radicales libres: Los campos magnéticos estáticos (DC) pueden afectar al ritmo de las reacciones químicas donde intervengan pares de radicales libres [F18, F37]. Como los radicales libres implicados tienen un tiempo de vida media en el rango de microsegundos y los campos de frecuencia industrial tienen ciclos en el rango de milisegundos, un campo de frecuencia industrial actúa como un campo estático en la escala de tiempo en la que estas reacciones tienen lugar. Los efectos de los campos de frecuencia industrial se sumarían a los del campo magnético terrestre (30-70 microT), por lo que no es de esperar efectos biológicos por debajo de 50 microT [F18, F23, F33]. Además, si se supone que los efectos biológicos provocados por estas reacciones con radicales libres estuvieran implicados en la carcinogénesis, los estudios relevantes serían los que utilizan campos estáticos; y los estudios sobre actividad genotóxica y epigenética de los campos estáticos han sido negativos en su inmensa mayoría (ver Preguntas más frecuentes sobre campos eléctricos y magnéticos estáticos y salud humana).

Eichwald y Walleczek [F32] han desarrollado un argumento teórico que sugiere que los efectos bioquímicos mediados por el mecanismo de pares de radicales podría explicar los efectos de campos de frecuencia industrial de 1.000 microT o superiores; y Eveson y col. [F37] han mostrado evidencias experimentales de que campos magnéticos de hasta 1.000 microT pueden tener efectos en las reacciones de radicales libres. Adair [F33], por el contrario, ha presentado argumentos teóricos de que los efectos debidos a mecanismos de pares de radicales son bastante improbables a niveles de 5 microT o inferiores.

Teorías de resonancia: Algunas de las restricciones biofísicas podrían ser superadas si hubiera mecanismos de resonancia que hicieran a las células (u organismos) especialmente sensibles a los campos de frecuencia industrial. Se han propuesto diversos mecanismos de resonancia, el más reciente por Lednev y por Blanchard y Blackman [H26]. Hasta ahora, ninguna de estas teorías ha superado la crítica científica [F3, F5, F23], y muchas de las evidencias experimentales que dieron lugar a estas teorías no pueden ser replicadas de forma independiente [H1, H4, H10, H17]. Existen también severas incompatibilidades entre las características biofísicas conocidas de las células y las condiciones requeridas por dichas resonancias [A7, F3, F5, F23, F26, H26]. Hay que señalar que las teorías de resonancia predecirían efectos biológicos distintos en América del Norte (60 Hz) que en Europa (50 Hz).


18D) ¿Podría la presencia de transitorios o armónicos de mayor orden en los campos de frecuencia industrial proporcionar un mecanismo biofísico para explicar los efectos biológicos?

Las barreras biofísicas para efectos biológicos, comentadas en Q18B y Q18C, presuponen que los campos sinusoidales de 50-60 Hz son los únicos campos electromagnéticos variables en el tiempo que se dan en el transporte, distribución y uso de la energía eléctrica. Si esta suposición no fuera cierta, y existiesen transitorios y/o armónicos de mayor frecuencia intensos, entonces sería posible inducir corrientes eléctricas más fuertes que las que se dan el cuerpo de forma natural, a niveles de campo presentes en ambientes residenciales y laborales. Corrientes tan intensas podrían proporcionar una vía para los efectos biológicos.

Un estudio del año 2000 sobre transitorios en casas estadounidenses [F35] halló que se dan estos transitorios, pero no estudió si son suficientemente intensos o frecuentes como para causar efectos biológicos.


19) ¿Qué se puede decir de los "nuevos estudios" epidemiológicos que muestran una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer?

Aparecen nuevos estudios, especialmente estudios epidemiológicos, frecuentemente. Cuando estos estudios muestran efectos "positivos" generan un considerable interés en los medios de comunicación. Cuando fracasan en mostrar efectos positivos son, generalmente, ignorados. Esta sección cubrirá los estudios más recientes (desde 1995 hasta hoy) en detalle.


19A) ¿Qué se puede decir de los estudios epidemiológicos europeos (escandinavos) que muestran una relación entre líneas eléctricas y cáncer?

En 1993-94 se publicaron cinco nuevos estudios residenciales en Europa [C16, C17, C18, C19, C21]. El estudio sueco sobre niños [C19] mostró los riesgos relativos más altos y obtuvo la mayor atención. En contraste con los estudios previos en Estados Unidos, que estimaron la exposición procedente de líneas tanto de transporte como de distribución, estos nuevos estudios se restringieron a líneas y subestaciones de alta tensión. La exposición se estimó con medidas puntuales [C19, C21], cálculos retrospectivos [C16, C17, C19, C21] y distancia a las líneas eléctricas [C18, C19, C21].

Los autores de los tres estudios escandinavos sobre cáncer en niños [C16, C17, C19] han efectuado un análisis combinado de sus datos [B4]. Este análisis está basado en los campos históricos calculados retrospectivamente, que fue la única medida común de exposición en los tres estudios. Los rangos de riesgos relativos (RR) de este meta-análisis se muestran a continuación en comparación con los estudios anteriores y posteriores.

Tipo de cáncer
infantil
Rango de RRs
en los estudios
previos
Rango de RRs
en los estudios
escandinavos
Rango de RRs
en los estudios
posteriores
Leucemia 0,9-2,2 1,0-3,9 0,7-2,0
Linfoma ninguno 0,3-3,7 1,2-2,5
Tumores cerebrales 1,7-3,5 0,7-3,2 0,6-1,4
Tasa global de cáncer 1,3-1,9 0,9-2,1 0,9-1,3

Dos estudios de 1996 sobre tumores cerebrales infantiles y residir cerca de líneas eléctricas no mostraron evidencia de una asociación ni con campos medidos [C29] ni con el código de cables [C28, C29]. Un estudio europeo de 1997 [C33] sobre leucemia infantil, linfoma, tumores cerebrales y tasa global de cáncer no muestra evidencia alguna de asociación ni con la distancia a líneas eléctricas ni con los campos calculados. En 1997 un segundo estudio europeo [C34] encontró un aumento no significativo de leucemia en niños cuyos dormitorios tenían un promedio de campo magnético superior a 0,2 microT. Un tercer estudio de 1997 [C35], que se trata con más detalle en Q19H, no encontró asociación entre leucemia infantil con campos medidos ni códigos de cable. Un estudio de 1999 [C44], que se trata con más detalle en Q19J, no halló una asociación entre leucemia infantil con campos medidos ni con código de cables.

Un estudio alemán de 2001 [C59] no ha hallado una asociación significativa entre campos magnéticos promediados durante 24 horas y leucemia infantil; pero cuando se combinan estos datos con los de estudios alemanes anteriores [C34], se observa una asociación estadísticamente significativa para campos magnéticos promediados durante 24 horas de 0,4 microT y superiores.

Ver también el análisis de los estudios sobre leucemia infantil en Q13B.

Los estudios escandinavos en adultos que viven cerca de líneas de alta tensión no muestran incrementos en la tasa global de cáncer, leucemia o tumores cerebrales [C18, C21, C31]. Tan sólo el estudio de 1997 en Taiwan [C32] muestra algún indicio de asociación entre cáncer en adultos y residir cerca de líneas de transporte de energía eléctrica.


19B) ¿Qué se puede decir de los nuevos estudios que muestran una relación entre la exposición laboral a campos de frecuencia industrial y cáncer?

Desde 1994 se han publicado, por lo menos, veinte estudios sobre cáncer y exposición laboral a campos de frecuencia industrial. Estos estudios tratan:
- leucemia [D21, D24, D25, D26, D26a, D28, D29, D31, D40]
- tumores cerebrales [D21, D24, D25, D26, D27, D28, D31, D35, D42]
- cáncer de mama masculino y fenenino [D22, D23, D31, D33, D34, D41]
- linfomas [D25, D26, D26a, D31, D39]
- cáncer de pulmón [D25, D26, D26a, D30, D31]
- otros tipos de cáncer [D24, D25, D26, D31].
- tasa global de cáncer [D21, D25, D26, D26a, D31]

Al contrario que en estudios anteriores, que se basaban en el nombre del puesto de trabajo tal y como aparecía en el certificado de defunción, muchos de los estudios recientes utilizan una descripción de cada puesto de trabajo aportada por los propios trabajadores. Ninguno de los estudios realizados hasta la fecha ha llevado a cabo dosimetrías de los trabajadores incluidos en el estudio. Incluso si estas dosimetrías estuvieran disponibles, no hay consenso sobre la manera apropiada de medir la exposición; se ha argumentado a favor del campo medio ponderado en el tiempo, el valor de pico del campo, el ritmo de variación de los campos e incluso los transitorios [F35].

De los diez estudios sobre leucemia publicados en 1995 o posteriormente, uno [D28] mostró cierta evidencia de un incremento estadísticamente significativo en al menos un grupo "expuesto a campos magnéticos de frecuencia industrial". Otros dos estudios [D25, D40] informaba de un aumento significativo del riesgo con la exposición a campo eléctrico, pero no con el magnético; los otros estudios recientes sobre exposición laboral a campos eléctricos contradicen este dato [D26, D29]. Para el conjunto de todos los estudios, la mediana del riesgo relativo fue de 1,2; pero valores tan altos como 1,8 y tan bajos como 1,0 (sin efecto) son compatibles con los datos.

De los cinco estudios sobre linfomas publicados en 1995 o posteriormente, ninguno mostró evidencia de un incremento estadísticamente significativo en ningún grupo expuesto, pero un estudio [D39] encontró un incremento en trabajadores expuestos a campos eléctricos de frecuencia industrial. Para el conjunto de todos los estudios, la mediana del riesgo relativo fue 1,2; pero valores tan altos como 1,5 y tan bajos como 1,0 (sin efecto) son compatibles con los datos.

De los diez estudios sobre tumores cerebrales publicados en 1995 o posteriormente, uno [D21] mostró un incremento estadísticamente significativo en al menos un grupo expuesto a campos magnéticos; y otro [D26] mostró un incremento con la exposición a campos eléctricos. Para el conjunto de todos los estudios la mediana del riesgo relativo fue 1,15; pero valores tan altos como 1,5 y tan bajos como 1,0 (no efecto) son compatibles con los datos. Ver también la revisión de 2001 de Kheifets y col. [B19].

De los cinco estudios sobre la tasa global de cáncer publicados en 1995 o posteiormente, sólo uno [D21] presentó un incremento en al menos un grupo expuesto. Para el conjunto de todos los estudios el valor de la mediana del riesgo relativo fue 1,05; pero valores tan altos como 1,1 y tan bajos como 0,95 (protección) son compatibles con los datos.

Los nuevos estudios sobre cáncer de pulmón (Q19D) y cáncer de mama (Q19C) se tratan por separado.

En 1999 Kheifets y col. [B17] publicaron un re-análisis combinado de tres estudios previos [D10, D12, D21] sobre exposición laboral. El análisis combinado (ver figura siguiente) muestra una débil asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y tanto tumores cerebrales como leucemia. Sin embargo, aun en los grupos más expuestos las asociaciones no son fuertes o estadísticamente significativas.

Leucemia y Tumores Cerebrales en Trabajadores del Sector Eléctrico

Leukemia and brain cancer in electric utility workers
Tumores cerebrales y leucemia en relación con la exposición acumulada a campos de frecuencia industrial en el sector eléctrico; basado en un análisis combinado [B17] de tres estudios diferentes [D10, D12, D21]. El estudio de Thériault y col. [D12] incluía dos grupos distintos de trabajadores en Ontario y Québec. Los datos se muestran como riesgo relativo con un intervalo de confianza del 95%. Adaptado de Kheifets y col. [B17].

19C) ¿Qué se puede decir sobre los estudios que muestran una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer de mama?

Hay algunos estudios de laboratorio [G16, G26, G50] que sugieren que los campos de frecuencia industrial podrían ser promotores del cáncer de mama inducido químicamente (Q16B), y se ha propuesto un mecanismo biológico que podría explicar dicha conexión (Q17C).

Mc Dowall y col. [C4] no encontraron un exceso de cáncer de mama en mujeres adultas (y ningún caso de cáncer de mama en hombres) que vivían cerca de líneas de transporte o subestaciones; y Li y col. [C32] no hallaron un exceso de cáncer de mama entre mujeres adultas que residían cerca de líneas de transporte. Más recientemente, Feychting y col. [C38] no encontraron un incremento significativo de cáncer de mama en hombres o mujeres adultos que residen cerca de líneas eléctricas de transporte; y Coogan y col. [C41] no hallaron un exceso de cáncer de mama en mujeres con exposición laboral y/o residencial a campos de frecuencia industrial.

Cinco estudios [C23, C39, C41, C55, C56] no hallaron un exceso de cáncer de mama en mujeres que usaban mantas eléctricas. Una serie de estudios han informado una mayor incidencia de cáncer de mama en trabajadores eléctricos varones [D4, D5, D6, D20]; pero otros estudios no han encontrado tal exceso [D7, D11, D12, D14, D18, D33].

En 1994, Loomis y col. [D15] informaron que mujeres con trabajos presuntamente expuestos a campos de frecuencia industrial presentaban una elevada tasa de cáncer de mama. Los trabajos que mostraban un exceso de incidencia de cáncer de mama eran "típicamente masculinos". Se sabe que la mortalidad por cáncer de mama es mayor, en general, entre mujeres con puestos de trabajo profesionales y técnicos; esto es así porque las mujeres en trabajan en puestos típicamente masculinos tienden a tener un historial reproductivo (por ejemplo, ningún embarazo, embarazos tardíos, ausencia de lactancia materna) que aumenta su riesgo de cáncer de mama. Cantor y col. [D22], analizando la misma base de datos, no encontraron pruebas de una mayor incidencia de cáncer de mama en trabajos con posible exposición a campos de frecuencia industrial o radiofrecuencias.

Un estudio de 1996 sobre este tema [D23] fue precedido por una nota de prensa un tanto confusa, cuyo título era "La exposición laboral a campos magnéticos incrementa el riesgo de cáncer de mama". El estudio, en sí mismo, no refleja el título de la nota de prensa. El estudio se basa en información de un registro de cáncer de mama, y la exposición se estima en base al "puesto de trabajo más representativo". Los trabajos se agruparon en categorías, según "su potencial exposición a campos magnéticos de 60 Hz", y no se realizaron medidas reales de niveles o duración de la exposición. Menos del 1% de las mujeres tenían trabajos con exposición potencial alta. El riesgo relativo para el grupo con exposición potencial alta era mayor de lo esperado, pero el aumento no era estadísticamente significativo. Para exposición potencial baja y media, los riesgos relativos no eran mayores de lo esperado.

En 1998, Johansen y col. [D31], Coogan y col. [C41] y Petralia y col. [D34] informaron de que la exposición laboral a campos de frecuencia industrial no estaba asociada con un exceso de cáncer de mama en mujeres. En el 2000, Feychting y col. [C52] informaron de que ni la exposición laboral, ni la residencial, ni una combinación de la exposición laboral y residencial a campos de frecuencia industrial estaban asociadas con un incremento del riesgo de cáncer de mama en mujeres.

Esta área de investigación ha sido revisada en detalle en 1999 por Kheifets y Matkin [B15], Brainard y col. [B16], y en 2001 por Erren [B21]. Las tres revisiones concluyen que nunca se han demostrado riesgos para la salud humana, pero que los datos eran insuficientes para demostrar que no puede existir un pequeño efecto.


19D) ¿Qué se puede decir sobre los nuevos estudios que muestran una relación entre campos eléctricos pulsados y cáncer de pulmón?

En 1994, Armstrong y col. [D16] informaron que trabajadores del sector eléctrico expuestos a campos electromagnéticos pulsados de corta duracián (PEMF) mostraban un incremento de cáncer de pulmón. La asociación entre PEMF y cáncer de pulmón era moderadamente fuerte y había evidencia de una relación dosis-respuesta. Los trabajadores con exposiciones más altas a PEMF tenían un riesgo de cáncer de pulmón más alto que los expuestos a niveles menores; pero, sin embargo, tenían una tasa de cáncer de pulmón menor que el público en general. No se encontró ninguna relación entre exposición a PEMF y cualquier otro tipo de cáncer.

Estudios anteriores sobre campos de frecuencia industrial y cáncer de pulmón no habían encontrado asociación alguna. En un resumen de estudios laborales anteriores a 1992, Hutchison [B2] informa de un riesgo relativo global de 0,8 (0,7-0,9), indicando que los trabajadores expuestos a campos de frecuencia industrial tienen menos cáncer de pulmón de lo que podría esperar. De forma similar, Thériault y col. [D12] presentaron un riesgo relativo de 1,0 (0,7-1,5) de cáncer de pulmón en trabajadores eléctricos con la máxima exposición a campo magnético.

Un estudio de Savitz y col. de 1997 [D30] no encontró asociación alguna entre cáncer de pulmón y exposición a campos de frecuencia industrial o PEMF.

El aspecto más complicado del estudio de Armstrong [D16] es la definición de lo que se entiende por exposición a campos electromagnéticos pulsados de corta duración. La dosimetría para este estudio está basada en las lecturas de un dosímetro diseñado para responder a señales que tuvieran una componente del campo eléctrico mayor de 200 V/m a 2-20 MHz. Pero esto no es a lo que el medidor responde realmente [D17]. En el entorno de trabajo industrial, este dosímetro es enormemente sensible a transmisiones de radio próximas a 150 MHz, una banda que se utiliza mucho actualmente (pero sólo en los años 90) para comunicaciones con radios portátiles [D17]. Por lo tanto, las categorías laborales en las que el informe de Armstrong [D16] encontró niveles excesivos de cáncer de pulmón son realmente aquéllas que implican el uso de radios portátiles; y la inmensa mayoría de los casos de cáncer de pulmón aparecieron antes de que se generalizara el uso de estas radios.


19E) ¿Qué se puede decir de los nuevos estudios que relacionan el uso de electrodomésticos con el cáncer?

Los campos cercanos a electrodomésticos con motores eléctricos de corriente alterna (AC) pueden superar los 100 microT y 200 V/m. Si estos electrodomésticos se utilizan muy cerca del cuerpo, como por ejemplo maquinillas de afeitar eléctricas y secadores de pelo, pueden darse exposiciones muy altas en partes concretas del cuerpo. Se han realizado estudios epidemiológicos sobre la relación existente entre uso de electrodomésticos y cáncer [C6, C8, C11, C12, C22, C23, C28, C29, C30, C37, C51, C55, C56]. Estos estudios han mostrado una relación muy poco consistente entre el uso de electrodomésticos y cáncer, aunque uno de estos estudios [C22] ha mostrado una disminución de leucemias entre los adultos usuarios de electrodomésticos personales.

Un extenso estudio reciente en este área es el de Hatch y col. [C37], llevado a cabo en paralelo con el de Linet y col. [C35] sobre líneas eléctricas analizado en Q19H. Como otros estudios, éste no muestra asociaciones consistentes entre leucemia infantil y uso de electrodomésticos.


19F) ¿Han decidido Suecia y/o Dinamarca establecer una legislación sobre los niveles de campos de las líneas eléctricas?

Se dice frecuentemente que Suecia o Dinamarca han decidido establecer una legislación sobre los niveles de campo magnético generados por las líneas de transporte de energía eléctrica, o que han decidido trasladar líneas lejos de los colegios. Sin embargo, declaraciones oficiales en ambos países a lo largo de los años [L9, L12, L19, L27] muestran que ni están legislando respecto a los campos de las líneas ni trasladando líneas lejos de las escuelas.

En 1996 el gobierno Sueco anunció un "principio de cautela" [L27]:
- "Las autoridades nacionales [Suecas] recomiendan un principio de cautela basado principalmente en riesgos de cáncer que no se pueden descartar..."
- "Las investigaciones presentadas hasta el momento no proporcionan una base ni justifican el establecimiento de ningún valor límite u otras restricciones obligatorias sobre los campos eléctricos y magnéticos de baja frecuencia..."
- " Las autoridades nacionales se unen en recomendar los siguientes principios de cautela: Si se pueden adoptar medidas que reduzcan la exposición, con un gasto razonable y con consecuencias razonables en todos los demás aspectos, se debería hacer un esfuerzo para reducir los campos que estén muy por encima de lo que puede considerarse como normal en el ambiente en cuestión. En lo que concierne a nuevas instalaciones eléctricas, los esfuerzos deben hacerse en el momento de planificación, para diseñarlas y situarlas de forma que se limite la exposición...".

La declaración sueca incluye algunos ejemplos en los que se ha intentado medir el coste de la mitigación. Asumiendo una incidencia de leucemia infantil de 1 caso por 25.000 y año, y un riesgo relativo de 2,7; el coste de cada caso evitado varía entre 200.000 y 50.000.000 dólares estadounidenses. Para poner esto en perspectiva, el documento hace notar que se considera razonable gastar hasta 1.000.000 dólares para evitar una muerte debida a exposición a radiación ionizante.


19G) ¿Qué se puede decir del estudio que muestra que es la interacción, entre campos de frecuencia industrial y el campo estático de la Tierra lo que produce el cáncer?

Los problemas biofísicos (Q18B) que existen para explicar cómo los campos de frecuencia industrial en el medio ambiente pueden causar efectos biológicos podrían acabarse si se pudiese identificar un mecanismo biológico para amplificar los campos. Se han propuesto algunos modelos de tal mecanismo (Q18C), la mayoría de los cuales se basan en algún tipo de resonancia entre el campo de frecuencia industrial y el campo geomagnético estático de la Tierra.

En 1995 Bowman y col. [C27] desarrollaron la hipótesis de que el riesgo de leucemia infantil podría estar relacionado con ciertas combinaciones específicas de campos estáticos (geomagnéticos) y de frecuencia industrial. Los datos de leucemia infantil de Los Angeles se analizaron en base a estas combinaciones. No se encontró ninguna correlación entre cáncer y campos estáticos o de frecuencia industrial medidos; pero los autores afirman que existe una tendencia positiva para los datos de campos de frecuencia industrial y campo estático combinados. Un aspecto no tratado por los autores es que todas las teorías de resonancia requieren una orientación específica entre el campo de frecuencia industrial y el estático. Por lo tanto, lo importante no debería ser el campo estático total, sino sólo la componente del campo estático con la orientación adecuada del campo de frecuencia industrial.


19H) ¿ Qué se puede decir del estudio de 1997 del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos que no muestra ninguna asociación entre líneas eléctricas y leucemia infantil?

Un estudio caso-control sobre líneas eléctricas y leucemia infantil, realizado por el Instituto Nacional del Cancer de Estados Unidos, fue publicado en julio de 1997 [C35]. Este era el mayor estudio realizado hasta la fecha (el estudio de 1999 de McBride y col. [C44] que se discute en Q19J, es incluso más amplio), y no encuentra ninguna asociación entre campos medidos y leucemia infantil, ni entre códigos de cables y leucemia infantil.

  • Para una media ponderada en el tiempo superior a 0,2 microT en los dormitorios, el estudio encuentra un riesgo relativo de 1,2 (0,9-1,8), con una tendencia estadísticamente no significativa.
  • Para una "configuración muy alta intensidad" de código de cables (según lo definen Wertheimer y Leeper [C1]) el estudio encuentra un riesgo relativo de 0,9 (0,5-1,6).

El estudio era especialmente importante por la conclusión de un informe de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (Q27E) de 1996 que decía que la única evidencia epidemiológica para asociar líneas eléctricas y cáncer era la asociación entre categorías altas de códigos de cable y leucemia. El informe de la Academia Nacional de las Ciencias daba un riesgo relativo de 1,5 (1,2-1,8) para esta asociación, basándose en los cuatro estudios previos. Para esta misma definición de exposición, este estudio del Instituto Nacional del Cáncer encuentra un riesgo relativo de 1,0 (0,7-1,3).

Del resumen de los autores [C35]

 

Estudios previos encontraron asociaciones entre leucemia infantil y medidas sustitutorias de exposición a campos magnéticos (el esquema de clasificación de las líneas eléctricas conocido como código de cables), pero no entre leucemia infantil y medidas de campo magnético residencial de 60 Hz...

Se incluyeron 638 niños con leucemia linfoblástica aguda (LLA)... y 620 controles en el estudio de exposición residencial a campos magnéticos generados por líneas eléctricas cercanas. En los domicilios actuales y en los anteriores... medimos campos magnéticos durante 24 horas en el dormitorio de cada niño... Un algoritmo informático asignó el código de cable al domicilio principal de cada caso... y al domicilio donde la familia hubiera vivido durante el embarazo de la madre con el caso...

El riesgo de leucemia linfoblástica aguda infantil no estaba relacionado con la media ponderada en el tiempo de los campos magnéticos residenciales... La razón de proporciones (OR) [parámetro similar al riesgo relativo] para leucemia linfoblástica aguda fue de 1,24 (intervalo de confianza al 95%, 0,86-1,79) para exposiciones de 0,2 microT (2 mG) o superiores... El riesgo de leucemia linfoblástica aguda no era mayor entre los niños cuyo domicilio estaba incluido en la categoría de código de cables más elevada [OR de 0,88 (0,48-1,63)]...

Nuestros resultados no proporcionan evidencia de que residir en casas caracterizadas por un campo magnético medido alto o por la categoría de código de cables más alta, incremente el riesgo de leucemia linfoblástica aguda infantil.

Del editorial de la misma revista [C36]

 

En los últimos años, varias comisiones y grupos de expertos han concluido que no hay una evidencia convincente de que las líneas eléctricas de alta tensión representen un peligro para la salud o produzcan cáncer. Y el peso de los mejores estudios epidemiológicos, incluyendo el reciente de Linet y col.., apoya esta conclusión. Es triste que tantos cientos de millones de dólares se hayan ido a estudios que nunca tuvieron grandes posibilidades de encontrar una forma de prevenir la tragedia del cáncer infantil. Los muchos estudios inconcluyentes e inconsistentes han generado preocupación y miedo, y no han aportado tranquilidad a nadie. Los 18 años de investigaciones han provocado una considerable paranoia, pero poco conocimiento y ninguna prevención. Es el momento de dejar de malgastar nuestros recursos, deberíamos redirigirlos a investigaciones que sean capaces de descubrir las verdaderas causas de la leucemia que amenaza las vidas de nuestros hijos.

Ver también el análisis de los estudios sobre leucemia infantil en Q13B y el estudio canadiense de 1999 que se discute en la siguiente pregunta.


19J) ¿Qué se puede decir de los estudios canadienses de 1999 sobre líneas eléctricas y leucemia infantil?

Dos estudios canadienses independientes sobre exposición a líneas eléctricas y leucemia infantil se han publicado en 1999. McBride y col. [C44], el más amplio de los dos estudios, no encuentra ninguna asociación entre cualquier medida de la exposición y la incidencia de leucemia infantil. Green y col. [C45, C46], un estudio más reducido, encontró una asociación entre incidencia de leucemia infantil y alguna medida de la exposición.

McBride y col. [C44] es el estudio más amplio realizado hasta la fecha (399 casos y 399 controles emparejados), y no encuentra evidencia de ninguna asociación entre líneas eléctricas y leucemia infantil. El estudio es notable por su tamaño y por el amplio rango de parámetros de medida de la exposición probadas. Junto con el estudio del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos de 1997 [C35], tratado en la anterior pregunta, este nuevo estudio en esencia elimina todas la bases de la sugerencia de una asociación causal entre exposición a campos generados por las líneas eléctricas y la incidencia de leucemia infantil.

Los hallazgos del estudio de McBride y col. [C44] son:

  • Los campos medidos con monitores personales (promedios de 48 horas) no estaban asociados con leucemia infantil, con:
    • Un riesgo relativo de 0,6 (0,3-1,2) para aquellos con la exposición más elevada a campos magnéticos (superior a 0,27 microT).
    • Un riesgo relativo de 0,8 (0,5-1,5) para aquellos con la exposición más elevada a campos eléctricos (superior a 25 V/m).
  • Los campos actuales medidos en las viviendas no estaban asociados con leucemia infantil, con:
    • Un riesgo relativo de 0,7 (0,4-1,3) para aquellos con la exposición más elevada a campos magnéticos (superior a 0,27 microT).
  • Las reconstrucciones históricas del campo magnético no estaban asociadas con leucemia infantil, con:
    • Un riesgo relativo de 0,6 (0,3-1,1) para aquellos con la exposición más elevada 2 años antes del diagnóstico (superior a 0,27 microT).
    • Un riesgo relativo de 1,0 (0,6-1,9) para aquellos con la exposición media durante toda la vida más alta (superior a 0,27 microT).
  • Los códigos de cables no están asociados con leucemia infantil, con:
    • Un riesgo relativo de 1,2 (0,6-2,3) para aquellos que residían en el momento del diagnóstico en una vivienda con una "configuración de muy alta intensidad" (según lo definen Wertheimer y Leeper [C1]).
    • Un riesgo relativo de 0,8 (0,4-1,6) para aquellos que residían 2 años antes del diagnóstico en una vivienda con una "configuración de muy alta intensidad" (según lo definen Wertheimer y Leeper [C1]).
    • Un riesgo relativo de 1,2 (0,7-1,9) para aquellos que residían en el momento del diagnóstico en una vivienda con una "configuración de alta intensidad" (según lo definen Kaune y Savitz [F6]).

Green y col. [C45, C46] es un estudio más reducido (201 casos y 406 controles emparejados), que incluye un subconjunto (88 casos y 133 controles) en el que se usaron monitores personales para evaluar la exposición. El estudio no encontró asociaciones significativas entre incidencia de leucemia infantil y código de cables, ni tampoco con campos eléctricos o magnéticos medidos en las viviendas. Los autores no hallan asociaciones significativas entre leucemia infantil y campos magnéticos medidos por los monitores personales y los campos magnéticos medidos en el exterior de la vivienda.

Los hallazgos específicos del estudio de Green y col. [C45, C46] son:

  • Los campos medidos con monitores personales (promedios de 48 horas) estaban asociados con leucemia infantil, con:
    • Un riesgo relativo de 2,4 (1,0-5,5) para aquellos con la exposición a campos magnéticos más elevada (superior a 0,14 microT).
    • Un riesgo relativo de 4,5 (1,3-16) para aquellos con la exposición más elevada a campos magnéticos (superior a 0,14 microT), cuando los datos eran "ajustados para el promedio de consumo eléctrico".
    • Un riesgo relativo de 0,3 (0,1-0,9) para aquellos con la exposición a campos eléctricos más elevada (superior a 12 V/m).
  • Los campos actuales medidos en las viviendas no estaban asociados con leucemia infantil, con:
    • Un riesgo relativo de 1,1 (0,3-4,1) para aquellos con los campos magnéticos en el dormitorio más elevados (superiores a 0,13 microT).
    • Un riesgo relativo de 1,5 (0,4-4,9) para aquellos con los campos magnéticos residenciales más elevados (superiores a 0,15 microT).
  • Los campos actuales medidos en el exterior de las viviendas estaban asociados con leucemia infantil, con:
    • Un riesgo relativo de 3,5 (1,1-10,5) para aquellos con los campos magnéticos medidos en el exterior más elevados (superiores a 0,15 microT).
  • Los códigos de cables no estaban asociados con leucemia infantil, con:
    • Un riesgo relativo de 0,8 (0,2-3,0) para aquellos que residían antes del diagnóstico en una vivienda con una "configuración de alta intensidad" (según lo definen Wertheimer y Leeper [C1]).
    • Un riesgo relativo de 0,9 (0,3-2,1) para aquellos que residían antes del diagnóstico en una vivienda con una "configuración de alta intensidad" (según lo definen Kaune y Savitz [F6]).

La asociación significativa entre leucemia infantil y campos medidos con monitores personales tal y como se muestra en Green y col. [C46] está en clara contradicción con la ausencia de asociación observada con la misma medida de la exposición en el más amplio estudio de McBride y col. [C44]. Para el mismo punto de corte en el cual Green y col. informaban de un riesgo relativo de 4,5 basándose en 29 casos expuestos, McBride y col. Informan de un riesgo relativo de 0,85 basándose en 71 casos expuestos.

El estudio es particularmente importante a la vista de la conclusión de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (Q27E) en su informe de 1996 de que la única evidencia de una relación entre líneas eléctricas y cáncer era la asociación entre códigos de cables altos y leucemia. El informe de la Academia Nacional de las Ciencias citaba un riesgo relativo de 1,5 (1,2-1,8) para esta asociación basándose en los 4 estudios disponibles en ese momento. Juntando los datos de la Academia Nacional de las Ciencias con los 3 estudios posteriores sobre códigos de cables [C35, C43, C44] resulta un riesgo relativo conjunto de 1,0 (0,9-1,2), con una gran heterogeneidad.

Debe tenerse en cuenta que algunos (como el "grupo de trabajo" del NIEHS [A11] discutido en Q27F) han reinterpretado el estudio de 1997 del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos [C35] como positivo, reanalizando los datos en base a poner el "punto de corte" en 0,3 microT para determinar quien estaba expuesto. Un análisis similar de los datos de Canadá dan un riesgo relativo de 0,7-1,1 (dependiendo de que técnica se use para medir el campo).


19K) ¿Qué se puede decir del estudio británico de 1999-2000 sobre líneas eléctricas y leucemia infantil?

El ejemplar del 4 de diciembre de 1999 de la revista Lancet incluía un informe de un amplio estudio sobre líneas eléctricas y cáncer infantil llevado a cabo en el Reino Unido [C49] y un resumen de otro estudio más pequeño sobre líneas eléctricas y leucemia infantil procedente de Nueva Zelanda [C48, C51]. Ambos estudios informan de que no hay una asociación significativa entre cáncer infantil y exposición a los campos generados por las líneas eléctricas. En noviembre de 2000, los investigadores publicaron una continuación del estudio en la cual incluían casos adicionales y todas las fuentes externas de campos de frecuencia industrial (es decir, subestaciones y líneas de distribución además de las líneas de transporte) [C58].

El estudio británico [C49, C58] es un estudio caso-control sobre 3.380 niños con cáncer y un número similar de controles. Los campos magnéticos de frecuencia industrial se midieron en los domicilios y escuelas y esto se usó para calcular la exposición media durante el año previo al diagnóstico.

Según los autores [C58]:

"Nuestros resultados no proporcionan evidencias de que la proximidad a instalaciones eléctricas de transporte y distribución o la exposición a los campos magnéticos generados por estas instalaciones esté asociado con un incremento del riesgo de desarrollar leucemia infantil o cualquier otro tipo de cáncer infantil."

El estudio británico [C58] proporciona los siguientes riesgos relativos para niños expuestos a campos promedio de 0,2 microT o superiores:

  • Leucemia total: 0,4 (0,1-1,9)
  • Tumores cerebrales: 0,5 (0,1-3,8)
  • Otros cánceres: 0,9 (0,3-3,0)
  • Tasa global de cáncer: 0,6 (0,2-1,6)

Algunos tipos específicos de cáncer no pudieron analizarse de forma fiable para exposiciones superiores porque no había un número suficiente de casos expuestos. Sin embargo, sí había suficientes casos de cáncer infantil en total como para calcular un riesgo relativo en niños expuestos a campos promedio superiores de 0,4 microT o superiores:

  • Tasa global de cáncer en niños expuestos a campos de 0,4 microT o superiores: 0,5 (0,2-1,6)

La segunda parte del estudio del Reino Unido [C58] muestra los siguientes riesgos relativos para niños que viven a menos de 50 metros de una línea eléctrica aérea:

  • Leucemia total: 0,8 (0,5-1,3)
  • Tumores cerebrales: 1,1 (0,6-2,1)
  • Tasa global de cáncer: 0,9 (0,6-1,3)

El estudio de Nueva Zelanda [C48, C51] era mucho más pequeño (121 casos y sus controles emparejados), sólo evaluaba leucemias y valoraba tanto exposición a campos eléctricos como magnéticos. Los riesgos relativos fueron:

  • Leucemia y campos magnéticos superiores a 0,2 microT: 3,3 (0,5-24,0)
  • Leucemia y campos eléctricos superiores a 14 V/m: 1,3 (0,2-7,0)

En un comentario que acompaña a la primera parte del estudio [C50], Repacholi y Ahlbom, del "EMF Project" de la Organización Mundial de la Salud, argumentan que el estudio británico no es el estudio "definitivo" porque no investiga los "transitorios", porque sólo encontró un número relativamente pequeño de niños expuestos a campos promedio superiores a 0,4 microT y porque el estudio "era poco probable que afectara los resultados de los meta-análisis previos y las revisiones que sugieren un débil nexo entre exposición a campos mágnéticos de frecuencia industrial y cáncer infantil".

Cuando estos nuevos resultados se añaden a los de todos los estudios previos, el resumen de riesgos relativos para leucemia infantil y exposición a campos de frecuencia industrial es de 1,2 si se incluye el estudio original de Wertheimer y Leeper, y de 1,1 si se excluye.


19L) ¿ Podría la exposición a campos eléctricos de frecuencia industrial, más que a campos magnéticos, estar relacionada con el cáncer?

Como el campo eléctrico tiene poca capacidad de penetración, está ampliamente aceptado que cualquier efecto biológico por exposición residencial a los campos generados por las líneas eléctricas tiene que ser debido a la componente magnética del campo, o a los campos eléctricos y corrientes que estos campos magnéticos inducen en el organismo. Por esta razón, la mayoría de los estudios epidemiológicos se han centrado en la exposición a campos magnéticos. Sin embargo, algunos han defendido [F27, L31] que es el campo eléctrico, más que el campo magnético, el que puede estar asociado de forma causal con la incidencia de cáncer.

La epidemiología residencial existente proporciona incluso menos respaldo para una asociación con campos eléctricos que con campos magnéticos [A14]. Primero, las viviendas situadas a lo largo de líneas de distribución de alta intensidad, donde se han observado mayores tasas de leucemia infantil en algunos estudios en Estados Unidos, no tienen niveles elevados de campo eléctrico [C6, C12, F7]. Segundo, excepto uno, todos los estudios epidemiológicos residenciales que han tenido en cuenta tanto el campo eléctrico como el magnético han hallado que la asociación (cuando hay alguna) es con el campo magnético, no con el eléctrico [C6, C12, C33, C44, C46, C48, C51].

La excepción es un estudio de 1996 a cargo de Coghill y col. [C42], quienes midieron los campos eléctricos y magnéticos en los dormitorios de 56 chicos que habían desarrollado leucemia e igual número de controles sanos. Los investigadores informaron que la media de 24 horas del campo eléctrico en los dormitorios de los niños leucémicos era 14±13 V/m, comparado con los 7±13 V/m de los controles. La validez del estudio de Coghill y col. [C42] puede ser cuestionada por diferentes motivos. Primero, el estudio no tenía un diseño ciego, así que los que hacían las medidas sabían si las casas eran de casos o de controles. Segundo, el estudio reclutó sus sujetos a través de requerimientos en los medios de comunicación, y debido a la gran atención que prestaron los medios de comunicación a los posibles riesgos de los campos de las líneas eléctricas, es bastante posible que los padres de los niños con cáncer que residían cerca de líneas de alta tensión fueran más proclives a participar de forma voluntaria en el estudio. Finalmente, la inmensa desviación estándar en los campos eléctricos medidos es una indicación de la extrema variabilidad de la exposición.

Los estudios más recientes sobre exposición residencial a campos eléctricos y leucemia infantil [C44, C46] hallaron exposiciones promedio a campos eléctricos tan altos como 25-65 V/m, pero no encontró un exceso del riesgo de leucemia ni una tendencia de que se incremente el riesgo de leucemia al aumentar la intensidad del campo eléctrico.

La epidemiología laboral disponible en general tampoco respalda una conexión entre cáncer y campos eléctricos de frecuencia industrial A14. La exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial está poco correlacionada en los lugares de trabajo [F16], así que la evaluación de los campos eléctricos como agentes causales requiere analizar los estudios que han tenido en cuenta la exposición a campos eléctricos por separado de la exposición a campos magnéticos. Miller y col. [D25] han informado de un incremento en el riesgo de leucemia, pero no tumores cerebrales, por exposición laboral a campos eléctricos de frecuencia industrial. Guénel y col. [D26] informaron de un incremento en el riesgo de tumores cerebrales, pero no leucemia, con una exposición laboral a campos eléctricos de frecuencia industrial similar. Villeneuve y col. [D39, D40] informaron de una asociación entre exposición laboral a campos eléctricos y leucemia y linfoma. Otros estudios sobre exposición laboral a campos eléctricos de frecuencia industrial no han encontrado asociaciones con leucemia [D13, D18, D26, D26a, D29], tumores cerebrales [D13, D18, D25, D26a], linfoma [D18, D25, D26, D26a] o la tasa global de cáncer [D18, D25, D26, D26a].

La sugerencia de que la frecuencia industrial produce cáncer a través de la componente eléctrica del campo, más que la magnética, es una especulación que no sólo está pobremente respaldada por los estudios epidemiológicos y de laboratorio sino que está en contradicción con una parte substancial de la evidencia epidemiológica y de laboratorio (Q16G). Para más detalles ver Moulder y Foster A14.


20) ¿Qué criterios utilizan los científicos que son ponderados para evaluar los estudios de laboratorio y epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer?

Existen una serie de criterios, ampliamente aceptados, para evaluar los estudios epidemiológicos y de laboratorio sobre agentes que puedan suponer un riesgo para la salud humana [A8, A9, A12, A13, E1]. Se conocen como "Criterios de Hill" [E1]. Bajo los criterios de Hill se examina la fuerza (Q20A) y la consistencia (Q20B) de la asociación entre exposición y riesgo, la evidencia de una relación dosis-respuesta (Q20C), la evidencia de laboratorio (Q20D) y la plausibilidad biológica (Q20E).

Los criterios de Hill deberían aplicarse con precaución:

  • Examinar toda la literatura publicada al respecto; no es aceptable elegir sólo aquellos informes que apoyan la existencia de un riesgo para la salud.
  • Revisar directamente las fuentes de documentación importantes; no es adecuado basar los juicios únicamente en revisiones académicas o legislativas.
  • Cumplir cada criterio individualmente no es una cuestión de un sí o un no; el cumplimiento de un criterio puede variar de fuerte a moderado a débil y a inexistente.
  • Es importante distinguir la ausencia de evidencia del cumplimiento de un criterio (por ejemplo, que no existan datos relevantes), de datos que indiquen que el criterio no se cumple (por ejemplo, datos que muestren la implausibilidad biológica o datos de laboratorio que contradigan la existencia de un riesgo).
  • Los criterios de Hill deberían ser contemplados como un conjunto; un criterio individual no es ni necesario ni suficiente para concluir que existe una relación causal entre la exposición a un agente y una enfermedad.

En conjunto, la aplicación de los criterios de Hill muestra que actualmente la evidencia de una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer oscila entre débil e inexistente [A7, A8, A9, A10, A11, A12, A15, K6, K7]. A continuación se lleva a cabo una evaluación detallada de los criterios.


20A) Criterio 1: ¿Qué fuerza tiene la asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?

El primer criterio de Hill es la fuerza de la asociación entre la exposición y el riesgo. Es decir, ¿existe un claro riesgo asociado a la exposición? Una asociación fuerte es aquélla que tiene un riesgo relativo de 5 o superior. Por ejemplo, fumar tabaco muestra una fuerte asociación con cáncer de pulmón, con un riesgo relativo entre 10 y 30 veces mayor que para no fumadores. Un riesgo menor de, aproximadamente, 3 indica una asociación débil. Un riesgo menor de, aproximadamente, 1,5 no tiene casi significación, a menos que esté apoyado por otros datos.

La mayoría de los estudios positivos sobre campos de frecuencia industrial presentan unos valores de riesgo relativo de 2 o inferiores. Los estudios sobre leucemia en su conjunto tienen unos riesgos relativo de 0,8-2,0; mientras que los estudios sobre tumores cerebrales presentan unos riesgos relativos de 0,8-1,6. Esta es una asociación débil. Es interesante comprobar que al aumentar la sofisticación de los estudios, los valores de riesgo relativo no han aumentado.


20B) Criterio 2: ¿Qué consistencia tienen los estudios sobre la asociación la exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?.

El segundo criterio Hill es el de la consistencia de los estudios. Es decir, ¿muestran la mayoría de los estudios aproximadamente el mismo nivel de riesgo para la misma enfermedad? Utilizando el mismo ejemplo del fumador, esencialmente todos los estudios sobre tabaco y cáncer mostraban un incremento del riesgo de cáncer de pulmón y de cabeza y cuello.

Muchos de los estudios sobre frecuencia industrial muestran un incremento de la incidencia algunos tipos de cáncer y para algunos tipos de exposición, pero muchos otros no (Q19B). Incluso los estudios positivos son inconsistentes unos con otros. Por ejemplo, mientras un estudio sueco de 1993 [C19] muestra un incremento en la incidencia de leucemia infantil para una medida de la exposición, contradice estudios anteriores que mostraban un incremento de tumores cerebrales [B3] y un estudio danés paralelo [C17] que muestra un incremento de linfomas infantiles, pero no de leucemias. Existen contradicciones similares en los estudios basados en los códigos de cables.

Muchos de los estudios son inconsistentes internamente. Por ejemplo, donde un estudio sueco de 1993 [C19] muestra una asociación positiva de leucemia infantil con campos calculados retrospectivamente, muestra en cambio una asociación negativa con los campos medidos. El estudio tampoco muestra un aumento de la tasa global de cáncer infantil. Puesto que la leucemia representa, aproximadamente, un tercio de todos el cáncer infantil, esto implica que las tasas de otros tipos de cáncer eran menores de lo esperado; un examen de los datos indica que es cierto.


20C) Criterio 3: ¿Existe una relación dosis-respuesta entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?

El tercer criterio de Hill es la evidencia de una relación dosis-respuesta. Es decir, ¿aumenta el riesgo cuando aumenta la exposición? Por ejemplo, cuanto más fuma una persona mayor es el riesgo de cáncer de pulmón.

Ningún estudio publicado sobre exposición a campos de frecuencia industrial ha mostrado una relación dosis-respuesta entre los campos medidos y tasas de cáncer, o entre distancias a líneas eléctricas de transporte y las tasas de cáncer. Sin embargo, existe cierta indicación de una dosis-respuesta en algunos de los estudios más antiguos de leucemia infantil cuando se usa el código de cables o los cálculos de los campos históricos como medida de la exposición [B9] o cuando los campos medidos y/o estimados se utilizan como parámetro de la exposición [C54, C57]. La ausencia de relación entre exposición e incremento en la incidencia de cáncer es una de las principales razones por la cual la mayoría de los científicos se muestran escépticos sobre la significación de la mayoría de la epidemiología.

No todas las relaciones entre dosis y riesgo pueden ser descritas por medio de simples curvas lineales sin valor umbral, en las que el riesgo es estrictamente proporcional a la dosis. Hay ejemplos conocidos de relaciones dosis-respuesta con un valor umbral, no lineales o con zonas planas. Por ejemplo, la incidencia del cáncer inducido por radiación ionizante en roedores se incrementa con la dosis, pero sólo hasta un cierto punto, a partir de ese punto la incidencia se estabiliza e incluso decae. Sin un conocimiento de los mecanismos que relacionan dosis y efecto es imposible predecir la forma y la magnitud de la relación dosis-respuesta.


20D) Criterio 4: ¿Existe evidencia de laboratorio de una asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?

El cuarto criterio de Hill es si existe evidencia de laboratorio que sugiera que existe un riesgo asociado a la exposición. Las asociaciones epidemiológicas se refuerzan mucho cuando hay evidencia de laboratorio de tal riesgo.

Los campos de frecuencia industrial muestran muy poca evidencia del tipo de efectos en células, tejidos o animales que sugiera que sean una causa de cáncer (Q16A, Q16B, Q16C, Q16D), o contribuyen al cáncer (Q16D, Q16E, Q16F, Q16G, Q17). De hecho, los datos de laboratorio existentes muestran una fuerte evidencia de que los campos de frecuencia industrial, a las intensidades a las que están expuestas las personas, no son cancerígenos.


20E) Criterio 5. ¿Existen mecanismos biológicos plausibles que sugieran una relación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?

El quinto criterio de Hill es si existen mecanismos biológicos plausibles que sugieran que debería existir un riesgo. Cuando comprendemos cómo un agente causa una enfermedad, es mucho más fácil interpretar los resultados epidemiológicos ambiguos. En el caso del fumador, aun cuando las pruebas directas de laboratorio relacionando fumar y cáncer eran débiles en el momento que se publicaba el informe del 'Surgeon General', la asociación era altamente plausible porque había conocidos agentes causantes de cáncer en el humo del tabaco.

De lo que se sabe sobre la física de los campos de frecuencia industrial y sus efectos sobre los sistemas biológicos (Q18) no hay razón ni siquiera para sospechar que supongan un riesgo para las personas, a los niveles de exposición asociados con la generación y distribución de electricidad. De hecho, la existencia de tal riesgo para la salud no es plausible, tanto física como biofísicamente.


21) Si la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial no explica los estudios residenciales y laborales que muestran un incremento en la incidencia del cáncer, ¿qué otros factores podrían hacerlo?

Hay, al menos, cinco factores que pueden crear asociaciones falsas en los estudios epidemiológicos: inadecuadas estimaciones de las dosis (Q21A), factores de confusión (Q21B), controles inadecuados (21C), sesgos de publicación (Q21D), y artefactos de las comparaciones múltiples (Q21E).


21A) ¿Podrían los problemas de estimación de dosis afectar a la validez de los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer?

Si los campos de frecuencia industrial se asocian con el cáncer, no sabemos qué aspecto o parámetro del campo está implicado. Como mínimo, el riesgo podría estar relacionado con el pico del campo, el campo medio o el ritmo de variación del campo. La duración de la exposición podría ser también un factor. Incluso se ha sugerido que los armónicos, los transitorios y/o las interacciones con el campo magnético estático de la Tierra podrían estar implicados. Si no sabemos quién está y quién no está realmente expuesto, generalmente (aunque no siempre) subestimaremos el verdadero riesgo [C15].

Un problema adicional motivado por la falta de conocimiento sobre la medida correcta de la dosis es que lleva a muchos estudios epidemiológicos a usar múltiples parámetros de medida de la dosis, creando un gran problema de comparaciones múltiples (Q21E).


21B) ¿Existen otros factores de riesgo de cáncer que pudieran provocar una falsa asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y cáncer?

Las asociaciones entre cosas no siempre constituyen una evidencia de causalidad. Las líneas eléctricas (o los trabajos eléctricos) pueden estar asociadas con un riesgo de cáncer que no sea debido a los campos magnéticos. Si tal riesgo de cáncer fuese identificado sería denominado un "factor de confusión" de los estudios epidemiológicos sobre líneas eléctricas y cáncer. Una parte esencial de los estudios epidemiológicos es identificar y eliminar los posibles factores de confusión. Se han sugerido muchos posibles factores de confusión en los estudios de líneas eléctricas, incluyendo PCBs, herbicidas, ozono y óxidos de nitrógeno, densidad de tráfico y nivel socioeconómico.

PCBs: Muchos transformadores contienen aceite contaminado por bifenilos policlorados (PCBs) y se ha sugerido que la contaminación debida a PCBs en las calles de las líneas eléctricas podría ser la causa del exceso de cáncer. Esto es improbable. Primero, hay muy pocos indicios de contaminación por PCBs en las calles de las líneas. Segundo, los transformadores no se encuentran a lo largo de las líneas de transporte a alta tensión, así que los PCBs no pueden tenidos en cuenta para relacionar la leucemia infantil con las calles de las líneas [B4]. Tercero, la evidencia de que la exposición a PCBs causa o promociona el cáncer en personas es débil [E10, L2]. Por último, los PCBs principalmente causan y son promotores de cáncer de hígado en animales; no se ha encontrado nada en relación con leucemia, cáncer de mama y tumores cerebrales.

Herbicidas: Se ha sugerido que los herbicidas esparcidos en las calles de las líneas pudieran causar cáncer. Esta explicación también es improbable. Los herbicidas no afectarían a sistemas de distribución en áreas urbanas, donde se han realizado muchos de los estudios de cáncer infantil "positivos"; y no explicaría el aumento de cáncer en trabajos eléctricos. Además, las pruebas de que los herbicidas son cancerígenos en humanos son débiles [L7]; y los estudios que sugieren que los fenoxi-herbicidas pueden ser cancerígenos sugieren un aumento de linfomas [L7], sarcomas de tejidos blandos [L7] y/o melanoma maligno [L32]; sólo un estudio implica leucemia [D3] y ninguno implica tumores cerebrales.

Ozono y óxidos de nitrógeno: Se ha sugerido que el ozono y los óxidos de nitrógeno que se generan cuando se producen arcos eléctricos en las líneas de alta tensión pudieran ser los responsables del incremento de cáncer. Esta es otra explicación poco probable. Aunque el ozono es una genotoxina celular, no hay pruebas de que produzca cáncer en humanos, y sólamente existen indicios ambiguos de que causan cáncer de pulmón en ratas [L6]. No hay prácticamente indicios de que los óxidos de nitrógeno sean cancerígenos. Además, este potencial factor de confusión se aplicaría sólo a las calles de las líneas de alta tensión y no explicaría los informes de incremento de cáncer a lo largo de sistemas de distribución o en trabajos eléctricos.

Densidad de tráfico: Las líneas de transporte frecuentemente discurren al lado de carreteras concurridas y las "configuraciones de alta intensidad" asociadas con un incremento de leucemia infantil en algunos de los estudios estadounidenses [C1, C6, C12] están asociados con carreteras concurridas [C40]. Se ha sugerido que las líneas eléctricas pueden ser una medida subrogada (sustitutoria) de la exposición a substancias cancerígenas presentes en los gases del tráfico. Esto podría ser un importante factor de confusión en los estudios de exposición residencial, dado que los gases emitidos por el tráfico contienen cancerígenos conocidos y que la densidad de tráfico ha sido correlacionada con la incidencia de leucemia infantil [C40, E6].

Nivel socioeconómico: El nivel socioeconómico puede tener importancia, tanto en los estudios residenciales como laborales, dado que está claramente relacionado con el riesgo de cáncer, y que en muchos estudios los grupos ""expuestos" y "no expuestos" son de diferente nivel socioeconómico [C15, C40]. Esto es especialmente importante en los estudios de exposición residencial en Estados Unidos que se basan en el código de cables, ya que los tipos de código de cables relacionados con cáncer infantil se encuentran principalmente en los barrios más viejos y pobres, y/o en los barrios con un alto porcentaje de casas en alquiler [C20, C25, C40].

Radiación ionizante por efecto corona: Periódicamente se sugiere en internet que las descargas por efecto corona producen radiación ionizante, y que esto podría explicar la relación entre las líneas eléctricas y cáncer. Las descargas por efecto corona producen calor, luz (en forma de pequeñas chispas), ruido audible, radiointerferencias y una pequeña cantidad de ozono. No hay ninguna evidencia de que estas descargas produzcan radiación ionizante y sí poderosos argumentos físicos de que no lo hacen. Varios investigadores [F20, C23, C31] han medido los niveles de radiación ionizante cerca de líneas eléctricas de alta tensión y han mostrado que no son superiores. El tema se complica semánticamente por el hecho de que las descargas por efecto corona pueden producir una ionización del aire circundante (pero ionización y radiación ionizante son fenómenos muy distintos). Una complicación añadida es el hecho de que muchos medidores de radiación ionizante dan lecturas erráticas en presencia de campos eléctricos y magnéticos intensos.

Una base infecciosa para la leucemia: Ver 21F.

Otros cancerígenos: Si existiesen "otros" factores que incrementasen la incidencia del cáncer sería necesario controlarlos en los estudios. En otras palabras, hay que estar seguros de que los grupos "expuestos" y "no expuestos" tengan los mismos factores de riesgo. Cada vez que se descubra un nuevo factor de riesgo, los estudios anteriores tendrán que ser revisados. Este problema es especialmente importante en los estudios sobre trabajadores eléctricos, ya que sólo se requeriría la presencia de un cancerígeno desconocido en unos pocos trabajos para provocar una falsa asociación con los campos electromagnéticos. La presencia de un cancerígeno no identificado en algunos trabajos eléctricos crearía asociaciones débiles, inconsistentes y una ausencia de relación dosis-respuesta cuando dichos trabajos se combinen con otros que no están expuestos a ese cancerígeno.


21C) ¿Podrían los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer estar sesgados por los métodos empleados al seleccionar los grupos de control?

Un problema inherente a muchos de los estudios epidemiológicos es la dificultad de obtener un grupo "control" que sea idéntico al grupo "expuesto" en todas las características relacionadas con la enfermedad, excepto en la exposición. Esto es muy difícil de hacer en enfermedades como la leucemia y los tumores cerebrales, en las cuales los factores de riesgo son muy poco conocidos. Una complicación adicional radica en que, a menudo la gente tiene que dar su consentimiento para ser incluidos en el grupo de control de un estudio, y se sabe que la participación en estudios depende de factores (tales como el nivel socioeconómico, la raza y la profesión) que están relacionados con diferencias en las tasas de cáncer. En Jones y col. [C20] y Gurney y col. [C25] se pueden ver ejemplos de cómo el sesgo en la selección puede influir en un estudio sobre líneas eléctricas.


21D) ¿Podrían los análisis de los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer estar distorsionados por sesgos de publicación?

Se sabe que, en muchas áreas de investigación, es más fácil publicar los estudios positivos que los estudios negativos. Esto puede sesgar seriamente los meta-análisis, como los comentados en Q13 y Q15. Este tipo de sesgo en la publicación incrementa los riesgos aparentes. Este es un problema todavía mayor en los estudios laborales que en los residenciales.

Se conocen varios ejemplos específicos de sesgo en la publicación en los estudios sobre profesiones relacionadas con la electricidad y el cáncer. En su revisión, Coleman y Beral [B1] comentan los resultados de un estudio canadiense que obtuvo un riesgo relativo de 2,4 de leucemia en trabajadores eléctricos. El Consejo Nacional de Protección Radiológica británico (National Radiological Protection Board - NRPB) [B3] descubrió en una revisión posterior que dichos trabajadores canadienses mostraban una menor proporción de leucemia (un riesgo relativo de 0,6), pero este seguimiento jamás se publicó. Este es un ejemplo anecdótico, pero los sesgos de publicación suelen ser, por su propia naturaleza, anecdóticos.

Este es también un grave problema para los estudios de laboratorio; es mucho más fácil (y más satisfactorio) publicar estudios que muestran efectos que publicar estudios que no. Se puede ver un ejemplo en el trabajo de Cain y col. En 1993 publicaron un informe [G29] de que los campos de 60 Hz eran co-promotores en un sistema de transformación celular. Pero en 1993 y 1994, los mismos autores informaron en conferencias científicas que no podían repetir la co-promoción, y que experimentos posteriores mostraban incluso una disminución en la transformación en presencia de campos magnéticos de 60 Hz. Sin embargo, los últimos datos no se han publicado y, por lo tanto, únicamente el informe positivo aparece actualmente en la literatura revisada por expertos.

Un fenómeno similar ocurrió a principio de los años 90 sobre si la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial afectaba la transcripción genética. Existían informes publicados desde 1990 sobre efectos sobre la transcripción genética (por ejemplo, [H3]); pero también existían informes de conferencias científicas desde 1993 de que esos estudios no podían ser replicados. La controversia no se resolvió hasta que los cuatro primeros informes que decían que los estudios no podían ser replicados [G55, H14, H15, H22] aparecieron en la literatura revisada por expertos a finales de 1995.

Existen también "sesgos de información", que se refieren a situaciones en las cuales se hacen múltiples estudios, pero sólo algunos se presentan, y a situaciones en las cuales los resúmenes y/o las notas de prensa enfatizan aspectos no representativos del estudio. Los estudios suecos [C19, C21] son un ejemplo de ambos tipos de sesgo. El informe original, no publicado, utilizaba cierto número de definiciones distintas de la exposición, y estudiaba tanto niños como adultos. De todas las comparaciones, las asociaciones más fuertes se encontraron entre leucemia infantil y los campos calculados. La primera versión publicada en inglés omitía los datos sobre adultos y el resumen resaltaba los grupos, definiciones de exposición y tipos de cáncer en los que la asociación era más fuerte; los reportajes de prensa se basaron principalmente en ese resumen. La publicación posterior de la parte del estudio relativa a adultos [C19], que no muestra ninguna relación entre exposición e incidencia de cáncer, no ha tenido prácticamente ninguna cobertura informativa. El resultado es que unas pocas asociaciones positivas han sido destacadas de entre un grupo muchísimo mayor de asociaciones abrumadoramente no significativas.

Un informe de 1996 sobre cáncer de mama y exposición laboral [D23] proporciona otro ejemplo de sesgo de publicación. El estudio halló un aumento "modesto", pero no significativo, del cáncer de mama en trabajos con una "exposición potencial alta". La publicacion en si mismo es muy prudente, pero la nota de prensa previa (que salió semanas antes de que el artículo estuviera disponible) decía "La exposición laboral a campos magnéticos incrementa el riesgo de cáncer de mama", y omitía todas las precauciones.


21E) ¿Podrían los análisis de los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer estar sesgados por problemas asociados a las múltiples comparaciones?

La interpretación de los estudios epidemiológicos se complica con las múltiples comparaciones. Cuando los estudios incluyen muchos parámetros de exposición y/o muchos tipos de cáncer, el investigador puede comparar muchos subgrupos. Aparece un problema similar cuando el investigador agrupa a los sujetos en categorías basándose en niveles de exposición escogidos arbitrariamente. Cada una de estas comparaciones (por los criterios estadísticos generalmente aceptados) tiene un 5% de probabilidad de dar un resultado "estadísticamente significativo", aunque no haya diferencias reales. Entre múltiples parámetros de exposición, niveles de exposición, tipos de cáncer y análisis de subgrupos, un estudio puede tener más de 50 cálculos de riesgo relativo, y en cada uno se analiza su significación al 5% individualmente. En tal estudio es de esperar una alta incidencia de asociaciones positivas falsas.

Un ejemplo ilustrativo es el estudio de Feychting y Ahlbom [C19, C21], que analizó 12 tipos de cáncer (4 en niños y 8 en adultos) y 3 parámetros de medida de la exposición diferentes (campos medidos, campos históricos calculados y distancia a las líneas). Dentro de cada parámetro de exposición había más subdefiniciones, como diferentes valores de corte para separar a los expuestos de los no expuestos. Sólo por los múltiples tipos de cáncer y parámetros de exposición se calcularon 228 valores de riesgo relativo (con otros análisis de subgrupos el total asciende a más de 700), con valores que iban de 0,0 (no hay cáncer en el grupo expuesto) a 5,5 (más cáncer en el grupo expuesto). Cada riesgo relativo se analizó por separado para calcular el intervalo de confianza al 95%. En 11 de los 228 riesgos relativos el valor inferior del intervalo de confianza era 1,0 ó superior (una indicación no definitiva de que es estadísticamente significativo); pero, aunque no hubiera relación entre líneas eléctricas y cáncer, sería de esperar que el 5% (ó 11,5) de los 228 riesgos relativos fueran significativos según esta metodología. Igualmente, si no hubiera relación entre líneas eléctricas y cáncer, sería de esperar que algunas tasas de cáncer fueran significativamente menores, y se pueden encontrar tales ejemplos en el estudio.

En consecuencia, nos quedamos sin saber si la correlación significativa entre leucemia infantil y campo histórico calculado es un indicador de una asociación real o ruido estadístico. La incapacidad que tiene este tipo de estudios de demostrar una significación estadística es reconocida explícitamente por Feychting y Ahlbom [C26], quienes apuntaron que ellos ni siquiera usan el término "estadísticamente significativo" en sus artículos. Esta reserva de los autores ha sido ignorada por los medios de comunicación, y también por muchas revisiones científicas en este área.

La existencia de múltiples comparaciones, unida a una selección post-hoc (posterior al estudio) de los valores de corte y los parámetros de exposición, es también un importante problema para los meta-análisis, donde originarán asociaciones positivas falsas [B8].

Las múltiples comparaciones son un problema especialmente importante para los "estudios generadores de hipótesis", estudios predominantes en la epidemiología de los campos de frecuencia industrial. Debido al gran número de variables, para estos estudios es casi imposible mostrar una significación estadística real. Lo que estos estudios pueden hacer es generar ideas que se puedan analizar en estudios "probadores de hipótesis" posteriores. Las características clave de estos estudios probadores de hipótesis son formular por adelantado un pequeño número de hipótesis (generalmente sólo una) y un diseño experimental que evite el problema de las múltiples comparaciones, al limitar las comparaciones únicamente a aquéllas que pueden rechazar la hipótesis. La epidemiología probadora de hipótesis ha sido escasa en los estudios sobre campos de frecuencia industrial.

El problema de las múltiples comparaciones no es exclusivo de este tipo de epidemiología. Es un problema prevalente en ensayos clínicos, y en la literatura biomédica se ha discutido mucho aspectos como múltiples objetivos, valores de corte, análisis de subgrupos y selección de resultados para los resúmenes [L1, L13, L14]. Hay tres cosas muy claras:
- Ignorar los problemas de las múltiples comparaciones puede llevar a un aumento dramático de informes de que algo es estadísticamente significativo, cuando en realidad es sólo ruido.
- Existen técnicas estadísticas para corregir estos problemas, pero es mejor evitarlos aplicando los diseños experimentales adecuados.
- Algunos epidemiólogos no aceptan la necesidad de una corrección para las múltiples comparaciones [L17].


21F) ¿El hecho de que haya evidencias de que la leucemia tiene una base infecciosa significa que las débiles asociaciones que se han visto a veces entre campos de frecuencia industrial y leucemia infantil son un artefacto?

La interpretación de los estudios de leucemia infantil se complica mucho por la reciente evidencia de que una tasa alta de "mezcla poblacional" (también llamada "elevada movilidad poblacional") es un importante factor de riesgo para la leucemia infantil y el linfoma [L36, L37]. La explicación para esta asociación (denominada la hipótesis de Kinlen [L16]) es que: "la leucemia infantil ocurriría como una respuesta extraña a una infección común no identificada y los riesgos aumentados se darían cuando se mezclaran poblaciones que aumentaran el nivel de contactos entre infectados e individuos susceptibles." [L36].

La complicación para los estudios sobre líneas eléctricas es que se ha observado que los "casos" tienen una mayor movilidad residencial que los "controles" [C20, C44, C45, D6], y que la gente que vive en casas con una configuración de cables alta tienen también una mayor movilidad residencial que la gente que vive en casas con una configuración de cables baja [C20]. Esto significa que las débiles asociaciones detectadas en algunos estudios podrían deberse a diferencias en movilidad residencial y no tendrían nada que ver son los campos de frecuencia industrial.

Aun en el caso de que este factor resultara ser real, probablemente no podría aplicarse a los estudios sobre leucemia en adultos o a otros tipos de cáncer.


22) ¿Cuál es la evidencia más sólida a favor de una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer?

La mejor evidencia de una relación entre cáncer y campos de frecuencia industrial es, probablemente:

  • Los cuatro estudios epidemiológicos que muestran una correlación entre leucemia infantil y la proximidad a configuraciones de código de cables de alta intensidad [C1, C6, C12, C19] más el meta-análisis de los estudios escandinavos [B4].
    Precaución: Los estudios de 1997-1999 discutidos en Q19H, Q19J y 19K han erosionado seriamente la validez de este argumento.
  • Los análisis combinados de múltiples estudios sobre los campos generados por las líneas eléctricas [C54, C57] que muestran que para campos medidos o estimados hay un incremento de la incidencia de leucemia infantil en los niños incluidos en el grupo más expuesto.
  • La sugerencia de una relación dosis-respuesta (Q20C) en algunos de los estudios de leucemia infantil [B9, C54, C57].
  • Los estudios epidemiológicos (Q13) que muestran una correlación entre trabajos eléctricos y cáncer, especialmente leucemia [B17, D9, D11, D12, D19] y tumores cerebrales [B6, B17, D21].
  • Los estudios de laboratorio que muestran que los campos de frecuencia industrial producen bioefectos (Q18A).
    Precaución: Muchos de estos efectos no tienen relación conocida con el cáncer, o no han sido replicados nunca, o se ha fracasado al intentar replicarlos (Q18A), o se dan sólo con exposiciones muy superiores a las que realmente se encuentran en ambientes residenciales y laborales.
  • El informe [G60] de que campos de frecuencia industrial pueden originar roturas de hebras de ADN en células de cerebro de rata.
    Precaución: Este grupo también ha observado genotoxicidad con microondas, usando el mismo tipo de análisis, y estos resultados no han podido ser replicados en tres intentos independientes recientes. Los cinco grupos [G6, G20, G37, G99, G104] han buscado evidencias de que los campos de frecuencia industrial ocasionan roturas de hebras de ADN y no han encontrado nada.
  • Los estudios de laboratorio (Q16E) que proporcionan evidencias de que los campos magnéticos de frecuencia industrial pueden ser promotores del cáncer de mama inducido químicamente [G16, G26, G50, G86].
    Precaución: Estos estudios deben interpretarse con mucha cautela, ya que no han podido ser replicados en tres intentos independientes [G69, G73, G85]. Ver la discusión en Q16 (y ver Boorman y col. [K8] y Anderson y col. [K11]) para algunos de los problemas con estos estudios.
  • Los estudios que muestran que campos intensos pueden aumentar el ritmo de crecimiento de tumores [G18, G26, G39, G50] y células [G8, G42, G46] (ver Q17A).
  • Los estudios que muestran que los campos pueden causar [G35, H29] o modular [G29] la transformación celular neoplásica (Q16D).
    Precaución: Estos estudios de transformación celular no han podido ser replicados o confirmados tras numerosos intentos (Q16D).

23) ¿Cuál es la evidencia más importante en contra de una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer?

La mejor evidencia de que no existe ninguna relación entre cáncer y campos de frecuencia industrial es, probablemente:

  • El análisis con los criterios de Hill del conjunto de todos los estudios epidemiológicos y de laboratorio, que muestra que la evidencia de una relación causal va de débil a inexistente (Q20).
  • El hecho de que las asociaciones epidemiológicas son débiles (Q20A) e inconsistentes (Q20B); y que generalmente no muestran ninguna relación dosis-respuesta (Q20C).
  • El hecho de que los estudios epidemiológicos recientes no han podido encontrar ninguna evidencia significativa de una asociación entre líneas eléctricas y tumores cerebrales o leucemia infantil (Q19A, Q19H, Q19J, 19K).
  • El hecho de que la exposición de animales durante largo tiempo a campos de frecuencia industrial no produce cáncer (Q16B).
  • El hecho de que los estudios de laboratorio sobre genotoxicidad han sido mayoritariamente negativos (Q16A, Q16B, Q16C, Q16D).
  • El hecho de que la mayoría de los estudios de laboratorio sobre actividad epigenética han sido negativos, y que los pocos estudios positivos han utilizado campos mucho más intensos que a los que la población está realmente expuesta (Q16D, Q16E, Q16F).
  • Los análisis biofísicos que indican que "cualquier efecto biológico a nivel celular de campos débiles (por debajo de 5 microT) de frecuencia extremadamente baja deben buscarse fuera del ámbito de la física convencional" (Q18B).
  • El hecho de que los problemas de las múltiples comparaciones cuestionan la significación estadística de todos los estudios epidemiológicos positivos (Q21E).
  • El rechazo reiterado de la idea de que hay datos convincentes que respalden una relación causal entre exposición a campos de frecuencia industrial y cáncer por parte de todos los grupos científicos que en la última década han analizado este tema [por ejemplo, A1, A2, A3, A4, A7, A11, A15, A16, A17, A19, A20].
  • El argumento de Jackson [E9] y Olsen [C17] de que una relación entre cáncer y líneas eléctricas es poco probable, ya que las tasas de leucemia en niños y adultos se han mantenido estables durante el periodo de tiempo en el cual el consumo de energía per capita ha aumentado considerablemente. Este argumento presupone que la exposición ha aumentado en paralelo con el consumo, pero hasta hace poco había pocos datos históricos relevantes para apoyar esta suposición. Sin embargo, Swanson [F25] ha analizado el consumo de energía en el Reino Unido entre 1949 y 1989, y ha calculado que la exposición residencial media se ha incrementado en un factor de casi 5. Esto da una considerable solidez a este argumento.
  • El hecho de que la "controversia líneas eléctricas-cáncer tenga muchas de las características de la ciencia patológica [L29].

24) ¿Qué estudios se necesitan para resolver la cuestión "cáncer-campos electromagnéticos"?

La mayoría de los científicos que están familiarizados con l literatura consideran que este tema o bien está resuelto o no puede resolverse (Q27E, Q27F). Por lo tanto, la pregunta es qué hace falta para convencer al público y a los medios de comunicación.

En el área epidemiológica, más estudios del mismo tipo es poco probable que resuelvan nada. Estudios que mostraran una relación dosis-efecto entre campos medidos y tasas de incidencia de cáncer alterarían nuestra forma de pensar, como también lo haría identificar factores de confusión en los estudios residenciales y laborales.

En el laboratorio, más estudios sobre genotoxicidad y promoción puede que no sean muy útiles. Estudios adicionales sobre algunos de los bioefectos conocidos serían útiles, pero sólo si identificaran los mecanismos o establecieran las condiciones bajo las cuales se dan los efectos (por ejemplo, valores umbral, relaciones dosis-respuesta, dependencia de la frecuencia, formas de onda óptimas).


25) ¿Existe alguna evidencia de que los campos de frecuencia industrial causen algún efecto sobre la salud de las personas, como abortos, malformaciones congénitas, enfermedad de Alzheimer, esclerosis múltiple, suicidio o trastornos del sueño?

Aunque este documento de preguntas más frecuentes y la mayor parte de la preocupación pública se ha centrado en el cáncer, también se ha sugerido que puede haber una relación entre exposición a radiación electromagnética no ionizante y diversos problemas de salud humana.

La preocupación sobre abortos y malformaciones congénitas se ha centrado tanto sobre las pantallas de visualización como sobre líneas eléctricas. Hay poco apoyo epidemiológico [J1, J5, J6, J9, J10, J12, J15, J18, J19] ni de laboratorio [J4, J12, J13, J15] de una relación entre exposición a radiación electromagnética no ionizante y malformaciones congénitas. Robert [J16], Huuskonen y col. [J12] y Brent [J15] han revisado este tema en detalle.

En 1999, Ryan y col. [J14] informaron que la exposición de ratones a campos de frecuencia industrial de 2, 2.000 ó 10.000 microT durante multiples generaciones no tuvo efecto en la fertilidad o en las malformaciones congénitas. En un segundo estudio en el año 2000, Ryan y col. [J17] informaron de que añadiendo armónicos a la exposición tampoco se vieron efectos sobre la reproducción.

En 1996, hubo un informe sobre un exceso de enfermedad de Alzheimer en trabajos con una "probable exposición" a campos de frecuencia industrial [E16]. Ese estudio mostraba que modistos, costureros y sastres tienen mayores tasas de enfermedad de Alzheimer, y que estos grupos estaban expuestos a campos de frecuencia industrial por las máquinas de coser; el estudio no encontró un exceso de enfermedad de Alzheimer en ninguna otra profesión eléctrica. Estudios más recientes no han encontrado excesos de enfermedad de Alzheimer en trabajadores del sector eléctrico [D32, D38] o en otras profesiones con exposición a campos de frecuencia industrial [D38].

En 1998, Sastre y col. [Bioelectromag 19:98-106, 1998] informaron de que la exposición de voluntarios a campos magnéticos de frecuencia industrial causó cambios en la tasa de variabilidad de la frecuencia cardíaca. En un estudio de 1999 motivado por la hipótesis formulada por Sastre y col., Savitz y col. [D36] informaron de que la exposición laboral a campos de frecuencia industrial estaba asociada con un incremento de la incidencia de ciertos tipos de dolencias cardíacas. En estudios relacionados, Sait y col. [E22] informaron de que la exposición de voluntarios a campos de frecuencia industrial de 15 microT causaba un pequeño descenso de la tasa de variabilidad de la frecuencia cardíaca. Sin embargo, en 2000, Graham, Sastre y col. [L44, L45] informaron de que no podían replicar los resultados de Sastre y col. en 1998, incluso con campos más intensos.

Se han evaluado otros posibles efectos sobre la salud humana en estudios individuales:

  • En 1999, Johansen y col. [D37] no halló una asociación significativa de esclerosis múltiple con exposición laboral a campos de frecuencia industrial.
  • En 1999, Graham y col. [L42] informaron de que la exposición de voluntarios a campos de 14 ó 28 microT a 60 Hz no causó efectos neurofisiológicos, y que no había evidencias de que los voluntarios pudieran sentir el campo.
  • En 1999 Graham y Cook [L43] informaron de que la exposición de voluntarios a campos de 28 microT a 60 Hz causó trastornos del sueño si la exposición era intermitente, pero no si era continua.
  • En 2000, van Wijngaarden y col. [D41] informaron de una asociación entre suicidio y exposición a campos de frecuencia industrial en trabajadores varones del sector eléctrico.

26) ¿Qué artículos proporcionan una buena visión de conjunto?

Revisiones exhaustivas sobre campos de frecuencia industrial y salud humana:

  • El informe de 1996 de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos [A7] (ver Q27E) está básicamente restringido a exposiciones residenciales y está un poco obsoleto.
  • El informe del "grupo de trabajo" del NIEHS [A11] (ver Q27F) es exhaustivo, pero su organización y su estilo hace que sea difícil de leer.
  • La revisión de 1999 de la Academia Nacional de las Ciencias proporciona una visión de conjunto del amplio trabajo de laboratorio realizado en el programa EMF-RAPID de Estados Unidos, gran parte del cual no ha sido publicado todavía (pero ver el número especial de mayo de 2000 de Radiation Research [A18]).
  • El informe de 1999 del NIEHS para el Congreso de Estados Unidos [A16] proporciona una compacta revisión de los campos de frecuencia industrial y la salud humana, y está disponible en internet en http://www.niehs.nih.gov/emfrapid/.
  • Las revisiones de Davis y col. [A1], Doll y col. [B3] y las dos revisiones francesas [A3, A4] son buenas, pero se publicaron antes de que estuvieran disponibles muchos de los estudios más importantes y en la actualidad realmente sólo tienen un interés histórico.
  • La revisión de 1998 de Moulder [A12] proviene directamente de una versión de principios de 1998 de este documento de preguntas más frecuentes.
  • La declaración de 1999 del Comité sobre Hombre y Radiaciones (Committee on Man and Radiation, COMAR) de IEEE [A17], "Posibles efectos para la salud derivados de la exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial", está disponible en: http://homepage.seas.upenn.edu/~kfoster/powerfreq.htm.
  • La revisión de 2000 review de Preece y col. [A19] se centra en el tema de la leucemia infantil.

Revisiones razonablemente actualizadas (de 1996 o posteriores) de áreas específicas:

  • Meinert y Michaelis [B8] revisan recientemente la epidemiología sobre cáncer y exposición residencial.
  • Miller y col. [B13] revisan tanto los estudios residenciales como los laborales.
  • Li y col. [B10] revisan los estudios epidemiologicos sobre líneas eléctricas y cáncer en adultos.
  • McCann y col. [K7] han revisado los estudios de carcinogénesis animal.
  • Moulder [K6] y Lacy-Hulbert y col. [A10] revisan la evidencia biológica de carcinogénesis.
  • Kavet [A8] revisa los conocimientos actuales sobre carcinogénesis, haciendo énfasis en cómo se podría aplicar a los campos de frecuencia industrial.
  • Foster y col. [A9] revisan la evaluación de riesgos y cómo se aplica a la exposición a campos electromagnéticos.
  • Robert [J16], Huuskonen y col. [J12] y Brent [J15] revisan la evidencia de laboratorio y epidemiológica sobre malformaciones congénitas asociadas con campos de frecuencia industrial.
  • Valberg y col. [F23] revisan la plausibilidad de los mecanismos de interacción propuestos entre campos de frecuencia industrial y sistemas biológicos.
  • McCann y col. [K2] revisan los estudios sobre genotoxicidad realizados con campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial.
  • McCann y col. [A13] revisan los aspectos de evaluación del riesgo de cáncer aplicados a campos de frecuencia industrial.
  • Moulder y Foster [A14] revisan aspectos de evaluación del riesgo de cáncer aplicados específicamente a campos eléctricos (no magnéticos) de frecuencia industrial.

27) ¿Existen recomendaciones de exposición a campos de frecuencia industrial?

Sí, un cierto número de organizaciones profesionales y gubernamentales han publicado recomendaciones de exposición. Las más relevantes son las emitidas por el Consejo Nacional de Protección Radiológica del Reino Unido (National Radiological Protection Board, NRPB-UK) [M4], la Comisión Internacional de Protección Contra la Radiación No Ionizante (International Comission on Non Ionizing Radiation Protection, ICNIRP) [M6], y la Conferencia Americana de Higienistas Industriales Gubernamentales (American Conference of Governmental Industrial Hygienists, ACGIH) [M5].

Ver Bailey y col. [M8] para una discusión detallada sobre la normativa y su base biológica.


27A)¿Cuáles son las recomendaciones de exposición a campos de frecuencia industrial para publico en general?
  • NRPB-UK [M4]:
    • 50 Hz: 1.600 microT (16 G) y 12 kV/m
    • 60 Hz: 1.330 microT (13,3 G) y 10 kV/m
    • Este documento también contiene recomendaciones para otras frecuencias.
  • ICNIRP [M6]
    • 50 Hz: 100 microT (1 G) y 5 kV/m
    • 60 Hz: 84 microT (0,84 G) y 4,2 kV/m
    • Este documento también contiene recomendaciones para otras frecuencias.

27B) ¿Cuáles son las recomendaciones de exposición a campos de frecuencia industrial para trabajadores?
  • NRPB-UK [M4]:
    • 50 Hz: 1.600 microT (16 G) y 12 kV/m
    • 60 Hz: 1.330 microT (13,3 G) y 10 kV/m
    • Este documento también contiene recomendaciones para otras frecuencias.
  • ACGIH [M5]:
    • A 60 Hz: 1.000 microT (10 G)
    • Este documento también contiene recomendaciones para otras frecuencias.
  • ICNIRP [M6]
    • 50 Hz: 500 microT (5 G) y 10 kV/m
    • 60 Hz: 420 microT (4,2 G) y 8,3 kV/m
    • Este documento también contiene recomendaciones para otras frecuencias.

27C) ¿Existen recomendaciones especiales de exposición a campos de frecuencia industrial para personas que llevan marcapasos?

El funcionamiento de los marcapasos puede verse afectado por campos de frecuencia industrial. En algunos ambientes laborales pueden existir campos lo suficientemente elevados como para interferir con el funcionamiento de los marcapasos [L10, L11], y puede que incluso existan en algunos ambientes no laborales [L0, L11]. La sensibilidad de los marcapasos cardíacos y la gravedad de los efectos dependen mucho del diseño y modelo [L0, L10, L11]. Esta es, probablemente, una situación en la que el campo eléctrico es, por lo menos, tan importante como el campo magnético.

ICNIRP [M6] calculó que campos de frecuencia industrial de 15 microT podían originar interferencias, pero declaró que sólo existe una "pequeña probabilidad" de un mal funcionamiento por debajo de 100-200 microT. NRPB-UK [M4] declaró que "es poco probable que ocurran interferencias" por debajo de 20 microT. ACGIH [M5] establece un límite laboral formal para portadores de marcapasos de 100 microT. Basándonos en estas fuentes, parece poco probable que una línea eléctrica produzca interferencias (Q10).

Sin embargo, por lo menos dos estudios sobre marcapasos muestran que campos elevados de frecuencia industrial de 5.000 V/m podrían causar interferencias en algunos modelos [L0, L48]; y otro sugiere que puede haber interferencias con un campo eléctrico de 1.500 V/m [L10]. Campos eléctricos tan altos no se dan en la gran mayoría de las viviendas o en las cercanías de una línea de distribución, pero este nivel podría sobrepasarse justo debajo de una línea de transporte a alta tensión (Q10).

Los portadores de marcapasos que trabajen o vivan en ambientes donde haya instalaciones capaces de producir una interferencia significativa deberían informar al médico que les realizó el implante. Debe aconsejarse a los portadores de marcapasos que tengan cierta precaución cuando estén cerca de líneas de transporte de energía eléctrica, en especial líneas con voltajes de 230 kV o superiores. Las mismas precauciones son, probablemente, aplicables a desfibriladores y dispositivos biomédicos implantables.


27D) ¿Iba a recomendar una agencia del gobierno de Estados Unidos límites estrictos de exposición residencial y laboral a campos de frecuencia industrial?

El número de Julio/Agosto 1995 de Microwave News incluía extractos de lo que se decía era un borrador de informe de la Comisión Nacional de Protección Contra la Radiación (National Commission on Radiation Protection, NCRP). Los extractos publicados en Microwave News parecen haber sido escritos en 1993. Según el artículo de Microwave News, el informe de la NCRP recomendaba límites estrictos para exposición residencial y laboral a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial (y otras frecuencias extremadamente bajas). El artículo de Microwave News fue mencionado posteriomente en revistas como Science y New Scientist y también en los medios de comunicación.

Según una declaración oficial de la NCRP (22 de Agosto de 1995), este borrador "no tiene absolutamente ninguna validez en este momento". La declaración de la NCRP dice además que "el borrador en cuestión está todavía siendo revisado para prepararlo para empezar la fase inicial de análisis, existe sólo como un borrador de trabajo que no debería haber salido fuera [del comité]. Por lo tanto no debería copiarse, citarse o referenciarse fuera de la NCRP".

Una declaración posterior de NCRP (11 de Octubre de 1995) afirma que "al contrario de lo que erroneamente dicen algunas fuentes de información, la NCRP no ha emitido recomendaciones sobre campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja" y puntualiza que "considerando la propia naturaleza del proceso de revisión, es imposible predecir cuando podrá la NCRP tener un informe sobre el tema de las frecuencias extremadamente bajas, y no es posible saber el alcance o recomendaciones que puedan hacerse".

El informe anual de 1999 de NCRP menciona que este informe está todavía en el subcomité SC89-3 como un "borrador de informe en preparación para la revisión por parte del Consejo".


27E) ¿Qué dice el informe de 1996 del Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos (U.S. National Research Council)?

En 1991, el Congreso de Estados Unidos pidió a la Academia Nacional de las Ciencias que revisara la literatura sobre los posibles riesgos para la salud de la exposición residencial a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial. En respuesta, el Consejo Nacional de Investigación, la rama de investigación de la Academia Nacional de las Ciencias, organizó un comité de epidemiólogos, biólogos, químicos y físicos expertos en cáncer, toxicología reproductiva y efectos neurobiológicos. Algunos miembros habían pasado sus carreras profesionales estudiando los efectos de los campos eléctricos y magnéticos, y algunos eran nuevos en este área. El comité emitió su informe en noviembre de 1996 [A7]. Lo que sigue a continuación son citas textuales del resumen ejecutivo.

  • Conclusiones del comité
    • "Basándonos en una evaluación exhaustiva de los estudios publicados sobre los efectos de los campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial en células, tejidos y organismos (incluyendo seres humanos), la conclusión del comité es que la evidencia disponible no muestra que la exposición a estos campos represente un peligro para la salud de las personas."
    • "Ninguna evidencia concluyente y consistente muestra que la exposición residencial a campos eléctricos y magnéticos produzca cáncer, efectos neurocomportamentales adversos o efectos en la reproducción y el desarrollo."
    • "A niveles de exposición muy por encima de los encontrados normalmente en viviendas, los campos eléctricos y magnéticos pueden producir efectos biológicos... pero estos efectos no proporcionan una imagen consistente de una relación con riesgos para la salud."
    • "En muchos estudios persiste una asociación entre configuración o código de cables en las viviendas y leucemia infantil, aunque el factor causal responsable de esa asociación estadística no ha sido identificado."
  • Epidemiología
    • "El motivo que ha empujado a continuar el estudio de los efectos biológicos de los campos eléctricos y magnéticos ha sido la persistencia de los estudios epidemiológicos en mostrar una asociación entre una estimación hipotética de la exposición a campos eléctricos y magnéticos, llamada la clasificación de código de cables, y la incidencia de leucemia infantil."
    • "Residir en casas clasificadas en la categoría de configuración de cables alta se asocia con un exceso de riesgo aproximadamente 1,5 veces mayor de leucemia infantil, una enfermedad poco frecuente."
    • "Las clasificaciones del código de cables se correlacionan con muchos factores, tales como la antigüedad de la casa, densidad de casas y densidad de tráfico en el barrio, pero muestran una débil asociación con campos magnéticos residenciales medidos."
    • "No se ha encontrado ninguna asociación entre incidencia de leucemia infantil y exposición a campo magnético en los estudios epidemiológicos que estimaron la exposición midiendo el promedio del campo magnético."
    • "Los estudios no han identificado factores que expliquen la asociación entre código de cables y leucemia infantil. Aunque se conocen varios factores que se correlacionan con clasificaciones del código de cables, ninguno resalta como un probable factor causal."
    • "[La] evidencia epidemiológica no apoya las posibles asociaciones de campos magnéticos con cáncer en adultos, resultado del embarazo, alteraciones neurocomportamentales y cáncer infantil distinto a la leucemia."
  • Evaluación de la exposición
    • "Los campos magnéticos de la magnitud que se encuentran en domicilios inducen corrientes dentro del cuerpo humano que son, en general, mucho más pequeñas que las corrientes inducidas de forma natural por el funcionamiento de los nervios y músculos."
    • "Sin embargo, las intensidades más altas a las que alguien puede estar expuesto en su domicilio (las asociadas con electrodomésticos) pueden producir campos eléctricos en una pequeña zona del cuerpo comparable, o incluso mayores, que los campos que se dan de forma natural."
    • Las densidades de corriente endógenas en la superficie del cuerpo (internamente se dan densidades más altas) asociadas con la actividad eléctrica de las células nerviosas son del orden de 1 mA/m2 ... Por lo tanto, las corrientes típicas inducidas externamente son 1.000 veces menores que las corrientes que se dan de forma natural."
    • "Como los mecanismos por los cuales los campos eléctricos y magnéticos pueden producir efectos adversos para la salud son desconocidos, las características de los campos eléctricos y magnéticos que deben medirse para probar la relación de estos campos con la enfermedad no están claras."
  • Efectos celulares y moleculares
    • "Las exposiciones a campos magnéticos de 50-60 Hz de intensidad similar a la exposición residencial típica (0,01-1 microT) no producen ningún efecto significativo in vitro que haya sido replicado en estudios independientes."
    • "Se han observado cambios reproducibles en aspectos específicos de las vías celulares de transducción de señales con exposiciones a campos magnéticos del orden de 100 microT y superiores."
    • "A intensidades de campo superiores a 50 microT se han observado resultados positivos creíbles para cambios en concentraciones intracelulares de calcio y cambios más generales en la expresión de genes y en componentes de la transducción de señales."
    • "Sin embargo, no se ha observado genotoxicidad reproducible a ninguna intensidad de campo."
    • "La conclusión global, basada en la evaluación de estos estudios, es que la exposición a campos eléctricos y magnéticos de 50-60 Hz inducen cambios en células cultivadas sólo a intensidades de campo que exceden las intensidades típicas residenciales en un factor de 1.000 a 100.000."
  • Efectos en animales y tejidos
    • "No hay una evidencia convincente de que la exposición a campos eléctricos y magnéticos de 60 Hz cause cáncer en animales."
    • "Un área en la que hay cierta evidencia de laboratorio de un efecto relacionado con la salud es que animales tratados con cancerígenos muestran una relación positiva entre exposición a campo magnético intenso e incidencia del cáncer de mama."
    • "No hay evidencia de ningún efecto adverso sobre la reproducción o desarrollo de animales, en especial mamíferos, por la exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial, 50-60 Hz."
    • "Existe evidencia convincente de efectos sobre el comportamiento para campos eléctricos y magnéticos considerablemente mayores que los encontrados en ambientes residenciales; sin embargo, no se han demostrado efectos neurocomportamentales adversos de campos aún más intensos.
    • "A pesar de la reducción de la concentración de melatonina en sangre y glándula pineal observada en algunos animales, como consecuencia de la exposición a campo magnético, los estudios hechos hasta la fecha en humanos no muestran, hasta la fecha, una evidencia concluyente de que la concentración de melatonina responda de igual manera... En los animales en los que se han observado cambios en la melatonina, no se ha comprobado que los efectos nocivos para la salud estén asociados a la disminución de melatonina relacionada con los campos eléctricos o magnéticos."

En 1999 la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos hizo unos comentarios adicionales sobre el tema, cuando se les pidió que revisaran la investigación dirigida por NIEHS bajo la Energy Policy Act de 1992 (el programa denominado EMF-RAPID [A15, A18].

En este informe la Academia Nacional de las Ciencias concluyó [A15]:

  • "El programa de investigación biológica de NIEHS llegó a dos importantes conclusiones que reducen en cierta manera la preocupación sobre si el uso de la energía eléctrica podría tener efectos nocivos para la salud...
    • La primera contribución fue el esfuerzo para replicar los informes anteriores de efectos biológicos... Todos los intentos de replicación en el programa EMF-RAPID han dado resultados negativos o equívocos...
    • La segunda contribución importante fue la finalización de varias investigaciones sobre la relación entre exposición a campo magnético y cáncer a través de experimentos controlados de laboratorio en animales. Casi todos los estudios en animales relevantes para la cuestion del cáncer [y los campos de frecuencia industrial] han aportado resultados negativos incluso a niveles de campo varios órdenes de magnitud más elevados que los niveles típicos de exposición humana."
  • "La investigación biológica del EMF-RAPID ha aportado poca evidencia que apoye la hipótesis de que existe una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer...
    • Los resultados in vivo no apoyan la existencia de un efecto [de los campos de frecuencia industrial] en la iniciación, promoción o progresión del cáncer...
    • No existe evidencia ningún efecto fuerte y replicado sobre el desarrollo del cáncer."
  • "Los resultados del programa EMF-RAPID no apoyan la suposicion de que el uso de la energía eléctrica suponga un gran riesgo no reconocido para la salud pública."
  • "El comité recomienda que se financie ningún programa de investigación especial adicional sobre los posibles efectos en la salud de los campos magnéticos de frecuencia industrial."
  • Ver los comentarios del comité de la Academia Nacional de las Ciencias sobre el informe del "grupo de trabajo" del NIEHS en la siguiente pregunta.

27F) ¿Dice un informe de 1998 del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y el Medio Ambiente de Estados Unidos (U.S. National Institute of Environmental Health Sciences, NIEHS) que los campos de frecuencia industrial son un "posible" cancerígeno?

En 1997-98, NIEHS organizó una serie de conferencias científicas para evaluar "los posibles efectos sobre la salud de la exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia extremadamente baja". Los informes generados en esas conferencias se utilizaron para ayudar a NIEHS a preparar un informe al Congreso de Estados Unidos (Q27G).

La última de la serie de conferencias organizadas por NIEHS (denominada "grupo de trabajo") evaluó la evidencia de efectos sobre la salud humana siguiendo las reglas de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (International Agency for Research on Cancer, IARC). El informe del grupo de trabajo [A11]. fue publicado el 30 de julio de 1998 y está disponible en: http://www.niehs.nih.gov/emfrapid/

Al contrario que la mayoría de las aproximaciones actuales a la evaluación del riesgo (ver [Q20], las normas de la IARC utilizadas por el "grupo de trabajo" (ver Tabla siguiente) ponía un gran énfasis en los estudios epidemiológicos y prestaba mucha menos atención a los estudios sobre animales y mecanismos.

El "grupo de trabajo" concluyó de forma unánime que los campos de frecuencia industrial no son un agente de clase 1 o clase 2A de IARC; es decir, que no son un "conocido cancerígeno para humanos" o un "probable cancerígeno para humanos" (ver Tabla siguiente). La mayoría del "grupo de trabajo" concluyó que los campos de frecuencia industrial deben ser clasificados en la categoría 2B de IARC; es decir, que son un "posible cancerígeno para humanos". Otros agentes clasificados de forma similar por IARC como "posibles cancerígenos para humanos" incluyen café, sacarina y el humo de los automóviles. Una substancial minoría del "grupo de trabajo" concluyó que la evidencia ni siquiera era suficiente para clasificar los campos de frecuencia industrial en la categoría 2B de IARC.

De acuerdo con el informe del "grupo de trabajo", la clasificación en la categoría 2B de IARC se basó fundamentalmente en la "limitada evidencia epidemiológica" de que la exposición residencial a campos de frecuencia industrial estaba asociada con leucemia infantil. "Limitada evidencia epidemiológica" significa, según el esquema de IARC, que: "Se ha observado una asociación positiva entre exposición... y cáncer para la que una interpretación causal se considera creíble, pero el azar, sesgos o factores de confusión no pueden descartarse con un grado de confianza razonable."

El "grupo de trabajo" también concluyó que los estudios experimentales en animales "no apoyan ni refutan" los estudios epidemiológicos, y que los estudios sobre mecanismos no proporcionan apoyo a los estudios epidemiológicos.

El "grupo de trabajo" concluyó que la evidencia epidemiológica y experimental es "inadecuada" (ver Tabla siguiente) para sugerir que la exposición a campos de frecuencia industrial es una "posible" causa de cualquier tipo de cáncer aparte de leucemia. El "grupo de trabajo" también concluyó que la evidencia epidemiológica y experimental es "inadecuada" (ver Tabla siguiente) para sugerir que la exposición a campos de frecuencia industrial es una "posible" causa de efectos adversos para la salud humana aparte del cáncer.

Algunos han interpretado las conclusiones del "grupo de trabajo" como una contradicción respecto a lo que en 1996 dijo la Academia Nacional de las Ciencias (Q27E) y en 1999 dijo el NIEHS en su informe al Congreso (Q27G). De hecho, la parte principal del informe del "grupo de trabajo" del NIEHS [A11] es bastante compatible tanto con el informe de la Academia Nacional de las Ciencias [A7] como con el informe del NIEHS de 1999 [A16]. En particular, los tres infomes están de acuerdo en que no se ha establecido ninguna asociación causal entre cáncer y exposición a campos de frecuencia industrial. La aparente diferencia entre los informes es debida a la metodología para la evaluación del riesgo utilizada por el "grupo de trabajo" del NIEHS.

En 1999 la Academia Nacional de las Ciencias hizo unos comentarios sobre el "informe de grupo de trabajo" [A15]. Concluyeron:

"Cuando el informe del grupo de trabajo se considera en detalle, el dramático contraste entre el informe del Comité del Consejo de Investigación [A7] y el informe del NIEHS [A11] -- "no efecto" frente a "probable carcinógeno" -- se reduce; y cuando se tienen en cuenta las diferencias entre los dos procesos de evaluación utilizados, se entienden las diferencias en las conclusiones. Este comité concluye que, sin embargo, las conclusiones de 1997 del informe del comité del Consejo de Investigación transmiten al público de forma más precisa las implicaciones en la salud de la investigación subyacente."

El esquema de clasificación de IARC utilizado por el "grupo de trabajo" se basa fundamentalmente en la evidencia epidemiológica (ver Tabla siguiente y la página web de IARC). La evidencia de carcinogenicidad animal se considera secundaria, y otros tipos de estudios de laboratorio (como los ensayos de actividad genotóxica o epigenética) casi ni se mencionan. Los argumentos de plausibilidad biológica/biofísica prácticamente son ignorados en el esquema de clasificación de la IARC.

Por "posible cancerígeno para humanos", el "grupo de trabajo" del NIEHS quiere decir, explícitamente, categoría 2B de IARC. Tal y como se muestra en la Tabla siguiente, la clasificación en la categoría 2B sólo requiere una débil evidencia epidemiológica de asociación. No es necesaria ninguna confirmación de laboratorio o plausibilidad biológica/biofísica para situar algo en la categoría 2B. De hecho, una vez que en epidemiología se sugiere la existencia de una asociación, "posible carcinógeno humano" es la categoría más baja permitida por el esquema de la IARC.

Es importante reseñar que el "grupo de trabajo" de NIEHS rechazó de forma unánime la conclusión de que los campos de frecuencia industrial fueran "probables" (categoría 2A de IARC) o "demostrados" (categoría 1 de IARC) cancerígenos para humanos.

Clasificación de cancerígenos humanos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC)
Categoría Datos de apoyo necesarios para la clasificación en el grupo
(ver la siguiente tabla para las definiciones de los términos)
Ejemplos Número de agentes clasificados
(hasta Dic-2000)
Categoría 1: El agente es cancerígeno para humanos. Evidencia epidemiológica suficiente Bebidas alcohólicas
Asbestos
Benzeno
Radón, Rayos X
Tabaco
78
Categoría 2A: El agente es un probable cancerígeno para humanos. Evidencia epidemiológica limitada o inadecuada MAS evidencia animal suficiente Creosote
Humos de diesel
Formaldehido
PCB's
Lámparas bronceadoras
63
Categoría 2B: El agente es un posible cancerígeno para humanos. Evidencia epidemiológica limitada MAS evidencia animal inadecuada Humo de automóviles
Cloroformo
Café
Gasolina
Humo de motores
Vegetales macerados
235
Categoría 3: El agente es inclasificable en cuanto a su carcinogenicidad para humanos. Evidencia epidemiológica inadecuada MAS evidencia animal inadecuada o limitada
o
No encaja en otro grupo
Cafeína
Polvo de carbón
Luces fluorescentes
Combustible diesel
Mercurio
Sacarina, Té
483
Categoría 4: El agente es probablemente no cancerígeno para humanos. Evidencia sugiriendo falta de carcinogenotoxicidad tanto en humanos como en animales
o
Evidencia epidemiológica inadecuada más evidencia sugiriendo falta de carcinogenotoxicidad en animales
Caprolactan 1
Definiciones utilizadas por IARC en la clasificación de carcinógenos humanos
Frase Epidemiología Carcinogenicidad animal
Evidencia suficiente Se ha establecido una relación causal Se ha establecido una relación causal en dos especies o en dos estudios independientes
Evidencia limitada Se ha observado una asociación que puede ser causal,
pero no se pueden descartar interpretaciones no causales
Se ha observado carcinogenicidad en animales;
pero sólo en un único estudio, o sólo se han visto tumores benignos o tumores con una tasa de aparición espontánea alta
Evidencia inadecuada Los estudios tienen una calidad insuficiente para determinar si existe una asociación
o
No hay datos en humanos
Los estudios tienen una calidad o consistencia insuficiente para llegar a una conclusión
o
No hay datos en animales
Falta de carcinogenicidad Múltiples y consistentes estudios negativos, con un amplio rango de exposiciones, que no muestran evidencia de una asociación con ningún tipo de cáncer Estudios consistentes y negativos en dos o más especies, con un amplio rango de exposiciones, que no muestran evidencia de carcinogénesis.

27G) ¿Qué dice un informe de 1999 del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y el Medio Ambiente de Estados Unidos (NIEHS) para el Congreso de Estados Unidos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer?

El 15 de junio de 1999, el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y el Medio Ambiente de Estados Unidos (NIEHS) hizo público el informe para el Congreso de Estados Unidos "Efectos sobre la salud de la exposición a campos eléctricos y magnéticos generados por las líneas eléctricas" [A16]. El informe se basa en:

  • Las cuatro conferencias discutidas en Q27F;
  • Una revisión actualizada de los estudios epidemiológicos, animales, celulares y biofísicos (incluso se discute el estudio canadiense sobre leucemia infantil de 1999 (Q19J);
  • Consideración de la investigación de laboratorio financiada por el NIEHS bajo el programa denominado EMF-RAPID [A18].

El informe del NIEHS para el Congreso [A16] difiere del informe del "grupo de trabajo" [A11] en varios aspectos:

  • El informe para el Congreso da más peso a los estudios animales, celulares y biofísicos que el del "grupo de trabajo".
  • El informe para el Congreso no se centra en el criterio y el lenguaje de la IARC [Tabla] que dominaba el informe del "grupo de trabajo".
  • El informe para el Congreso es mucho más corto que el del "grupo de trabajo", y utiliza un lenguaje mucho más sencillo de entender por parte de la gente.

El informe está disponible en: http://www.niehs.nih.gov/emfrapid/html/EMF_DIR_RPT/Report_18f.htm

Del resumen ejecutivo:

 

La evidencia científica que sugiere que la exposición [a campos de frecuencia industrial] supone un riesgo para la salud es débil. La evidencia más fuerte de efectos en la salud proviene de asociaciones observadas en poblaciones humanas con dos formas de cáncer: leucemia infantil y leucemia linfocítica crónica en adultos profesionalmente expuestos. Mientras que el apoyo por parte de estudios individuales es débil, los estudios epidemiológicos muestran, para algunos métodos de medir la exposición, un patrón claramente consistente de un pequeño incremento del riesgo con el incremento de la exposición, que es algo más débil para la leucemia linfocítica crónica que para la leucemia infantil. Por el contrario, los estudios sobre mecanismos y la literatura sobre toxicología animal no consigue mostrar ningún patrón consistente a lo largo de los estudios, aunque se ha informado de hallazgos esporádicos de efectos biológicos (incluyendo un incremento de cáncer en animales). No se ha observado ningún incremento de leucemias en animales de experimentación...

Los estudios epidemiológicos tienen serias limitaciones en su capacidad para demostrar una relación causa-efecto, mientras que los estudios de laboratorio, por su diseño, pueden mostar claramente que causa y efecto son posibles. Virtualmente toda la evidencia de laboratorio en animales y humanos y la mayor parte del trabajo sobre mecanismos realizado en células no consigue apoyar una relación causal entre exposición a niveles ambientales [de campos de frecuencia industrial] y cambios en la función biológica o enfermedades. La ausencia de hallazgos positivos en animales o en estudios sobre mecanismos debilita la creencia de que esta asociación [epidemiológica] sea realmente debida a campos de frecuencia industrial, pero los hallazgos epidemiológicos no pueden ser completamente desestimados.

El NIEHS concluye que la exposición [a campos de frecuencia industrial] no puede ser reconocida como completamente segura debido a la débil evidencia científica de que puede suponer un riesgo de leucemia. En nuestra opinión, este hallazgo es insuficiente para justificar el establecimiento de regulaciones agresivas. Sin embargo, puesto que virtualmente todo el mundo en Estados Unidos utiliza la energía eléctrica y, por lo tanto, está expuesto de forma rutinaria [a campos de frecuencia industrial], se justifican acciones regulatorias pasivas, como un énfasis continuado en la educación tanto del público como de la comunidad de cara a una reducción de la exposición.

De las Conclusiones y Recomendaciones del informe del NIEHS para el Congreso:

 

Como parte de la evaluación del programa EMF-RAPID sobre los efectos relacionados con la salud [de los campos de frecuencia industrial], un panel internacional de 30 científicos se reunió en junio de 1998 para revisar el peso de las evidencias científicas [Q27F]. Utilizando un criterio desarrollado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer [Tabla], ninguno de los miembros del Grupo de Trabajo consideró que la evidencia fuera suficientemente fuerte para etiquetar la exposición [a campos de frecuencia industrial] como un "conocido cancerígeno para humanos" o "probable cancerígeno para humanos". Sin embargo, la mayoría de los miembros de este grupo de trabajo (19 de los 28 miembros) concluyeron que la exposición a [los campos electromagnéticos generados por] las líneas eléctricas es un "posible cancerígeno para humanos". Esta decisión se basa fundamentalmente en la "limitada evidencia de un incremento del riesgo de leucemia infantil con la exposición residencial y un incremento de la incidencia de leucemias linfociíticas crónicas (CLL) asociado con la exposición laboral". Para otros cánceres o problemas de salud no relacionados con cáncer, el grupo de trabajo catalogó los datos experimentales como que proporcionan una evidencia mucho más débil o ningún apoyo para efectos debidos a la exposición [a campos de frecuencia industrial].

El NIEHS coincide en que las asociaciones de leucemia infantil y leucemia linfocítica crónica observadas no pueden ser descartadas fácilmente como hallazgos debidos al azar o negativos. La falta de hallazgos positivos en animales o en estudios sobre mecanismos debilita la creencia de que esta asociación sea realmente debida a los campos de frecuencia industrial, pero este hallazgo no puede ser completamente desestimado. El NIEHS también está de acuerdo con la conclusión de que no hay suficiente evidencia de un riesgo de otros cánceres o problemas de salud no relacionados con cáncer para justificar la preocupación...

El Programa Nacional de Toxicología examina periódicamente las exposiciones ambientales para determinar hasta que punto constituyen un riesgo de cáncer para la salud y genera el "Informe sobre cancerígenos", un listado de agentes que son "conocidos cancerígenos para humanos" o "razonablemente se prevé que sean cancerígenos para humanos". En nuestra opinión, basándonos en la evidencia disponible hasta la fecha, la exposición [a campos electromagnéticos de frecuencia industrial] no estaría incluido en el "Informe sobre cancerígenos" como un agente que "razonablemente se prevé que sea cancerígeno para humanos". Esto se basa en la limitada evidencia epidemiológica y en los hallazgos del programa EMF-RAPID que no indicaban un efecto de la exposción [a campos electromagnéticos de frecuencia industrial] en animales experimentales o una base para un mecanismo para la carcinogénesis.

En relación a posibles acciones regulatorias, el informe del NIEHS para el Congreso indica:

 

El NIEHS sugiere que el nivel y la fuerza de la evidencia que apoya que la exposición [a campos de frecuencia industrial] es un peligro para la salud humana son insuficientes para justificar acciones regulatorias agresivas; por lo tanto, no recomendamos acciones como una normativa estricta sobre electrodomésticos y un programa nacional para enterrar todas las líneas de transporte y distribución. En su lugar, la evidencia sugiere medidas pasivas como un énfasis continuado en la educación tanto del público como de la comunidad de cara a una reducción de la exposición. El NIEHS sugiere que la industria eléctrica continúe con sus prácticas actuales al instalar líneas eléctricas para reducir la exposición y continúe investigando maneras de reducir la generación de campos magnéticos alrededor de las líneas de transporte y distribución sin crear nuevos riesgos. También alentamos el uso de tecnologías que reduzcan la exposición debida a líneas de distribución locales, siempre que no se incrementen otros riesgos, como los de electrocución accidental o fuego.


27H) ¿Qué dice el informe del Comité Nacional de Protección Radiológica del (National Radiological Protection Board, NRPB) del Reino Unido sobre campos electromagnéticos de frecuencia industrial y cáncer?

El 6 de marzo de 2001, el Comité Nacional de Protección Radiológica (National Radiation Protection Board, NRPB) del Reino Unido hizo público un informe sobre campos de frecuencia industrial y cáncer [A20]. El informe consiste en: "una revisión exhaustiva de los estudios experimentales y epidemiológicos relevantes para evaluar el posible riesgo de cáncer como consecuencia de la exposición a campos electromagnéticos de frecuencia industrial... No contempla la exposición a altas frecuencias ni otros potenciales efectos de la exposición a frecuencias industriales..."

La principal conclusión del informe es que:

"Los experimentos de laboratorio no han proporcionado una buena evidencia de que los campos electromagnéticos de frecuencia industrial sean capaces de producir cáncer y los estudios epidemiológicos sobre personas tampoco sugieren que causen cáncer en general. Existe, sin embargo, cierta evidencia epidemiológica de que una exposición prolongada a niveles altos de campos magnéticos de frecuencia industrial se asocia con un pequeño riesgo de leucemia en niños. En la práctica, tales niveles de exposición se dan rara vez entre el público en el Reino Unido. En ausencia de una clara evidencia de un efecto cancerígeno en adultos, o de una explicación plausible derivada de experimentos sobre animales o células, la evidencia epidemiológica no es en este momento lo suficientemente sólida como para justificar una conclusión firme de que tales campos causan leucemia en niños. Sin embargo, a menos que investigaciones futuras indiquen que este hallazgo es debido al azar o a un artefacto no reconocido, queda la posibilidad de que una exposición intensa y prolongada a campos magnéticos pueda aumentar el riesgo de leucemia en niños."

Respecto a los estudios sobre células el informe concluye que:

 

A nivel celular no hay una clara evidencia de que la exposición a campos electromagnéticos de frecuencia industrial de los niveles que se suelen encontrar pueda afectar a los procesos biológicos...

No hay una evidencia convincente de que la exposición a tales campos sea directamente genotóxica, ni de que pueda afectar a la transformación de células en cultivo, así que es improbable que pueda iniciar la carcinogénesis...

Aquellos resultados que reclaman haber demostrado un efecto positivo de la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial tienden a mostrar tan sólo pequeños efectos, cuyas consecuencia biológicas no están claras. Muchos de los efectos positivos de los que se ha informado tienen lugar con exposiciones que no es probable que se den habitualmente.

Respecto a los estudios de carcinogénesis animal el informe concluye que:

 

En conjunto, no se ha observado una evidencia convincente en la revisión de un gran número de estudios sobre animales que apoye la hipótesis de que la exposición a campos electromagnéticos de frecuencia industrial incremente el riesgo de cáncer.

La mayoría de los estudios muestran una ausencia de efectos de los campos magnéticos de frecuencia industrial en leucemia o linfoma en roedores...

Estudios posteriores no han hallado efectos en la progresión de células leucémicas trasplantadas en ratones o ratas...

Un amplio estudio reciente informó de la ausencia de efectos de la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial en tumores del sistema nervioso inducidos químicamente en ratas. Además, la baja incidencia de tumores cerebrales en tres amplios estudios recientes sobre ratas no aumentaba por la exposición a campos magnéticos.

Respecto a los estudios sobre tumores [además de leucemia y tumores cerebrales], la evidencia es casi uniformemente negativa.

Respecto a los estudios sobre melatonina el informe concluye que:

 

La mayor parte de la evidencia en voluntarios sugiere que la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial no retrasa ni suprime los ritmos de la melatonina...

La evidencia de un efecto de la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial sobre los niveles de melatonina y el estado reproductivo dependiente de la melatonina en animales con reproducción estacional es ampliamente negativa.

Respecto a los estudios sobre el sistema inmune el informe concluye que:

No hay una evidencia consistente de ningún efecto inhibidor de los campos magnéticos de frecuencia industrial en aquellos aspectos de la función del sistema inmune relevantes para la supresión de tumores...

Respecto a los estudios epidemiológicos de exposición residencial el informe concluye que:

 

Estudios recientes, amplios y bien realizados han proporcionado una evidencia mejor de la que estaba disponible anteriormente sobre la relación entre exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer. Tomados en conjunto sugieren que las relativamente elevadas exposiciones promedio de 0,4 microT o superiores están asociadas con la duplicación del riesgo de leucemia en niños por debajo de 15 años de edad. Sin embargo, la evidencia no es concluyente...

Los datos sobre tumores cerebrales provienen de algunos de los estudios que también investigaban leucemia o de otros que se centraban exclusivamente en estos tumores. No proporcionan una evidencia comparable de una asociación...

No hay ninguna razón paa creer que la exposición residencial a campos electromagnéticos está involucrada en el desarrollo de leucemia o tumores cerebrales en adultos.

Respecto a los estudios epidemiológicos de exposición laboral el informe concluye que:

 

Aunque algunos estudios publicados de exposición laboral a campos electromagnéticos y riesgo de cáncer tienen, en lo principal, una metodología adecuada, y algunos de ellos tienen una potencia estadística considerable, no han establecido una relación causal entre tal exposición y un incremento de la incidencia de tumores de ningún tipo. Los excesos, cuando los hay, son generalmente modestos y están básicamente restringidos a leucemia y tumores cerebrales.

La evidencia de algún riesgo de tumores cerebrales es conflictiva, incluso la de los estudios más potentes.


28) ¿Qué efectos producen las líneas eléctricas sobre el valor de la propiedad inmobiliaria?

Hay muy pocos datos fiables sobre este asunto. Ha habido estudios de "propiedad comparada", pero cualquiera de los estudios realizados antes de 1991 (cuando se publicó el de London y col. [C12] podrían ser irrelevantes. Desde 1991 se ha publicado un estudio de valor comparado [L5] y se ha presentado otro en un congreso [L8]. Ninguno de los estudios muestran evidencia de un impacto de las líneas de transporte sobre el valor de las propiedades. Sin embargo, ambos estudios indican que muchos propietarios piensan que habrá un impacto, particularmente si la preocupación en torno a los efectos en la salud se hace pública.

Parece que la presencia de líneas de transporte de energía eléctrica y subestaciones puede afectar negativamente al valor de las propiedades si ha habido publicidad local recientemente sobre la preocupación por la salud o el valor de las propiedades. Parece menos probable que la presencia de configuraciones de cable altas de líneas de distribución del tipo que han sido correlacionadas con cáncer infantil en los estudios americanos pudiera afectar al valor de las propiedades, dado que pocas personas reconocerían su existencia. Si los compradores empiezan a solicitar medidas de campo magnético no se sabe lo que puede suceder, porque aunque las medidas son relativamente fáciles de realizar (Q29), son prácticamente imposibles de interpretar.


29) ¿Qué equipo se necesita para medir campos magnéticos de frecuencia industrial?

Los campos magnéticos de frecuencia industrial se miden con un gaussímetro calibrado. Los medidores empleados por los profesionales de la salud medioambiental son demasiado caros para el uso doméstico. Un equipo apropiado para uso doméstico debería cumplir los siguientes criterios:
- Un grado razonable de precisión (+/- 20% parece razonable para el uso doméstico).
- Medir el valor rms (eficaz) real, en caso contrario, si la forma de onda no es sinusoidal, las medidas pueden estar exageradas.
- Respuesta en frecuencia hecha a la medida, porque si el medidor tiene un ancho de banda demasiado grande, campos de altas frecuencias generados por pantallas, televisiones, etc. pueden confundir las medidas.
- Responder correctamente a las sobrecargas; si el medidor está sometido a un campo muy intenso debe avisarlo, no sólo dar lecturas al azar.
- Un campo eléctrico intenso no debe afectar a la medida del campo magnético.

Los medidores que reúnen estos requerimientos son caros, y los medidores baratos pueden ser poco fiables. En 1994 una revisión realizada por el Estado de Iowa [F15] encontró un medidor fiable para el uso público por 450 dólares. Para el experto, o no experto, que tenga un buen multímetro y sepa usar una hoja de cálculo, el informe del estado de Iowa indicaba que se podría conseguir un buen equipo por unos 115 dólares [F15].

A veces se ha sugerido que se puede enrollar un cable y usar altavoces o un multímetro de alta impedancia para medir campos de frecuencia industrial. Esto no es correcto; mientras que un físico o un ingeniero experto puede anticipar y corregir la no linealidad y la interferencia, éste es un método poco razonable para una persona media, aunque esté técnicamente preparada.


30) ¿Cómo se miden los campos magnéticos de frecuencia industrial?

Las medidas se deben realizar con un gaussímetro calibrado (Q29), en múltiples puntos y durante un periodo de tiempo sustancial, ya que hay grandes variaciones de los campos en el espacio y el tiempo. Afortunadamente, el campo magnético es mucho más fácil de medir que el campo eléctrico. Esto se debe a que la presencia de objetos conductores (incluyendo el cuerpo del que realiza la medida) distorsiona el campo eléctrico y dificulta las medidas. Esto no ocurre con el campo magnético.

Es importante para la persona que está midiendo entender la diferencia entre emisión y exposición. Esto puede parecer obvio, pero mucha gente, incluyendo algunos científicos y físicos expertos, colocan el medidor junto a la fuente y comparan ese número con una normativa de exposición. Además, si el instrumento no es isotrópico la técnica de medida debe compensarlo.

En el caso de líneas de distribución y transformadores, los campos magnéticos pueden variar considerablemente a lo largo del tiempo, ya que los campos son proporcionales a la corriente del sistema. Una caracterización razonable tiene que hacerse a lo largo de un tiempo, conociendo el consumo eléctrico anterior y actual.


31) ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a campos electromagnéticos de frecuencias distintas a la industrial?

Este documento se ocupa principalmente de los campos sinusoidales de 50 ó 60 Hz. Sin embargo, hay ciertos puntos generales que son aplicables a otros tipos de fuentes de campos electromagnéticos.


31A) ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a campos electromagnéticos de baja frecuencia distintos de los sinusoidales de frecuencia industrial?

Los principios básicos y los datos discutidos en este documento se pueden aplicar, en general, a emisiones de frecuencia entre 1 Hz y 30.000 Hz (30 kHz). El mayor problema que se encuentra cuando se trata con emisiones de baja frecuencia no industrial es que las corrientes inducidas por los campos magnéticos variables en el tiempo dependen de la frecuencia y de la forma de onda, así como de la intensidad. Cuando aumenta la frecuencia también lo hacen las corrientes inducidas. Por eso las recomendaciones de seguridad cambian con la frecuencia [M4, M5]. Por ejemplo, la recomendación de exposición al campo magnético de la NRPB [M4], que para 60 Hz es de 1.330 microT, aumenta a 80.000 microT a 1 Hz y disminuye a 80 microT a 3 kHz.

Es más complicado estimar las corrientes inducidas por campos de frecuencia extremadamente baja con forma de onda no sinusoidal, porque la magnitud de las corrientes inducidas depende de la velocidad de cambio del campo magnético. Así pues, una onda de forma cuadrada de la misma frecuencia y amplitud que una sinusoidal inducirá una corriente mucho mayor.


31B) ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a campos eléctricos y magnéticos estáticos?

Los campos eléctricos y magnéticos estáticos, así como los campos de frecuencia menor de 1 Hz se describen en otro documento de preguntas más frecuentes denominado "Preguntas más frecuentes sobre campos eléctricos y magnéticos estáticos y cáncer"
(http://www.mcw.edu/gcrc/cop/campos-estaticos-cancer/toc.html).

Para normas y legislación sobre exposición residencial y laboral a campos estáticos, ver las recomendaciones de ICNIRP [M7].


31C) ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a radiofrecuencias y microondas?

Por encima de 30 kHz, nos movemos en el rango de la radiofrecuencia y microondas, y aparecen aspectos biofísicos y biológicos [M1, M3] que no están dentro del ámbito de este documento. En primer lugar, cuando la longitud de la onda se va haciendo más corta hay que considerar la radiación no ionizante, además de los campos eléctricos y magnéticos. En segundo lugar, cuando la frecuencia aumenta hasta el rango de MHz, no puede ignorarse el calentamiento debido a corrientes eléctricas inducidas.

Por lo que sabemos, no hay revisiones actualizadas sobre los efectos biológicos de radiofrecuencias y microondas en la salud humana, excepto "Preguntas más frecuentes sobre antenas base de telefonía móvil y salud humana"
(http://www.mcw.edu/gcrc/cop/telefonos-moviles-salud/toc.html).

Algunos de los aspectos generales de la exposición a radiofrecuencias y microondas se tratan en las preguntas Q2, Q3 y Q7. Para normas y recomendaciones sobre la exposición laboral y ambiental a emisiones de radiofrecuencia y microondas, ver las normas ICNIRP [M3].


32) ¿Qué se puede decir de la afirmación de que la exposición a radón y otros productos químicos cancerígenos aumenta en presencia de campos eléctricos de alta intensidad?

Henshaw y col. [H25, H52] han especulado que los productos radiactivos de la desintegración del radón [H25] y otras partículas aéreas potencialmente cancerígenas [H52] podrían ser atraídas hacia las fuentes de campos eléctricos de frecuencia industrial intensos, y que podrían aumentar la exposición a esos agentes cancerígenos cerca de líneas eléctricas de alta tensión. Incluso afirman que esto proporciona un mecanismo para la asociación entre líneas eléctricas y leucemia infantil.

En 1999, Henshaw y col. [H53] modificaron su hipótesis para sugerir que los iones producidos por el efecto corona de las líneas eléctricas de alta tensión podrían adherirse a aerosoles contaminantes (por ejemplo, el humo del motor de los vehículos) e incrementar la probabilidad de que estos contaminantes se depositen en los pulmones. Los autores no han presentado de momento ninguna evidencia de que el aumento de la exposición a contaminantes ocurra realmente; y no han ofrecido un mecanismo plausible por el cual ese aumento, si es que ocurre, conduciría a un incremento de leucemia infantil.

La observación básica de un aumento en la deposición de aerosoles que contienen productos de la desintegración del radón sobre fuentes de campo eléctrico (no magnético) muy intensos es verosímil [H54]. Sin embargo, hay importantes problemas teóricos con la hipótesis de Henshaw/Fews que indican que es extremadamente improbable que los mecanismos propuestos produzcan efectos nocivos para la salud en las condiciones de exposición que se dan en la vida real [H28, H40, H54, H61, L47].

Existen problemas puntuales con la sugerencia de que la hipótesis de Henshaw/Fews podría explicar la supuesta conexión entre líneas eléctricas y leucemia infantil:

  • Las viviendas situadas a lo largo de líneas eléctricas no parecen tener campos eléctricos elevados [C6, C12], y son campos eléctricos elevados (más que magnéticos) lo que requiere la hipótesis de Henshaw y col.
  • No hay ninguna evidencia de que niños que viven a lo largo de líneas eléctricas pasen suficiente tiempo en el exterior situados en campos eléctricos intensos como para que la deposición de partícula alguna sea biológicamente significativa [C44, C46, H54, H61, L47].
  • Los estudios epidemiológicos residenciales que han tenido en cuenta tanto el campo eléctrico como el magnético han encontrado que la asociación (cuando hay alguna) es con el campo magnético, no con el eléctrico [C6, C12].
  • Una exposición elevada a radón está relacionada con cáncer de pulmón en adultos (sobre el cual no se ha informado que se incremente cerca de líneas eléctricas) [L20], pero no está asociado con leucemia infantil [L33, L40, L41].
  • En el exterior de la vivienda los campos eléctricos de las líneas eléctricas podrían ser lo suficientemente intensos como para concentrar aerosoles de productos de la desintegración del radón, pero la concentración exterior de radón es, en general, muy baja.
  • Martinson y col. [F20], usando dosímetros de estado sólido, han demostrado que los niveles de radiación ionizante no son mayores alrededor de las líneas eléctricas de alta tensión, y Burgess y col. [F23] han obtenido resultados similares.
  • Miles y Algar [F31] y McLaughlin y Gath [L46] también midieron los productos de la desintegración del radón bajo líneas eléctricas de alta tensión y hallaron que la concentración no era elevada.

Usar la hipótesis de Henshaw/Fews esto para explicar el supuesto incremento de cáncer en algunas profesiones eléctricas presenta todavía mayores problemas:

  • Nadie ha encontrado una asociación consistente entre cáncer y exposición laboral a campos eléctricos.
  • Una mayor exposición a radón y a contaminantes en forma de aerosol aumentaría el cáncer de pulmón, piel y boca/garganta [L20], ninguno de los cuales ha sido encontrado en exceso en profesiones eléctricas.

En una carta a la revista en la que Henshaw publicó su hipótesis original, Jeffers [H40] comentó:

 

"Aunque los fenómenos demostrados por Henshaw y col. son interesantes... sus propios datos muestran que los campos continuos (DC) son mucho más efectivos para depositar aerosoles [que contienen radón] que los campos alternos (AC). Los campos continuos que se dan de forma natural y la intensidad de los campos alternos artificiales se conocen bien y llevan a pensar que, incluso para gente expuesta en el trabajo a campos alternos elevados, la acumulación adicional de aerosoles [que contengan radón] no es probable que supere un pequeño tanto por ciento..."


33) ¿Qué se puede decir de los informes de que algunas personas son sensibles (alérgicas) a los campos electromagnéticos?

Al principio de los años 80 apareció en Noruega un síndrome, ahora llamado "sensibilidad a la electricidad" o "electrosensibilidad", entre las personas que usaban pantallas de visualización. En Suecia, "el problema ha crecido hasta proporciones epidémicas", según un autor [L25], pero hasta hace poco existían pocos informes de este síndrome en otras partes del mundo [L38]. Los informes iniciales se referían sobre todo a reacciones transitorias en la piel, pero en los últimos años el síndrome ha incluido síntomas del sistema nervioso central, respiratorio, cardiovascular y digestivo [L25, L38]. En los estudios doble-ciego publicados hasta la fecha, los pacientes que decían tener "sensibilidad a la electricidad" han sido incapaces de sentir de forma consistente si una pantalla oculta estaba encendida o apagada [L25, L30]. Algunos consideran que el síndrome es, muy probablemente, una enfermedad psicosomática [L25].

En una revisión de 1999, Silny [L38] observa que:

  1. El fenómeno de la "hipersensibilidad eléctrica" no puede explicarse por ningún mecanismo conocido, ya que el umbral para interacciones conocidas es por lo menos 50 veces superior a los niveles de exposición reales.
  2. La prevalencia del síndrome varía en un rango de 1.000 ó más entre países que tienen niveles de exposición comparables (por ejemplo en Suecia hay más de 1.000 casos por millón frente a menos de 2 casos por millón en Italia, Francia y Gran Brataña).
  3. El patrón de los síntomas varía de un país a otro (por ejemplo, en Suecia la mayoría de los casos refieren síntomas cutáneos, mientras que en Dinamarca se refieren a una gran variedad de síntomas).
  4. Los tipos de exposición que causan el síndrome varían de un país a otro (por ejemplo, en Suecia y Finlandia el síndrome se asocia bastante con trabajar con pantallas de visualización, mientras que en Alemania el síndrome se asocia con fuentes de frecuencia industrial y torres de transmisión de radio y televisión)

34) ¿Compraría una casa próxima a una línea eléctrica?

Esta no es una pregunta para la cual este documento pueda dar una respuesta directa. Su objetivo es sugerir ideas para contestarla y proporcionar un resumen referenciado y actualizado de lo que la ciencia conoce y desconoce en este momento.

De los estudios científicos se pueden extraer ciertas conclusiones:

  • Existe un amplio consenso en la comunidad científica de que no se ha establecido una relación causal entre exposición residencial a campos de frecuencia industrial y riesgos para la salud humana.
  • Existe un amplio consenso respecto a que no ha sido y no puede ser demostrado que la exposición a estos campos sea absolutamente segura.
  • También existe un creciente consenso de que si hay un peligro para la salud, éste o es muy pequeño o está restringido a pequeños subgrupos; es decir, la posibilidad de un riesgo grande y generalizado ha sido descartada.
  • La controversia científica se centra en si la peligrosidad de los campos de frecuencia industrial puede ser demostrada en futuros estudios; y otros aspectos, como qué estudios adicionales deben realizarse y qué prioridad hay que dar a estos estudios.

A pesar de los conocimientos científicos, la controversia pública se mantiene [L21]. Esto se observa en las continuas batallas legales sobre cánceres supuestamente originados por la exposición a campos de frecuencia industrial [L23] y por la pública oposición que encuentra cualquier tentativa de construir o aumentar la capacidad de líneas eléctricas [L22]. La inquietud del público se mantiene en base a informaciones contradictorias difundidas por los medios de comunicación, por la incapacidad de los científicos para garantizar que no existe riesgo y por declaraciones de que es necesario continuar investigando por parte de autoridades científicas y gubernamentales. Esta preocupación pública es apoyada por libros tendenciosos, que alegan que ha habido un complot para ocultar los riesgos para la salud de los campos de frecuencia industrial [L3, L24].

La controversia pública sobre electricidad y salud continuará hasta que las futuras investigaciones demuestren de forma concluyente que los campos son peligrosos o hasta que el público asuma que la ciencia no puede garantizar la seguridad absoluta, o hasta que el público y los medios de comunicación se aburran del tema.
Ninguna de las dos primeras es especialmente probable, pero la tercera puede estar sucediendo ya.

Bibliografía comentada

A) Revisiones recientes sobre los efectos biológicos y en la salud de los campos de frecuencia industrial

A1) J.G. Davis y col.: Health Effects of Low-Frequency Electric and Magnetic Fields. Oak Ridge Associated Universities, 1992.
- "...no existen pruebas convincentes en la literatura publicada para apoyar la opinión de que la exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia extremadamente baja, generados por fuentes como electrodomésticos, pantallas de visualización y líneas eléctricas locales, sea peligroso para la salud."
A2) J.A. Dennis y col.: Human Health and Exposure to Electromagnetic Radiation (NRPB-R241). National Rad Protect Board, Chilton, 1993.

- "El conjunto de las pruebas apunta a una ausencia de efectos a los niveles a los que la gente está expuesta normalmente."
A3) P. Guenel y J. Lellouch: Synthesis of the literature on health effects from very low frequency electric and magnetic fields. Nat Inst Health Medical Res (INSERM), Paris, 1993.
- "Los estudios de laboratorio nunca han mostrado un efecto cancerígeno, [pero] los resultados epidemiológicos disponibles en la actualidad no permiten excluir en este momento un papel de los campos magnéticos en la incidencia de leucemia, en particular en niños... El efecto de los campos magnéticos en la salud humana es todavía un problema que hay que investigar. Sólo se convertirá en un problema de salud pública si se confirman efectos concretos."
A4) J. Roucayrol: Report on extremely low-frequency electromagnetic fields and health. Bull Acad Nat Med 177:1031-1040, 1993.
- "No hay una evidencia concluyente que asocie los campos eléctricos y magnéticos con efectos sobre la reproducción o teratógenos, y/o que tengan un papel en la iniciación, promoción o progresión de ciertos cánceres, incluso aunque algunos datos no pueden excluir esta posibilidad... las asociaciones observadas entre campos eléctricos y magnéticos y ciertas patologías, como leucemias y otros cánceres infantiles y en adultos, no pueden mantenerse con los datos epidemiológicos disponibles."
A5) J.E. Moulder y K.R. Foster: Biological effects of power-frequency fields as they relate to carcinogenesis. Proc Soc Exp Med Biol 209:309-324, 1995.
- Artículo revisado por expertos basado en una versión de 1995 de este documento de preguntas más frecuentes. Ver A12 para una adaptación posterior.
A6) K.R. Foster y J.E. Moulder: Questioning biological effects of EMF. IEEE Engineering in Medicine and Biology, vol 15 (Jul/Aug), Institute of Electrical and Electronic Engineers, New York, pp. 23-102, 1996.
- Colección de artículos, escritos por varios autores, sobre campos de frecuencia industrial y radiofrecuencias y salud humana, y que ha sido editado por los autores de este documento de preguntas más frecuentes.
A7) National Research Council (U.S.): Possible health effects of exposure to residential electric and magnetic fields. National Academy Press, Washington, DC, (1996).
- "Basándonos en una evaluación exhaustiva de los estudios publicados sobre los efectos de los campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial en células, tejidos y organismos (incluyendo seres humanos), la conclusión del comité es que la evidencia actualmente disponible no muestra que la exposición a estos campos represente un peligro para la salud humana. Específicamente, ninguna evidencia concluyente y consistente muestra que la exposición residencial a campos eléctricos y magnéticos produzca cáncer, efectos neurocomportamentales adversos o efectos en la reproducción y el desarrollo."
A8) R. Kavet: EMF and current cancer concepts. Bioelectromag 17:339-357, 1996.
- "Actualmente se piensa que la carcinogénesis es un proceso de múltiples etapas que requiere, al menos, dos sucesos genotóxicos en su desarrollo crítico, pero que es facilitado por efectos proliferativos no genotóxicos en células diana... Los efectos [de los campos de frecuencia industrial] relevantes para la carcinogénesis no han sido confirmados y no se ha determinado un mecanismo de acción..."
A9) K.R. Foster y col.: Weak electromagnetic fields and cancer in the context of risk assessment. Prc.IEEE 85:733-746, 1997.
- Revisión de los posibles efectos en la salud de los campos electromagnéticos de baja intensidad desde la perspectiva de la evaluación del riesgo cancerígeno, incluyendo tres casos de temas relacionados con campos electromagnéticos y cáncer. Los autores concluyen que "la evidencia que apoya una relación entre campos y cáncer es débil e inconsistente. Sin embargo, en vista de las dificultades inherentes a la evaluación del riesgo de cáncer, y para probar algo negativo en general, no es posible demostrar que no existe tal relación... Este problema puede requerir una comprensión más amplia del riesgo y de la comunicación del riesgo por parte del público y de las organizaciones involucradas profesionalmente en la tecnología de la electricidad."
A10) A. Lacy-Hulbert y col.: Biological responses to electromagentic fields. FASEB J 12:395-420, 1998.
- "La evidencia acumulada... indica que los estudios epidemiológicos no son capaces de proporcionar una correlación clara entre exposición [a campos de frecuencia industrial] y el desarrollo del cáncer... [La epidemiología] está influenciada por el hecho de que no se conoce el mecanismo por el cual [campos de frecuencia industrial] pueden contribuir a producir tumores. Este último hecho también ha contribuido al fracaso de los experimentos en animales en generar evidencias convincentes de efectos mutagénicos o de promoción de tumores... El tema recurrente de esta revisión ha sido la necesidad de demostrar una única e inequívoca respuesta inducida [por campos de frecuencia industrial] que sea reproducible de forma consistente en laboratorios independientes... Hasta que esto no se consiga, el asunto de las respuestas biológicas [a campos de frecuencia industrial] continuará siendo visto con gran escepticismo por la mayoría de la comunidad científica."
A11) Assessment of Health Effects from Exposure to Power-Line Frequency Electric and Magnetic Fields: Working Group Report, National Institutes of Health, Research Triangle Park, NC, 1998.
- Los campos de frecuencia industrial son un "posible", pero no un "probable" cancerígeno. Ver Q27F para más detalles. Ver también A16 para un informe actualizado.
A12) J.E. Moulder: Power-frequency fields and cancer. Crit Rev Biomed Eng 26:1-116, 1998.
- Artículo revisado por expertos basado en una versión de comienzos de 1998 de este documento de preguntas más frecuentes.
"Los mecanismos de la carcinogénesis están lo suficientemente establecidos como para que los estudios de laboratorio puedan ser utilizados para evaluar si un agente tiene potencial cancerígeno. Se han publicado aproximadamente 100 estudios en busca de evidencias de que los campos de frecuencia industrial tienen actividad genotóxica o epigenética. Estos estudios no han hallado evidencia replicada de que los campos de frecuencia industrial tengan el potencial ni para producir ni para contribuir al cáncer. De los pocos estudios que han mostrado alguna evidencia de actividad cancerígena, la mayoría han utilizado condiciones de exposición con poca relevancia en el mundo real, ninguno ha sido replicado y muchos intentos directos de replicación han fracasado. Esto, unido a la epidemiología y la biofísica lleva a la conclusión de que la asociación causal entre campos de frecuencia industrial y cáncer no sólo no está demostrada, sino que es bastante improbable."
A13) J. McCann, L.I. Kheifets y col.: Cancer risk assessment of extremely low frequency electric and magnetic fields: A critical review of methodology. Environ Health Perspect 106:701-717, 1998.
- "Esta revisión proporciona una discusión sobre la metodología de evaluación del riesgo de cáncer pertinente para desarrollar una estrategia para campos eléctricos y magnéticos de frecuencia extremadamente baja... Se ofrecen las siguientes recomendaciones:
1) La evaluación del riesgo debe contemplarse como un proceso iterativo que forma parte informa de un juicio general sobre riesgos para la salud...
2) La identificación de un riesgo que llegue a la conclusión de efectos débiles o nulos, como los que pueden estar asociados a los campos de frecuencia industrial, debe asignar un peso significativo a los bioensayos en animales...
3) Debe incluirse un factor que tenga en cuenta las posibles diferencias en la sensibilidad a la carcinogénesis por la edad...
4) La ausencia de evidencia de relación dosis-respuesta y la aparente falta de reactividad del ADN [de los campos de frecuencia industrial] sugiere que puede ser apropiado un factor de seguridad (o incertidumbre) o margen de tipo de exposición para la caracterización del riesgo
5) La evaluación del riesgo debe permitir, por lo menos, llegar a una conclusión previa relativa a los límites del riesgo cancerígeno de la exposición [a campos de frecuencia industrial], y también debe definir una agenda de investigación eficiente destinada a clarificar las incertidumbres de forma apropiada para una evaluación más completa."
A14) J.E. Moulder y K.R. Foster: Is there a link between exposure to power-frequency electric fields and cancer? IEEE Eng Med Biol 18(2):109-116, 1999.
- "Algunos autores han sugerido recientemente que son los campos eléctricos de frecuencia industrial, más que los magnéticos, los que podrían estar relacionados con el cáncer; para la mayoría su conclusión se basa reinterpretaciones posteriores de los estudios epidemiológicos existentes. En este artículo revisamos la evidencia concerniente al tema de si los campos eléctricos de frecuencia industrial podrían causar o contribuir al cáncer... La hipótesis general de que los campos eléctricos de frecuencia industrial están relacionados de forma causal con cáncer en humanos es incluso más débil que para los campos magnéticos, y se le puede calificar de forma razonable como inexistente... No es necesario decir que nuestra sociedad tiene muchos problemas de salud urgentes, pero según todas las apariencias, el cáncer debido a las líneas eléctricas no es uno de ellos."
A15) National Research Council. Research on Power-Frequency Fields Under the Energy Policy Act of 1992. Nation Academy Press, Washington, DC, 1999.
- "Los resultados del programa EMF-RAPID no apoyan la disputa de que el uso de energía eléctrica supone un gran riesgo no reconocido para la salud pública. La investigación básica sobre los efectos de los campos magnéticos de frecuencia industrial debe continuar, pero no se requiere un esfuerzo especial para financiar la investigación."
A16) Health Effects from Exposure to Power-Line Frequency Electric and Magnetic Fields: National Institutes of Health, Research Triangle Park, NC, 1999.
- "La evidencia científica que sugiere que la exposición [a campos elelctromagnéticos de frecuencia industrial] supone algún riesgo para la salud es débil". Ver Q27G para más detalles. El informe está disponible en:
http://www.niehs.nih.gov/emfrapid/html/EMF_DIR_RPT/Report_18f.htm
A17) Committee on Man and Radiation: Possible health hazards from exposure to power-frequency electric and magnetic fields - A COMAR Technical Information Statement. IEEE Eng Med Biol 19(1):131-137, 2000.
- "Tras el análisis de los informes de investigación relevantes publicados durante los últimos 10 años, COMAR concluye que es extremadamente improbable que exposiciones medias durante 24 horas a campos magnéticos de frecuencia industrial menores de 1 mT [1.000 microT] puedan asociarse con problemas para la salud. Una buena evidencia de laboratorio muestra que campos entre 100 y 10.000 veces superiores a este nivel, tanto sinusoidales como pulsados, pueden inducir una variedad de efectos biológicos... Muchos de los informes sobre efectos de campos más débiles deben considerarse como preliminares, ya que algunas observaciones no han podido ser replicadas por diferentes laboratorios, mientras que otras, observadas en células, no han sido claramente relacionadas con efectos en animales completos. Tampoco se conocen completamente los mecanismos de interacción entre campos de frecuencia extremadamente baja y baja intensidad y células, tejidos o animals de laboratorio; por tanto, el impacto para la salud de tales campos en animales completos y personas, si es que existe, no puede ser pronosticado o explicado.
El texto completo está disponible en: http://homepage.seas.upenn.edu/~kfoster/powerfreq.htm
A18) J.E. Moulder: The Electric and Magnetic Fields Research and Public Information Dissemination (EMF-RAPID) Program. Radiat Res 153:613-616, 2000.
- En Estados Unidos la preocupación pública sobre si la exposición a campos de frecuencia industrial estaba ligada al cancer llevó al establecimiento de un programa de investigación por parte del Congreso, el EMF-RAPID (Electric and Magnetic Fields Research and Public Information Dissemination). Gran parte del trabajo financiado por el EMF-RAPID no ha sido publicado todavía en la literatura científica. El Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y el Medio Ambiente de Estados Unidos (NIEHS) pidió a la revista Radiation Research que publicara un número especial en un intento de remediar este vacío de publicación. Esta es la introducción a ese número especial. Ver también H55, H56, H57, H58, J17, K8, K9 y K10.
A19) A.W. Preece, J.W. Hand y col.: Power frequency electromagnetic fields and health. Where's the evidence? Phys Med Biol 45:R139-R154, 2000.
- Una revisión de la controversia entre cáncer y líneas eléctricas que concluye: "No se ha hallado ninguna asociación entre exposición a campo magnético en el laboratorio y carcinogénesis tanto en modelos animales como celulares. En realidad, los estudios han demostrado que los campos magnéticos no se asocian con el cáncer. Sin embargo, se mantiene la confusión en cuanto a que los resultados de algunos estudios epidemiológicos pueden interpretarse como que sugieren que vivir cerca de líneas de transporte de alta tensión parece incrementar ligeramente el riesgo de leucemia infantil."
A20) ELF Electromagnetic Fields and the Risk of Cancer. Doc NRPB, 12, 2001.
- "Los experimentos de laboratorio no han proporcionado una buena evidencia de que los campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja sean capaces de producir cáncer, y los estudios epidemiológicos sobre personas tampoco sugieren que causen cáncer en general. Existe, sin embargo, cierta evidencia epidemiológica de que una exposición prolongada a niveles altos de campos magnéticos de frecuencia industrial se asocia con un pequeño riesgo de leucemia en niños. En la práctica, tales niveles de exposición se dan rara vez entre el público en el Reino Unido. En ausencia de una clara evidencia de un efecto cancerígeno en adultos, o de una explicación plausible derivada de experimentos sobre animales o células, la evidencia epidemiológica no es en este momento lo suficientemente sólida como para justificar una conclusión firme de que tales campos causan leucemia en niños. Sin embargo, a menos que investigaciones futuras indiquen que este hallazgo es debido al azar o a un artefacto no reconocido, queda la posibilidad de que una exposición intensa y prolongada a campos magnéticos pueda aumentar el riesgo de leucemia en niños."

B) Revisiones de la epidemiología sobre exposición a campos de frecuencia industrial

B1) M. Coleman y V. Beral: A review of epidemiological studies of the health effects of living near or working with electrical generation and transmission equipment. Int J Epidem 17:1-13, 1988.
- Revisión de estudios residenciales y laborales, incluyendo un meta-análisis que muestra un pequeño exceso de incidencia de leucemia en trabajos eléctricos.
B2) G.B. Hutchison: Cancer and exposure to electric power. Health Environ Digest 6:1-4, 1992.
- Meta-análisis de estudios de exposición residencial que muestra un exceso de incidencia de tumores cerebrales infantiles, pero no de leucemia o linfoma infantil. El análisis también muestra un exceso de leucemia y tumores cerebrales en trabajos eléctricos, pero no un exceso significativo de linfoma o de la tasa global de cáncer.
B3) R. Doll y col.: Electromagnetic Fields and the Risk of Cancer. NRPB, Chilton, 1992.
- Revisión de estudios de frecuencias extremadamente bajas y radiofrecuencias que incluye un meta-análisis de los datos de cáncer infantil. Para la leucemia, el análisis muestra una incidencia mayor con el código de cables, pero no con la distancia a los cables o con campos medidos. Para tumores cerebrales infantiles, el análisis muestra una mayor incidencia con el código de cables y distancia, pero no con campos medidos. Para la tasa global de cáncer infantil, el análisis muestra una incidencia elevada con el código de cables y campos medidos, pero no con la distancia.
B4) A. Ahlbom y col.: Electromagnetic fields and childhood cancer. Lancet 343:1295-1296, 1993.
- Análisis conjunto de los estudios de cáncer infantil escandinavos que indica que si se utiliza el campo histórico calculado, se observa un pequeño incremento en la incidencia de leucemia, pero no un incremento estadísticamente significativo en la incidencia de cáncer del sistema nervioso central, linfoma o tasa global de cáncer.
B5) E.P. Washburn y col.: Residential proximity to electrical transmission and distribution equipment and the risk of childhood leukemia, childhood lymphoma, and childhood nervous system tumors: Systematic review, evaluation, and meta-analysis. Cancer Causes Control 5:229-309, 1994.
- Meta-análisis de los estudios de cáncer infantil y líneas eléctricas que informa de un incremento de leucemias y tumores cerebrales, pero no linfomas. Sólo se usa como medida de la exposición la distancia a la línea.
B6) L.I. Kheifets y col.: Occupational electric and magnetic field exposure and brain cancer: A meta-analysis. J Occup Environ Med 37:1327-1341, 1995.
- Este meta-análisis encuentra un riesgo relativo de 1,2 para tumores cerebrales en trabajos eléctricos. Los riesgos relativos eran mayores en los estudios hechos en Estados Unidos que en los de los países nórdicos. Los ingenieros eléctricos tienen uno de los riesgos relativos más altos, a pesar de ser un grupo que generalmente muestra exposiciones bajas. Los autores declaran que "debido a la falta de información sobre exposición y a un patrón claro de dosis-respuesta, no es posible concluir que los campos eléctricos y magnéticos estén asociados de forma causal con el exceso de tumores cerebrales observado".
B7) L. Hardell y col.: Exposure to extremely low frequency electromagnetic fields and the risk of malignant diseases -- an evaluation of epidemiological and experimental findings. Eur J Cancer Prev 4 (Suppl. 1):3-107, 1995.
- "No hay una base científica para establecer una normativa laboral o ambiental de exposición a campos eléctricos o magnéticos de baja frecuencia..."
B8) R. Meinert y F. Michaelis: Meta-analysis of studies of the association between electromagnetic fields and childhood cancer. Rad Env Biophys 35:11-18, 1996.
- La tasa global de cáncer infantil muestra una "asociación marginal" con la exposición estimada según el código de cables, distancia y campos medidos/calculados. Para cánceres individuales, los resultados son muy variables y dependen de la medida de la exposición. Los autores hacen notar que "una posible explicación para el alto grado de heterogeneidad entre los estudios... pudiera ser que los valores de corte no siempre son elegidos con anterioridad, sino que se seleccionaron porque... los resultados más espectaculares se obtenían con esos valores específicos. Si esta especulación fuera cierta, al menos parcialmente, cualquier meta-análisis daría un falso positivo como resultado."
B9) C. Poole y D. Ozonoff: Magnetic fields and childhood cancer: an investigation of dose response analyses. IEEE Eng Med Biol 15 (Jul/Aug):41-49, 1996.
- "Los datos epidemiológicos existentes sobre campos eléctricos y magnéticos y cáncer infantil muestran evidencia de una relación dosis-respuesta... La tendencia es más fuerte para leucemia que para tumores cerebrales."
B10) C.Y. Li y col.: Epidemiological appraisal of studies of residential exposure to power frequency magnetic fields and adult cancers. Occup Environ Med 53:505-510, 1996.
- Revisión de la literatura sobre exposición residencial a campos de líneas eléctricas y cáncer en adultos. Los autores concluyen que "las pruebas no son lo suficientemente sólidas como para apoyar la supuesta relación causal entre exposición residencial a campos magnéticos y leucemia en adultos, tumores cerebrales o cáncer de mama". El autor resalta que los estudios realizados hasta la fecha tienen relativamente poca potencia estadística.
B11) M. Feychting: Occupational exposure to electromagnetic fields and adult leukaemia: a review of the epidemiological evidence. Radiat Environ Biophys 35:237-242, 1996.
- Revisión de estudios de exposición laboral y leucemia hasta el año 1995. El autor concluye que "hay ciertos indicios de una asociación entre exposición laboral a campos magnéticos y leucemia, en especial con leucemia crónica linfoide, pero las pruebas quedan debilitadas por inconsistencias entre y dentro de los estudios. En este momento no se pueden extraer conclusiones definitivas." B12) G. Theriault y col.: Risk of leukemia among residents close to high voltage transmission electric lines. Occup Environ Med 54:625-628, 1997.
- Meta-análisis de estudios de exposición residencial y leucemia realizado después del de Tynes y col. (1997) [C33], pero antes del de Linet y col. (1997) [C35]. Se hace un análisis conjunto de niños y adultos. Por la naturaleza del análisis, los resultados están totalmente dominados por el estudio del propio autor, Li y col. (1997) [C32]. El análisis muestra riesgos relativos de 1,3 a 1,8 en domicilios a 50 metros de líneas eléctricas de alta tensión y para campos calculados superiores a 0,2 microT. No se evidencia una relación dosis-respuesta para distancia o campos calculados.
B13) R.D. Miller y col.: Brain cancer and leukemia and exposure to power-frequency (50- to 60-Hz) electric and magnetic fields. Epidemiol Rev 19:273-293, 1997.
- Ni para los cánceres del sistema nervioso central ni para la leucemia podemos concluir en este momento que exista una evidencia fuerte de asociación con campos eléctricos y magnéticos en el ambiente laboral. Los estudios de exposición ambiental a campos eléctricos y magnéticos y cáncer muestran una débil evidencia de una asociación con leucemia infantil y, posiblemente, con tumores cerebrales infantiles. Los estudios más recientes no respaldan la conexión con tumores cerebrales y debilitan la conexión con la leucemia. Entre los adultos, los estudios ambientales no confirman la débil evidencia generada por los estudios laborales.
B14) D. Wartenberg: Residential magnetic fields and childhood leukemia: a meta-analysis. Amer J Public Health 88:1787-1794, 1998.
- Ver [B20] para un análisis actualizado de este autor.
B15) L.I. Kheifets y C.C. Matkin: Industrialization, electromagnetic fields, and breast cancer risk. Environ Health Perspec 107 (Suppl. 1):145-154, 1999.
- Revisión de la hipótesis de que el incremento del cáncer de mama en mujeres en el mundo industrializado podría estar relacionado con la exposición a campos de frecuencia industrial o a luz durante la noche. Los autores concluyen que: "la mayor parte de los datos epidemiológicos no proporcionan un fuerte apoyo para una asociación entre campos de frecuencia industrial y cáncer, pero debido a la limitada potencia estadística... no es posible descartar esa relación..." Los autores recomiendan que los futuros estudios tengan suficiente potencia estadística para detectar pequeños efectos, basarse en evaluaciones exhaustivas de la exposición y prestar una atención cuidadosa el estado de los receptores menopaúsicos y estrógenos.
B16) G.C. Brainard, R. Kavet y col.: The relationship between electromagnetic field and light exposures to melatonin and breast cancer risk: A review of the relevant literature. J Pineal Res 26:65-100, 1999.
- Una revisión de la hipótesis de que el incremento del cáncer de mama en mujeres e el mundo industrializado podría estar relacionado con la exposición a campos de frecuencia industrial o a luz durante la noche. Los autores concluyen que: "basándose en los datos públicos, no está claro actualmente si la exposición a campos de frecuencia industrial y luz eléctrica son factores significativos del cáncer de mama."
B17) L.I. Kheifets, E.S. Gilbert y col: Comparative analyses of the studies of magnetic fields and cancer in electric utility workers: studies from France, Canada, and the United States. Occup Environ Med 56:567-574, 1999.
- Comparación de tres estudios publicados anteriormente sobre trabajadores del sector eléctrico que analizaban la relación entre exposición laboral a campos magnéticos de frecuencia industrial y el riesgo de tumor cerebral y leucemia. Los autores informan que las aparentes inconsistencias en los hallazgos de estos estudios pueden explicarse por la variación estadística. En general, los estudios sugieren un pequeño, pero no significativo, aumento en el riesgo tanto de tumor cerebral como de leucemia.
B18) I.F. Angelillo y P. Villari: Residential exposure to electromagnetic fields and childhood leukaemia: a meta-analysis. Bull World Health Organ 77:906-915,1999.
- Meta-análisis de leucemia infantil y exposición a campos de frecuencia industrial. No incluye el estudio del Reino Unido [C49], Green y col. [C45, C46] o McBride y col. [C44]. Los autores informan de riesgos ligeramente aumentados (entre 1,1 y 1,6) para todas las medidas de la exposición (códigos de cables, distancias, medidas promediadas en 24 horas, medidas puntuales y campos magnéticos calculados), pero sólo eran significativas para los códigos de cables y las medidas a lo largo de 24 horas. Estos aumentos significativos parecen perder su significación estadística cuando se añaden los nuevos estudios de 1999.
B19) L.I. Kheifets: Electric and magnetic field exposure and brain cancer: A review. Bioelectromag Suppl 5:S120-S131, 2001.
- "Los estudios sobre exposición residencial y tumores cerebrales en niños han mostrado resultados inconsistentes... [y] la mayoría de los estudios recientes proporcionan poca evidencia de una asociación... En adultos, los estudios de exposición residencial han encontrado poca o ninguna asociación entre campos eléctricos y magnéticos y tumores cerebrales... Un meta-análisis de estudios de exposición laboral indica un riesgo ligeramente superior en trabajadores eléctricos. Un análisis comparativo de los estudios más importantes sobre trabajadores del sector eléctrico también sugiere un pequeño aumento de riesgo de tumores cerebrales. Hay que señalar que en estos análisis existen importantes problemas en la clasificación de las exposiciones y falta una relación dosis-respuesta clara en la mayoría de los estudios individuales.
B20) D. Wartenberg: Residential EMF exposure and childhood leukemia: Meta-analysis and population attributable risk. Bioelectromag Suppl 5:S86-S104, 2001.
- Revisión de meta-análisis previos sobre exposición residencial a campos magnéticos y leucemia infantil que concluye que "Si existe una asociación, entre 175-240 casos de leucemia infantil en Estados Unidos podrían deberse a la exposición a campos magnéticos."
B21) T.C. Erren: A meta-analysis of epidemiologic studies of electric and magnetic fields and breast cancer in women and men. Bioelectromag Suppl 5:S105-S119, 2001.
- Revisión de 43 publicaciones que proporciona información sobre la asociación entre exposición a campos electricos y magnéticos y riesgo de cáncer de mama. Los autores refieren que el conjunto de los estudios muestra un ligero incremento en el riesgo de cáncer de mama tanto en varones como en mujeres, pero que "los resultados de estudios individuales son muy variables y en parte contradictorios".

C) Epidemiología sobre la exposición residencial a campos de frecuencia industrial

C1) N. Wertheimer y E. Leeper: Electrical wiring configurations and childhood cancer. Am J Epidem 109:273-284, 1979.
- Estudio caso-control sobre leucemia infantil y tumores cerebrales que usa como medida de la exposición el tipo de líneas eléctricas (código de cables). Muestra un incremento de la incidencia de leucemia y tumores cerebrales.
C2) N. Wertheimer y E. Leeper: Adult cancer related to electrical wires near the home. Int J Epidem 11:345-355, 1982.
- Estudio caso-control de cáncer en adultos. Muestra un incremento de la incidencia global de cáncer y de tumores cerebrales, pero no de leucemias.
C3) J.P. Fulton y col.: Electrical wiring configurations and childhood leukemia in Rhode Island. Am J Epidem 111:292-296, 1980.
- Estudio caso-control que usa el código de cables como medida de la exposición. No encuentra incremento de leucemia.
C4) M.E. McDowall: Mortality of persons resident in the vicinity of electrical transmission facilities. Br J Cancer 53:271-279, 1986.
- Estudio británico sobre la tasa de mortalidad estandarizada de personas que viven a menos de 50 metros de una subestación o a 30 metros de una línea de transporte. No se observa un aumento de la tasa global de cáncer, leucemia o cáncer de mama en mujeres.
C5) L. Tomenius: 50-Hz electromagnetic environment and the incidence of childhood tumors in Stockholm County. Bioelectromag 7:191-207, 1986.
- Estudio caso-control sobre cáncer infantil que usa como medida de la exposición la distancia a instalaciones eléctricas. La proximidad a líneas de 200 kV se asoció con un incremento de la tasa global de cáncer, pero no con la proximidad a otros tipos de instalaciones eléctricas. No se observó un incremento de la incidencia de leucemia o tumores cerebrales con ningún parámetro de medida.
C6) D.A. Savitz y col.: Case-control study of childhood cancer and exposure to 60-Hz magnetic fields. Am J Epidem 128:21-38, 1988.
- Estudio caso-control sobre leucemia y tumores cerebrales en niños, usando como medida de la exposición el código de cables y medidas reales. Se observó un incremento de la incidencia de leucemia con las configuraciones de cable altas, pero no con campos eléctricos y magnéticos medidos; lo mismo que con tumores cerebrales. Los campos magnéticos medidos se correlacionaban muy débilmente con el código de cables, pero no así los campos eléctricos.
C7) R.K. Severson y col.: Acute nonlymphocytic leukemia and residential exposure to power-frequency magnetic fields. Am J Epidem 128:10-20, 1988.
- Estudio caso-control sobre leucemia en adultos en el estado de Washington que utilizaba medidas reales y el código de cables como medida de la exposición. No se encuentra un incremento de leucemia con el código de cables o el campo medido.
C8) S. Preston-Martin y col.: Myelogenous leukemia and electric blanket use. Bioelectromag 9:207-213, 1988.
- El uso de una manta eléctrica aumenta la exposición al campo eléctrico en un 35% (20-100%) y al magnético en un 80% (40-300%). Un estudio caso-control no observó un incremento de leucemia mieloide crónica o aguda.
C9) M.P. Coleman y col.: Leukemia and residence near electricity transmission equipment: a case-control study. Br J Cancer 60:793-798, 1989.
- Estudio caso-control sobre leucemia en niños y adultos usando como medida de la exposición la distancia a las líneas y transformadores. No se encontró ningún incremento de leucemia.
C10) A. Myers y col.: Childhood cancer and overhead powerlines: a case-control study. Br J Cancer 62:1008-1014, 1990.
- Estudio caso-control sobre leucemia en niños y adultos, que utiliza como medida de la exposición la distancia a las líneas. No se encontró ningún incremento de leucemia, tumores sólidos o tasa global de cáncer.
C11) D.A. Savitz y col.: Magnetic field exposure from electric appliances and childhood cancer. Amer J Epidemiol 131:763-773, 1990.
- Estudio caso-control sobre cáncer y uso de electrodomésticos. Para el uso prenatal de mantas eléctricas se encontró un incremento de la incidencia de tumores cerebrales; pero no un incremento significativo de leucemia o tasa global de cáncer. No se observó una mayor incidencia de cáncer con el uso postnatal de mantas eléctricas u otros electrodomésticos.
C12) S.J. London y col.: Exposure to residential electric and magnetic fields and risk of childhood leukemia. Am J Epidem 134:923-937, 1991.
- Estudio caso-control de leucemia infantil en Los Angeles, usando mediciones y el código de cables como medidas de la exposición. Se encontró un incremento de leucemia para las configuraciones de cables altas, pero no para campos eléctricos o magnéticos medidos. Los campos magnéticos medidos se correlacionaban muy débilmente con el código de cables, pero no con los campos eléctricos.
C13) J.H.A.M. Youngson y col.: A case/control study of adult haematological malignancies in relation to overhead powerlines. Br J Cancer 63:977-985, 1991.
- Estudio caso-control sobre leucemia y linfoma en adultos, usando como medida de la exposición la distancia a las líneas y los campos estimados. No se encontró un incremento de la incidencia de cáncer.
C15) J.M. Peters y col.: Exposure to residential electric and magnetic fields and risk of childhood leukemia. Rad Res 133:131-132, 1993.
- Examen de las implicaciones de encontrar una correlación entre cáncer y código de cables, pero no con campos medidos. Podría haber una auténtica asociación enmascarada por un sesgo metodológico en la técnica de medida. Podría haber una auténtica asociación, pero el promedio y/o la medida puntual pueden no ser el parámetro de medida correcto. Podría haber un sesgo de selección en el grupo control o un factor de confusión.
C16) P.J. Verkasalo y col.: Risk of cancer in Finnish children living close to power lines. BMJ 307:895-899, 1993.
- Estudio sobre cáncer en niños que viven a menos de 500 metros de líneas de alta tensión, usando campos calculados retrospectivamente para definir la exposición. La incidencia de cáncer infantil no era mayor para promedios de exposición superiores a 0,2 microT, o para exposiciones acumuladas superiores a 0,5 microT-años. Se observó un posible incremento de la incidencia de tumores cerebrales en niños. No se encontró un incremento de la incidencia de tumores cerebrales en niñas, o de leucemia, linfomas u otros cánceres en ningún sexo.
C17) J.H. Olsen y col.: Residence near high voltage facilities and risk of cancer in children. BMJ 307:891-895, 1993.
- Estudio de leucemia infantil, tumores cerebrales y linfomas. La exposición se estimó en base a campos calculados durante el periodo entre la concepción y el diagnóstico. No se encontró un incremento de la tasa global de cáncer cuando se utilizó 0,25 microT para definir la exposición, pero la incidencia global de cáncer era mayor de lo normal si se utilizaba 0,4 microT como valor de corte. No se encontró un incremento significativo de leucemias, tumores cerebrales o linfomas.
C18) G.H. Schreiber y col.: Cancer mortality and residence near electricity transmission equipment: A retrospective cohort study. Int J Epidem 22:9-15, 1993.
- Estudio en residentes en un área urbana de Holanda. Las personas se consideraron expuestas si vivían a menos de 100 metros de líneas de 150 kV o subestaciones. Los campos en el grupo expuesto variaban entre 0,1-1,1 microT; los campos en los no expuestos variaban entre 0,02-0,15 microT. La incidencia total de cáncer en el grupo expuesto era menor que en la población holandesa general. No se produjeron casos de leucemia o tumores cerebrales en el grupo expuesto.
C19) M. Feychting y A. Ahlbom: Magnetic fields and cancer in children residing near Swedish high-voltage Power Lines. Am J Epidem 7:467-481, 1993.
- Estudio en niños que vivían a menos de 300 metros de líneas de alta tensión. La exposición se estimó con medidas, cálculos estimativos retrospectivos y distancia a las líneas. No se encontró un incremento de la tasa global de cáncer con ninguno de estos índices. Se observó un incremento de leucemia (pero no de tumores cerebrales u otros cánceres) en niños que vivían en casas unifamiliares con niveles de campo calculado de 0,2 microT o superiores en el momento del diagnóstico del cáncer y en viviendas a menos de 50 metros de la línea. No se encontró un incremento del cáncer con los campos medidos.
C20) T.L. Jones y col.: Selection bias from differential residential mobility as an explanation for associations of wirecodes with childhood cancer. J Clin Epidem 46:545-548, 1993.
- El tipo de "configuración de alta intensidad" de las líneas de distribución asociadas con cáncer en los estudios de Wertheimer [C1], Savitz [C6] y London [C12] era más común en las áreas residenciales más viejas, más pobres y que tenían más casas en alquiler. Esto podría conducir a una falsa asociación entre configuraciones de alta intensidad y enfermedad.
C20a) E. Petridou y col.: Age of exposure to infections and risk of childhood leukemia. BMJ 307:774, 1993.
- Estudio caso-control que sugiere que "la asistencia temprana a la guardería reduce el riesgo de leucemia infantil, supuestamente por reducir la edad a la que se está expuesto a agentes infecciosos". También informa de que residir a menos de 100 metros de una subestación o a menos de 5 metros de una línea eléctrica no está relacionado con incrementos de leucemia infantil.
C21) M. Feychting y A. Ahlbom: Magnetic fields, leukemia, and central nervous system tumors in Swedish adults residing near high-voltage power lines. Epidemiology 5:501-509, (1994).
- Estudio en adultos que vivían a menos de 300 metros de líneas de alta tensión. No se encontró un incremento de leucemia o tumores cerebrales cuando la medida de la exposición se basó en campos medidos, distancia a las líneas o campos calculados retrospectivamente.
C22) R.H. Lovely y col.: Adult leukemia risk and personal appliance use: a preliminary study. Amer J Epidemiol 140:510-517, 1994.
- Estudio sobre leucemia no linfocítica en adultos y uso de máquina de afeitar eléctrica, secadores de pelo, y equipos de masaje. El uso de estos aparatos no estaba asociado con un incremento de leucemia. Hubo un incremento de leucemias entre los que usaban equipos de masaje y una disminución entre los que usaban secadores de pelo.
C23) J.E. Vena y col.: Risk of premenopausal breast cancer and use of electric blankets. Amer J Epidemiol 140:974-979, 1994.
- Estudio caso-control sobre cáncer de mama en mujeres premenopaúsicas que usaban mantas eléctricas. No se observó un incremento en la incidencia de cáncer de mama.
C24) J.D. Sahl: Viral contacts confound studies of childhood leukemia and high-voltage transmission lines. Cancer Causes Control 5:279-283, 1994.
- "Este artículo reflexiona sobre la hipótesis de que la proximidad de las viviendas a instalaciones de transporte de energía eléctrica sea una medida sustitutoria de contactos virales... Se asume que una parte significativa de las leucemias infantiles tienen una base infecciosa. Un aumento en los contactos virales puede darse si la gente cambia de domicilio frecuentemente..."
C25) J.G. Gurney y col.: Childhood cancer occurrence in relation to power line configurations: A study of potential selection bias in case-control studies. Epidemiology 6:31-35, 1995.
- El tipo de configuración eléctrica (código de cables) está correlacionado con los ingresos económicos, siendo las configuraciones de cables altas más comunes entre las familias con menos ingresos. Dado que las familias con menos ingresos generalmente están menos dispuestas a participar como controles, esto introduciría un sesgo en la estimación del riesgo relativo en los estudios caso-control de hasta 1,2.
C26) M. Feychting y A. Ahlbom: Re "Magnetic fields and cancer in children residing near Swedish high-voltage power lines:" Authors' reply (letter). Amer J Epidemiol 141:378-379, 1995.
- En respuesta a una carta cuestionando la significación estadística de sus resultados [C19, C21]: "no hemos mencionado la significación estadística en ninguna parte de nuestro artículo, así que [el tema de la significación estadística] sería un problema sólo para aquellos lectores que tratan de interpretar nuestros intervalos de confianza en términos de presencia o ausencia de significación estadística..."
C26a) M. Feychting y col. Magnetic fields and childhood cancer - a pooled analysis of two Scandinavian studies. Eur J Cancer 31A:2035-2039, 1995.
- Se combinan los datos de leucemia infantil de los estudios de Feychting y Ahlbom [C19] y los de Olsen y col. [C17]. Sólo se analizaron los campos históricos calculados. Se analizaron múltiples puntos de corte para leucemia, tumores cerebrales, linfomas y para los tres tipos combinados. Se calcularon un total de 24 riesgos relativos, de los cuales 3 (todos para leucemia infantil) tienen intervalos de confianza al 95% por encima de 1; la mediana de riesgos relativos es 1,3 y el intervalo de confianza al 90% es 0,8-3,4. "El posible impacto en la salud pública de la exposición a campos magnéticos no se puede evaluar... Restringir la discusión a leucemia infantil y a exposición debida a instalaciones de alta tensión limita el efecto en la salud pública a menos de un caso extra por año en Suecia y Dinamarca."
C27) J.D. Bowman y col.: Hypothesis: The risk of childhood leukemia is related to combinations of power-frequency and static magnetic fields. Bioelectromag 16:48-59, 1995.
- Los autores formulan la hipótesis de que el riesgo de leucemia infantil está relacionado con combinaciones específicas de campos estáticos (geomagnético) y de frecuencia extremadamente baja.
C28) J.G. Gurney y col.: Childhood brain tumor occurrence in relation to residential power line configurations, electric heating sources, and electric appliance use. Amer J Epidemiol 143:120-128, 1996.
- Estudio sobre tumores cerebrales infantiles que no encuentra asociación alguna con residir cerca de líneas eléctricas (basándose en el código de cables). Tampoco encontró ninguna asociación con exposición a campos de electrodomésticos durante la infancia o el embarazo.
C29) S. Preston-Martin y col.: Los Angeles study of residential magnetic fields and childhood brain tumors. Amer J Epidemiol 143:105-119, 1996.
- Estudio sobre tumores cerebrales infantiles y exposición residencial a campos de líneas eléctricas. No se encontró ninguna asociación con campos medidos, código de cables o uso de electrodomésticos.
C30) S. Preston-Martin y col.: Brain tumor risk in children in relation to use of electric blankets and water bed heaters. Amer J Epidemiol 143:1116-1122, 1996.
- Estudio caso-control sobre la asociación entre tumores cerebrales infantiles y uso de mantas eléctricas y camas de agua calentadas eléctricamente. Se evaluó tanto la exposición materna durante el embarazo como durante la infancia. No se encontraron asociaciones significativas.
C31) P.K. Verkasalo y col.: Magnetic fields of high voltage power lines and risk of cancer in Finnish adults: nationwide cohort studies. Br Med J 313:1047-1051, 1996.
- Estudio en adultos que residen a menos de 500 metros de líneas de alta tensión, similar al realizado en 1993 en niños [C16]. La exposición se calculó a partir de registros históricos de las líneas eléctricas, ignorando otras fuentes que no fueran las líneas de 110 kV y superiores. Se calcularon los valores de riesgo relativo para 5 rangos de exposición y 22 tipos de cáncer (más la tasa global). No se encontraron riesgos significativamente elevados para ningún tipo de cáncer, incluso en los grupos con mayor exposición. Según los autores, "los resultados del estudio sugieren de forma clara que los campos magnéticos residenciales típicos generados por las líneas de alta tensión no están relacionados con cáncer en adultos."
C32) C.Y. Li y col.: Residential exposure to 60-Hertz magnetic fields and adult cancers in Taiwan. Epidemiology 8:25-30, 1997.
- Estudio caso-control sobre exposición residencial de adultos a los campos de las líneas eléctricas y leucemia, tumores cerebrales y cáncer de mama en mujeres. La exposición se calculó en base a la distancia a líneas de transporte de energía y su carga máxima; no se tuvieron en cuenta otras fuentes de campos. Basándose sólo en la distancia (menos de 50 metros frente a más de 100 metros) o campos calculados (más de 0,2 microT frente a menos de 0,1 microT), se incrementaba la incidencia de leucemia en adultos. La incidencia de tumores cerebrales y cáncer de mama en mujeres no era elevada para ninguna medida de la exposición.
C33) T. Tynes y col.: Electromagnetic fields and cancer in children residing near Norwegian high-voltage power lines. Amer J Epidemiol 145:219-226, 1997.
- Estudio caso-control en niños que viven cerca líneas de alta tensión. La exposición se calculó en base a la distancia o a reconstrucciones del campo histórico. No se tuvieron en cuenta otras fuentes de exposición además de las líneas de alta tensión. No se encontraron asociaciones entre distancia o campos eléctricos y magnéticos calculados y leucemia, tumores cerebrales, linfoma, otro tipo de cánceres o la tasa global de cáncer.
C34) J. Michaelis y col.: Childhood leukemia and electromagnetic fields: Results of a population based case-control study in Germany. Cancer Causes Control 8:167-174, 1997.
- Estudio caso-control sobre leucemia infantil y medidas de la exposición a campos magnéticos generados por líneas eléctricas. Para promedios de exposición de 24 horas por encima de 0,2 microT había un incremento no significativo de leucemia infantil.
C35) M.S. Linet y col.: Residential exposure to magnetic fields and acute lymphoblastic leukemia in children. New Eng J Med 337:1-7, 1997.
- Estudio caso-control sobre leucemia infantil. No se encuentra ninguna asociación entre leucemia infantil con campos medidos o código de cables. Este es el mayor estudio realizado hasta la fecha.
C36) E.W. Campion: Power lines, cancer, and fear. New Eng J Med 337:44-46, 1997. - Editorial que acompaña al artículo de Linet y col. [C35].
C37) E.E. Hatch y col.: Association between childhood acute lymphoblastic leukemia and use of electrical appliances during pregnancy and childhood. Epidemiology 9:234-245, 1998.
- Estudio caso-control de 640 casos de leucemia infantil y uso de electrodomésticos durante el embarazo y la infancia. Se consideraron 16 tipos diferentes de electrodomésticos (desde mantas eléctricas a videojuegos) y no se observó ningún patrón consistente de asociación con la leucemia infantil.
C38) M. Feychting y col.: Magnetic fields and breast cancer in Swedish adults residing near high-voltage power lines. Epidemiology 9:392-397, 1998.
- Estudio caso-control de exposición residencial y cáncer de mama. Las estimaciones de la exposición se basaron en reconstrucciones históricas del campo. No se encontraron asociaciones significativas para cáncer de mama ni en hombres ni en mujeres.
C39) M.D. Gammon y col.: Electric blanket use and breast cancer risk among younger women. Amer J Epidemiol 148:556-563, 1998.
- Estudio caso-control sobre mantas eléctricas y riesgo de cáncer de mama entre mujeres menores de 55 años a las que se les ha diagnosticado recientemente el cáncer de mama. El riesgo asociado con haber usado alguna vez una manta eléctrica o cama de agua caliente era pequeño o inexistente.
C40) M.B. Bracken y col.: Correlates of residential wiring code used in studies of health effects of residential electromagnetic fields. Amer J Epidem 148:467-474, 1998.
- Las viviendas con alto código de cables difieren de forma significativa de aquellas con bajo código de cables. "La asociación entre código de cables y características de la casa y densidad de tráfico son suficientemente fuertes como para confundir las modestas asociaciones que han observado la mayoría de los estudios entre código de cables y cáncer".
C41) P.F. Coogan y col.: Exposure to power-frequency magnetic fields and risk of breast cancer in the Upper Cape Cod cancer incidence study. Arch Environ Health 53:359-367, 1998.
- Estudio caso-control sobre cáncer de mama y exposición a campos de frecuencia industrial que no halló asociaciones significativas entre: tener un trabajo con una alta exposición, residir en una casa calentada con electricidad, dormir con una manta eléctrica o residir a menos de 150 metros de una línea eléctrica de transporte o una subestación.
C42) R.W. Coghill, J. Steward y col.: Extra low frequency electric and magnetic fields in the bedplace of children diagnosed with leukemia: A case-control study. Eur J Cancer Prev 5:153-158, 1996.
- Estudio caso-control sobre leucemia infantil que encontró mayores medidas de campo eléctrico en los casos (14±14 V/m) que en los controles (7±3 V/m). Los campos magnéticos no eran diferentes entre casos (0,07 microT) y controles (0,06 microT). Los autores señalan que había "imperfecciones en el diseño del estudio".
C42a) K. Zhu, N.S. Weiss y col.: Prostate cancer in relation to the use of electric blanket or heated water bed. Epidemiology 10:83-85, 1998.
- Estudio caso-control sobre el uso de mantas eléctricas y camas calentadas con electricidad y cáncer de próstata que halló que la incidencia del cáncer de próstata no estaba significativamente elevada, y que no había un incremento del riesgo con el aumento de la duración de la exposición.
C43) E. Petridou, D. Trichopoulos y col.: Electrical power lines and childhood leukemia: a study from Greece. Int J Cancer 73:345-348, 1997.
- Estudio caso-control sobre proximidad de las viviendas a líneas eléctricas y leucemia infantil realizado en Grecia. El estudio incluyó 117 casos de leucemia infantil y 202 controles emparejados. Se desarrollaron cuatro medidas de la exposición a campo magnético: voltaje (V) dividido por la distancia (d) y una adaptación del código de Wertheimer-Leeper. No se observaron tendencias significativas entre el riesgo de leucemia infantil con el aumento de los niveles de exposición, ni incrementos estadísticamente significativos del riesgo de enfermedad a los mayores niveles de exposición para cada medida de la exposición.
C44) M.L. McBride, R.P. Gallagher y col.: Power-frequency electric and magnetic fields and risk of childhood leukemia in Canada. Amer J Epidem 149:831-842, 1999.
- Estudio caso-control canadiense sobre leucemia infantil y exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial. La evaluación de la exposición incluyó: medidas personales durante 48 horas del campo eléctrico y magnético, código de cables y medidas del campo magnético en la vivienda de los sujetos desde la concepción hasta la fecha de diagnóstico/referencia. Los campos magnéticos residenciales y personales medidos no estaban relacionados con la incidencia de leucemia. No había asociación entre la incidencia de leucemia y el cálculo de la exposición a campos magnéticos 2 años antes del diagnóstico o durante toda la vida del sujeto. No había asociación entre exposición al campo eléctrico y la incidencia de leucemia.
C45) L.M. Green, A.B. Miller y col.: A case-control study of childhood leukemia in southern Ontario, Canada, and exposure to magnetic fields in residences. Int J Cancer 82:161-170, 1999.
- Estudio caso-control en Canadá para evaluar la relación entre el riesgo de leucemia infantil y la exposición residencial a campos magnéticos. Los códigos de cables y las medidas en el interior de las viviendas no mostraron una asociación significativa con leucemia, pero las medias en el exterior de la vivienda estaban asociadas con un incremento de la incidencia de leucemia. Los autores concluyen que sus "hallazgos no apoyan una asociación entre leucemia y la proximidad a líneas eléctricas con una configuración de alta intensidad".
C46) L.M. Green, A.B. Miller y col.: Childhood leukemia and personal monitoring of residential exposures to electric and magnetic fields in Ontario, Canada. Cancer Causes Control 10:233-243, 1999.
- En un subconjunto del estudio descrito en C44, la exposicion tambion se midio mediante un monitor personal que el nido llevaba durante sus actividades cotidianas en casa, mediante medidas en tres habitaciones y mediante el codigo de cables. Se observe una asociacion entre campos magneticos medidos con el monitor personal y un incremento de la incidencia de leucemia. Los campos electricos medidos por el monitor personal no estaban asociados con la incidencia de leucemia. Los codigos de cables y los campos magneticos medidos en las habitaciones no estaban asociados significativamente con un incremento de la incidencia de leucemia.
C47) M. Wrensch, M.G. Yost y col.: Adult glioma in relation to residential power frequency electromagnetic field exposures in the San Francisco Bay area. Epidemiology 10:532-537, 1999.
- El estudio analizó la exposición residencial a campos electromagnéticos de frecuencia industrial en adultos recién diagnosticados con tumor cerebral en la bahía de San Francisco. La evaluación de la exposición se basó en medidas puntuales y en códigos de cables. Para un código de cables alto la incidencia de tumores cerebrales no estaba aumentada. Para medidas puntuales por encima de 0,3 microT había un aumento no significativo en la incidencia de tumores cerebrales.
C48) J.D. Dockerty, J.M. Elwood y col.: Electromagnetic field exposures and childhood leukaemia in New Zealand. Lancet 354:1967, 1999.
- Estudio caso-control en Nueva Zelanda que no encuentra ninguna asociación significativa entre leucemia infantil y campos eléctricos o magnéticos de frecuencia industrial medidos.
C49) UK Childhood Cancer Study Investigators: Exposure to power-frequency magnetic fields and the risk of childhood cancer. Lancet 354:1925-1931, 1999.
- Amplio estudio caso-control en el Reino Unido que no encuentra asociación entre leucemia infantil, tumor cerebral infantil o tasa global de cáncer con campos magnéticos de frecuencia industrial medidos.
C50) M.H. Repacholi y A. Ahlbom: Link between electromagnetic fields and childhood cancer unresolved. Lancet 354:1918, 1999.
- El comentario que acompaña al estudio británico [C49] argumenta que este estudio no es "definitivo" porque no valora los "transitorios", porque sólo un relativamente pequeño número de niños estaban expuestos a campos promedio superiores a 0,4 microT y porque el estudio no era suficientemente grande como para detectar una asociación muy débil.
C51) J. Dockerty, J.M. Elwood y col.: Electromagnetic field exposures and childhood cancers in New Zealand. Cancer Causes Control 9:299-309, 1998.
- Estudio caso-control de cáncer infantil en Nueva Zelanda. El uso de electrodomésticos por parte de la madre no estaba asociado con leucemia, tumores cerebrales u otro tipo de cáncer en sus hijos. El uso de electrodomésticos por parte de los niños no estaba significativamente asociado con cáncer, excepto en el caso de las mantas eléctricas y cánceres distintos de leucemia o tumor cerebral. Para los niños, la calefacción eléctrica estaba asociada con cáncer si la calefacción se usaba en los cuartos que se utilizan durante el día, pero no si se usaba en el dormitorio. Campos magnéticos medidos (pero no los eléctricos) estaban asociados con leucemia, pero no había una tendencia a aumentar con la dosis. Esta es la versión completa del estudio que se resume en [C48].
C52) U.M. Forssén, M. Feychting y col.: Occupational and residential magnetic field exposure and breast cancer in females. Epidem 11:24-29, 2000.
- Estudio caso-control de cáncer de mama en mujeres y exposición residencial y laboral a campos de frecuencia industial. La incidencia de cáncer de mama no aumentaba ni para la exposición laboral, ni para exposición residencial, ni para una combinación de ambas.
C53) R.A. Kleinerman, W.T. Kaune y col.: Are children living near high-voltage power lines at increased risk of acute lymphoblastic leukemia? Amer. J. Epidemiol. 151:212-215, 2000.
- La distancia a una línea eléctrica de transporte o una de distribución de tres fases no es un factor de riesgo para la leucemia linfoblástica aguda infantil.
C54) A. Ahlbom, N. Day y col.: A pooled analysis of magnetic fields and childhood leukaemia. Brit J Cancer 83:692-698, 2000.
- Un análisis combinado basado en los datos individuales de nueve estudios previos, limitado a aquéllos con medidas de campo magnético durante 24/48 horas o con cálculos de campo magnético. Para niveles de exposición residencial a campo magnético estimados inferiores a 0,4 microT los autores refieren una estimación de riesgo cercano al nivel de no efecto. Para 44 niños con leucemia y 62 controles cuya exposición residencial a campo magnético estimada es superior a 0,4 microteslas el riesgo de leucemia se duplicaba y el efecto parece ser estadísticamente significativo. Para los americanos cuyos domicilios estaban en la categoría más alta del código de cables no se observó un aumento significativo de la incidencia de leucemia. Según los autores, "el 99,2% de los niños que viven en casas con niveles de exposición inferiores a 0,4 microT no tenían un aumento de riesgo, mientras que el 0,8% de los niños con exposiciones superiores a 0,4 microT tenían una estimación del riesgo relativo de aproximadamente 2, que es poco probable que se deba una variabilidad al azar. La explicación para este aumento de riesgo no se conoce, pero sesgos de selección pueden explicar parte de este aumento."
C55) F. Laden, L.M. Neas y col.: Electric blanket use and breast cancer in the nurses' health study. Amer J Epidem 152:41-49, 2000.
- No hay una asociación significativa entre uso de mantas eléctricas y cáncer de mama en mujeres.
C56) T. Zheng, T.R. Holford y col.: Exposure to electromagnetic fields from use of electric blankets and other in-home electrical appliances and breast cancer risk. Am J Epidemiol 151:1103-1111, 2000.
- No hay una asociación significativa entre uso de mantas eléctricas (u otros electrodomésticos) y cáncer de mama en mujeres.
C57) S. Greenland, A.R. Sheppard y col.: A pooled analysis of magnetic fields, wirecodes, and childhood leukemia. Epidemiology 11:624-634, 2000.
- Un análisis conjunto de los datos procedentes de 15 estudios sobre leucemia infantil y exposición doméstica a campos de líneas eléctricas. Los campos magnéticos se estimaron en los casos en los que el estudio no los midió. No se observó una asociación con leucemia infantil para campos inferiores a 0,3 microteslas. Para intensidades de campo superiores a 0,3 microT el riesgo relativo de leucemia estaba aumentado y el efecto parecía ser estadísticamente significativo. Según los autores "los resultados sugieren que los efectos apreciables de campos magnéticos, en caso de existir, estarían concentrados en exposiciones relativamente elevadas y poco comunes."
C58) UK Childhood Cancer Study Investigators: Childhood cancer and residential proximity to power lines. Brit J Cancer 83:1573-1580, 2000.
- En una prolongación de su estudio previo [C49], los investigadores no encontraron una asociación entre leucemia infantil, tumor cerebral infantil o tasa global de cáncer infantil con residir cerca de cualquier tipo de fuentes de campos electromagnéticos de frecuencia industrial (líneas eléctricas de alta tensión, cables subterráneos, subestaciones, líneas de distribución). No se observó una asociación con la proximidad (menos de 50 metros) o con los campos magnéticos calculados.
C59) J. Schüz, J.P. Grigat y col.: Residential magnetic fields as a risk factor for childhood acute leukaemia: Results from a German population-based case-control study. Int J Cancer 91:728-735, 2001.
- Estudio caso-control sobre leucemia infantil en Alemania. La incidencia de leucemia infantil estaba ligeramente (pero no de forma significativa) elevada en niños con campos magnéticos medidos durante 24 horas iguales o superiores a 0,2 microT, con una relación dosis-respuesta no significativa. Cuando este estudio se combinó con otros estudios previos alemanes [C34], el aumento para 0,4 microT o superior era estadísticamente significativo.

D) Epidemiología sobre exposición laboral a campos de frecuencia industrial

D1) S. Milham: Mortality from leukemia in workers exposed to electrical and magnetic fields (letter). NEJM 307:249, 1982.
- Estudio de mortalidad proporcional en trabajos eléctricos que muestra un incremento de la incidencia de leucemia en algunas ocupaciones. No se hicieron medidas o estimaciones de la exposición.
D2) W.E. Wright y col.: Leukaemia in workers exposed to electrical and magnetic fields (letter). Lancet 8308 (Vol II):1160-1161, 1982.
- Estudio de incidencia proporcional en trabajos eléctricos que muestra un incremento de leucemia aguda, pero no de leucemia crónica, en algunas ocupaciones. No se hicieron medidas o estimaciones de la exposición.
D3) S. Bastuji-Garin y col.: Acute leukaemia in workers exposed to electromagnetic fields. Eur J Cancer 26:1119-1120, 1990.
- Estudio caso-control sobre leucemia en trabajos eléctricos. Los trabajos no relacionados con soldadura mostraron un incremento de leucemia aguda; pero los de soldadura (un trabajo con alta exposición) no. Se ha observado también un incremento en la incidencia de leucemia aguda con la exposición a herbicidas.
D4) T. Tynes y A. Anderson: Electromagnetic fields and male breast cancer. Lancet 336:1596, 1990.
- Se compararon los datos de trabajadores eléctricos noruegos con los del censo, observándose un incremento de la incidencia de cáncer de mama en hombres entre los que trabajaban en el sector del transporte, pero no en otras ocupaciones. No se hicieron medidas o estimaciones de la exposición.
D5) P.A. Demers y col.: Occupational exposure to electromagnetic fields and breast cancer in men. Amer J Epidemiol 134:340-347, 1991.
- Estudio caso-control en trabajos con exposición a campos de frecuencia industrial. Se encontró un incremento de la incidencia de cáncer de mama en varones. La incidencia más elevada se daba en electricistas, trabajadores en líneas telefónicas y del sector eléctrico, los más jovenes y los expuestos muchos años antes del diagnóstico. No se hicieron medidas o estimaciones de la exposición. No se hicieron medidas o estimaciones de la exposición.
D6) G.M. Matanoski y col.: Electromagnetic field exposure and male breast cancer (letter). Lancet 337:737, 1991.
- Estudio retrospectivo de cohorte en trabajadores varones de la compañía telefónica de Nueva York que muestra un incremento no significativo de la incidencia de cáncer de mama. No se hicieron medidas o estimaciones de la exposición.
D7) D.P. Loomis: Cancer of breast among mean in electrical occupations (letter). Lancet 339:1482-1483, 1992.
- Estudio de mortalidad proporcional que encontró un incremento no significativo de la incidencia de cáncer de mama en algunas ocupaciones eléctricas, peo no en las ocupaciones eléctricas en general. No se hicieron medidas o estimaciones de la exposición.
D8) G.M. Matanoski y col.: Leukemia in telephone linemen. Am J Epidem 137:609-619, 1993.
- Estudio caso-control en trabajadores de compañias telefónicas, con exposición definida según su categoría profesional más algunas medidas retrospectivas. La incidencia de leucemia no era significativamente mayor en los trabajadores con exposición más alta a campos magnéticos.
D9) B. Floderus y col.: Occupational exposure to electromagnetic fields in relation to leukemia and brain tumors: A case-control study in Sweden. Cancer Causes Control 4:463-476, 1993.
- Estudio caso-control sobre leucemia y tumores cerebrales en varones expuestos laboralmente. Los cálculos de la exposición se basaban en el puesto de trabajo en el que hubiesen pasado más tiempo en los 10 años anteriores al diagnóstico. Las medidas se obtuvieron mediante una persona cuyo trabajo fuera lo más parecido posible al del estudio. Se encontró un incremento de la incidencia de leucemia, pero no de tumores cerebrales.
D10) J.D. Sahl y col.: Cohort and nested case-control studies of hematopoietic cancers and brain cancer among electric utility workers. Epidemiology 4:104-114, 1993.
- Estudio realizado entre trabajadores eléctricos de California. Se realizó una dosimetría en trabajadores seleccionados. Los electricistas tenían las exposiciones más elevadas, con una media ponderada en el tiempo de 3 microT. No se encontró un incremento significativo de la tasa global de cáncer, leucemia, tumores cerebrales o linfoma.
D11) P. Guenel y col.: Incidence of cancer in persons with occupational exposure to electromagnetic fields in Denmark. Br J Indust Med 50:758-764, 1993.
- Estudio caso-control basado en la exposición estimada a campos magnéticos de 50 Hz. No se observaron incrementos significativos de cáncer de mama, linfomas malignos o tumores cerebrales. La incidencia de leucemia era mayor de lo esperado en varones en la categoría más expuesta; las mujeres en una categoría de exposición similar no mostraron incrementos en leucemia.
D12) G. Theriault y col.: Cancer risks associated with occupational exposure to magnetic fields among utility workers in Ontario and Quebec, Canada and France: 1970-1989. Amer J Epidem 139:550-572, 1994.
- Estudio caso-control con exposición a campos magnéticos estimada a partir de exposiciones reales de trabajadores que realizan trabajos similares. No se encontró asociación entre campos magnéticos y tasa global de cáncer o para ninguno de 29 tipos de cáncer estudiados, incluyendo melanoma, tasa global de leucemia, tumores cerebrales o cáncer de mama en varones.
D13) T. Tynes y col.: Leukemia and brain tumors in Norwegian railway workers, a nested case-control study. Amer J Epidemiol 139:645-653, 1994.
- Estudio caso-control en trabajadores de ferrocarriles eléctricos y no eléctricos. El análisis no mostró un incremento significativo de leucemia o tumores cerebrales, ni una tendencia significativa para campos magnéticos o eléctricos. En las vías electrificadas el promedio de los campos era de 20 microT y 0,8 kV/m.
D14) P.F. Rosenbaum y col.: Occupational exposures associated with male breast cancer. Amer J Epidemiol 139:30-36, 1994.
- Estudio caso-control sobre cáncer de mama en varones basado en el registro de tumores de Nueva York. Una incidencia elevada de cáncer de mama estaba asociado con exposición profesional a calor, pero no con campos de frecuencia industrial.
D15) D.P. Loomis y col.: Breast cancer mortality among female electrical workers in the United States. J Natl Cancer Inst 86:921-925, 1994.
- Estudio en mujeres con trabajos eléctricos, basado en certificados de defunción. Se encontró una incidencia elevada de cáncer de mama en puestos supuestamente expuestos a campos de frecuencia industrial (mayoritariamente ocupados por varones), pero no en trabajos con "exposición potencial" (mayoritariamente ocupados por mujeres). Los autores hacen notar que el exceso de cáncer de mama puede indicar únicamente que las mujeres que trabajan en puestos ocupados principalmente por hombres tienen un historial reproductivo que aumenta su riesgo de cáncer de mama.
D16) B. Armstrong y col.: Association between exposure to pulsed electromagnetic fields and cancer in electric utility workers in Quebec, Canada, and France. Amer J Epidemiol 140:805-820, 1994.
- Utilizando la base de datos de Thériault y col. [D12], los autores hallaron que los trabajadores expuestos a campos electromagnéticos pulsados de corta duración (PEMF) mostraban un incremento significativo de cáncer de pulmón. La asociación de cáncer de pulmón y PEMF es fuerte, y parece tener una relación dosis-respuesta significativa. No se ha encontrado ninguna relación con otros tipos de cáncer. La dosimetría para este estudio se basa en un dosímetro que puede que no mida realmente los campos electromagnéticos pulsados de corta duración [D17].
D17) J.L. Guttman y col.: Frequency response characterization of the positron electromagnetic dosimeter pulsed electromagnetic field/high-frequency transient channel; PS Maruvada and P Jutras: Study of the response of the HFT channel of the positron dosimeter. Biol Effects Elec Magn Fields, Albuquerque, 1994.
- El canal HFT del dosímetro Positron empleado por Armstrong y col. [D16] para evaluar la exposición a campos electromagnéticos pulsados de corta duración (PEMF) se diseñó para responder a señales que tengan una componente del campo eléctrico mayor de 200 V/m a 2-20 MHz. Sin embargo, en el ambiente industrial, el canal HFT responde mal a transitorios cambiantes, pero es muy sensible a transmisiones de radio de 150 MHz.
D18) T. Tynes y col.: Incidence of cancer among workers in Norwegian hydroelectric power companies. Scand J Work Environ Health 20:339-344, 1994.
Estudio de cohorte con exposición estimada a partir del historial laboral personal más datos de medidas recientes en lugares de trabajo. Las exposiciones varían entre 1-8 microT, con máximos de 100-200 microT. La incidencia de leucemia, linfoma, tumores cerebrales y tasa global de cáncer no era elevada. Ningún tipo de cáncer mostraba un aumento o descenso significativo.
D19) S.J. London y col.: Exposure to magnetic fields among electrical workers in relationship to leukemia risk in Los Angeles County. Amer J Indust Med 26:47-60, 1994.
- Estudio caso-control en trabajadores eléctricos. Había una tendencia ligeramente positiva asociando exposición con incidencia de leucemia.
D20) B. Floderus y col.: Incidence of selected cancers in Swedish railway workers, 1961-1979. Cancer Causes Control 5:189-194, 1994.
- Un re-análisis de los datos sobre incidencia de cáncer en trabajadores de ferrocarriles eléctricos encontró un incremento no significativo de leucemia linfocítica crónica, leucemia mieloide aguda, cáncer de mama, cáncer de pituitaria y linfoma en los datos pertenecientes a la primera década de estudio, pero no en los posteriores. No se observó un incremento de la tasa global de leucemia o de tumores cerebrales. No se hicieron medidas o estimaciones de la exposición.
D21) D.A. Savitz y D.P. Loomis: Magnetic field exposure in relation to leukemia and brain cancer mortality among utility workers. Amer J Epidemiol 141:123-134, 1995.
- Estudio caso-control sobre leucemia, tumores cerebrales y tasa global de cáncer en trabajadores del sector eléctrico. La exposición se estimó a partir del historial laboral individual más datos de medidas recientes en el lugar de trabajo. La mortalidad total y la mortalidad global por cáncer aumentó ligeramente conforme aumentaba la exposición estimada, alcanzando un riesgo relativo de 1,2 en el grupo de exposición estimada más alta. La mortalidad por leucemia no estaba asociada con la exposicion estimada. La mortalidad por tumores cerebrales era mayor en el grupo con la exposición más alta.
D22) K.P. Cantor y col.: Breast cancer mortality among female electrical workers in the United States. J Natl Cancer Inst 87:227-118, 1995.
- Usando los registros de mortalidad empleados por Loomis y col. [D15], los autores no encontraron ninguna asociación entre cáncer de mama y exposición laboral a radiofrecuencias o campos de frecuencia industrial.
D23) P.F. Coogan y col.: Occupational exposure to 60-Hertz magnetic fields and risk of breast cancer in women. Epidemiology 7:459-464, 1996.
- Estudio caso-control basado en un registro de cáncer de mama. La exposición se evaluó en base al "trabajo más representativo", agrupándolos en categorías según su exposición potencial a campos magnéticos de 60 Hz. No se hicieron estimaciones de niveles reales de exposición ni duración de la misma. Se observó un incremento no significativo de cáncer de mama en el grupo con exposición potencial alta, pero no en los grupos con exposiciones menores.
D24) H.M. Firth y col.: Male cancer incidence by occupation: New Zealand, 1972-1984. Int J Epidemiol 25:14-21, 1996.
- Un estudio de incidencia de cáncer que encontró que trabajar en ocupaciones donde había una exposición a campos electromagnéticos no mostraba un incremento estadísticamente significativo de leucemia mieloide o linfoide ni de tumores cerebrales."
D25) A.B. Miller y col.: Leukemia following occupational exposure to 60-Hz electric and magnetic fields among Ontario electric utility workers. Amer J Epidemiol 144:150-160, 1996.
- Estudio caso-control en trabajadores varones del sector eléctrico que incluye campos eléctricos y magnéticos. Se analizó la tasa global de cáncer y 14 subtipos. No hubo asociación entre incidencia global de cáncer y campos eléctricos o magnéticos. Para los subtipos de cáncer, sólo se encontró una asociación positiva "significativa" con campos eléctricos y tasa global de leucemia.
D26) P. Guenel y col.: Exposure to 50-Hz electric field and the incidence of leukemia, brain tumors, and other cancers among French electric utility workers. Am J Epidemiol 144:1107-1121, 1997.
- Estudio caso-control sobre exposición a campo eléctrico, con estimaciones de la exposición basadas en medidas realizadas en trabajadores representativos. Se hicieron cálculos para tasa global de cáncer y para 18 subtipos. La tasa global de cáncer disminuía con la exposición de forma casi significativa. La incidencia de leucemia era menor y la de tumores cerebrales mayor en el grupo con exposición más alta.
D26a) D. Baris y col.: A mortality study of electrical utility workers in Quebec. Occup Environ Med 53:25-31, 1996.
- Estudio de mortalidad sobre 22.000 trabajadores eléctricos. Los riesgos relativos para la mayoría de las enfermedades estaban por debajo de la unidad (el "efecto del trabajador sano") y ningún riesgo relativo relacionado con cáncer era significativamente mayor. Para las tasas globales de cáncer, los riesgos relativos estaban en el rango entre 0,7 y 1,0. Se observaron muy pocos casos de leucemia o tumores cerebrales.
D27) J.M. Harrington y col.: Occupational exposure to magnetic fields in relation to mortality from brain cancer among electricity generation and transmission workers. Occup Environ Med 54:7-13, 1997.
- Estudio caso-control sobre exposición a campos magnéticos y tumores cerebrales. La exposición acumulada se basaba en el historial laboral y medidas en trabajadores representativos. No se encontró ningún incremento en la incidencia de tumores cerebrales.
D28) M. Feychting y col.: Occupational and residential magnetic field exposure and leukemia and central nervous system tumors. Epidemiology 8:384-389, 1997.
- Análisis de exposición laboral y residencial en adultos. En el caso de exposición residencial y leucemia con exposición superior a 0,2 microT, el riesgo relativo no era mayor del esperado, pero sí lo era para exposición laboral y cuando se combinaban las exposiciones residencial y laboral. El aumento de riesgo para la exposición combinada se basaba en 9 casos. No se encontraron riesgos elevados de tumor cerebral en ningún grupo.
D29) L.I. Kheifets y col.: Leukemia risk and occupational electric field exposure in Los Angeles County, California. Amer J Epidemiol 146:87-90, 1997.
- Análisis de los datos de campo eléctrico de un estudio anterior sobre campos magnéticos y exposición laboral. Las exposiciones a campo eléctrico y magnético no se correlacionaban bien. Las mayores exposiciones a campo eléctrico fueron de 85 V/m en trabajadores de centrales generadoras, 31 V/m en electricistas y 19 V/m en trabajadores de TV/radio. Los trabajadores "no eléctricos" tenían exposiciones medias de 5,5 V/m. Para la categoría de máxima exposición el riesgo relativo para leucemia no era más alto, y no había una tendencia en la exposición-respuesta significativa.
D30) D.A. Savitz y col.: Lung cancer in relation to employment in the electrical utility industry and exposure to magnetic fields. Occup Environ Med 54:396-402, 1997.
- Estudio de cáncer de pulmón y exposición laboral a campos magnéticos de 60 Hz y campos pulsados. No se encontró una asociación consistente entre exposición e incidencia de cáncer.
D31) C. Johansen y col.: Risk of cancer among Danish utility workers -- A nationwide cohort study. Amer J Epidemiol 147:548-555, 1998.
- Los trabajadores del sector eléctrico tienen ligeramente más cáncer de lo esperado según las estadísticas de la población general, sin que haya más leucemia, tumores cerebrales o cáncer de mama (el exceso se debe a cáncer de pulmon por exposición a asbestos). No había asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y leucemia, tumores cerebrales o cáncer de mama en mujeres.
D32) D.A. Savitz y col.: Magnetic field exposure and neurodegenerative disease mortality among electric utility workers. Epidemiology 9:398-404, 1998.
- Estudio sobre exposición laboral a campos magnéticos de frecuencia industrial que no ha encontrado asociación con la enfermedad de Alzheimer, poca asociación con la enfermedad de Párkinson y alguna evidencia de una débil asociación con esclerosis lateral amiotrófica.
D33) P. Cocco y col.: Case-control study of occupational exposures and male breast cancer. Occup Environ Med 55:599-604, 1998.
- Estudio caso-control sobre cáncer de mama en hombres y exposición laboral a hidrocarburos, pesticidas, disolventes orgánicos, altas temperaturas y "CEM (presumiblemente campos de frecuencia industrial) que no encuentra una asociación entre la incidencia de cáncer de mama y exposición a "CEM".
D34) S.A. Petralia y col.: Occupational risk factors for breast cancer among women in Shanghai. Amer J Indust Med 34:477-483, 1998.
- Estudio sobre exposición laboral a campos de frecuencia industrial y cáncer de mama en mujeres realizado en Shanghai. La exposición se basa en el historial profesional. El riesgo relativo de "haber estado expuesto continuamente a campos electromagnéticos" era 1,0 (0,9-1,0). Cuando se estratifica por probabilidad o nivel de exposición no hay riesgos elevados.
D35) Y. Rodvall y col.: Occupational exposure to magnetic fields and brain tumors in central Sweden. European Journal of Epidemiology 14:563-569, 1998.
- Estudio caso-control sobre tumores cerebrales y exposición laboral a campos magnéticos de 50 Hz. Las estimaciones de la exposición se basaban en la historia laboral, y se hallaron incrementos estadísticamente significativos en las tasas de tumores cerebrales para algunas definiciones de exposición.
D36) DA Savitz, D Liao et al: Magnetic field exposure and cardiovascular disease mortality among electric utility workers. Amer J Epidem 149:135-142, 1999.
- Estudio sobre enfermedades cardiovasculares en trabajadores del sector eléctrico que halló un aumento de la incidencia de ciertos tipos de enfermedades cardíacas en los trabajadores expuestos a campos magnéticos.
D37) C. Johansen, N. Koch-Henriksen y col.: Multiple sclerosis among utility workers. Neurology 52:1279-1282, 1999.
- La incidencia de esclerosis múltiple no estaba significativamente aumentada en trabajadores del sector eléctrico danés cuya exposición estimada a campos de frecuencia industrial era alta.
D38) A.B. Graves, D. Rosner y col.: Occupational exposure to electromagnetic fields and Alzheimer Disease. Alzheimer Dis Assoc Disord 13:165-170, 1999.
- Estudio caso-control de enfermedad de Alzheimer y exposición laboral a campos de frecuencia industrial que no encuentra asociación alguna.
D39) P.J. Villeneuve, D.A. Agnew y col.: Non-Hodgkin's lymphoma among electric utility workers in Ontario: the evaluation of alternate indices of exposure to 60 Hz electric and magnetic fields. Occup Environ Med 57:249-257, 2000.
- Trabajadores de compañías eléctricas con una exposición a campo eléctrico de frecuencia industrial alta y/o prolongada tenían una tasa aumentada de linfoma no-Hodgkin.
D40) P.J. Villeneuve, D. Agnew y col.: Leukemia in electric utility workers: The evaluation of alternative indices of exposure to 60 Hz electric and magnetic fields. Amer J Indust Med 37:607-617, 2000.
- Trabajadores de compañías eléctricas con una exposición a campo eléctrico de frecuencia industial alta y/o prolongada tenían una tasa aumentada de leucemia. Los autores sugieren la hipótesis de que: "los campos eléctricos actúan como un agente promotor en la etiología de la leucemia del adulto."
D41) E. van Wijngaarden, D.A. Savitz y col.: Exposure to electromagnetic fields and suicide among electric utility workers: a nested case-control study. Occup Environ Med 57:258-263, 2000.
- Los autores refieren una asociación entre suicidio y exposición a campos de frecuencia industrial en trabajadores varones de compañías eléctricas.
D42) S.E. Carozza, M. Wrensch y col.: Occupation and adult gliomas. Am J Epidemiol 152:838-846, 2000.
- "Electricistas y trabajadores eléctricos y electrónicos" no tenían riesgo aumentados de tumores cerebrales malignos.

E. Estudios en seres humanos sobre exposición a campos de frecuencia industrial y cáncer

E1) A.B. Hill: The environment and disease: Association or causation? Proc Royal Soc Med 58:295-300, 1965.
- Breve presentación de los métodos que se emplean para evaluar la causalidad en los estudios epidemiológicos.
E2) M. Bauchinger y col.: Analysis of structural chromosome changes and SCE after occupational long-term exposure to electric and magnetic fields from 380 kV-systems. Rad Env Biophys 19:235-238, 1981.
- Los linfocitos de trabajadores de subestaciones, laboralmente expuestos a [campos de] 50 Hz, no mostraron incrementos en la frecuencia de alteraciones cromosómicas.
E3) I. Nordenson y col.: Clastogenic effects in human lymphocytes of power frequency electric fields: in vivo and in vitro studies. Radiat Environ Biophys 23:191-201, 1984.
- Los autores informan de un incremento de roturas de cromosomas y cromátides en trabajadores de subestaciones, tanto fumadores como no fumadores. Todos los casos, excepto uno, habían estado expuestos unos momentos antes a campos eléctricos altos y a descargas. En un estudio distinto se observaron roturas cromosómicas en linfocitos humanos expuestos a descargas eléctricas en cultivo celular.
E4) W. Den Otter: Tumor cells do not arise frequently. Cancer Immunol Immunother 19:159-162, 1985.
- Una hipótesis que tuvo gran influencia en la concepción de la inmunología del cáncer durante los años 70 fue que la mayoría de las células tumorales potenciales eran eliminadas por mecanismos de supervisión inmunológica. Nuevos estudios llevaron a la conclusión de que no existe una inmunidad natural eficiente que pueda matar muchas células tumorales, y que muy pocos tumores aparecen cuando faltan los mecanismos normales de supervisión inmunológica y/o la resistencia natural.
E5) I. Nordenson y col.: Chromosomal effects in lymphocytes of 400 kV-substation workers. Rad Env Biophys 27:39-47, 1988.
- Los linfocitos de trabajadores de subestaciones mostraban un aumento en la frecuencia de alteraciones cromosómicas muy relacionado con descargas eléctricas.
E6) D.A. Savitz y L. Feingold: Association of childhood leukemia with residential traffic density. Scan J Work Environ Health 15:360-363, 1989.
- Análisis del estudio sobre líneas eléctricas de los autores [C6] usando la densidad de tráfico como exposición. Se observa un exceso de riesgo significativo de leucemia y tasa global de cáncer asociado con una densidad alta de tráfico.
E7) I. Penn: Why do immunosuppressed patients develop cáncer? Crit Rev Oncogen 1:27-52, 1989.
- Revisión de la relación entre desarrollo de cáncer y la supresión inmunológica.
E9) J.D. Jackson: Are the stray 60-Hz electromagnetic fields associated with the distribution and use of electric power a significant cause of cancer? Proc Nat Acad Sci USA 89:3508-3510, 1992.
- La falta de correlación entre uso de energía eléctrica e incidencia de leucemia a lo largo de los años es un argumento en contra de una asociación causal.
E10) T. Sinks y col.: Mortality among workers exposed to polychlorinated biphenyls. Amer J Epidemiol 136:389-398, 1992.
- Estudio en trabajadores expuestos a PCBs que no encuentra incrementos en la incidencia global de cáncer, tumores cerebrales, leucemia o linfoma, pero sí un incremento significativo de cáncer de piel. "Sobre la base de la evidencia de estudios en animales, los bifenilos policlorados (PCBs) se consideran potencialmente cancerígenos para humanos. Sin embargo, los resultados de los estudios en poblaciones humanas expuestas a PCBs no son consistentes."
E11) J. Valjus y col.: Analysis of chromosomal aberrations, SCEs and micronuclei among power linesmen with long-term exposure to 50-Hz electromagnetic fields. Radiat Environ Biophys 32:325-336, 1993.
- Se evaluaron las alteraciones cromosómicas, intercambio de cromátides hermanas (SCE) y micronúcleos en no fumadores con una exposición prolongada a campos de 50 Hz. No se observaron diferencias en intercambio de cromátides hermanas, índices de replicación o micronúcleos relacionadas con la exposición, pero sí se observó un incremento de roturas de cromátides en ex-fumadores.
E12) K. Skyberg y col.: Chromosome aberrations in lymphocytes of high-voltage laboratory cable splicers exposed to electromagnetic fields. Scand J Work Environ Health 19:29-34, 1993.
- Los autores informan del incremento de la tasa de roturas cromosómicas en trabajadores fumadores expuestos (no hay incremento en no fumadores), pero no un incremento en intercambio de cromátides hermanas. Los autores afirman que son "incapaces de excluir las descargas eléctricas como un agente causal". Esta asociación positiva puede deberse a las múltiples comparaciones.
E13) G. Ciccone y col.: Myeloid leukemia and myelodisplastic syndromes: Chemical exposure, histologic subtype and cytogenetics in a case-control study. Cancer Genet Cytogenet 68:135-139, 1993.
- Estudio caso-control que muestra un incremento de incidencia de leucemia mieloide en soldadores, electricistas, conductores, granjeros y trabajadores textiles. Un incremento de alteraciones cromosómicas no estaba asociado con exposición a productos químicos, pero se observó una asociación no significativa con campos de frecuencia industrial.
E14) A.M. Khalil y col.: Cytogenetic changes in human lymphocytes from workers occupationally exposed to high-voltage electromagnetic fields. Electro Magnetobio 12:17-26, 1993.
- Se estudiaron las alteraciones cromosómicas y el intercambio de cromátides hermanas en trabajadores de subestaciones. El autor afirma que el número de células alteradas era mayor de lo normal y el índice mitótico menor en el grupo expuesto, no hay efectos en la tasa de intercambio de cromátides hermanas ni efectos por fumar. No se observa una correlación entre los efectos y la duración de la exposición.
E16) E. Sobel y col.: Elevated risk of Alzheimer disease among workers with likely electromagnetic field exposure. Neurology 47: 1477-1481, 1996.
- Estudio caso-control de enfermedad de Alzheimer y trabajos con probable exposición a campos electromagnéticos. Los autores informan de un riesgo elevado de enfermedad de Alzheimer en estas ocupaciones. El método para decidir si las ocupaciones tenían una posible exposición a campos electromagnéticos era cualitativo. La mayoría de los pacientes de Alzheimer que fueron clasificados como en trabajos con probable exposición a campos electromagnéticos trabajaban con máquinas de coser.
E17) B. Selmaoui y col.: Magnetic fields and pineal function in humans: Evaluation of nocturnal acute exposure to extremely low frequency magnetic fields on serum melatonin and urinary 6-sulfatoxymelatonin circadian rhythms. Life Sci 58:1539-1549, 1996.
- Se expusieron hombres jóvenes a un campo continuo o intermitente de 50 Hz y 10 microT linealmente polarizado durante la noche. No se observaron efectos en la melatonina en sangre o en la excreción urinaria de los metabolitos de la melatonina.
E18) C. Graham y col.: Nocturnal melatonin levels in human volunteers exposed to intermittent 60 Hz magnetic fields. Bioelectromag 17:263-273, 1996.
- Se expusieron voluntarios (todos varones) a campos magnéticos de 50 Hz y 1 microT de forma continua, o de 20 microT de forma intermitente, durante 10 horas por la noche. No se encontraron efectos en los niveles de melatonina.
E19) B. Selmaoui y col.: Acute exposure to 50 Hz magnetic field does not affect hematologic or immunologic functions in healthy young men: A circadian study. Bioelectromag 17:364-372, 1996.
- Se expusieron voluntarios (todos varones) durante 7 horas por la noche a campos magnéticos de 10 microT a 50 Hz, de forma continua o intermitente. No se encontraron efectos sobre la hematología o función inmunológica.
E20) C. Graham y col.: Human melatonin during continuous magnetic field exposure. Bioelectromag 18:166-171, 1997.
- En voluntarios expuestos de forma continua a un campo de 20 microT durante 10 horas no se encontraron alteraciones en los niveles de melatonina nocturna.
E21) A.W. Wood y col.: Changes in human plasma melatonin profiles in response to 50 Hz magnetic field exposure. J Pineal Res 25:116-127, 1998.
- Se expusieron varones adultos a campos de 30 microT a 50 Hz sinusoidales o cuadrados en varios periodos durante la noche. Cuando las exposiciones precedieron el momento normal del incremnto nocturno de melatonina, el incremento se retrasó, pero la producción total de melatonina no se vió afectada.
E22) M.L. Sait, A.W. Wood y col.: Human heart rate changes in response to 50 Hz sinusoidal and square waveform magnetic fields: A follow up study. En: "Electricity and Magnetism in Medicine and Biology", F Bersani, ed., Kluwer Academic/Plenum Publishers, pp. 517-520, 1999.
- Se expusieron voluntarios a campos sinusoidales o cuadrados de 15,3 microT durante 100 ó 150 segundos. El campo sinusoidal causó una pequeña disminución en el ritmo cardíaco, pero la onda cuadrada no tuvo ningún efecto consistente.
E23) C. Graham, M.R. Cook y col.: Multi-night exposure to 60 Hz magnetic fields: Effects on melatonin and its enzymatic metabolite. J. Pineal Res. 28:1-8, 2000.
- Se expusieron voluntarios (varones jóvenes) durante 4 noches consecutivas a campos de 28,3 microT a 60 Hz, sin encontrar efectos sobre los niveles de melatonina medidos por la excreción del metabolito.
E24) J. Juutilainen, R.G. Stevens y col.: Nocturnal 6-hydroxymelatonin sulfate excretion in female workers exposed to magnetic fields. J Pineal Res 28:97-104, 2000.
- La excreción nocturna de melatonina estaba disminuida en trabajadores textiles expuestos a campos de frecuencia industrial generados por las máquinas de coser (comparados con otros trabajadores de la empresa con menores exposiciones) pero la disminución no dependía de forma significativa del nivel de exposición.
E25) S.C. Hong, Y. Kurokawa y col.: Chronic exposure to ELF magnetic fields during night sleep with electric sheet: Effects on diurnal melatonin rhythms in men. Bioelectromag 22:138-143,2001.
- Se expusieron voluntarios a campos de 0,7-3,6 microT a 50 Hz por la noche durante 11 semanas y no se observaron efectos sobre la melatonina.

F) Biofísica y dosimetría de los campos de frecuencia industrial

F2) W.E. Feero: Electric and magnetic field management. Amer Indust Hygiene Assoc J 54:205-210, 1993.
- Comentarios sobre técnicas para reducir campos magnéticos de frecuencia industrial, incluyendo aspectos como cancelación y apantallamiento.
F3) R.K. Adair: Constraints on biological effects of weak extremely-low-frequency electromagnetic fields. Phys Rev A 43:1039-1048, 1991.
- El efecto de los campos de frecuencia industrial ambientales en las células "es menor que el ruido térmico..." Para conseguir un efecto se necesita un mecanismo de resonancia, y "esas resonancias son incompatibles con las características de las células... por lo tanto, cualquier efecto de campos débiles (por debajo de 50 microT) de frecuencia extremadamente baja a nivel celular debe buscarse fuera del panorama de la física convencional."
F4) J.L. Kirschvink y col.: Magnetite in human tissues: A mechanism for the biological effects of weak ELF magnetic fields. Bioelectromag Suppl 1:101-113, 1992.
- Cálculo de que células que contengan partículas de magnetita podrían responder a campos de frecuencia extremadamente baja y provocar cambios en canales iónicos, si estuvieran mecánicamente controlados por estos "magnetosomas". El modelo requiere campos de frecuencia industrial del orden de 60 microT para conseguir efectos detectables.
F5) R.K. Adair: Criticism of Lednev's mechanism for the influence of weak magnetic fields on biological systems. Bioelectromag 13:231-235, 1992.
- Revisión de los múltiples problemas biológicos y biofísicos del mecanismo de resonancia de ciclotrón propuesto por Lednev. "Muestro que, por cuatro razones independientes, tal mecanismo no puede funcionar."
F6) T. Dovan y col.: Repeatability of measurements of residential magnetic fields and wirecodes. Bioelectromag 14:145-159, 1993.
- Repetición de las medidas en las casas incluidas enel estudio de Savitz [C6] que encontró que ni los campos medidos ni el código de cables había cambiado significativamente en los últimos 5 años.
F7) W.T. Kaune: Assessing human exposure to power-frequency electric and magnetic fields. Environ Res 101 (Suppl 4):121-133, 1993.
- Revisión de los niveles de campo eléctrico y magnético en ambientes laborales y residenciales, y de temas de actualidad sobre dosimetría.
F10) W.T. Kaune y col.: Development of a protocol for assessing time-weighted-average exposures of young children to power-frequency magnetic fields. Bioelectromag 15:33-51, 1994.
- El promedio de exposición residencial fue 0,1 microT, con una variación entre 0,02 y 0,7 microT. El código de cables se correlacionaba con la exposición personal de 24 horas, pero contribuía sólo en un 18% de la variabilidad en los campos medidos. Ninguna característica de los campos magnéticos se correlacionaba de forma importante con el código de cables.
F11) J.D. Sahl y col.: Exposure to 60 Hz magnetic fields in the electric utility work environment. Bioelectromag 15:21-32, 1994.
- La exposición media variaba de menos de 0,2 microT en administrativos, a más de 1,5 microT en electricistas y trabajadores de subestaciones. La exposición diaria máxima típica era de 4-7 microT, pero en raras ocasiones se registraron exposiciones superiores a 15 microT.
F12) R.K. Adair: Constraints of thermal noise on the effects of weak 60-Hz magnetic fields acting on biological magnetite. Proc Nat Acad Sci USA 91:2925-2929, 1994.
- "Se generalizan y amplían los cálculos previos de los límites impuestos por el ruido térmico a los efectos de campos de 60 Hz débiles sobre la magnetita biológica... Los resultados indican que la energía transmitida a las partículas de magnetita por campos de menos de 5 microT... será mucho menor que la energía del ruido térmico... Sin embargo, los argumentos aquí presentados no excluyen efectos de campos de 60 Hz más intensos."
F13) C. Polk: Effects of extremely-low-frequency magnetic fields on biological magnetite. Bioelectromag 15:261-270, 1994.
- El autor discrepa del análisis de Adair [F12] sobre la biofísica de la interacción de los campos de frecuencia extremadamente baja con la magnetita biológica. Polk afirma que las conclusiones de Adair dependen mucho de lo que se asuma sobre viscosidad citoplasmática y argumenta que el modelo permitiría interacciones a niveles de hasta 2 microT.
F15) Testing and evaluation of magnetic field meters. Electrical Power Research Center, Ames, Iowa, 1994.
- Evaluación de medidores representativos entre los disponibles en la actualidad e información básica sobre otros modelos. Además de las pruebas normales de funcionamiento, cada medidor se clasifica para su uso por un experto, un no experto y una persona normal.
F16) D.A. Savitz y col.: Correlations among indices of electric and magnetic field exposure in electric utility workers. Bioelectromag 15:193-204, 1994.
- Se realizaron dosimetrías detalladas de la exposición de trabajadores eléctricos. La exposición a campos eléctricos y magnéticos sólo se correlacionaba muy débilmente. Los promedios medidos fueron de 55 V/m y 0,9 microT; las medias geométricas eran 7 V/m y 0,3 microT; los percentiles 90 eran 144 V/m y 1,9 microT.
F17) R.D. Astumian y col.: Rectification and signal averaging of weak electric fields by biological cells. Proc Nat Acad Sci USA 92:3740-3743, 1995.
- "Los campos eléctricos oscilantes pueden ser rectificados por las proteínas de las membranas celulares para dar lugar al transporte de una sustancia a través de la membrana o a la conversión neta de un sustrato en un producto. Esto proporciona la base para la promediación de la señal... consideramos los límites impuestos por el ruido térmico y biológico... Los resultados numéricos indican que es difícil compaginar los efectos biológicos con campos de baja intensidad."
F18) B. Brocklehurst y K.A. McLauchlan: Free radical mechanism for the effects of environmental electromagnetic fields on biological systems. Int J Radiat Biol 69:3-24, 1996.
- Examen de los efectos del campo magnético en las reacciones de los pares de radicales como un mecanismo por el cual los niveles ambientales de campo magnético podrían afectar a los sistemas biológicos. Los efectos son teóricamente posibles hasta el nivel del campo geomagnético, y los autores demuestran efectos con campos estáticos de hasta 100 microT.
F19) P.A. Valberg: Designing EMF experiments: What's required to characterize "exposure"? Bioelectromag 16:396-401, 1996.
- Detallada revisión de los parámetros que se requieren para caracterizar completamente la exposición a campos de frecuencia industrial.
F20) T. Martinson y col.: Power lines and ionizing radiation. Health Phys 71:944-946, 1996.
- Se realizaron medidas de radiación ionizante a nivel del suelo a lo largo de líneas de alta tensión. No había relación entre la distancia a la línea y la dosis de radiación, y la dosis no dependía de si la línea llevaba energía o no.
F21) L.I. Kheifets y col.: Wire codes, magnetic fields, and childhood cancer. Bioelectromag 18:99-110, 1997.
- "La falta de una relación consistente entre el riesgo de cáncer infantil y las medidas de la exposición a campos magnéticos, en contraste con la relación entre códigos de cable y cáncer, es paradójica. Basándonos en los datos disponibles, no podemos concluir que esto se deba a que los códigos de cables proporcionen una estimación mejor y más estable de la exposición media a campo magnético."
F22) A.W. Preece y col.: Magnetic fields from domestic appliances in the UK. Phys Med Biol 42:67-76, 1997.
- Sólo unos pocos electrodomésticos generan campos superiores a 0,2 microT a 1 metro: hornos microondas, lavadoras, lavavajillas, abrelatas, bombas de las unidades de calefacción central y bombas de aire de peceras. Un estudio sobre amas de casa con niños pequeños encontró que la exposición media era de 0,067 microT, de la cual aproximadamente 0,023 microT parece provenir de los electrodomésticos.
F23) P.A. Valberg y col.: Can low-level 50/60-Hz electric and magnetic fields cause biological effects. Radiat Res 148:2-21, 1997. - Los autores concluyen que: "basándonos en los conocimientos actuales de la física y biología, los efectos biológicos en personas debidos a la exposición a campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja de los niveles encontrados en viviendas no son plausibles". Aun a niveles de 100 microT y 1 kV/m no se puede identificar un mecanismo plausible. Nota: El Dr. Valberg y col. no dicen que los efectos de los campos de frecuencia industrial sean imposibles, sólo dicen que no hay nada en lo que sabemos de la interacción entre campos electromagnéticos con materiales biológicos que pueda explicar las asociaciones epidemiológicas.
F24) P. Burgess y col.: Cosmic radiation and powerlines. Radiol Protec Bul 131:17-19, 1994.
- Medidas de radiación ionizante efectuadas bajo líneas de 11 kV y 440 kV. No se encontró ningún efecto de las líneas sobre los niveles de radiación ionizante.
F25) J. Swanson: Long-term variations in the exposure of the population of England and Wales to power-frequency magnetic fields. J Radiol Protec 16:287-301, 1996.
- Estimación del cambio en la exposición residencial a campos de frecuencia industrial en el Reino Unido entre 1949 y 1989. En conjunto, la exposición residencial promedio se estima que se ha incrementado en un factor de 4,5; dándose la mayor parte del incremento a partir de 1970.
F26) R.K. Adair: A physical analysis of the ion parametric resonance model. Bioelectromag 19:181-191, 1998.
- "La base física del modelo de resonancia paramagnética iónica... [indica] que ninguna combinación de campos magnéticos alternos (AC) y continuos (DC) débiles puede modificar el ritmo de transición al estado fundamental de los iones excitados... El modelo no puede explicar ningún efecto biológico atribuido a campos magnéticos de muy baja frecuencia".
F27) R.W.P. King: Fields and currents in the organs of the human body when exposed to power lines and VLF transmitters. IEEE Trans Biomed Eng 45:520-530, 1998.
- Análisis teórico que argumenta que los campos eléctricos generados por líneas eléctricas inducirán unas corrientes en el organismo mayores que las de los campos magnéticos generados por las líneas, y que las casas de madera/ladrillo no apantallan su interior de los campos eléctricos de frecuencia industrial. Incluye unos comentarios de Adair y Foster que están en desacuerdo con ambos puntos, tanto por razones teóricas como experimentales.
F28) P. Chadwick y col.: Magnetic fields on British trains. Ann Occup Hygiene 5:331-335, 1998.
- Los trenes eléctricos son una fuente de exposición a campos tanto estáticos como de frecuencia industrial. A la altura de los asientos en el interior de un compartimento de pasajeros el campo estático puede alcanzar 0,2 miliT, y el campo de frecuencia industrial puede alcanzar 60 microT. Lo niveles reales de exposición dependen mucho del diseño del equipamiento y la localización dentro del tren.
F29) G. George: Line designs reduce EMF emissions. Trans Dist World, April 1998; 68-72.
- Breve discusión técnica sobre las técnicas para reducir el campo magnético generado por las líneas eléctricas de transporte, incluye una discusión sobre líneas aéreas frente a líneas subterráneas.
F30) J.C. Weaver y col.: Theoretical limits on the threshold for the response of long cells to weak extremely low frequency electric fields due to ionic and molecular flux rectification. Biophys J 75:2251-2254, 1998.
- Un análisis teórico de los efectos de los campos de frecuencia industrial en los canales de la membrana muestra que los efectos requerirían un campo de 600 microT. Los autores concluyen: "a no ser que intervenga un gran sistema multicelular, organizado y eléctricamente amplificado, como la ampolla de Lorenzini [el órgano sensible al campo eléctrico de algunos peces]... el mecanismo biofísico de las macromoléculas dependientes del voltaje de las membranas de las células puede descartarse como una base para posibles efectos de campos eléctricos y magnéticos débiles de frecuencia extremadamente baja."
F31) J.C.H. Miles y R.A. Algar: Measurements of radon decay product concentrations under power lines. Radiation Protection Dosimetry 74:193-194, 1997.
- Medidas directas de los productos de decaimiento del radón muestran que no hay un incremento bajo las líneas eléctricas de alta tensión.
F32) C. Eichwald y J. Walleczek: Magnetic field perturbations as a tool for controlling enzyme-regulated and oscillatory biochemical reactions. Biophys Chem 74:209-224, 1998.
- Un análisis teórico sugiere que campos de frecuencia industrial tan bajos como 1.000 microT podrían ser capaces de perturbar las reacciones bioquímicas a través del mecanismo de pares de radicales.
F33) R.K. Adair: Effects of very weak magnetic fields on radical pair reformation. Bioelectromag 20:255-263, 1999.
- Una revisión de la física de la recombinación de pares de radicales indica que: "incluso bajo condiciones singularmente favorables no es de esperar que campos tan bajos como 5 microT puedan cambiar la tasa de recombinaciones ni un 1%" y que "no es de esperar que campos magnéticos ambientales mucho más débiles que el campo terrestre puedan afectar a la biología de forma significativa modificando las probabilidades de recombinación."
F34) J.C. Weaver, T.E. Vaughan y col.: Biological effects due to weak electric and magnetic fields: The temperature variation threshold. Biophys J 76:3026-3030, 1999.
- "Para la sensibilidad típica a la temperatura de los procesos biológicos, las variaciones realistas de la temperatura durante exposiciones a largo plazo incrementan el umbral de la exposición [para efectos biológicos de los campos de frecuencia extremadamente baja] en dos o tres órdenes de magnitud por encima de un valor fundamental, independientemente del mecanismo biofísico de acoplamiento... Nuestros resultados reducen significativamente la plausibilidad de los efectos en sistemas biológicos no sensibles debidos a exposiciones prolongadas a campos débiles".
F35) W.T. Kaune, T.D. Bracken y col.: Rate of occurrence of transient magnetic field events in U.S. residences. Bioelectromagnetics 21:197-213, 2000.
- Estudio de transitorios magnéticos en domicilios. Estos transitorios se producen cuando los circuitos eléctricos se encienden y apagan. Tienen un cierto interés porque inducirían dentro del cuerpo humano campos eléctricos superiores a los que inducirían los campos de frecuencia industrial de intensidad similar. Las casas situadas en áreas urbanas tenían más transitorios que las rurales. Según los autores, su estudio "no proporciona mucho apoyo a la hipótesis de que los campos magnéticos transitorios son la exposición que explica las asociaciones... entre cáncer infantil y residencia [en casas con códigos de cables altos]".
F36) K.C. Jaffa, H. Kim y col.: The relative merits of contemporary measurements and historical calculated fields in the Swedish childhood cancer study. Epidemiology 11:353-356, 2000.
- "...los campos históricos promedio calculados, que se usan mucho para estimar la exposición biológicamente relevante a campos electromagnéticos, pueden ser menos exactos que las medidas realizadas en el momento... Utilizamos datos del estudio de Feychting y Ahlbom... [para] mostrar cómo los dos tipos de medida pueden producir estimaciones de riesgo divergentes y mostramos cómo en el estudio de Feychting y Ahlbom la medida menos exacta, el promedio de los campos históricos calculados, puede haber dado lugar a un aumento espúreo de la estimación del riesgo..."
F37) R.W. Eveson, C.R. Timmel y col.: The effects of weak magnetic fields on radical recombination reactions in micelles. Int J Radiat Biol 76:1509-1522, 2000.
- En un modelo experimental la exposición a campos magnéticos pulsados de 2 Hz pudo producir efectos en las reacciones de los radicales libres a intensidades de campo tan bajas como 1.000-2.000 microT.

G) Estudios de laboratorio sobre campos de frecuencia industrial y cáncer

G0) G.L. Whitson y col.: Effects of extremely low frequency (ELF) electric fields on cell growth and DNA repair in human skin fibroblasts. Cell Tissue Kinet 19:39-47, 1986.
- Se expusieron fibroblastos humanos de piel durante 100 horas a campos de 10 kV/m. a 60 Hz, antes, después y durante la irradiación con ultravioleta, y no se observaron efectos en la reparación del daño en el ADN producido por el ultravioleta. Tampoco se observaron efectos en el crecimiento o supervivencia celular.
G1) M.M. Cohen y col.: Effect of low-level, 60-Hz electromagnetic fields on human lymphoid cells: I. Mitotic rate and chromosome breakage in human peripheral lymphocytes. Bioelectromag 7:415-423, 1986.
- La exposición a campos magnéticos de 100 y 200 microT y/o campos eléctricos de 0,002 kV/m no tuvo efectos en las anomalías cromosómicas o el índice mitótico de linfocitos humanos.
G2) M.M. Cohen y col.: The effect of low-level 60-Hz electromagnetic fields on human lymphoid cells. II: Sister-chromatid exchanges in peripheral lymphocytes and lymphoblastoid cell lines. Mut Res 172:177-184, 1986.
- La exposiciónes a campos magnéticos de 100 y 200 microT y/o campos eléctricos de 0,002 kV/m no tuvo efectos en la tasa de intercambio de cromátides hermanas (SCE) en linfocitos humanos.
G3) J. Juutilainen y A. Liimatainen: Mutation frequency in Salmonella exposed to weak 100-Hz magnetic fields. Hereditas 104:145-147, 1986.
- La exposición a campos de 0,125-125 microT a 100 Hz no resultó ser mutagénica en el test de Ames y no aumentó la mutagenicidad de conocidos mutágenos.
G4) R.D. Benz y col.: Mutagenicity and toxicity of 60 Hz magnetic and electric fields. New York State Powerlines Project, New York, 1987.
- Se expusieron ratones durante múltiples generaciones a campos de 60 Hz de 1.000 microT más 50 kV/m, o de 300 microT más 15 kV/m. No se observaron efectos en mutaciones dominantes letales, fertilidad o la tasa de intercambio de cromátides hermanas (SCE).
G5) K. Takahashi y col.: Influence of pulsing electromagnetic field on the frequency of sister-chromatid exchanges in cultured mammalian cells. Experientia 43:331-332, 1987.
- Se expusieron células de mamífero a campos pulsados de 180-2.500 microT a 100 Hz durante 24 horas. No se observó ningún efecto en la tasa de intercambio de cromátides hermanas (SCE).
G6) J.A. Reese y col.: Exposure of mammalian cells to 60-Hz magnetic or electric fields: Analysis for DNA single-strand breaks. Bioelectromag 9:237-247, 1988.
- La exposición a campos de 100 ó 200 microT a 60 Hz no tuvo ningún efecto en las roturas de hebras únicas de ADN. Tampoco se observaron efectos con el campo eléctrico, o con campos eléctricos y magnéticos combinados.
G7) R.A.E. Thomson y col.: Influence of 60-Hertz magnetic fields on leukemia. Bioelectromag 9:149-158, 1988.
- La exposición a campos de 1,4; 200 ó 500 microT a 60 Hz no tuvo efectos en la progresión de la leucemia en ratones.
G8) M. Rosenthal y G. Obe: Effects of 50-Hertz EM fields on proliferation and on chromosomal aberrations in human peripheral lymphocytes untreated and pretreated with chemical mutagens. Mutat Res 210:329-335, 1989.
- Un campo de 5.000 microT a 50 Hz no tuvo efectos sobre roturas o intercambios de cromosomas o cromátides y tampoco en la tasa de intercambio de cromátides hermanas (SCE). Sí se observó algún incremento en la tasa de SCE. Se observó algún incremento de las tasas de SCE en células tratadas previamente con mutágenos. Se observó un incremento de la progresión del ciclo celular.
G9) A. Cossarizza y col.: DNA repair after gamma-irradiation in lymphocytes exposed to low-frequency pulsed electromagnetic fields. Radiat Res 118:161-168, 1989.
- Un campo pulsado de 2.500 microT a 50 Hz no tuvo efectos sobre la reparación del daño en el ADN de linfocitos humanos inducido por radiación.
G10) M.E. Frazier y col.: Exposure of mammalian cells to 60-Hz magnetic or electric fields: analysis of DNA repair of induced, single-strand breaks. Bioelectromag 11:229-234, 1990.
- Un campo de 1.000 microT a 60 Hz no tuvo efectos sobre la reparación del daño en el ADN de linfocitos humanos inducido por radiaciones. Tampoco se observó ningún efecto con campos eléctricos, o con campos eléctricos y magnéticos combinados.
G10a) C.I. Kowalczuk y R.D. Saunders: Dominant lethal studies in male mice after exposure to a 50-Hz electric field. Bioelectromag 11:129-137, 1990.
- Se expusieron ratones durante 2 semanas a un campo de 20 kV/m a 50 Hz. No se observó ningún efecto en la tasa de mutaciones.
G11) J.R.N. McLean y col.: Cancer promotion in a mouse-skin model by a 60-Hz magnetic field: II. Tumor development and immune response. Bioelectromag 12:273-287, 1991.
- Un campo de 20.000 microT a 60 Hz no actuó como promotor o co-promotor (con TPA) del cáncer en un modelo de tumor de piel inducido por DMBA. Tampoco se observó efecto alguno sobre la progresión de tumores de piel, ni sobre las células NK o el tamaño del bazo.
G12) G.K. Livingston y col.: Reproductive integrity of mammalian cells exposed to power-frequency EM fields. Environ Molec Mutat 17:49-58, 1991.
- Un campo de 220 microT a 60 Hz no tuvo efectos sobre la tasa de intercambio de cromátides hermanas (SCE), ritmo de crecimiento, cinética del ciclo celular o tasa de formación de micronúcleos en linfocitos humanos o células CHO. No se observaron efectos con campos eléctricos.
G13) G. Novelli y col.: Study of the effects on DNA of electromagnetic fields using clamped homogeneous electric field gel electrophoresis. Biomed Pharmacother 45:451-454, 1991.
- Células de levadura fueron expuestas durante 1-24 horas a campos de 50 Hz de 20 kV/m y/o 200 microT. No se observaron incrementos en las roturas de hebras de ADN.
G14) A. Bellossi: Effect of pulsed magnetic fields on leukemia-prone AKR mice. No effect on mortality through five generations. Leuk Res 15:899-902, 1991.
- Se expusieron ratones predispuestos al desarrollo de leucemia a un campo pulsado de 6.000 microT a 12 y 460 Hz durante cinco generaciones y no se observó efecto alguno sobre la tasa de leucemia.
G15) E. Saalman y col.: Lack of c-mitotic effects in V79 Chinese hamster cells exposed to 50 Hz magnetic fields. Bioelectrochem Bioenerg 26:335-338, 1991.
- Se expusieron células de mamífero a campos de 30 microT a 50 Hz durante 1-85 minutos. No se observó un incremento en el número de mitosis anormales.
G16) D.S. Beniashvili y col.: Low-frequency electromagnetic radiation enhances the induction of rat mammary tumors by nitrosomethyl urea. Cancer Let 61:75-79, 1991.
- Informe preliminar (con una información incompleta sobre las condiciones de exposición y el diseño experimental) sobre los efectos de campos de 20 microT a 50 Hz o campos estáticos (0,5 ó 3 horas/día durante 2 años) en tumores de mama inducidos químicamente. Se informa de un incremento del número de tumores con exposiciones de 3 horas a campos de 50 Hz (genotoxicidad) y para campos de 50 Hz más NMU (promoción), pero no con exposiciones de 0,5 horas. No se observaron efectos genotóxicos con campos continuos sólamente, pero sí promoción con exposiciones de 3 horas a un campo continuo.
G17) A.M. Khalil y W. Qassem: Cytogenetic effects of pulsing electromagnetic field on human lymphocytes in vitro: chromosome aberrations, sister-chromatid exchanges and cell kinetics. Mutat Res 247:141-146, 1991.
- Se expusieron linfocitos humanos a pulsos de 1.050 microT a 50 Hz durante 45-72 horas. El autor informa de un incremento de alteraciones cromosómicas en todos los intervalos y de la tasa de intercambio de cromátides hermanas sólo pasadas 72 horas; afirman que los incrementos son significativos, pero los datos no son convincentes. También se informa de que el índice mitótico disminuye con la exposición al campo magnético.
G18) M.A. Stuchly y col.: Modification of tumor promotion in the mouse skin by exposure to an alternating magnetic field. Cancer Letters 65:1-7, 1992.
- Un campo de 2.000 microT a 60 Hz (tiempo de exposición 23 semanas) no incrementó de forma significativa el número de tumores de piel inducidos químicamente en ratones, aunque los tumores aparecieron más pronto.
G19) D.D. Ager y J.A. Radul: Effect of 60-Hz magnetic fields on ultraviolet light-induced mutation and mitotic recombination in Saccharomyces cerevisiae. Mut Res 283:279-286, 1992.
- Un campo de 1.000 microT a 60 Hz no provocó mutaciones o daño cromosómico en levadura y no afectó al daño del ADN inducido por luz ultravioleta.
G20) M. Fiorani y col.: Electric and/or magnetic field effects on DNA structure and function in cultured human cells. Mut Res 282:25-29, 1992.
- Campos de 0,2-200 microT a 50 Hz no provocaron daños en el ADN de células humanas y no afectaron al crecimiento de células humanas en cultivo. Tampoco se observaron efectos con campos eléctricos.
G21) J. Nafziger y col.: DNA mutations and 50 Hz EM fields. Bioelec Bioenerg 30:133-141, 1993.
- La exposición a campos de 1 ó 10 microT a 50 Hz no provocaron mutaciones en bacterias o células de mamíferos y no aumentaron el daño del ADN en células transformadas por virus.
G22) Y. Otaka y col.: Sex-linked recessive lethal test of Drosophila melanogaster after exposure to 50-Hz magnetic fields. Bioelectromag 13:67-74, 1992.
- La exposición a campos de 500 ó 5.000 microT a 50 Hz no causaron mutaciones en moscas de la fruta.
G23) A. Rannug y col.: A study on skin tumor formation in mice with 50 Hz magnetic field exposure. Carcinogenesis 14:573-578, 1993.
- La exposición a campos de 500 ó 5.000 microT a 50 Hz no incrementaron la incidencia de tumores de piel o leucemia en ratones, ni la frecuencia de tumores de piel inducidos por DMBA.
G24) R. Zwingelberg y col.: Exposure of rats of a 50-Hz, 30-mT magnetic field influences neither the frequencies of sister-chromatid exchanges nor proliferation characteristics of cultured peripheral lymphocytes. Mutat Res 302:39-44, 1993.
- La exposición a un campo de 30.000 microT a 50 Hz no provocó daño cromosómico en células humanas y no afectó al crecimiento de linfocitos humanos en cultivo.
G25) A. Rannug y col.: Rat liver foci study on coexposure with 50 Hz magnetic fields and known carcinogens. Bioelectromag 14:17-27, 1993.
- La exposición a campos de 0,5 ó 500 microT a 50 Hz no incrementó la frecuencia de tumores hepáticos inducidos químicamente.
G26) W. Löscher y col.: Tumor promotion in a breast cáncer model by exposure to a weak alternating magnetic field. Cancer Letters 71:75-81, 1993.
- Un campo de 100 microT a 50 Hz incrementó la frecuencia de tumores de mama inducidos químicamente. Un análisis posterior [G39] informó que cuando en el análisis se incluyen también los tumores microscópicos no hay diferencia en la frecuencia de tumores.
G27) M. Mevissen y col.: Effects of magnetic fields on mammary tumor development induced by 7,12-dimethylbenz(a)anthracene in rats. Bioelectromag 14:131-143, 1993.
- La exposición de ratas a campos de 0,3-1,0 ó 30.000 microT a 50 Hz durante 13 semanas no incrementó la frecuencia de tumores de mama inducidos por DMBA.
G28) A. Rannug y col.: A rat liver foci promotion study with 50-Hz magnetic fields. Environ Res 62:223-229, 1993.
- La exposición a campos de 0,5-500 microT a 50 Hz no incrementó la frecuencia de tumores hepáticos inducidos químicamente.
G29) C. Cain y col.: 60-Hz magnetic field acts as co-promoter in focus formation of C3H/10T1/2 cells. Carcinogenesis 14:955-960, 1993.
- Un campo de 100 microT a 60 Hz no provocó transformación celular, pero el campo más TPA (un conocido promotor) produjo un incremento en la transformación celular. El autor ha expresado posteriormente en congresos científicos que el incremento de transformación inducida por TPA no ha podido ser replicado.
G30) M.A. Stuchly: Tumor co-promotion studies by exposure to alternating magnetic fields. Radiat Res 133:118-119, 1993.
- Se expusieron ratones a campos de 2.000 microT a 60 Hz durante 23 semanas. Antes de la exposición se trataron con DMBA (un iniciador de tumores de piel) y durante la exposición, los animales fueron tratados con TPA (un promotor de tumores de piel). Los tumores aparecieron antes, y en mayor número de animales en el grupo expuesto, pero el efecto no fue significativo al final del estudio.
G30a) M.R. Scarfi y col.: 50 Hz AC sinusoidal electric fields do not exert genotoxic effects (micronucleus formation) in human lymphocytes. Radiat Res 135:64-68, 1993.
- Se expusieron linfocitos humanos durante 72 horas a campos de 0,5, 2, 5 y 10 kV/m a 50 Hz. No se observaron incrementos en la formación de micronúcleos con campos sólos, ni en la formación de micronúcleos inducidos químicamente.
G30b) L. D'Agruma y col.: Plasmid DNA and low-frequency electromagnetic fields. Biomed Pharmacother 47:101-105, 1993.
- ADN de bacterias fue expuesto durante 48 horas a campos de 0,1-20 kV/m y/o 0,2-200 microT. No se observaron daños en el ADN.
G31) A. Rannug y col.: Intermittent 50-Hz magnetic field and skin tumour promotion in Sencar mice. Carcinogenesis 15:153-157, 1994.
- Estudio de promoción de tumores de piel usando DMBA como iniciador y TPA como control positivo. La exposición fue a campos de 50 y 500 microT, continuos o 15 segundos apagado/encendido, 20 horas/día durante 105 semanas. No se encontró un efecto promotor de tumores de piel significativo.
G32) W. Löscher y col.: Effects of weak alternating magnetic fields on nocturnal melatonin production and mammary carcinogenesis in rats. Oncology 51:288-295, 1994.
- Se expusieron ratas a campos de 0,3-1.0 microT a 50 Hz durante 91 días tras la inducción de tumores mamarios con DMBA. Se observó una disminución pequeña, pero estadísticamente significativa, en el nivel de melatonina nocturna; pero no un incremento en la incidencia de tumores mamarios inducidos.
G34) I. Nordenson y col.: Chromosomal aberrations in human amniotic cells after intermittent exposure to fifty hertz magnetic fields. Bioelectromag 15:293-301, 1994.
- Se expusieron células amnióticas a campos de 30 microT a 50 Hz durante 72 horas y con un ciclo de 115 segundos encendido y 15 segundos apagado. La exposición provocó un incremento en la frecuencia de alteraciones cromosómicas. La exposición continua no afectó a la frecuencia de alteraciones cromosómicas.
G35) R.W. West y col.: Enhancement of anchorage-independent growth in JB6 cells exposed to 60 hertz magnetic fields. Bioelectrochem Bioenerg 34:39-43, 1994.
- Una línea celular de epidermis de ratón sensible a la promoción tumoral se expuso a campos de 1.100 microT a 60 Hz. La exposición tuvo como resultado un incremento en la eficiencia de formación de colonias en agar blando, lo que supone una evidencia de transformación neoplásica.
G36) D.L. McCormick y col.: Exposure to 60 Hz magnetic fields and risk of lymphoma in PIM transgenic mice and TSG-p53 (p53 knockout) mice. Carcinogenesis 19:1649-1653, 1998.
- Se trataron ratones transgénicos predispuestos a contraer linfomas con un carcinógeno y se expusieron a campos continuos de 0 (control), 2, 200 ó 1.000 microT a 60 Hz. Otro grupo fue expuesto a un campo intermitente (1 hora encendido, 1 hora apagado) de 1.000 microT. Ratones normales fueron tratados de forma similar con un carcinógeno y expuestos a un campo continuo de 1.000 microT. Todas las exposiciones duraron 23 semanas. No se observaron efectos en la incidencia de linfomas, tasa global de cáncer o supervivencia.
G37) D.W. Fairbairn y K.L. O'Neill: The effect of electromagnetic field exposure on the formation of DNA single strand breaks in human cells. Cell Molec Biol 4:561-567, 1994.
- Se expusieron células humanas en cultivo durante 1 ó 24 horas a un campo pulsado de 5.000 micro T a 50 Hz. No se observó un incremento en roturas de hebras únicas de ADN usando el análisis COMET. Se utilizó el peróxido de hidrógeno como control positivo.
G38) M.R. Scarfi y col.: Lack of chromosomal aberration and micronucleus induction in human lymphocytes exposed to pulsed magnetic fields. Mutat Res 306:129-133, 1994.
- Se expusieron linfocitos humanos durante 72 horas a campos pulsados de 2.500 microT a 50 Hz. No se observaron efectos en la formación de micronúcleos, roturas cromosómicas o de cromátides, pero sí un aumento en el índice mitótico.
G39) A. Baum y col.: A histopathological study of alterations in DMBA-induced mammary carcinogenesis in rats with 50 Hz, 100 microT magnetic field exposure. Carcinogenesis 16:119-125, 1995.
- Estudio de promoción de cáncer de mama inducido por DMBA en ratas expuestas durante 91 días a un campo de 100 microT a 50 Hz. Este es un re-análisis de los datos de un estudio previo [G26].El examen histopatológico no mostró ninguna diferencia en el número de lesiones neoplásicas, "indicando que la exposición a campo magnético no había alterado la incidencia de lesiones mamarias, sólo había acelerado el crecimiento del tumor."
G40) W. Paile y col.: Effects of 50 Hz sinusoidal magnetic fields and spark discharges on human lymphocytes in vitro. Bioelectrochem Bioenerg 36:15-22, 1995.
- Se expusieron linfocitos humanos a un campo de 30, 300 y 1.000 microT a 50 Hz. No se observaron efectos en alteraciones cromosómicas, micronúcleos o proliferación. Se encontró un débil efecto en el intercambio de cromátides hermanas (SCE) en un experimento, pero no en una replicación. La exposición de las células a descargas eléctricas no produjo alteraciones cromosómicas, pero mató un gran número de células.
G41) S. Galt y col.: Study of effects of 50 Hz magnetic fields on chromosome aberrations and the growth-related enzyme ODC in human amniotic cells. Bioelectrochem Bioenerg 36:1, 1995.
- Se expusieron células amnióticas humanas a campos de 30 microT a 50 Hz. No se observaron incrementos en roturas cromosómicas y había una tendencia hacia menos roturas.
G42) A. Antonopoulos y col.: Cytological effects of 50 Hz electromagnetic fields on human lymphocytes in vitro. Mut Res Let 346:151-157, 1995.
- La exposición de linfocitos humanos a un campo de 5.000 microT a 50 Hz produjo cambios en el ciclo celular, pero no en la tasa de intercambio de cromátides hermanas (SCE).
G43) C.I. Kowalczuk y col.: Dominant lethal studies in male mice after exposure to a 50 Hz magnetic field. Mutat Res 328:229-237, 1995.
- Se expusieron ratones macho a campos sinusoidales de 10.000 microT a 50 Hz durante 8 semanas. Los machos se cruzaron con hembras no expuestas en diferentes intervalos tras la exposición. No se observó un efecto estadísticamente significativo en la tasa de embarazos o supervivencia de los fetos. Como sólo se expusieron machos, éste es un test de efectos mutagénicos, no efectos fetales.
G44) J. McLean y col.: A 60-Hz magnetic field increases the incidence of squamous cell carcinomas in mice previously exposed to chemical carcinogens. Cancer Letters 92:121-125, 1995.
- Se expusieron ratones durante 52 semanas a campos sinusoidales de 2.000 microT a 60 Hz más DMBA, un conocido carcinógeno de tumores de piel. En el grupo expuesto se produjo un número significativamebnte mayor de tumores. El protocolo es idéntico al de Stuchly y col. [G18], excepto que el periodo de exposición fue de 52 en vez de 23 semanas.
G45) S. Tofani y col.: Evidence for genotoxic effect of resonant ELF magnetic fields. Bioelectrochem Bioenerg 36:9-13, 1995.
- Linfocitos humanos expuestos a campos de 140 microT a 50 Hz o a campos de 75 ó 150 microT a 32 Hz, con el campo geomagnético anulado, no mostraron un incremento en la formación de micronúcleos. La exposición al campo tampoco afectó a la genotoxicidad inducida por drogas. Cuando no se anulaba el campo geomagnético (42 microT en paralelo al campo AC) los autores encontraron un incremento significativo de micronúcleos.
G46) S. Kwee y P. Raskmark: Changes in cell proliferation due to environmental non-ionizing radiation .1. ELF electromagnetic fields. Bioelectrochem Bioenerg 36:109-114, 1995.
- Se expusieron dos líneas celulares humanas a un campo de 80 microT a 50 Hz durante 15-90 minutos. Se observó un incremento en la proliferación en una línea celular a 80-130 microT, pero no a intensidades menores o mayores. A 80 microT se observó un incremento en la proliferación con exposiciones de 30 minutos, pero no a los 16 ó 60 minutos, y sólo en células no confluentes. Los efectos positivos pueden ser un artefacto de las múltiples comparaciones.
G47) O. Cantoni y col.: The effect of 50 Hz sinusoidal electric and/or magnetic fields on the rate of repair of DNA single/double strand breaks in oxidatively injured cells. Biochem Molec Biol Internat 37:681-689, 1995.
- La exposición de células CHO a campos eléctricos de 50 Hz (0,2-20 kV/m) y/o magnéticos (0,2-200 microT) no tuvo efecto alguno en la reparación de roturas de hebras simples o dobles de ADN inducidas mediante un tratamiento con peróxido de hidrógeno.
G48) B. Kula y M. Drozdz: A study of magnetic field effects on fibroblast cultures. Part 1. The evaluation of the effects of static and extremely low frequency (ELF) magnetic fields on vital functions of fibroblasts. Bioelectrochem Bioenerg 39:21-26, 1996.
- Se expusieron cultivos de fibroblastos a un campo estático de 490 microT o a un campo de 20.000 microT a 50-Hz durante 2-64 minutos al día durante 4 días. La exposición a campos de frecuencia industrial producía una disminución del crecimiento celular y la síntesis de ADN.
G49) M. Mevissen y col.: Study on pineal function and DMBA-induced breast cancer formation in rats during exposure to a 100-MG, 50-HZ magnetic field. J Toxicol Environ Health 48:169-185, 1996.
- Se trataron ratas con DMBA (un iniciador del cáncer de mama) y se expusieron a un campo de 10 microT a 50 Hz durante 91 días. La exposición a 50 Hz provocó una disminución en los niveles nocturnos de melatonina, pero no se encontró un efecto significativo en la incidencia de tumores. "Aunque la exposición... disminuye significativamente la melatonina circulante, esto no está asociado con un efecto significativo sobre el desarrollo o crecimiento de tumores de mama inducidos por DMBA."
G50) M. Mevissen y col.: Exposure of DMBA-treated female rats in a 50-Hz, 50 mTesla magnetic field: effects on mammary tumor growth, melatonin levels, and T lymphocyte activation. Carcinogenesis 17:903-910, 1996.
- Ratas tratadas con DMBA (un iniciador del cáncer de mama) se expusieron a campos de 50 microT a 50 Hz durante 91 días. La exposición a 50 Hz provocó una aparición más precoz de tumores, pero no un incremento del número de animales con tumores visibles macroscópicamente. Si se cuentan tanto los tumores macroscópicos como los microscópicos, posiblemente haya un incremento significativo en el número de animales del grupo expuesto con tumores. La exposición no tuvo efectos sobre los niveles de melatonina.
G51) M.A. Morandi y col.: Lack of an EMF-induced genotoxic effect in the Ames assay. Life Sciences 3:263-271, 1996.
- Se expusieron bacterias (test de Ames) durante 72 horas a 300 microT y/o 1,3 V/m a 60, 600 y 6.000 Hz. No se observó un incremento en la mutagénesis para ningún tipo de exposición a campos de frecuencia extremadamente baja.
G52) O. Cantoni y col.: Effect of 50 Hz sinusoidal electric and/or magnetic fields on the rate of repair of DNA single strand breaks in cultured mammalian cells exposed to three different carcinogens: Methylmethane sulphonate, chromate and 254 nm UV radiation. Biochem Molec Biol Internat 38:527-533, 1996.
- La exposición de células CHO a campos eléctricos de 50 Hz (0,2-20 kV/m) y/o magnéticos (0,2-200 microT) no tuvo efecto en la reparación de roturas de hebras simples o dobles de ADN inducidas mediante tratamiento con cancerígenos químicos o radiación ultravioleta.
G53) W.Z. Fam y E.L. Mikhail: Lymphoma induced in mice chronically exposed to very strong low-frequency electromagnetic field. Cancer Letters 105:257-269, 1996.
- Se expusieron ratones durante tres generaciones a un campo de 25.000 microT a 60 Hz. Los autores informan de una mayor incidencia de linfoma. Los experimentos no parece que se hicieran de forma ciega, y los animales control no parecen haber estado estabulados bajo condiciones similares a las de los animales expuestos.
G54) B.M. Reipert y col.: Exposure to extremely low frequency magnetic fields has no effect on growth rate or clonogenic potential of multipotential progenitor cells. Growth Factors 13:205-217, 1996.
- Se expusieron células madre hematopoyéticas de ratón a condiciones ambientales, con el campo geomagnético anulado, bajo "condiciones de resonancia de ciclotrón para el calcio" (30 microT a 50 Hz y un campo paralelo estático de 65 microT) y a un campo de 6 microT a 50 Hz. Con exposiciones de 1, 4, 7 y 21 días no se observaron efectos en el crecimiento celular, cinética del ciclo celular o supervivencia clonogenética. Los autores concluyen que "los resultados hasta el momento no apoyan la hipótesis de que la exposición de células madre hematopoyéticas a campos de frecuencia extremadamente baja conduzca a una perturbación en su comportamiento de manera consistente con que los campos magnéticos tengan un efecto sobre la génesis de la leucemia."
G55) E.K. Balcer-Kubiczek y col.: Rodent cell transformation and immediate early expression following 60-Hz magnetic field exposure. Environ Health Perspect 104:1188-1198, 1996.
- La exposición de células de mamífero en dos sistemas estándar de transformación celular a un campo de 200 microT a 60 Hz durante 24 horas no produjo una transformación celular significativa. Incluso en presencia de un promotor químico (TPA), la exposición a campo magnético no influyó en la transformación celular. Los análisis de efectos en la expresión genética, inducción de ODC, apóptosis y diferenciación fueron también negativos.
G56) J. Miyakoshi y col.: Increase in hypoxanthine-guanine phosphoribosyl transferase gene mutations by exposure to high-density 50-Hz magnetic fields. Mutat Res 349:1109-1114, 1996.
- La exposición de células humanas de melanoma en cultivo a un campo de 400.000 microT a 50 Hz durante 1-20 horas mostró un incremento de mutaciones.
G57) L.B. Sasser y col.: Exposure to 60 Hz magnetic fields does not alter clinical progression of LGL leukemia in Fischer rats. Carcinogenesis 17:2681-2687, 1996.
- Se inyectaron células leucémicas a ratas y se expusieron a un campo de 2 ó 1.000 microT a 60 Hz durante 20 horas al día, 7 días a la semana. No se observaron efectos de los campos magnéticos en la progresión de la leucemia o en la supervivencia de los animales.
G58) A. Suri y col.: A 3 milliTesla 60 Hz magnetic field is neither mutagenic nor co-mutagenic in the presence of menadione and MNU in a transgenic rat cell line. Mutat Res 372:23-31, 1997.
- Se expusieron fibroblastos de embriones de rata a 3.000 microT durante 120 horas, sólos o co-expuestos a uno de dos mutágenos químicos (menidiona, un agente alquilante; y N-methylnitrosourea, que funciona a través del mecanismo de radicales libres). No se observó un incremento en la mutagénesis.
G59) J.R.N. McLean y col.: The effect of 60-Hz magnetic fields on co-promotion of chemically induced skin tumors on SENCAR mice: A discussion of three studies. Environ Health Perspect 105:94-96, 1997.
- Tres estudios independientes sobre co-promoción de tumores de piel con exposición a campos de 2.000 microT a 60 Hz. El tiempo de exposición fue de 6 horas al día, 5 días a la semana, durante 23 semanas. En un estudio se observó una co-promoción no significativa, ningún efecto en el segundo, y una protección significativa en el tercero.
G60) H. Lai y col.: Acute exposure to a 60 Hz magnetic field increases DNA strand breaks in rat brain cells. Bioelectromag 18:156-165, 1997.
- Se expusieron ratas a campos de 100, 250 y 500 microT a 60 Hz durante 2 horas. Tras cuatro horas de exposición se aislaron células cerebrales y se encontró un incremento en la incidencia de roturas de hebras de ADN.
G61) Y.H. Shen y col.: The effects of 50-Hz magnetic field exposure on dimethylbenz(a)anthracene induced thymic lymphoma/leukemia in mice. Bioelectromag 18:360-364, 1997.
- Se inyectó un carcinógeno químico a ratones recien nacidos y se les expuso a un campo sinusoidal de 1.000 microT a 50 Hz. La exposición comenzó a las dos semanas de edad y prosiguió durante 16 semanas a razón de 3 horas al día y 6 días a la semana. En el análisis histopatológico a las 32 semanas no se observó diferencia alguna en las tasas de linfoma.
G62) D. Jacobson-Kram y col.: Evaluation of the potential genotoxicity of pulsed electric and electromagnetic field used for bone growth stimulation. Mutat Res 388:45-57, 1997.
- Estudio del potencial genotóxico de dos dispositivos de estimulación ósea que producen campos pulsados de frecuencia extremadamente baja. Se probaron dos sistemas de exposición, cada uno a su intensidad de operación normal y a 10 veces esa intensidad. No se encontraron efectos en mutaciones de bacterias, aberraciones cromosómicas en células de mamífero ni transformación en células de mamífero.
G63) I. Lagroye y J.L. Poncy: The effect of 50 Hz electromagnetic field on the formation of micronuclie in rodent cells exposed to gamma irradiation. Int J Radiat Biol 72:249-254, 1997.
- Se expusieron tres líneas celulares normales de rata a radiación ionizante y/o a un campo de 100 microT a 50 Hz. Las células expuestas al campo magnético únicamente no mostraron un incremento en la formación de micronúcleos. Dos de las tres líneas celulares mostraron un ligero, pero estadísticamente significativo, incremento en la formación de micronúcleos tras la exposición a la dosis más alta de radiación más campo magnético.
G64) J.D. Saffer y col.: Power frequency magnetic fields do not contribute to transformation of JB6 cells. Carcinogenesis 18:1365-1370, 1997.
- Se expusieron células de mamífero a campos de 10 ó 1.100 microT a 60 Hz durante 14 días. No se observó un incremento en la transformación celular. Este es el mismo sistema utilizado por West y col. [G35, H29].
G65) S. Singh y col.: Mutagenic potential of benzo(a)pyrene and N-nitrodiethylamine is not affected by 50-Hz sinusoidal magnetic field. Electro Magnetobio 16:169-175, 1997.
- Se trataron ratones con uno de dos carcinógenos químicos y se expusieron a un campo magnético de 2.000 ó 10.000 microT a 50 Hz. Otro grupo se expuso a campo únicamente. No se observó un incremento en la formación de micronúcleos con los campos sólos (análisis de genotoxicidad), ni un incremento en micronúcleos inducidos químicamente (análisis de actividad epigenética).
G66 M. Yasui y col.: Carcinogenicity test of 50 Hz sinusoidal magnetic field in rats. Bioelectromag 18:531-540, 1997.
- Se expusieron ratas 23 horas al día durante 104 semanas a un campo de 500 ó 5.000 microT a 50 Hz. No se observaron efectos en la supervivencia, o en la incidencia de ningún tumor, incluyendo leucemia, linfomas y tumores cerebrales.
G67) R. Mandeville y col.: Evaluation of the potential carcinogenicity of 60 Hz linear sinusoidal continuous wave magnetic fields in Fischer F344 rats. FASEB J 11:1127-1136, 1997.
- Se expusieron ratas durante 108 semanas, 20 horas al día, a campos de 2, 20, 200 ó 2.000 microT a 60 Hz. No hubo efectos en la supervivencia de los animales, incidencia de tumores sólidos o incidencia de leucemia. No había un incremento del cáncer de mama y no se observaron tumores cerebrales ni en los animales expuestos ni en los de control.
G68) M.R. Scarfi y col.: Exposure to 100 Hz pulsed magnetic fields increases micronucleus frequency and cell proliferation in human lymphocytes. Bioelectrochem Bioenerget 43:77-81, 1997.
- Se expusieron linfocitos humanos durante 72 horas a campos pulsados de 1.300 microT a 100 Hz. Se observó un incremento en la formación de micronúcleos.
G69) T. Ekström y col.: Mammary tumours in Sprague-Dawley rats after initiation with DMBA followed by exposure to 50 Hz electromagnetics fields in a promotional scheme. Cancer Letters 123:107-111, 1998.
- Se trataron ratas con un carcinógeno para cáncer de mama (DMBA) y se expusieron a campos intermitentes (15 segundos apagado/encendido) de 250 y 500 microT a 50 Hz. La exposición tuvo lugar 19-21 horas al día durante 25 semanas. No se observó ningún incremento de tumores mamarios inducidos por DMBA.
G70) A.W. Harris y col.: A test of lymphoma induction by long-term exposure of Em-Pim1 transgenic mice to 50-Hz magnetic fields. Radiat Res 149:300-307, 1998.
- Se expusieron ratones con predisposición a contraer linfomas a campos de 1, 100 ó 1.000 microT a 50 Hz. La exposición tuvo lugar 20 horas al día durante 18 meses. La parte de 1.000 microT incluía tanto exposición continua como ciclos de 15 minutos apagado/encendido. No se observaron incrementos de linfomas en ningún grupo expuesto.
G71) T. Kumlin y col.: Effects of 50 Hz magnetic fields on UV-induced skin tumourigenesis in ODC-transgenic and non-transgenic mice. Int J Radiat Biol 73:113-121, 1998.
- Se expusieron ratones normales y con una sobre-expresión de ODC durante 10,5 meses a radiación ultravioleta y campos magnéticos de 50 Hz (100 microT continuos ó 1,3-130 microT a intensidades variables). La producción de tumores por radiación ultravioleta aumentaba ligeramente, pero de forma significativa, por exposición a campos magnéticos. Los ratones transgénicos no eran significativamente más sensibles a los campos magnéticos.
G72a) G.A. Boorman, D.L. McCormick y col.: Chronic toxicity evaluation of 60 Hz (power frequency) magnetic fields in F344/N rats. Toxicol Pathol 27:267-278, 1999. [También disponible como: Toxicology ana carcinogenesis studies of 60-Hz magnetic fields in F344/N rats and B6C3F1 mice (Whole body exposure studies). Report No. TR 488, U. S. Department of Heath and Social Services, Research Triangle Park, North Carolina, (1998)].
- Se expusieron ratas y ratones, machos y hembras, (100 por grupo) a campos de 2, 200 o 1.000 microT a 60 Hz 18,5 horas al día, 7 días a la semana durante 106 semanas. Había dos grupos expuestos a 1.000 microT, uno con exposición continua y otro con exposición intermitente (1 hora encendido/apagado). No se observaron efectos en la supervivencia o en la incidencia de cáncer. La exposición no tuvo efectos en la incidencia de leucemia, tumores cerebrales o cáncer de mama.
G72b) D.L. McCormick, G.A. Boorman y col.: Chronic toxicity/oncogenicity evaluation of 60 Hz (power frequency) magnetic fields in B6C3F1 mice. Toxicol Pathol 27:279-285, 1999. [También disponible como: Toxicology and carcinogenesis studies of 60-Hz magnetic fields in F344/N rats and B6C3F1 mice (Whole body exposure studies). Report No. TR 488, U. S. Department of Heath and Social Services, Research Triangle Park, North Carolina, 1998].
- Se expusieron ratas y ratones, machos y hembras, (100 por grupo) a campos de 2, 200 o 1.000 microT a 60 Hz 18,5 horas al día, 7 días a la semana durante 106 semanas. Había dos grupos expuestos a 1.000 microT, uno con exposición continua y otro con exposición intermitente (1 hora encendido/apagado). No se observaron efectos en la supervivencia, excepto por una disminución de la supervivencia de machos en el grupo expuesto a campos continuos de 1.000 microT. No se observaron efectos en la tasas de cáncer, excepto por un ligero incremento de los tumores de glándula tiroide en los machos de uno de los grupos expuestos. La exposición no tuvo efectos en la incidencia de linfoma, tumores cerebrales o cáncer de mama, excepto una disminución de la incidencia de linfoma en las hembras de grupo expuesto a campos continuos de 1.000 microT.
G73) G.A. Boorman, L.E. Anderson y col.: Effect of 26 week magnetic field exposures in a DMBA initiation-promotion mammary gland model in Sprague-Dawley rats. Carcinogenesis 20:899-904, 1999. [También disponible como: Studies of magnetic field promotion (DMBA initiation) in Sprague-Dawley rats (Gavage/whole body exposure studies). Report No. TR 489, U. S. Department of Heath and Social Services, Research Triangle Park, North Carolina, 1998].
- Se expusieron grupos de ratas (100 en cada grupo) a tres diferentes dosis de DMBA y a campos de 100 microT (a 50 y 60 Hz) y a 500 microT (a 50 Hz) durante 13-26 semanas (un total de 8 grupos expuestos). No se observó promoción de tumores de mama inducidos por DMBA en ningún grupo, excepto por una disminución de la incidencia en las ratas expuestas a 100 microT durante 26 semanas. Los riesgos relativos estaban entre 0,88 y 1,12.
G74) M. Mevissen y col.: Acceleration of mammary tumorigenesis by exposure of 7,12-dimethylbenz[a]anthracene-treated female rats in a 50-Hz, 100 microT field: Replication study. J Toxicol Environ Health 53:401-418, 1998.
- Se trataron ratas con un carcinógeno químico (DMBA) y se expusieron a campos de 50 Hz y 100 microT durante 91 días. Los tumores se desarrollaron más pronto en los animales expuestos, y a los 91 días había más animales con tumores "visibles macroscópicamente" en el grupo expuesto (83%) que en el no expuesto (62%).
G75) B.I. Rapley y col.: Influence of extremely low frequency magnetic fields on chromosomes and the mitotic cycle in Vicia faba L, the broad bean . Bioelectromag 19:152-161, 1998.
- La exposición de brotes de judía (Vicia faba) a campos de 1.500 microT a 50, 60 ó 75 Hz durante 3 días no produjo roturas cromosómicas.
G76) M. Simkó y col.: Effects of 50 Hz EMF exposure on micronucleus formation and apoptosis in transformed and nontransformed human cell lines. Bioelectromag 19:85-91, 1998.
- Se expuso una línea de células humanas tumorales y una línea de células humanas normales a campos de 100-1.000 microT a 50 Hz durante 24, 48 ó 72 horas. Se observó un incremento de formación de micronúcleos en la línea celular tumoral después de 48 ó 72 horas de exposición a campos de 800 y 1.000 microT. No se observó ningún incremento después de 24 horas, o a intensidades de campo menores o en la línea celular normal.
G77) L.B. Sasser y col.: Lack of a co-promoting effect of a 60 Hz magnetic field on skin tumorigenesis in SENCAR mice. Carcinogenesis 19:1617-1621, 1998.
- Se trataron ratones con un carcinógeno para tumores de piel y un promotor de tumores de piel y se expusieron a un campo de 2.000 microT a 60 Hz 6 horas al día durante 5 días a la semana, 23 semanas. No hubo un incremento de la promoción de tumores de piel.
G78) M. Simkó y col.: Micronucleus formation in human amnion cells after exposure to 50 Hz MF applied horizontally and vertically. Mutat Res 418:101-111, 1998.
- Se expusieron células amnióticas humanas a campos de 1.000 microT a 50 Hz durante 24,48 ó 72 horas y se examinaron en busca de incrementos en la incidencia de micronúcleos (un test de genotoxicidad). Se probaron cuatro condiciones distintas de exposición (dos diseños diferentes de bobina y orientación del campo tanto horizontal como vertical). Se observaron incrementos "significativos" en 4 de las 12 condiciones de exposición, sin un patrón obvio. En conjunto, el incremento estuvo entre 22±3 y 24±6 micronúcleos por 1.000. En células expuestas a una genotoxina (n-acetyl-p-aminophenol), la exposición a campos magnéticos no causó genotoxicidad adicional (un test para actividad epigenética).
G79) J. Walleczek, E.C. Shiu y col.: Increase in radiation-induced HPRT gene mutation frequency after nonthermal exposure to nonionizing 60 Hz electromagnetic fields. Radiat Res 151:489-497, 1999.
- Se expusieron células a radiación ionizante y/o campos de 230, 470 y 700 microT a 60 Hz durante 12 horas. Se observó un incremento en las mutaciones inducidas por la radiación. No se observó ningún efecto con el campo magnético sólo.
G80) J.E. Morris, L.B. Sasser y col.: Clinical progression of transplanted large granular lymphocytic leukemia in Fischer 344 rats exposed to 60 Hz magnetic fields. Bioelectromag 20:48-56, 1999.
- Se implantó leucemia a ratas y se expusieron a un campo de 1.000 microT durante 20 horas al día, 7 días a la semana. No se observó ningún efecto en la progresión der la leucemia.
G81) J.E. Snawder, R.M. Edwards y col.: Effect of magnetic field exposure on anchorage-independent growth of a promoter-sensitive mouse epidermal cell line (JB6). Environ Health Perspec 107:195-198, 1999.
- Se expusieron células de ratón durante 10-14 días a un promotor químico (TPA) y/o a campos de 100 ó 960 microT a 60 Hz. No se observó ningún efecto en la transformación celular. El promotor TPA causó un aumento de la transformación dependiente de la dosis, pero el campo magnético no incrementó esta promoción.
G82) J. DiGiovanni, D.A. Johnston y col.: Lack of effect of a 60 Hz magnetic field on biomarkers of tumor promotion in the skin of SENCAR mice. Carcinogenesis 20:685-689, 1999.
- Se expusieron ratones a TPA (un promotor de tumores de piel) y/o campos de 2.000 microT a 60 Hz durante 6 horas al día, 5 días a la semana, 1-5 semanas. No se observó ningún efecto en los biomarcadores previos de la promoción.
G83) H. Yaguchi, M. Yoshida y col.: Effect of high-density extremely low frequency magnetic fields on sister chromatic exchanges in mouse m5S cells. Mutat Res 440:189-194, 1999.
- La exposicion de células durante 42 minutos a campos de 400.000 microT a 60 Hz provocó un incremento del daño cromosómico, pero la exposición a 5.000 y 50.000 microT no. La exposición a 400.000 microT no incrementó el daño cromosómico provocado por un cancerígeno químico.
G84) J.T. Babbitt, A.I. Kharazi y col.: Hematopoietic neoplasia in C57BL/6 mice exposed to split-dose ionizing radiation and circularly polarized 60 Hz magnetic fields. Carcinogenesis 21:1379-1389, 2000.
- Se expusieron ratones durante 28 meses (18 horas al día) a un campo de 60 Hz y 1.420 microT, empezando la exposición a las 4 semanas de edad. Algunos animales fueron también expuestos a rayos X. La exposición al campo magnético no tuvo efectos sobre la incidencia de linfoma o supervivencia de los animales. La exposición al campo magnético no aumentó la incidencia de linfoma inducido por radiación. La exposición al campo magnético podría haber disminuido el tiempo necesario para que se desarrollaran el linfoma y el linfoma inducido por radiación.
G85) L.E. Anderson, G.A. Boorman y col.: Effect of 13 week magnetic field exposures on DMBA-initiated mammary gland carcinomas in female Sprague-Dawley rats. Carcinogenesis 20:1615-1620, 1999.
- Se expusieron ratas a campos de 100 y 500 microT a 50 Hz o a campos de 100 microT a 60 Hz durante 18,5 horas al día, 7 días a la semana, durante 13 semanas. Algunos animales recibieron también una dosis (alta o baja) de DMBA, un cancerígeno para la mama. A la dosis más alta de DMBA casi todos los animales desarrollaron cancer, por lo que no se puede evaluar realmente la promoción. A la dosis más baja de DMBA no se observó un aumento en la incidencia de cáncer de mama ni a 100 ni a 500 microT.
G86) S. Thun-Battersby, M. Mevissen y col.: Exposure of Sprague-Dawley rats to a 50-Hertz, 100-microTesla magnetic field for 27 weeks facilitates mammary tumorigenesis in the 7,12-dimethylbenz[a]anthracene model of breast cancer. Cancer Res 59:3627-3633, 1999.
- Se expusieron ratas a un campo de 100 microT a 50 Hz durante 24 horas al día, 7 días a la semana y 27 semanas. Algunos animales fueron expuestos también a DMBA, un cancerígeno para la mama, pero a dosis menores que las usadas en estudios anteriores de estos mismos autores. Los tumores se desarrollaron antes en los animales expuestos que en los no expuestos. El números de tumores palpables no era significativamente superior a las 26 semanas y el número de tumores verificados histopatológicamente estaba significativamente aumentado.
G87) S.C. Gamble, H. Wolff y col.: Syrian hamster dermal cell immortalization is not enhanced by power line frequency electromagnetic field exposure. Br J Cancer 81:377-380, 1999.
- Se expusoeron células de dermis de hamster a campos de frecuencia industrial (¿de 50 Hz?) a 10, 100 ó 1.000 microT durante 60 horas. Algunos cultivos se expusieron también a radiación ionizante. La exposición al campo no indujo inmortalización (un indicador de la actividad genotóxica) y no aumentó el grado de inmortalización inducido por la radiación ionizante.
G88) A. Kharazi, J.T. Babbitt y col.: Primary brain tumor incidence in mice exposed to split-dose ionizing radiation and circularly polarized 60 Hz magnetic fields. Cancer Letters 147:149-156, 1999.
- Se expusieron ratones a radiación ionizante (3-5 Gy), a campos de 1.400 microT a 60 Hz durante toda su vida, o ambos. La radiación ionizante sola aumentó la incidencia de tumores cerebrales. La exposición al campo de 60 Hz no indujo un exceso de tumores cererales y no amentó la inducción de tumores cerebrales por la radiación ionizante.
G89) R. Mandeville, E. Franco y col.: Evaluation of the potential promoting effect of 60 Hz magnetic fields on N-ethyl-N-nitrosourea induced neurogenic tumors in female F344 rats. Bioelectromag 21:84-93, 2000.
- Se expusieron ratas a campos de 2, 20, 200 ó 2.000 microT a 60 Hz y a un carcinógeno cerebral. Los animales se expusieron al carcinógeno durante la gestación. La exposición a campo magnético fue de 20 horas al día, empezando 2 días después del tratamiento con el cancerígno y siguiendo durante 65 semanas. No se observó promoción de tumores cerebreales.
G90) J. Miyakoshi, M. Yoshida y col.: Exposure to extremely low frequency magnetic fields suppresses X-ray-induced transformation in mouse C3H10T1/2 cells. Biochem Biophys Res Commun 271:323-327, 2000.
- Se expusieron células a campos de 5.000-400.000 microT a 50 Hz durante 24 horas y/o a rayos X. La exposición a campo magnético solo no tuvo ningún efecto sobre la transformación, pero la exposición a campo magnético disminuyó la transformación inducida por los rayos X.
G91) L. Devevey, C. Patinot y col.: Absence of the effects of 50Hz magnetic fields on the progression of acute myeloid leukaemia in rats. Int J Radiat Biol 76:853-862, 2000.
- Se expusieron ratas con una leucemia implantada a campos de 100 microT a 50 Hz durante 18 horas al día, 7 días a la semana. La exposición se continuó hasta que se desarrolló una leucemia terminal. La exposición a estos campos no tuvo ningún efecto sobre la progresión del tumor.
G92) J. Miyakoshi, Y. Koji y col.: Long-term exposure to a magnetic field (5 milliT at 60 Hz) increases X-ray-induced mutations. J Radiat Res 40:13-21, 1999.
- Se expusieron células de mamífero a campos de 5.000 microT a 60 Hz durante 6 semanas. La exposición no afectó a la tasa de mutación, pero la exposición durante 1 semana o más aumentó la incidencia de mutaciones inducidas por la radiación ionizante.
G93) M. Simkó, E. Dopp y R. Kriehuber: Absence of synergistic effects on micronucleus formation after exposure to electromagnetic fields and asbestos fibers in vitro. Toxicol Let 108:47-53, 1999.
- La exposición de células a campos de 1.000 microT a 50 Hz aumentó la frecuencia de micronúcleos (una medida de genotoxicidad) sin afectar a la proliferación celular. La exposición a campos no tuvo efecto sobre la incidencia de micronúcleos inducida por la exposición al amianto (una medida de actividad epigenética).
G94) R.M. Ansari y T.K. Hei: Effects of 60 Hz extremely low frequency magnetic fields (EMF) on radiation- and chemical-induced mutagenesis in mammalian cells. Carcinogenesis 21:1221-1226, 2000.
- Se expuso una línea celular de mamífero a un campo de 100 microT a 60 Hz durante 24 horas ó 7 días con y sin exposición conjunta a un cancerígeno químico o radiación ionizante. La exposición al campo no incrementó la tasa de mutaciones ni la incidencia de mutaciones inducidas por la radiación ionizante o el cancerígeno químico.
G95) T. Kikuchi, M. Ogawa y col.: Multigeneration exposure test of Drosophila melanogaster to ELF magnetic fields. Bioelectromag 19:335-340, 1998.
- Se expusieron moscas de la fruta a campos de 500 ó 5.000 microT a 50 Hz durante 40 generaciones. No se observó un aumento de las mutaciones.
G96) H. Tateno, S. Iijima y col.: No induction of chromosome aberrations in human spermatozoa exposed to extremely low frequency electromagnetic fields. Mutat Res 414:31-35, 1998.
- Se expusieron espermatozoides humanos a campos de 20.000 microT a 50 Hz durante 2 horas y no se observó un aumento del número de aberraciones cromosómicas.
G97) K.C. Chow, W.L. Tung: Magnetic field exposure enhances DNA repair through the induction of DnaK/J synthesis. FEBS Lett 478:133-136, 2000.
- Se expusieron bacterias a campos de 400-1.200 microT a 50 Hz durante 1 hora y/o a productos químicos que inducen transformación. La exposición a los campos disminuyó la cantidad de daño al ADN inducido químicamente.
G98) G. Chen, B.L. Upham y col.: Effect of electromagnetic field exposure on chemically induced differentiation of Friend erythroleukemia cells. Environ Health Perspect 108:967-972, 2000.
- Se expusieron células leucémicas a campos de 1-1.000 microT a 60 Hz. La inhibición de la diferenciación inducida químicamente (una indicación de posible actividad epigenética) fue estadísticamente significativa a 5-1.000 microT, pero no a 1 ó 2,5 microT. La proliferación se estimuló a 100 y 1.000 microT.
G99) A. Maes, M. Collier y col.: Cytogenetic effects of 50 Hz magnetic fields of different magnetic flux densities. Bioelectromag 21:589-596, 2000.
- Se expusieron linfocitos humanos a campos de 62-2.500 microT a 50 Hz, tanto solo como en combinación con un carcinógeno químico o rayos X. La exposición al campo magnético no produjo un daño cromosómico consistente y no aumentó los efectos genotóxicos del carcinógeno químico o los rayos X. La técnica de análisis "Comet" para roturas de hebras de ADN tampoco mostró efectos del campo magnético. No se observaron efectos del campo magnético sobre la proliferación.
G100) P. Galloni, C. Marino: Effects of 50 Hz magnetic field exposure on tumor experimental models. Bioelectromag 21:608-614, 2000.
- Se expusieron tumores de mama de ratón a campos de 2.000 microT a 50 Hz con o sin exposición a rayos X. La exposición al campo magnético no tuvo efectos sobre el crecimiento tumoral y no modificó los efectos de la exposición a radiación ionizante.
G101) S. Nakasono, M. Ikehata y col.: A 50 Hz, 14 mT magnetic field is not mutagenic or co-mutagenic in bacterial mutation assays. Mut Res 471:127-134, 2000.
- Se expusieron bacterias a campos de 14.000 microT a 50 Hz durante 48 horas. La exposición al campo magnético no resultó mutagénica, no aumentó la mutagenicidad de 8 productos químicos mutagénicos ni la mutagenicidad de la radiación ultravioleta.
G102) A.J. Heredia-Rojas, A.O. Rodríguez-De la Fuente y col.: Cytological effects of 60 Hz magnetic fields on human lymphocytes in vitro: sister-chromatid exchanges, cell kinetics and mitotic rate. Bioelectromag 22:145-149, 2001.
- Se expusieron linfocitos humanos a campos de 1.000, 1.500 ó 2.000 microT a 60 Hz durante 72 horas. El crecimiento de los linfocitos aumentó ligeramente, pero no hubo efectos sobre el intercambio de cromátides hermanas (una prueba de actividad genotóxica). Cuando se combinaron campos de 2.000 microT con mitomicina C (un mutágeno quimico) disminuyó la proliferación, pero no hubo efecto en el intercambio de cromátides hermanas (una prueba de actividad epigenética).
G103) L.E. Anderson, J.E. Morris y col.: Large granular lymphocytic (LGL) leukemia in rats exposed to intermittent 60 Hz magnetic fields. Bioelectromag 22:185-193, 2001.
- Se expusieron ratas con leucemia a un campo de 1.000 microT (de forma continua o con intervalos encendido/apagado cada 3 minutos) durante 20 horas al día y 7 días a la semana durante 22 semanas. No se encontraron efectos sobre la progresión de la leucemia.
G104) J. Miyakoshi, M. Yoshuda y col.: Exposure to strong magnetic field at power frequency potentiates X-ray-induced DNA strand breaks. J Radiat Res 41:293-302, 2000.
- Se expusieron células tumorales humanas campos de 5.000, 50.000 ó 400.000 microT (5-400 mT) a 50 Hz durante 30 minutos. La exposición al campo magnético no provocó roturas en las hebras de ADN medidas con la técnica Comet (una prueba de actividad genotóxica); pero aumentó el nivel de roturas de hebras de ADN causadas por altas dosis de radiación ionizante (una prueba de actividad epigenética).
G105) P Heikkinen, VM Kosma et al: Effects of 50-Hz magnetic fields on cancer induced by ionizing radiation in mice. Int J Radiat Biol 77:483-495, 2001.
- Estudio en ratones sobre los efectos de campos magnéticos de 50 Hz en el desarrollo del cáncer inducido por radiación ionizante. Se expusieron los ratones a rayos X y después la mitad de ellos dueron expuestos de forma continua durante 1,5 años a campos de 50 Hz que variaban de forma regular entre 1,3 - 13 y 130 microT. No se hallaron efectos en la incidencia de tumores (incluyendo leucemia/linfoma, tumores de piel y tumores de mama).

H) Estudios de laboratorio relacionados indirectamente con el cáncer y los campos de frecuencia industrial

H1) W.C. Parkinson y C.T. Hanks: Experiments on the interaction of electromagnetic fields with mammalian systems. Biol Bull 176(S):170-178, 1989.
- Un campo de 3.000 microT a 60 Hz no tuvo efectos en el crecimiento de células de mamífero. No se observaron efectos en el transporte de iones calcio bajo condiciones de resonancia de ciclotrón o bajo ninguna otra condición.
H3) R. Goodman y A. Shirley-Henderson: Transcription and translation in cells exposed to extremely low frequency EM fields. Bioelec Bioenerg 25:335-355, 1991.
- Campos pulsados y sinusoidales de diferentes tipos e intensidades causaron alteraciones en la transcripción de genes, con evidencia de efecto ventana para la frecuencia, intensidad y duración de la exposición.
H4) A.V. Prasad y col.: Failure to reproduce increased calcium uptake in human lymphocytes at purported cyclotron resonance exposure conditions. Radiat Environ Biophys 30:305-320, 1991.
- Estudio incapaz de replicar el informe de Liboff de 1987 de que la captación de iones calcio aumentaba bajo "condiciones de resonancia de ciclotrón".
H7) R.P. Liburdy y col.: ELF magnetic fields, breast cancer, and melatonin: 60-Hz fields block melatonin's oncostatic action on ER+ breast cáncer cell proliferation. J Pineal Res 14:89-97, 1993.
- La exposición a campos de 0,2 ó 1 microT a 60 Hz no afectó al crecimiento de células humanas de cáncer de mama en cultivo. La melatonina provocó una inhibición del crecimiento que fue bloqueada por la exposición a un campo de 1,2 microT.
H8) M. Kato y col.: Effects of exposure to a circularly polarized 50-Hz magnetic field on plasma and pineal melatonin levels in rats. Bioelectromagnetics 14:97-106, 1993.
- Se expusieron ratas a campos de 1-250 microT durante 6 semanas. Los niveles de melatonina disminuyeron en comparación con los controles de experimentos anteriores, pero no en comparación con los controles de este experimento.
H9) J.M. Lee y col.: Melatonin secretion and puberty in female lambs exposed to environmental electric and magnetic fields. Biol Reproduc 49:857-864, 1993.
- La exposición a campos de una línea de transporte de 500 kV (4 microT, 6 kV/m) no produjo efectos en los niveles de melatonina.
H10) A.V. Prasad y col.: A test of the influence of cyclotron resonance exposures on diatom motility. Health Phys 66:305-312, 1994.
- El estudio no fue capaz de replicar informes (McLeod y col., 1987; Smith y col., 1987) de que ciertas combinaciones de campos de frecuencia extremadamente baja y estáticos pueden influir en la movilidad de las diatomeas a través de un efecto de "resonancia de ciclotrón" sobre los iones calcio.
H11) M. Kato y col.: Horizontal or vertical 50-Hz, 1 microT magnetic fields have no effect on pineal gland or plasma melatonin concentration of albino rats. Neurosci Letters 168:205-208, 1994.
M. Kato y col.: Circularly polarized 50-Hz magnetic field exposure reduces pineal gland and blood melatonin concentrations of Long-Evans rats. Neurosci Letters 166:59-62, 1994.
M. Kato y col.: Recovery of nocturnal melatonin concentration takes place within one week following cessation of 50 Hz circularly polarized magnetic field exposure for six weeks. Bioelectromag 15:489-492, 1994.
- Se expusieron ratas a campos de 1 microT a 50 Hz durante 6 semanas. La concentración nocturna de melatonina se redujo en un 20-25% en dos de los tres estudios.
H13) S.M. Yellon: Acute 60-Hz magnetic field exposure effects on the melatonin rhythm in the pineal gland and circulation of the adult Djungarian hamster. J Pineal Res 16:136-144, 1994.
- Se expusieron hamsters adultos a un campo de 100 microT a 60 Hz durante 15 minutos. En el primer experimento la exposición redujo la duración y la magnitud del incremento normal de melatonina nocturno. En una réplica realizada 6 meses más tarde los efectos fueron mucho menos dramáticos, y en una tercera réplica no se observó ningún efecto.
H14) A. Lacy-Hulbert y col.: No effect of 60 Hz electromagnetic fields on MYC or beta-actin expression in human leukemic cells. Rad Res 144:9-17, 1995.
- Un intento de replicar los estudios de Goodman y Henderson sobre expresión génica (por ejemplo, H3) no encontró ningún efecto con campos de 0,57-100 microT a 60 Hz en la expresión de MYC y beta-actina.
H15) J.D. Saffer y S.J. Thurston: Short exposures to 60 Hz magnetic fields do not alter MYC expression in HL60 or Daudi cells. Rad Res 144:18-25, 1995.
- Un intento de replicar los estudios de Goodman y Henderson sobre expresión génica (por ejemplo, H3) no encontró ningún efecto de campos de 5,7 microT a 60 Hz sobre la expresión de MYC.
H16) J.M. Lee y col.: Melatonin and puberty in female lambs exposed to EMF: a replicate study. Bioelectromag 16:119-123, 1995.
- Réplica de un estudio anterior [H9] que no ha encontrado efectos en los niveles de melatonina en ovejas criadas bajo una línea de 500 kV. En la réplica, 15 corderos fueron expuestos a un campo promedio de 6,3 kV/m y 3,77 microT durante 10 meses. No se encontraron efectos en los niveles nocturnos de melatonina. La sensibilidad del estudio era tal que una alteración de una hora en la duración del incremento nocturno de melatonina, o un cambio de un 10% en el nivel medio de melatonina durante la noche, hubiera sido detectada.
H17) P. Hojevik y col.: Ca2+ Ion transport through patch-clamped cells exposed to magnetic fields . Bioelectromag 16:33-40, 1995.
- Se midió el transporte de iones de calcio a través de membranas celulares con la técnica 'patch-clamp' durante la exposición a combinaciones de campo magnético alterno (21 microT a 10-23 Hz) y continuo (21 microT) bajo condiciones de resonancia de ciclotrón. No se observaron efectos en el transporte iónico.
H18) M. Mevissen y col.: in vivo exposure of rats to a weak alternating magnetic field increases ornithine decarboxylase activity in the mammary gland by a similar extent as the carcinogen DMBA. Cancer Letters 90:207-214, 1995.
- Se expusieron ratas durante 6 semanas a un campo sinusoidal de 50 microT a 50 Hz o a DMBA, un conocido carcinógeno. Tanto la exposición a campo magnético como a DMBA produjeron en el tejido mamario de las ratas similares incrementos en la actividad de la ornitina decarboxilasa (ODC), una enzima que aumenta tras la exposición de animales a promotores de tumores.
H19) J. Bakos y col.: Sinusoidal 50 Hz, 500 microT magnetic field has no acute effect on urinary 6-sulphatoxymelatonin in Wistar rats. Bioelectromag 16:377-380, 1995.
- Se expusieron ratas a un campo vertical de 5 ó 50 microT a 50 Hz durante 24 horas/día, 5 días. No se observaron efectos en la melatonina.
H20) B. Selmaoui y Y. Touitou: Sinusoidal 50-Hz magnetic fields depress rat pineal NAT activity and serum melatonin. Role of duration and intensity of exposure. Life Sciences 57:1351-1358, 1995.
- Se expusieron ratas a campos sinusoidales de 1, 10 ó 100 microT a 50 Hz durante 12 horas, o durante 30 días a razón de 18 horas al día. Se observó una disminución de melatonina nocturna con las exposiciones de 30 días a 10 y 100 microT (alrededor del 40% de disminución) y 12 horas a 100 microT (alrededor de un 20% de disminución). No se observaron efectos a 1 microT.
H21) Vijayalaxmi y col.: Marked reduction of radiation-induced micronuclei in human blood lymphocytes pretreated with melatonin. Radiat Res 143:102-106, 1995.
- La melatonina redujo la incidencia de formación de micronúcleos inducidos por radiación en linfocitos humanos en cultivo. El efecto era equivalente al producido por otros conocidos radioprotectores.
H22) H. Desjobert y col.: Effects of 50 Hz magnetic fields on C-myc transcript levels in non-synchronized and synchronized human cells. Bioelectromag 16:277-283, 1995.
- Intento de replicar los estudios de Goodman y Henderson sobre expresión génica (por ejemplo, [H3]). Se expusieron líneas celulares humanas linfoides y leucémicas a campos de 10 ó 1.000 microT a 60 Hz durante 1-72 horas. No se encontraron efectos estadísticamente significativos en los niveles de transcripción de c-myc, ni en células sincronizadas o asíncronas.
H23) K.K. Murthy y col.: Initial studies on the effects of combined 60 Hz electric and magnetic field exposure on the immune system of nonhuman primates. Bioelectromag Suppl 3:93-102, 1995.
- La exposición de mandriles a campos de 60 Hz de 6 kV/m más 50 microT ó 30 kV/m más 100 microT (12 horas al día durante 6 semanas) no produjo ningún efecto consistente en el sistema inmunológico.
H24) W.R. Rogers y col.: Regularly scheduled, day-time, slow-onset 60 Hz electric and magnetic field exposure does not depress serum melatonin concentration in nonhuman primates. Bioelectromag Suppl 3:111-118, 1995.
W.R. Rogers y col.: Rapid-onset/offset, variably scheduled 60 Hz electric and magnetic field exposure reduces nocturnal serum melatonin concentration in nonhuman primates. Bioelectromag Suppl 3:119-122, 1995.
- La exposición de mandriles a campos de 60 Hz de 6 kV/m más 50 microT ó 30 kV/m más 100 microT (12 horas al día durante 6 semanas) no produjo ninúun efecto en los niveles de melatonina. Los campos iban aumentando lentamente al encenderse y al apagarse para que no se produjeran transitorios. En un experimento piloto con dos animales los campos se encendieron y apagaron rápidamente y de forma irregular, provocando por tanto transitorios. En este estudio se observó una disminución, posiblemente significativa, en los niveles nocturnos de melatonina.
H25) D.L. Henshaw y col.: Enhanced deposition of radon daughter nuclei in the vicinity of power frequency electromagnetic fields. Int J Radiat Biol 69:25-38, 1996.
- Los autores informan que los productos de la desintegración del radón (el origen de la exposición radiactiva a radón) en el aire de una habitación son atraidos hacia las fuentes de campo eléctrico (no magnético). Posteriormente especulan que esto podría proporcionar un mecanismo para el incremento de leucemia infantil en domicilios cercanos a líneas eléctricas, pero no dan una explicación creíble de cómo podría ocurrir.
H26) S. Engstrom: Dynamic properties of Lednev's parametric resonance mechanism. Bioelectromag 17:58-70, 1996.
- Desarrollo posterior del modelo de Lednev y Blackman-Blanchard. El autor concluye que la deducción del modelo de Blackman-Blanchard no es consistente. "Los principales obstáculos que encontramos con estos modelos son el ruido térmico y electromagnético. Si no hubiera sido por la evidencia experimental que muestra efectos de campos muy débiles, estaríamos inclinados a rechazar cualquier teoría que tenga que proteger su mecanismo del bombardeo destructivo del ruido intrínseco... mientras ninguna otra teoría proporcione un mejor marco de trabajo... deberíamos estar dispuestos a aceptar algunas suposiciones."
H27) N.A. Cridland y col.: Effects of 50 Hz magnetic field exposures on the rate of DNA synthesis by normal human fibroblasts. Int J Radiat Biol 69:503-511, 1996.
- Se expusieron fibroblastos humanos normales a campos de 20-20.000 microT a 50 Hz durante 30 horas. No se observaron efectos en la síntesis de ADN.
H28) J.W. Stather y col.: Comment on: "Enhanced deposition of radon daughter nuclei in the vicinity of power frequency electromagnetic fields". Int J Radiat Biol 69:645-649, 1996.
- "La sugerencia [por Henshaw y col.] de que el efecto de los campos eléctricos sobre los productos de la desintegración del radón pueda proporcionar un mecanismo que asocie la exposición a campos electromagnéticos con el desarrollo del cáncer parece poco posible. En resumen, la crítica es:
a) Henshaw y col. no han demostrado un mecanismo por el cual el campo eléctrico pudiera aumentar la exposición a productos de la desintegración del radón;
b) el mecanismo propuesto produciría cáncer de pulmón, no leucemia, y los estudios epidemiológicos residenciales no han detectado un exceso de cáncer de pulmón;
c) la epidemiología sugiere una asociación con el campo magnético, no eléctrico, como proponen Henshaw y col.
H29) R.W. West y col.: Anchorage-independent growth and JB6 cells exposed to 60 Hz magnetic fields at several flux densities. Bioelectrochem Bioenerg 39:175-179, 1996.
- Las células expuestas a campos de 1, 10 y 100 microT a 60 Hz muestran evidencia de transformación neoplásica. El incremento del crecimiento es independiente de la intensidad del campo.
H30) S.M. Yellon: 60-Hz magnetic field exposure effects on the melatonin rhythm and photoperiod control of reproduction. Am J Physiol 270:E816-E821, 1996.
- Se expusieron hamsters a campos de 100 microT a 60 Hz durante 15 minutos, 2 horas antes del inicio del periodo de oscuridad. Exposiciones únicas provocaron una disminución en los niveles nocturnos de melatonina, pero exposiciones diarias provocaron un incremento en los niveles nocturnos de melatonina.
H31) H. Truong y col.: Photoperiod control of the melatonin rhythm and reproductive maturation in the juvenile Djungarian hamster: 60-Hz magnetic field exposure effects. Biol Reproduc 55:455-460, 1996.
- Se expusieron hamsters jóvenes a un campo de 100 microT durante 15 minutos, 2 horas antes del inicio del periodo de oscuridad. No se observaron efectos en la maduración reproductiva ni en los niveles nocturnos de melatonina.
H32) R.V. House y col.: Immune function and host defense in rodents exposed to 60-Hz magnetic fields. Fundam Appl Toxicol 34:228-239, 1996.
- Se expusieron ratones a campos de 2, 200 ó 1.000 microT a 60 Hz o a un campo intermitente de 1.000 microT, durante 18,5 horas al día. No se observaron efectos en un amplio rango de funciones del sistema inmunológico.
H33) L. Tremblay y col.: Differential modulation of natural and adaptive immunity in Fischer rats exposed for 6 weeks to 60 Hz linear sinusoidal continuous-wave magnetic fields. Bioelectromag 17:373-383, 1996.
- Se expusieron ratas a campos de 2, 20, 200 y 2.000 microT a 60 Hz durante 20 horas al día y 6 semanas. Se observaron algunos efectos en parámetros inmunes tras 6 semanas de exposición en los grupos expuestos a 200 y 2.000 microT. No se observaron efectos significativos a 2 ó 20 microT.
H34) M. Niehaus y col.: Growth retardation, testicular stimulation, and increased melatonin synthesis by weak magnetic fields (50 Hz) in Djungarian hamsters, Phodopus sungorus. Biochem Biophys Res Commun 234:707-711, 1997.
- Se expusieron hamsters a un campo sinusoidal de 450 microT a 50 Hz o a un campo pulsado de 360 microT a 50 Hz, durante 24 horas al día y 56 días. El campo sinusoidal no tuvo efectos en la melatonina nocturna, pero el pulsado sí provocó un incremento en el nivel de melatonina nocturna.
H35) H. Truong y col.: Effect of various acute 60 Hz magnetic field exposures on the nocturnal melatonin rise in the adult Djungarian hamster. J Pineal Res 22:177-183, 1997.
- Se expusieron hamsters Djungarian a un campo de 10 ó 100 microT a 60 Hz de forma continua durante 15 minutos, o a 100 microT intermitentemente (ciclos de 1 minuto encendido, 1 minuto apagado) durante 15 ó 60 minutos. Ninguna de las condiciones de exposición tuvo efecto alguno en los niveles nocturnos de melatonina. Los autores concluyen que "los efectos en el ritmo nocturno de la melatonina que han sido atribuidos a la exposición a campos magnéticos... pueden ser debidos a la variabilidad inherente en el incremento nocturno, que no está relacionado con el tratamiento..."
H36) G.H. Harrison y col.: Kinetics of gene expression following exposure to 60 Hz, 2 milliT magnetic fields in three human cell lines. Bioelectrochemistry and Bioenergetics 43:1-6, 1997.
- Se expusieron 3 líneas celulares diferentes a un campo de 2.000 microT a 60 Hz durante 24 horas. No se encontraron efectos en la expresión génica (incluyendo expresión oncogenética).
H37) C. Dees y col. Effects of 60-Hz fields, estradiol and xenoestrogens on human breast cancer cells. Radiation Research 146:444-452, 1996.
- Se expusieron células de cáncer de mama con el crecimiento detenido a campos de 1,2, 100 ó 900 microT a 60 Hz durante 2-20 horas. No se produjo estimulación del crecimiento celular.
H38) J. Nafziger y col.: Investigation of the effects of 50 Hz magnetic fields on purified human hematopoietic progenitors. Life Sciences, 61:1935-1946, 1997.
- Se expusieron células de médula ósea humana a campos de 10 ó 1.000 microT a 10 Hz durante 3 días. No se observaron efectos en el crecimiento o supervivencia celular.
H39) T.M. John y col.: 60 Hz magnetic field exposure and urinary 6-sulphatoxymelatonin levels in the rat. Bioelectromag 19:172-180, 1998.
- Se expusieron ratas a un campo de 1.000 microT a 60 Hz. En la primera serie de experimentos la exposición tuvo lugar durante 10 ó 42 días. En la segunda serie de experimentos la exposición fue a un campo intermitente (ciclos de 1 minuto apagado/encendido) durante 1 ó 20 horas al día durante 2 días consecutivos. No se observaron efectos en los niveles nocturnos de melatonina.
H40) D.E. Jeffers: Comment on the paper: High-voltage overhead lines and radon daughter deposition. Int J Radiat Biol 73:579-582, 1998.
- "Aunque los fenómenos demostrados por Henshaw y col. son interesantes, están lejos de demostrar un riesgo derivado de campos eléctricos artificiales. Sus propios datos muestran que los campos continuos (DC) son mucho más efectivos para depositar aerosoles [que contienen radón] que los campos alternos (AC). Los campos continuos que se dan de forma natural y la intensidad de los campos alternos artificiales se conocen bien y llevan a pensar que, incluso para gente expuesta en el trabajo a campos alternos elevados, la acumulación adicional de aerosoles [que contengan radón] no es probable que supere un pequeño tanto por ciento. Las líneas aéreas apantallan los campos naturales en sus cercanías, por lo que su presencia tiende a reducir más que a incrementar la deposición de productos de la desintegración del radón"
H41) A. Panzer y col.: Melatonin has no effect on the growth, morphology or cell cycle of human breast cancer (MCF-7), cervical cancer (HeLa), osteosarcoma (MG-63) or lymphoblastoid (TK6) cells. Cancer Letters 122:17-23, 1998.
- La melatonina no tiene ningún efecto en el crecimiento del cáncer de mama en humanos, cáncer cervical, osteosarcoma o células linfoblastoides. El efecto inhibidor del crecimiento parece estar restringido a una línea celular especialmente seleccionada de cáncer de mama "sensible a la melatonina".
H42) S.M. Yellon y col.: Melatonin rhythm onset in the adult Siberian hamster: Influence of photoperiod but not 60-Hz magnetic field exposure on melatonin content in the pineal gland and in circulation. J Biol Rhythms 13:52-59, 1998.
- En hamsters siberianos, una exposición nocturna elevada produjo efectos en los niveles de melatonina, pero ni la exposición aguda (100 microT durante 15 minutos) ni la crónica (100 microT, 15 minutos/noche durante 14 ó 21 días) a campos de 50 Hz tuvo efectos en los niveles de melatonina.
H43) W. Löscher y col.: Exposure of female rats to a 100 microT 50 Hz magnetic field does not induced consistent changes in nocturnal levels of melatonin. Rad Res 150:557-567, 1998.
- La exposición de ratas hembra a un campo magnético de 100 microT a 50 Hz durante 1 día, o durante 1, 2, 4, 8 o 13 semanas no indujo cambios consistentes en los niveles nocturnos de melatonina.
H44) E.K. Balcer-Kubiczek y col.: BIGEL analysis of gene expression in HL60 cells exposed to X rays or 60 Hz magnetic fields. Rad Res 150:663-672, 1998.
- Se expusieron células de mamífero a campos de 2.000 microT a 60 Hz o a rayos X (usados como control positivo). La exposición a campos magnéticos no tuvo un efecto significativo en la expresión génica en los 2.000 genes estudiados, pero los rayos X causaron cambios en 18 de ellos.
H45) Y.L. Zhao, P.G. Johnson y col.: Increased DNA synthesis in INIT/10T1/2 cells after exposure to a 60 Hz magnetic field: A magnetic-field or a thermal effect? Radiat Res 151:201-208, 1999.
- Se expusieron fibroblastos de ratón a campos de 100-800 microT a 60 Hz y se observó un incremento en la síntesis. El mismo efecto se observó en los controles. EL efecto era debido a un aumento de 0,1-0,8 °C en la temperatura causado por las bobinas dobles utilizadas para la exposición de control.
H46) B.W. Wilson, K.S. Matt y col.: Effects of 60 Hz magnetic field exposure on the pineal and hypothalamic-pituitary-gonadal axis in Siberian hamster (Phodopus sungorus). Bioelectromag 20:224-232, 1999.
- Se expusieron hamsters siberianos a campos de 50 ó 100 microT a 60 Hz en una variedad de situaciones de exposición aguda y continua. Algunos regímenes de exposición a 100 microT causaron un descenso en la melatonina nocturna, pero una prueba a 50 microT no mostró ningún efecto.
H47) P. Heikkinen, T. Kumlin y col.: Chronic exposure to 50-Hz magnetic fields or 900-MHz electromagnetic fields does not alter nocturnal 6-hydroxymelatonin sulfate secretion in CBA/S mice. Electro Magnetobio 18:33-42, 1999.
- Se expusieron ratones durante 17 meses a campos de 1,3, 13 ó 130 microT a 50 Hz 24 horas al día. No se observaron efectos en la melatonina.
H48) B. Selmaoui y Y. Touitou: Age-related differences in serum melatonin and pineal NAT activity and in the response of rat pineal to a 50-Hz magnetic field. Life Sciences 64:2291-2297, 1999.
- Se expusieron ratas adultas y jóvenes a campos de 100 microT a 50 Hz durante 1 semana 18 horas al día. Se halló un pequeño descenso de melatonina en sangre en las ratas jóvenes, pero no en las viejas.
H49) J. Bakos, N. Nagy y col.: Urinary 6-sulphatoxymelatonin excretion of rats is not changed by 24 hours of exposure to a horizontal 50-Hz, 100-mT magnetic field. Electro Magnetobio 18:23-31, 1999.
- La exposición de ratas a campos de 1 ó 100 microT a 50 Hz durante 48 horas no produjo cambios en la excreción de metabolitos de melatonina.
H50) L.W. Cress, R.D. Owen y col.: Ornithine decarboxylase activity in L929 cells following exposure to 60 Hz magnetic fields. Carcinogenesis 20:1025-1030, 1999.
- La exposición de fibroblastos a un campo de 10 microT a 60 Hz no tuvo efectos en la actividad de la ornitina decarboxilasa (ODC), una enzima que está asociada con la proliferación celular. Este es un fracaso del intento de replicar los resultados observados por Litovitz y col.
H51) A.B. Desta, R.D. Owen y col.: Ornithine decarboxylase activity in developing chick embryos after exposure to 60-Hertz magnetic fields. Biochem Biophys Res Commun 265:211-213, 1999.
- Se expusieron huevos a campos de 60 Hz y 60 microT durante 15-28 horas, sin detectarse efectos sobre la ODC (ornitina decarboxilasa). Este es otro intento de replicar los trabajos de Litovitz y col.
H52) A.P. Fews, D.L. Henshaw y col.: Increased exposure to pollutant aerosols under high voltage power lines. Int J Radiat Biol 75:1505-1521, 1999.
- El modelo de los autores predice que para una persona que pase el 10% de su tiempo bajo una línea de alta tensión, la deposición sobre su piel de las hijas del radon se multiplicaría por un factor de 1,2-2,0. Los autores argumentan que este modelo muestra que "las asociaciones entre cancer infantil y líneas de transporte eléctrico son causales y son debidas a los contaminantes ambientales carca de las líneas, en particular humo de vehículos.
H53) A.P. Fews, D.L. Henshaw y col.: Corona ions from powerlines and increased exposure to pollutant aerosols. Int J Radiat Biol 75:1523-1531, 1999.
- Los autores argumentan que la ionización del aire ocasionada por las líneas de alta tension conduciría un aumento en la deposición de aerosoles en los pulmones, incluyendo cancerígenos presentes en el humo de los vehículos.
H54) D. Jeffers: Effects of wind and electric fields on 218Po deposition from the atmosphere. Int J Radiat Biol 75:1533-1539, 1999.
- En respuesta a los artículos de Fews y col. [G88, G89], Jeffers está de acuerdo que a altas intensidades se puede esperar un aumento de la deposición de aerosoles, pero la exposición real de los individuos a tales campos es tan limitada que sería poco probable que se produjera un aumento real de la exposición a las hijas del radon cerca de las líneas eléctricas.
H55) L.I. Loberg, W.R. Engdahl y col.: Expression of cancer-related genes in human cells exposed to 60 Hz magnetic fields. Radiat Res 153:679-684, 2000.
- Se expusieron células humanas de mama y leucemia a campos de 10 ó 1.000 microT a 60 Hz durante 24 horas. Se evaluó la expresión de 588 "genes relacionados con el cáncer". La expresión de varios genes se vio aumentada o disminuida en algún experimento, pero no se pudo replicar ninguno de estos efectos ni se pudo mostrar que estuvieran relacionados con la intensidad a la que estaban expuestos. Según los autores: "estos estudios... no proporcionan un apoyo a la hipótesis de que [la exposición a campos de frecuencia industrial] modifique la expresión de genes involucrados en el desarrollo del cáncer."
H56) E.K. Balcer-Kubiczek, G.H. Harrison y col.: Expression analysis of human HL60 cells exposed to 60 Hz square- or sine-wave magnetic fields. Radiat Res 153:670-678, 2000.
- Se expusieron células humanas de leucemia a campos sinusoidales o cuadrados de 2.000 microT a 60 Hz durante 3 ó 24 horas. Las ondas cuadradas se usaron porque contienen armónicos. No se observaron efectos reproducibles en la expresión de los 960 genes analizados (incluyendo oncogenes y genes de respuesta al estrés térmico).
H57) L.I. Loberg, W.R. Engdahl y col.: Cell viability and growth in a battery of human breast cancer cell lines exposed to 60 Hz magnetic fields. Radiat Res 153:725-728, 2000.
- Se expusieron líneas celulares de cáncer de mama a campos 1.000 microT a 60 Hz durante 72 horas. La exposición no tuvo efectos sobre el crecimiento celular, viabilidad celular o muerte celular por retinoides.
H58) C.A. Morehouse y R.D. Owen: Exposure to low-frequency electromagnetic fields does not alter HSP70 expression or HSF-HSE binding in HL60 cells. Radiat Res 153:658-662, 2000.
- Se expusieron células humanas de leucemia a campos de 6-8 microT a 60 Hz durante 20 minutos. No se observaron efectos sobre la expresión de oncogenes o genes de respuesta al estrés térmico.
H59) M. Wei, M. Guizzetti y col.: Exposure to 60-Hz magnetic fields and proliferation of human astrocytoma cells in vitro. Toxicol Appl Pharmacol 162:166-176, 2000.
- A 120 microT fueron necesarias 6 horas para ver un efecto en la síntesis de ADN. En una exposición de 24 horas no se vio efecto alguno en la síntesis de ADN a 60 microT, pero se vio un efecto a 90 y 120 microT.
H60) S. Nakasono y H. Saiki: Effect of ELF magnetic fields on protein synthesis in Escherichia coli K12. Radiat Res 154:208-216, 2000.
- Se expusieron bacterias a campos de 5-100 Hz a intensidades de 7.800-14.000 microT durante 6,5-16 horas. Algunas células también se expusieron a estrés térmico. No se observaron efectos de los campos magnéticos en una gran variedad de proteínas de estrés, incluyendo las proteínas de "choque térmico".
H61) J. Swanson y D.E. Jeffers: Comment on the papers: Increased exposure to pollutant aerosols under high voltage power lines; and Corona ions from power lines and increased exposure to pollutant aerosols. Int J Radiat Biol 76:1685-1693, 2000.
- Según los autores: "Fews y col. [H52] han mostrado que aumenta la deposición de pequeños iones del aire sobre la piel en presencia de campos eléctricos elevados, que se dan en zonas concretas cerca de líneas de alta tensión. Sin embargo, nos parece que exageran las consecuencias para las personas, y su sugerencia de que esto conlleva un riesgo real para la salud parece ser una especulación no apoyada por la evidencia"; además: "Fews y col. [H53] han confirmado observaciones anteriores de que líneas eléctricas de alta tensión producen iones que pueden ser arrastrados por el viento, pero no parecen haber mostrado que cuando los iones llegan a nivel del suelo habría alguna consecuencia significativa para la salud."
H62) C.F. Blackman, S.G. Benane y col.: The influence of 1.2 micro, 60 Hz magnetic fields on melatonin- and tamoxifen-induced inhibition of MCF-7 cell growth. Bioelectromag 22:122-128, 2001.
- Los investigadores informan de que han sido capaces de replicar los hallazgos de Liburdy [H7] de que un campo de 1,2 microT a 60 Hz podría inhibir la acción de la melatonina en un cultivo de células de cáncer de mama.

J) Estudios sobre campos de frecuencia industrial y toxicidad reproductiva

J1) L.J. Dlugosz y col.: Congenital defects and electric bed heating in New York State: A register-based case-control study. Am J Epidem 135:1000-1011, 1992.
- Estudio caso-control que no encontró una asociación estadísticamente significativa entre el uso de mantas eléctricas y cualquier tipo de malformaciones congénitas.
J4) H. Huuskonen y col.: Effects of low-frequency magnetic fields on fetal development in rats. Bioelectromag 14:205-213, 1993.
- Campos de 36 microT a 50 Hz no tuvieron efectos significativos en el desarrollo fetal de las ratas.
J5) J. Juutilainen y col.: Early pregnancy loss and exposure to 50-Hz magnetic fields. Bioelectromag 14:229-236, 1993.
- Estudio caso-control sobre abortos precoces y exposición residencial a campos magnéticos de 50 Hz (medidos en la puerta de la entrada de la casa) que encontró un incremento en la tasa de abortos precoces en los casos expuestos.
J6) E. Robert: Birth defects and high voltage power lines - An exploratory study based on registry data. Reproduc Toxicol 7:283-287, 1993.
- Estudio caso-control sobre la asociación entre proximidad del domicilio materno a campos magnéticos generados por líneas eléctricas y malformaciones congénitas que no encontró un exceso de malformaciones, pero sí una menor incidencia de malformaciones cardíacas y de esqueleto en el grupo expuesto.
J8) M. Mevissen y col.: Effects of static and time-varying (50-Hz) magnetic fields and reproduction and fetal development in rats. Teratology 50:229-237, 1994.
- Se expusieron ratas a campos de 30.000 microT, estáticos o de 50 Hz, desde el día 1 al 20 del embarazo. No se observaron efectos negativos en las hembras. "El aumento en la incidencia de abortos durante la exposición a campos estáticos sugiere que campos estáticos de tan alta intensidad pueden inducir efectos embriotóxicos, mientras que la exposición a campos de 50 Hz no parece estar asociada con riesgos importantes para la reproducción."
J9) M.B. Bracken y col.: Exposure to electromagnetic fields during pregnancy with emphasis on electrically-heated beds: Association with birth weight and intrauterine growth retardation. Epidemiology 6:263-270, 1995.
- Estudio caso-control sobre mantas eléctricas y malformaciones congénitas. La exposición a campos de frecuencia industrial no estaba relacionada de forma importante con bajo peso al nacer o retraso en crecimiento fetal. Tampoco el uso de pantallas de visualización, exposición a campos superiores a 0,2 microT o código de cables estaba relacionado con malformaciones congénitas.
J10) D.K. Li y col.: Electric blanket use during pregnancy in relation to the risk of congenital urinary tract anomalies among women with a history of subfertility. Epidemiology 6:485-489, 1995.
- Estudio caso-control en niños con anomalías cromosómicas conocidas. En su conjunto, no se encontraron asociaciones con uso de pantallas de visualización, mantas eléctricas o camas de agua calentadas eléctricamente. El análisis de subgrupos identificó una posible asociación en mujeres con historial de subfertilidad cuya exposición tuvo lugar durante el primer trimestre.
J12) H. Huuskonen y col.: Teratogenic and reproductive effects of low-frequency magnetic fields. Mutat Res 410:167-183, 1998.
- "La evidencia epidemiológica, tomada en conjunto, no sugiere una fuerte asociación entre exposición a campos magnéticos de frecuencia extremadamente baja y efectos sobre la reproduccion. No se pueden excluir efectos a altos niveles de exposición... Los estudios en animales no sugieren fuertes efectos en el desarrollo embrionario o reproducción. Si existen efectos, sólo se dan en un pequeño porcentaje de embriones."
J13) H. Huuskonen y col.: Effects of low-frequency magnetic fields on fetal development in CBA/Ca mice. Bioelectromag 19:477-485, 1998.
- Se expusieron ratones preñadas a campos de 13 ó 130 microT a 50 Hz durante 24 horas al día los días 0-10 del embarazo. No se observaron efectos maternales, incluyendo ningún incremento de micronúcleos en el eritrocito de médula ósea (una prueba de genotoxicidad) ni en la fertilidad. No se halló ningún incremento de malformaciones mayores o menores en los fetos. Se observó un incremento posiblemente sifgnificativo en las anomalías esqueléticas fetales, y según los autores "no se conoce la significación de estos cambios menores para la evaluación del riesgo para la salud humana".
J14) B.M. Ryan, R.R. Symanski y col.: Multi-generation reproductive toxicity assessment of 60-Hz magnetic fields using a continuous breeding protocol in rats. Teratology 59:156-162, 1999.
- Se expusieron ratas durante 3 generaciones a campos de 2, 2.000 or 10.000 microT a 60 Hz. La exposición tuvo lugar durante 18,5 horas al día y era continua, excepto a 10.000 microT, donde se usaron protocolos de exposición continua y de 1 hora encendido, 1 hora apagado. No se hallaron evidencias de toxicidad; en particular, no hubo efectos en la viabilidad fetal, peso de la camada, tasa de sexos o fertilidad.
J15) R.L. Brent: Reproductive and teratologic effects of low-frequency electromagnetic fields: A review of in vivo and in vitro studies using animal models. Teratology 59:261-286, 1999.
- "Los estudios sobre embriones de pollo son de poca utilidad para el epiodemiólogo o el médico a la hora de determinar si [los campos de frecuencia industrial] representan un peligro para los embriones humanos, y los resultados son, en cualquier caso, inconsistentes. Por otro lado, los estudios que involucran organismos mamíferos no humanos que tienen que ver con el crecimiento fetal, malformaciones congénitas, pérdida de embriones y desarrollo neurocomportamental eran predominantemente negativos y, por lo tanto, no apoyan la hipótesis de que la exposición [a campos de frecuencia industrial] produzcan toxicidad reproductiva".
J16) E. Robert: Intrauterine effects of electromagnetic fields - (low frequency, mid-frequency RF, and microwaves): Review of epidemiologic studies. Teratology 59:292-298, 1999.
- "No hay datos convincentes de que la exposición a campos electromagnéticos del tipo que las mujeres embarazadas o padres potenciales encuentran en su vida laboral o diaria produzca ningún daño al proceso reproductivo humano... El tema de los posibles efectos no puede considerarse cerrado, pero hasta que nuestro entendimiento de los parámetros biológicos importantes de la exposición [a campos electromagnéticos] sea mayor, el diseño de nuevos estudios será difícil y es improbable que los pequeños estudios epidemiológicos proporcionen respuestas definitivas y no se les debe dar una gran prioridad."
J17) B.M. Ryan, M. Polen y col.: Evaluation of the development toxicity of 60 Hz magnetic fields and harmonic frequencies in Sprague-Dawley rats. Radiat.Res. 153:637-641, 2000.
- Se expusieron ratas gestantes a campos de 180 Hz (el tercer armónico de la frecuencia industrial), bien solos o en combinación con campos de 60 Hz. Se aplicaron 200 microT durante 18,5 horas desde el día 6-19 de la gestación. No se observaron defectos significativos en el desarrollo fetal.
J18) N. Henrik, I. Hjollund y col.: Extremely low frequency magnetic fields and fertility: a follow up study of couples planning first pregnancies. Occup Environ Med 56:253-255, 1999.
- La exposición laboral a campos de frecuencia industrial no tuvo efectos sobre la fertilidad en varones o hembras, pero el número de parejas estudiadas era demasiado escaso para detectar un efecto pequeño.
J19) G.M. Lee, R.R. Neutra y col.: The use of electric bed heaters and the risk of clinically recognized spontaneous abortion. Epidemiology 11:406-415, 2000.
- Estudio de abortos espontáneos y uso de calentadores eléctricos de camas (mantas y camas de agua) durante el embarazo. No se observó una asociación y no era evidente una relación dosis-respuesta. Los campos de los aparatos variaban entre 0,07-2,0 microT en la superficie del cuerpo y entre 0,05-0,48 microT en la matriz.
J20) S. Cecconi, G. Gualtier y col.: Evaluation of the effects of extremely low frequency electromagnetic fields on mammalian follicle development. Hum Reprod 15:2319-2325, 2000.
- Se expusieron células foliculares (del ovario) de ratón a campos pulsados de 33 ó 50 Hz (onda cuadrada) de 1.500 microT durante 5 días. Se vieron algunos efectos en crecimiento celular y desarrollo tras 4-5 días de exposición.

K) Revisiones de estudios de laboratorio y campos de frecuencia industrial

K1) J. Walleczek: Electromagnetic field effects on cells of the immune system: the role of calcium signaling. FASEB J 6:3177-3185, 1992.
- Revisión de los efectos de campos de frecuencia extremadamente baja en el sistema inmunológico y el posible papel del calcio. Sugiere que el valor umbral para que campos de 50/60 Hz tengan efectos en la proliferación está entre 200 y 5.000 microT.
K2) J. McCann y col.: The genotoxic potential of electric and magnetic fields: an update. Mut Res 411:45-86, 1998.
- Revisión de los 78 estudios publicados sobre campos estáticos y de frecuencia industrial. "La mayor parte de la evidencia sugiere que los campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial no tienen potencial genotóxico. De los 32 distintos informes sobre efectos genotoxicos "ninguno ha sido confirmado de forma independiente [y] hasta la fecha los pocos intentos de replicar los resultados positivos han sido infructuosos."
K3) J.C. Murphy y col.: Power-frequency electric and magnetic fields: A review of genetic toxicology. Mut Res 296:221-240, 1993.
- "Considerando toda la información disponible, hay poca evidencia de que la exposición [a campos eléctricos o magnéticos de frecuencia industrial] produzca directamente alteraciones genéticas en sistemas biológicos."
K4) W. Löscher y M. Mevissen: Animal studies on the role of 50/60-Hz magnetic fields in carcinogenesis. Life Sci 54:1531-1543, 1994.
- Revisión de estudios en animales, publicados y no publicados. "Si los campos magnéticos de 50/60 Hz están realmente asociados con un incremento del riesgo de cáncer, entonces estos campos deben actuar como promotores o co-promotores del cáncer... La evidencia experimental es todavía insuficiente para discernir una relación causa-efecto entre exposición y enfermedades o daños en las personas."
K5) W. Löscher y col.: Linear relationship between flux density and tumor co-promoting effect of prolonged magnetic field exposure in a breast cancer model. Cancer Letters 96:175-180, 1995.
- Resumen de los estudios realizados por los propios autores sobre promoción del cáncer de mama inducido químicamente en ratas por campos magnéticos de 50 Hz. Los autores afirman que existe una correlación lineal altamente significativa entre el grado de promoción y la intensidad del campo magnético. En Q16E se puede ver un análisis sobre esta afirmación.
K6) J.E. Moulder: Biological studies of power-frequency fields and carcinogenesis. IEEE Eng Med Biol 15 (Jul/Aug):31-49, 1996.
- "Los datos de laboratorio sobre campos de frecuencia industrial no proporcionan ningún apoyo real para una asociación entre exposición y cáncer. De hecho, dada la relativa debilidad de la epidemiología, combinado con estudios de laboratorio muy amplios y que en nada apoyan esta relación, y la implausibilidad biofísica de las interacciones a intensidades de campo relevantes, a menudo es difícil ver por qué hay todavía una controversia científica sobre el tema de los campos de frecuencia industrial y el cáncer."
K7) J. McCann, R. Kavet y col.: Assessing the potential carcinogenic activity of magnetic fields using animal models. Environ Health Perspect 108:79-100, 2000.
- Actualización de la revision de 1997, incluyendo 29 nuevos informes. Los autores concluyen que "la exposición a largo plazo a campos continuos de 50 ó 60 Hz en el rango de 2-5.000 microT es poco probable que dé lugar a cáncer en ratas o ratones.
K8) G.A. Boorman, D.L. McCormick y col.: Magnetic fields and mammary cancer in rodents: A critical review and evaluation of published literature. Radiat Res 153:617-626, 2000.
- "Revisamos los resultados de los estudios sobre animales que son relevantes para identificar posibles incrementos del riesgo de cáncer de mama como resultado de una exposición a campos de 50 ó 60 Hz... La totalidad de los datos sobre roedores no apoya la hipotesis de que los campos magnéticos de frecuencia industrial aumenten el cáncer de mama en roedores, ni proporciona soporte experimental para posibles asociaciones epidemiológicas entre exposición a campo magnético y aumento del riesgo de cáncer de mama.
K9) G.A. Boorman, R.D. Owen y col.: Evaluation of in vitro effects of 50 and 60 Hz magnetic fields in regional EMF exposure facilities. Radiat Res 153:648-657, 2000.
- En Estados Unidos se construyeron instalaciones regionales de exposición a campos electromagnéticos con el fin de investigar los efectos in vitro más importantes referidos hasta la fecha en la literatura. Esto incluye efectos sobre la expresión de genes, calcio intracelular, crecimiento de colonias en ágar blando y actividad de la ornitina decarboxilasa. Los laboratorios que habían informado de estos efectos po primera vez proporcionaron los detalles experimentales relevantes. Prácticamente en ningún experimento se halló ningún efecto de la exposición a campo magnético. Según los autores, "los estudios de efectos sutiles requieren unos esfuerzos extraordinarios para confirmar que el efecto puede ser atribuido a la exposición aplicada."
K10) G.A. Boorman, C.N. Rafferty y col.: A review of leukemia and lymphoma incidence in rodents exposure to low-frequency magnetic fields. Radiat Res 627-636, 2000.
- "Numerosos estudios sobre animales han evaluado la posible asociación entre exposición a campos magnéticos y leucemia... Los resultados combinados de los bioensayos en animales son casi uniformemente negativos para exposición a campo magnético [de frecuencia industrial] y aumento de la leucemia, y debilitan la posible asociación epidemiológica entre exposición a campo magnético [de frecuencia industrial] y leucemia en personas sugerida por los datos epidemiológicos."
K11) L.E. Anderson, J.E. Morris y col.: Effects of 50- or 60-Hertz, 100 microT magnetic field exposure in the DMBA mammary cancer model in Sprague-Dawley rats: Possible explanations for different results from two laboratories. Environ Health Perspect 108:797-802, 2000.
- Una comparación de los estudios de promoción de cáncer de mama de Löscher con estudios que no pudieron reproducir esos resultados. Los autores concluyen que aunque existen muchas diferencias en el diseño experimental, ninguna constituye una explicación obvia para la diferencia de resultados. Según los autores, estas diferencias incluyen: "diferentes sub-cepas de ratas Sprague-Dawley, diferentes fuentes para las dietas y DMBA, diferencias en las condiciones ambientales y diferencias en los parámetros de exposición a campo magnético". Los autores argumentan la necesidad de "investigar más este tema".

L) Asuntos diversos

L0) G.S. Butrous y col.: The effect of power frequency high intensity electric fields on implanted cardiac pacemakers PACE 6:1282-1292, 1983.
- Análisis del funcionamiento de los marcapasos en pacientes expuestos a campos eléctricos de 50 Hz. Algunos aparatos mostraron un funcionamiento irregular con campos tan bajos como 5.000 V/m, aunque la mayoría funcionaron bien hasta niveles de 20.000 V/m. Bajo una línea eléctrica de alta tensión los campos pueden llegar hasta 10.000 V/m.
L1) S.J. Popock y col.: Statistical problems in the reporting of clinical trials. New Eng J Med 317:426-432, 1987.
- Discusión y análisis de los aspectos estadísticos de los ensayos clínicos, incluyendo múltiples valores de corte, análisis de subgrupos y selección de resultados para el resumen.
L2) E.M. Silberhorn y col.: Carcinogenicity of polyhalogenated biphenyls: PCBs and PBBs. Crit Rev Toxicol 20:440-496, 1990.
- La mayor parte de la evidencia experimental apoya la idea de que un sólo PCB no es genotóxico o mutagénico, ni es un agente iniciador. Las mezclas de PCBs son promotores de tumores, tanto en ratas como ratones. Los estudios epidemiológicos son escasos y pequeños, pero sugieren que los PCBs pueden incrementar el riesgo de cáncer hepático.
L3) M.G. Morgan: Expose treatment confounds understanding of a serious public-health issue. Sci Amer 262:118-123, April 1990.
- Revisión de 'Las corrientes de la muerte' de P. Brodeur. "Brodeur tiende a achacar mala fe y un esfuerzo para ocultar la verdad a cualquier persona o institución que esté en desacuerdo con su punto de vista. Hablando de temas científicos muy complejos, cita descubrimientos de forma selectiva... 'Las corrientes de la muerte' deliberadamente simplifican y presentan mal la complejidad del proceso científico y la evidencia que ha generado. El libro cita partes de esta evidencia de una forma muy selectiva..."
L4) R.G. Stevens y col.: Electric power, pineal function, and the risk of breast cancer. FASEB J 6:853-860, 1992.
- Presentación de la hipótesis campos eléctricos y magnéticos-melatonina-cáncer de mama.
L5) H. Kung y C.F. Seagle: Impact of power transmission lines on property values: A case study. Appraisal J 60:413-418, 1992.
- Encuesta sobre propietarios de casas cercanas a líneas de transporte de energía eléctrica. Ninguno "tenía ningún conocimiento de una posible evidencia que asocie líneas de transporte de energía eléctrica con riesgos para la salud", pero el 87% dijeron que si hubiesen sabido algo sobre potenciales riesgos hubiera afectado negativamente al precio que estaban dispuestos a pagar. Los valores de casas similares adyacentes y no adyacentes a las líneas eléctricas eran parecidos.
L6) K. Victorin: Review of the genotoxicity of ozone. Mutat Res 277:221-238, 1992.
- El ozono es genotóxico en células de mamífero en cultivo. El ozono produce alteraciones cromosómicas en linfocitos de hámster, pero no de ratón, y no causa intercambio de cromátides hermanas (SCE). La evidencia de carcinogénesis en el animal completo se limita a adenomas de pulmón en una cepa de ratones.
L7) H.I. Morrison y col.: Herbicides and cancer. J Natl Cancer Inst 84:1866-1874, 1992.
- La revisión de la literatura muestra alguna débil evidencia de que la exposición a fenoxiherbicidas incrementa la incidencia de linfoma no-Hodgkin, y posiblemente sarcomas de tejidos blandos. Las pruebas de una asociación entre herbicidas y leucemia son débiles, y se limitan a un único estudio [D3]. La evidencia disponible no apoya la asociación entre exposición a herbicidas y tumores cerebrales.
L8) D.E. Martin: A highlight summary of the impact of electrical transmission lines on improved real estate values. EEI EMF Taskforce Meeting, Seattle, April, 1993.
- Un estudio de una empresa de Kansas City no encontró evidencia de un efecto de las líneas de transporte de energía eléctrica sobre el precio de venta o alquiler de propiedades comerciales, apartamentos o viviendas unifamiliares. Sin embargo, una fracción importante de propietarios pensaban que los precios futuros síse verían afectados.
L9) High-voltage overhead lines and the potential risk of cancer in children. Press Release, 27-August-1993, Danish Ministry of Health.
- "Ni los últimos, ni los anteriores informes científicos, muestran que en viviendas cercanas a instalaciones eléctricas de alta tensión el campo magnético de 50 Hz sea cancerígeno para niños... No hay una base científica para fijar límites de exposición al campo magnético... actualmente no hay base para considerar una distancia mínima entre viviendas y líneas aéreas eléctricas de alta tensión existentes."
L10) P.S. Astridge y col.: The response of implanted dual chamber pacemakers to 50 Hz extraneous electrical interference. PACE 16:1966-1974, 1993.
- Se expuso a pacientes con marcapasos a corrientes de 0-600 microA a 50 Hz. Los marcapasos unipolares eran más susceptibles de sufrir interferencias que los bipolares. "Usar un modelo bipolar protege al paciente de interferencias eléctricas en todas las situaciones ambientales excepto las más extremas, como en centrales de generación de electricidad. Sin embargo, se producen comportamientos inadecuados del modelo unipolar con niveles de interferencia que pueden encontrarse en la vida diaria."
L11) D.L. Hayes y R.E. Vlietstra: Pacemaker malfunction. Ann Intern Med 119:828-835, 1993.
- Revisión de las causas de malfuncionamiento de los marcapasos, incluyendo fuentes ambientales de interferencia electromagnética. "No se ha observado, y es poco probable que ocurra, un daño permanente en marcapasos implantados como consecuencia de equipos eléctricos comunes en el domicilio o el trabajo. La situación más frecuente es la de interferencia temporal... Para un pequeño subgrupo de pacientes existen restricciones potencialmente significativas. Cada circunstancia es diferente y engloba decisiones por parte del paciente y del médico. En pacientes que trabajan en ambientes con equipos capaces de provocar una interferencia electromagnética significativa, por ejemplo, motores pesados o soldadura de arco; la interferencia temporal con la actividad del marcapasos puede tener como consecuencia la inhibición del marcapasos."
L12) Magnetic fields and potential health risks based on what we know in May 1994. National Electricity Safety Board, Stockholm, 1994.
- " Nuestro conocimiento actual sobre cómo los campos magnéticos afectan a las personas es insuficiente. Por lo tanto, no tenemos base suficiente para establecer valores límite. Pero la sospecha de una conexión entre campos magnéticos y cáncer es tal que recomendamos una cierta precaución. Por lo tanto,... si esto puede llevarse a cabo con un coste razonable, se debería intentar diseñar y/o situar nuevas líneas e instalaciones eléctricas de forma que los campos magnéticos estén restringidos... En nuestra sociedad debemos evaluar constantemente cuánto dinero invertimos en salud y medio ambiente... Por lo que sabemos hasta el momento, los campos magnéticos generados por las líneas eléctricas podrían causar dos casos de leucemia infantil al año [en Suecia]. Los costes para eliminar esos eventuales casos son muy elevados. En tal situación, puede que sea más urgente reducir el número de casos de cáncer causados por el radón... o reducir el número de accidentes de tráfico."
L13) D.G. Altman y col.: Dangers of using "optimal" cutpoints in the evaluation of prognostic factors. J Natl Cancer Inst 86:829-835, 1994.
- La búsqueda de un valor de corte que maximize las diferencias puede dar lugar a un incremento importante de falsos positivos. "Recomendamos que los autores... usen valores de corte predeterminados... Si es posible, la elección de los valores de corte debe guiarse por razonamientos biológicos... Pensamos que el llamado valor de corte 'óptimo' no debe usarse. Si se usa, el valor de p debe ser corregido."
L14) H.P. Beck-Bornholdt y HH Dubben: Potential pitfalls in the use of p-values and in interpretation of significance levels. Radiother Oncol 33:171-176, 1994.
- "En un análisis multiparamétrico de datos clínicos la posibilidad de que se obtenga un resultado significativo, sólo por azar aumenta considerablemente con el número de análisis que se hagan. Esto puede compensarse ajustando los valores de p."
L15) S. Greenland: A critical look at some popular meta-analytic methods. Amer J Epidemiol 140:290-296, 1994.
- Revisión de las técnicas de meta-análisis modernas, con una discusión de sesgos y posibles problemas. "El meta-análisis es esencial para conseguir resúmenes replicables de los resultados de los estudios y valioso para descubrir patrones... Un buen meta-análisis resaltará y delineará los componentes subjetivos de estos procesos y buscará intensamente la heterogeneidad. Desafortunadamente, estos objetivos no se alcanzan siempre..."
L16) L.J. Kinlen: Epidemiological evidence for an infective basis in childhood leukaemia. Br J Cancer 71:1-5, 1995.
- Breve revisión de la evidencia para una base infecciosa de la leucemia infantil.
L17) D.A. Savitz y A.F. Olsham: Multiple comparisons and related issues on the interpretations of epidemiologic data. Amer J Epidemiol 142:904-908, 1995.
- Se argumenta que la existencia de múltiples comparaciones e hipótesis a posteriori no necesariamente afecta a la significación estadística de los estudios epidemiológicos. Los autores argumentan que "la preocupación sobre las múltiples comparaciones no está justificada..." y que "cómo y cuándo se ideó la recogida y análisis de los datos es irrelevante para evaluar la validez del resultado..." Sin embargo, los autores también hacen notar que, "consideraciones estadísticas aparte, pedir a un estudio que proporcione asociaciones (¿Hay algo en estos datos?) es una estrategia de investigación muy pobre."
L18) E. Farber: Cell proliferation as a major risk factor for cancer: A concept of doubtful validity. Cancer Res 55:3759-3762, 1995.
- "Se está proponiendo en la actualidad que la presencia de proliferación celular, en sí misma, o estimulación de la proliferación celular en un tejido quiescente... deberían constituir una preocupación para el desarrollo de un cáncer... Sin embargo, el que la proliferación celular por sí misma sea un factor de riesgo en el largo proceso del desarrollo del cáncer es algo que no se ha demostrado..."
L19) The Criteria Group for Physical Risk Factors: Magnetic fields and Cancer - a criteria document. Sweden, 1995.
- "Este documento resume ciertos aspectos sobre si existe respaldo científico para establecer límites de exposición laboral a campos magnéticos de baja frecuencia... Hay una falta de conocimientos en lo concerniente a la manera relevante de medir la exposición... Una evaluación conjunta de los estudios, tanto en animales como experimentales, señala que la exposición laboral posiblemente pueda ser un carcinógeno humano. Sin embargo, faltan datos para determinar si existe una relación dosis respuesta... Los datos científicos son insuficientes para establecer límites de exposición."
L20) O. Axelson: Cancer risks from exposure to radon in homes. Environ Health Perspec 103 (Suppl 2):37-43, 1995.
- "La exposición a radón y sus productos de desintegración en las minas es un conocido factor de riesgo de cáncer de pulmón en mineros... El radón en el interior de las viviendas empezó a ser una preocupación en los años 70... [pero] la estimación de la exposición sigue siendo un tema difícil e incierto en estos estudios, la mayoría de los cuales indica un exceso de riesgo de cáncer de pulmón por el radón en las viviendas... Más recientemente ha habido algunos estudios... que sugieren que otros cánceres pueden estar asociados al radón en las viviendas, especialmente leucemia, cáncer de riñón, melanoma maligno y otros. Sin embargo, los datos son menos consistentes y más inciertos que para el radón en viviendas y el cáncer de pulmón; a este respecto, no hay una clara evidencia a partir de los estudios en mineros."
L21) E.R. Adair: Electrophobia. IEEE Eng Med Biol 15(Jul/Aug):91-101, 1996.
- Breve historia del miedo a la electricidad, con una discusión de qué papel podrían y/o deberían tener los científicos para combatir este miedo. "La ignorancia del público sobre la ciencia básica y la tecnología impide cualquier intento de explicar en términos llanos cómo la energía electromagnética interacciona con el cuerpo humano."
L22) W.A. Fannucchi: Regulatory policy for EMF. IEEE Eng Med Biol 15(Jul/Aug):71-76, 1996.
- Análisis del tema del cáncer y las líneas eléctricas desde la perspectiva de un legislador. "Para los legisladores, la mejor salida a este tema sería que la comunidad científica llegara a un claro consenso y concluyera que la exposición a campos eléctricos y magnéticos generados por las líneas eléctricas no representan un riesgo para la salud humana. Incluso una conclusión de que realmente hay efectos en la salud sería un alivio. Por lo menos podríamos tener una imagen clara de la verdadera naturaleza del problema..."
L23) M.A. Warnquist y col.: The role of science in EMF litigation. IEEE Eng Med Biol 15(Jul/Aug):61-70, 1996.
- Revisión de los diferentes tipos de acciones legales sobre campos eléctricos y magnéticos, incluyendo un análisis de los diferentes temas sacados en cada una de ellas y el estado actual (a primeros de 1996) de las mismas.
L24) R.D. Miller: Unfounded fears: The great power-line cover-up exposed. IEEE Eng Med Biol Jan/Feb:116-120 and Mar/Apr:106-115, 1996.
- Revisión crítica del libro de Brodeur de 1993, "La gran conspiración de las líneas eléctricas". "El señor Brodeur simplifica en exceso la ciencia sobre los efectos en la salud de los campos de frecuencia industrial con el fin de apoyar su tesis, con errores y presentaciones erróneas a lo largo del texto... No ha investigado en profundidad el tema. El libro revela una falta de comprensión de la epidemiología, aun cuando su tesis depende en gran medida de los datos epidemiológicos... Presentaciones unilaterales como la que el señor Brodeur hace en su libro no sirven para revelar verdaderamente al público la probabilidad real de un riesgo. En vez de eso, malinforman y enardecen, malgastando recursos y produciendo sólo controversias."
L25) S. Liden: "Sensitivity to electricity" - a new environmental epidemic. Allergy 51:519-524, 1996.
- Revisión de la historia y publicaciones científicas sobre "sensibilidad a la electricidad". El autor considera que el síndrome es, muy probablemente, una enfermedad psicosomática, e incluye una historia de síndrome similares.
L26) B.E. Butterworth y col.: A strategy for establishing mode of action of chemical carcinogens as a guide for approaches to risk assessments. Cancer Letters 93:129-146, 1995.
- Análisis actualizado de carcinógenos genotóxicos frente a no genotóxicos (epigenéticos), incluyendo una discusión del hecho de que los carcinógenos no genotóxicos a menudo tienen un umbral para producir efectos.
L27) Swedish Occupational Health and Safety Administration: Low-frequency electrical and magnetic fields - the precautionary principle for national authorities - guidance for decision-makers. Swedish Occupational Health and Science Administration, 1996.
- "Las autoridades nacionales [Suecas] se unen al recomendar el siguiente principio de cautela: Si se pueden adoptar medidas para reducir la exposición con un gasto razonable y con consecuencias razonables en todos los demás aspectos, debería hacerse un esfuerzo para reducir campos que se desvíen radicalmente de lo que se considere normal en el ambiente en cuestión."
L28) G.M. Williams y col.: Epigenetic carcinogens: evaluation and risk assessment. Exper Toxicol Pathol 48:189-195, 1996.
- "Se ha demostrado que muchos de los productos químicos que producen tumores en animales de experimentación actúan por mecanismos epigenéticos que no involucran un ataque del producto al ADN... Tales mecanismos indirectos requieren exposiciones prolongadas a niveles altos del producto para la generación de tumores. Para productos químicos que son cancerígenos de esta forma el mecanismo no funcionaría por debajo de un valor umbral... además, y en contraste con mecanismos que reaccionan con el ADN, los efectos epigenéticos pueden ser específicos de la especie usada para el experimento."
L29) I. Langmuir: Pathological science. Physics Today, October 1989:36-48, 1989.
- En una famosa conferencia impartida en 1953, el Premio Nobel Irving Langmuir señaló los siguientes síntomas de lo que denominó "Ciencia patológica":
a) El máximo efecto obervado lo produce un agente causal de intensidad casi indetectable.
b) La magnitud del efecto es esencialmente independiente de la intensidad de la causa.
c) El efecto es de una magnitud tal que permanece cercano al límite de detectabilidad o son necesarias muchas medidas por la baja significación estadística de los resultados.
d) Se exige una gran precisión.
e) Se postulan fantasticas teorías contrarias a la experimentación.
f) Las críticas se combaten con excusas pensadas en el momento.
g) La tasa de defensores ante las críticas crece hasta cerca del 50% y después cae gradualmente hasta el olvido.
L30) Y. Hamnerius y col.: Double-blind provocation study of hypersensitivity reactions associated with exposure to electromagnetic fields from VDUs. Royal Swedish Academy of Sciences Report 2:67-72, 1997.
- Las personas que dicen ser hipersensibles a los campos eléctricos y magnéticos generados por pantallas de visualización fueron sometidas a una prueba para ver si podían detectar los campos. Ninguno de los 30 pudieron detectar los campos mejor de lo esperable por simple azar.
L31) J.R. Ashley: The safety of overhead power lines. IEEE Engineering in Medicine and Biology 16 (Jan/Feb):25-28, 1997.
- "...hay un riesgo demostrado para la salud pública asociado con residir cerca de líneas eléctricas aéreas trifásicas de 50-60 Hz... La verdadera explicación eléctrica de por qué residir cerca de líneas eléctricas aéreas trifásicas dobla, por lo menos, el riesgo de leucemia infantil es más probable que se deba a la densidad de corriente inducida por el campo eléctrico cerca de la línea eléctrica [que por el campo magnético."
L32) D. Loomis, S.R. Browning y col: Cancer mortality among electric utility workers exposed to polychlorinated biphenyls. Journal of Occupational and Environmental Medicine 54:720-728, 1997
- La exposición laboral a PCB está débilmente asociada con un incremento de melanomas malignos, pero no se ha obervado incremento en la tasa global de cáncer, tumores cerebrales, leucemia, linfomas o cáncer de hígado.
L33) J.H. Lubin y col.: Case-control study of childhood acute lymphoblastic leukemia and residential radon exposure. Journal of the National Cancer Institute 90:294-300, 1998.
- Estudio caso-control que no encuentra ninguna asociación entre exposición a radón y leucemia infantil.
L34) D. Vergano: EMF researcher made up data, ORI says. Science 285:23-25, 1999.
- Robert Liburdy, un biólogo conocido por su trabajo sobre los efectos biológicos de los campos de frecuencia industrial renunció a su defensa en la demanda planteada por la Oficina de Integridad Científica de Estados Unidos por "mala conducta científica... por falsificar e inventar datos y reclamaciones intencionadamente" en dos artículos de 1992. Más tarde, Liburdy acordó pedir a las revistas que retractaran algunos datos. Los artículos en cuestión presentaban datos que sugerían que los campos de frecuencia industrial podrían afectar al flujo de iones calcio a travis de la membrana celular. Ver también L35.
L35) R.P. Liburdy: Calcium and EMFs: Graphing the data. Science 285:337, 1999.
- Carta de Robert Liburdy a la revista Science en respuesta a los cargos de inventar datos formulados por la Oficina de Integridad Cientifica de Estados Unidos. (ver L34).
L36) R. Doll: The Seascale cluster: a probable explanation. Br J Cancer 81:3-5, 1999.
- "Puede que haya llegado el momento de que la hipótesis de Kinlen de la mezcla poblacional como causa de la leucemia infantil se considere establecida. Queda el problema biológico de identificar el agente causal."Ver L16.
L37) H.O. Dickinson y L. Parker: Quantifying the effect of population mixing on childhood leukaemia risk: the Seascale cluster. Br J Cancer 81:144-151, 1999.
- La incidencia de leucemia linfobástica aguda estaba significativamente aumentada entre los niños nacidos en areas con los mayores niveles de mezcla poblacional.
L38) J. Silny: Electrical hypersensitivity in humans - Fact or fiction? Zbl Hyg Umweltmed 202:219-233, 1999.
- "La hipersensibilidad eléctrica no puede explicarse con los mecanismos conocidos y validados de la influencia de los campos electromagnéticos en humanos." El autor hace notar también que la prevalencia del síndrome varía en un factor de 1.000 entre países que tienen niveles de campo y situaciones de exposición similares, y que tanto los síntomas como el tipo de campo que se dice causa los síntomas varía mucho de un país a otro.
L39) Office of Research Integrity: Pioneering data on EMF effects was falsified and fabricated. ORI Newsletter 7(4):1-7, 1999.
- "En primer lugar, éste no es un caso sobre interpretación de datos o técnicas gráficas... La evidencia demuestra que el Dr. Liburdy fabricó o falsificó intencionadamente los datos presentados en las figuras." "Segundo, los propios expertos del Dr. Liburdy no revisaron todos los datos..." "Tercero, ORI cree que la falsificación de datos en estas tres figuras menoscaba la validez de las conclusiones científicas de estos dos artículos."
L40) U. Kaletsch, P. Kaatsch y col.: Childhood cancer and residential radon exposure -- results of a population based case-control study in Lower Saxony (Germany). Radiat Environ Biophys 38:211-215, 1999.
- Estudio caso-control sobre radón y cáncer infantil que no encuentra ninguna asociación significativa para leucemia o tumores cerebrales.
L41) M. Steinbuch, C.R. Weinberg y col.: Indoor residential radon exposure and risk of childhood acute myeloid leukaemia. Br J Cancer 81:900-906, 1999.
- Estudio caso-control sobre exposición doméstica a radón y leucemia que no encuentra ninguna asociación significativa.
L42) C. Graham, M.R. Cook y col.: Human exposure to 60-Hz magnetic fields: neurophysiological effects. Int J Psychophysiol 33:169-175, 1999.
- Voluntarios (hombres y mujeres) expuestos a campos de 14 ó 28 microT a 60 Hz durante 45 minutos no mostraron efectos neurofisiológicos, y no fueron capaces de sentir la exposición. Según los autores, los resultados "no apoyan la hipótesis de que la transmisión de la información sensorial a los centros corticales apropiados se ralentice o distorsione por exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial a intensidades como las de ambientes laborales."
L43) C. Graham y M.R. Cook: Human sleep in 60 Hz magnetic fields. Bioelectromag 0:277-283, 1999.
- Se expusieron voluntarios durante la noche a campos de 28 microT a 60 Hz. La exposición intermitente disminuyó el tiempo de sueño, pero la exposición continua no tuvo efectos.
L44) C. Graham, A. Sastre y col.: Heart rate variability and physiological arousal in men exposed to 60 Hz magnetic fields. Bioelectromag 21:480-482, 2000.
- Se expusieron voluntarios a campos de 28 microT a 60 Hz durante 8 horas por la noche. No se observaron cambios en la tasa de variabilidad de la frecuencia cardíaca.
L45) C. Graham, A. Sastre y col.: Exposure to strong ELF magnetic fields does not alter cardiac autonomic control mechanisms. Bioelectromag 21:413-421, 2000.
- Se expusieron voluntarios a campos de 127 microT a 60 Hz de forma continua o intermitente durante 8 horas por la noche. No se observaron cambios en la tasa de variabilidad de la frecuencia cardíaca.
L46) J.P. McLaughlin y G. Gath: Radon progeny activities in the vicinity of high voltage power lines. Radiat Protec Dosim 82:257-262, 1999.
- Las mediciones han mostrado la ausencia de incremento de los productos de la desintegración del radón a lo largo de las líneas eléctricas de 400 kV.
L47) J. Swanson y D. Jeffers: Possible mechanisms by which electric fields from power lines might affect airborne particles harmful to health. J Radiol Prot 19:213-229, 1999.
- Según los autores, hay tanto consideraciones teóricas como evidencias experimentales de que ninguno de los mecanismos postulados por Henshaw y Fews debería conllevar efectos adversos para la salud, principalmente porque "los efectos producidos son muy pequeños y son abolidos por las corrientes de aire o por la gravedad, y porque las personas pasan un tiempo muy limitado bajo las condiciones de exposición relevantes". Los autores además apuntan que "la evidencia experimental también está en contra de efectos adversos para la salud... [y que] aún si se produjeran efectos para la salud, estos serían diferentes de los sugeridos por la epidemiología existente."
L48) T.W. Dawson, M.A. Stuchly y col.: Pacemaker interference and low-frequency electric induction in humans by external fields and electro