SER UN PRIMATE

El Paleofreak

(Artículo publicado originalmente en la bitácora El Paleofreak)

¿Qué significa hoy en día ser un primate? La pregunta puede parecer algo absurda. Algunos de vosotros seguramente os estáis encogiendo de hombros y pensando "bueno, es simplemente clasificación zoológica: pertenecemos al orden de los Primates y ya está". Voy a reformularlo: ¿Qué implicaciones tiene "ser un primate", qué ideas se nos vienen a la cabeza, qué conexiones mentales hacemos cuando pensamos en esto? Yo he encontrado tres grupos de ideas relacionadas, que están muy extendidas (me las he encontrado en mucha gente y casi seguro que vosotros también). Estas ideas son muy discutibles, o más bien (en mi opinión), directamente erróneas:

1.-Humildad. Estar clasificados como primates sería para nosotros una cura de humildad. Nos bajaría de nuestro "pedestal" de seres cuasi-divinos con derecho a utilizar la naturaleza a nuestro antojo, y nos situaría junto al resto del reino animal, como una especie más entre tantas otras del inmenso árbol de la vida, etc.

2.-Pro-Evolución. Ser un primate significaría que estamos emparentados con los simios, por tanto que nuestro origen es evolutivo. Para muchas personas religiosas, aceptar que somos primates resultaría algo muy difícil porque implica aceptar la evolución como algo cierto. El trabajo de Darwin habría sido lo que nos "obligó" a los humanos a incluirnos dentro del grupo de los primates.

3.-Anti-antropocentrismo. Aceptar nuestra clasificación como primates implicaría eliminar nuestro viejo antropocentrismo. Ser primates significaría que los humanos somos simios (uno más entre los "grandes simios", por ejemplo). El simio, o el mono (en castellano son sinónimos), pasa a ser el "tipo básico" de animal al que pertenecemos. Al igual que una sardina es un pez y una mariquita es un escarabajo, el hombre sería un tipo de simio, ya que estamos clasificados como primates.

Antes de pasar a una breve crítica y desmontaje de estas ideas, un aviso para que nadie entienda mal: yo personalmente estoy muy comprometido con la defensa de la evolución; sé perfectamente que estamos estrechamente emparentados con los simios, no tengo ningún problema en clasificarme como primate, y no creo ser una criatura "divina" ni separada de la naturaleza (de hecho por ahí me tachan de "rabioso ateo militante")

Vamos con lo de la humildad. A ver, ¿por qué somos primates? Porque así nos clasificó Linneo, el fundador de la moderna taxonomía, y porque durante 250 años los científicos no han encontrado motivos para cambiar esto (ni, que yo sepa, ha habido propuestas mínimamente serias en ese sentido). Linneo fue el primero en clasificar biológicamente a la humanidad, y para ello usó criterios similares a los que empleó con el resto de las especies. Es decir, nos trató como un animal más; eso es cierto. Y, al parecer, provocó algunas reacciones de disgusto entre sus colegas por motivos teológicos. Linneo nos situó al "mismo nivel" que a los monos, y eso no gustó a todo el mundo, ya que el hombre supuestamente está hecho "a imagen y semejanza de Dios" y un babuino no. Tengo entendido, y corregidme si me equivoco, que estas críticas fueron en proporción pequeñas, y que la adopción del sistema entre los naturalistas y el reconocimiento del trabajo de Linneo fue muy amplio y muy rápido.

Sigamos. Linneo creó un grupo llamado Primate y allí nos metió junto a los monos (Simia), los lémures, el colugo y los murciélagos. Primates significa "los primeros", "los principales", "los jefes". Los "putos amos", hablando en plata.

No parece muy humilde. Como tampoco lo parece el nombre que le puso a nuestra especie: Homo sapiens (hombre sabio). Al igual que todos los naturalistas de su época, Linneo pensaba que la naturaleza tenía un orden jerárquico: la famosa scala naturae (escala de la naturaleza). Los primates éramos primados porque nuestra organización era más elevada que la de los demás animales, a los que superábamos también en "nobleza". Incluso hoy en día el DRAE sigue definiendo a los primates como mamíferos "de superior organización"...

Es verdad que Linneo pensaba, y así reflejó en su exitosa clasificación, que el ser humano claramente formaba parte del reino animal. Él nos situó como una especie biológica más y éso probablemente puede describirse como una "revolución" en la historia del pensamiento. Y supuso, efectivamente, un ejercicio de humildad. No voy a discutir eso. Lo que sí discuto es la creencia de que ese gran cambio conceptual se produjo, específicamente, como consecuencia de nuestra inclusión en el grupo de los primates. Linneo nos clasificó también como Animalia (animales) y como Mammalia (mamíferos). Posteriormente, otros taxónomos nos metieron en muchos otros grupos (Chordata, Tetrapoda, Amniota, Anthropoidea, Hominidae, Synapsida, Haplorrhini, Deuterostomia, Gnathostomata...). ¿Por qué precisamente relacionamos "primates" (¡jefes, principales!) con la humildad? No tiene mucho sentido.

Vamos con la segunda idea, la de que aceptarnos como primates significa aceptar la evolución. En absoluto. Son dos cosas totalmente distintas. Fuimos clasificados junto con los simios como primates en la décima edición de Systema Naturae, cien años antes de que Darwin publicara El Origen de las Especies. El pensamiento de Linneo no era evolucionista en ningún sentido. Él creía estar desentrañando el orden divino de la naturaleza. "Dios creó, Linneo organizó", decía. Durante ese siglo y hasta que se produjo la revolución darwiniana, los naturalistas no tuvieron ningún problema en llamarse a sí mismos primates creyendo al mismo tiempo en la literalidad de la Biblia. Hoy en día se puede ser un creacionista de lo más tozudo y a la vez orgulloso primate. Están totalmente equivocados los que piensan que primero estaba creado el grupo de los primates y después los científicos metieron ahí a los humanos, obligados por el conocimiento de la evolución. Primates incluyó al hombre desde el principio; fueron otros animales los que se fueron "cayendo": colugos, murciélagos. Lo que pasó fue que la clasificación linneana sobrevivió (en líneas generales) a la revolución darwiniana. Pudo adaptarse a ella. Los científicos, en general, siguieron encontrándola útil a pesar de que las ideas sobre las relaciones entre los organismos habían cambiado profundamente. La "escala de la naturaleza" persistió bastante, pero ahora está prácticamente derrumbada. La taxonomía, en nuestros tiempos, se modifica según se van aclarando las relaciones de parentesco evolutivo, pero clasificación no implica en sí misma evolución. Primates no implica evolución.

Vamos por último al tema del anti-antropocentrismo. Aquí vale mucho de lo ya escrito arriba sobre la "humildad". Nuestro nombre de especie es "hombre sabio", no "mono sin pelo" o "bípedo implume". Si Linneo nos colocó en el grupo de los "jefes" junto con los gorilas, no fue porque los gorilas fueran "los reyes del mambo" y nosotros nos pareciéramos a ellos, sino porque nosotros éramos claramente la especie superior, y los gorilas tenían una organización biológica similar. La taxonomía del hombre y sus parientes cercanos que fue construyéndose y detallándose posteriormente era, y sigue siendo, escandalosamente antropocéntrica. Anthropoidea, Hominoidea, Hominidae, etc., significan más o menos lo mismo: "forma humana". La tendencia actual, tanto en taxonomía como en divulgación científica, es a huir del antropocentrismo como de la peste. Como compensación un poco absurda, se tiende al "simiocentrismo": el hombre es un gran simio, es el tercer chimpancé, somos monos desnudos, el hombre no desciende del mono sino que es un mono, etcétera. En lugar de reciclarse, se está abandonando el uso del taxón Anthropoidea, mientras Simiiformes (que significa "forma de simio") está en auge. Pero esa tendencia no tiene nada que ver específicamente con el hecho de ser primates. Es otra cosa. De nuevo, uno puede sentirse estupendamente a gusto con su inclusión en Primates, y al mismo tiempo ser ser asquerosamente antropocéntrico.

¿Entonces, de dónde proceden esas tres ideas que acabo de (intentar) demoler? Mi hipótesis es muy simple. Lo que ocurre es, una vez más, una mezcla confusa entre el significado técnico, científico, o culto, de la palabra "primate" y el significado coloquial.

Coloquialmente "primate" no significa "los primeros", "los principales", etc. Ni tampoco significa simplemente cierto taxón zoológico. En el lenguaje cotidiano, primate significa simplemente "mono". La imagen que aparece en nuestra mente cuando escuchamos la palabra "primate" es probablemente la de un chimpancé o un macaco. Por eso pensamos en la humildad: la humildad de ser como un mono, es decir, como un animal peludo, menos inteligente, considerado tradicionalmente "inferior". Por eso pensamos en evolución: porque la relación que tradicionalmente se nos viene a la mente entre "hombre" y "mono" es una relación evolutiva. Incluso quienes no aceptan la evolución hacen la misma conexión mental. Y por eso pensamos también en la ausencia de antropocentrismo: si al pensar "primate" vemos la imagen de un mono, el mono nos aparece mentalmente como el caso de referencia, como el ejemplo típico y central de primate.

Sin el significado popular que hace sinónimos primate y mono, ninguna de las tres ideas mencionadas tiene sentido.
Y ya está. ¿Os lo habéis leído todo? Qué barbaridad. Pues ahora a discutir...

URL: http://paleofreak.blogalia.com/historias/68280

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